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14 feb 2022

¿Cambio de ciclo? pues me da mucho miedo

 

  Los temores no suelen estar justificados. La presunción de que algo va a pasar no deja de ser miedo a que se haga efectivo. En el caso de los resultados electorales en Castilla y León los peores auspicios se han cumplido. Y no me refiero al triunfo del PP.
  El PP convocó las elecciones ante el temor a una moción de censura. Eso decían ellos. Ningún indicio avalaba esa idea. Los analistas coinciden que fue un intento de escalar un peldaño más en la carrera de Pablo Casado hacia la Moncloa. Una decisión de ese calibre no se decide sin el beneplácito de Génova. Los dirigentes del PP se pensaron que iba a ser otro Madrid. No fue así. Lo de ese hombre es un sinvivir.
  La ansiada mayoría absoluta se quedó en una pequeña victoria, pasaron de 20 escaños en 2019 a 31. Y eso con suponer una mejoría no es para que echen las campanas al vuelo. Desde luego que no. Han pasado de 433812 votos en las elecciones de 2019 a 378896, han perdido un 0,19 % de votos.
  Lo peor de todo es que hasta ahora gobernaban con comodidad en coalición con Cs (Ciudadanos) y ahora han metido al lobo en casa. Van a tener que gobernar con el apoyo de la extrema derecha, bien con ellos en el gobierno o con su apoyo. En todo caso están jodidos. Querían tener las manos libres y se han puesto la soga al cuello. No sólo no lo han conseguido si no que han dado un empujón enorme a Vox. El giro hacia la extrema derecha del PP, con un discurso belicoso y antipatriótico en la Unión Europea, cargado de insultos y mentiras, no le ha servido de nada.
  Ahora el Partido Popular intentará gobernar sin la presencia de Vox en el gobierno, pero Abascal ya pidió una vicepresidencia. Tal vez esa petición fuese fruto del subidón de ayer, pero va a vender muy caro su apoyo o su abstención.
  Da igual como lo intente disfrazar el PP, los resultados han sido malos para sus intereses y la extrema derecha avanza atrayendo a una parte muy importante de su electorado. Una vez más Pablo Casado fracasa en su estrategia.
  El PSOE se ha llevado un buen batacazo. Los resultados del 2019 fueron casi una excepción, digo casi ya que en 1983 el PSOE también ganó las elecciones. En estas elecciones se dejó por el camino siete procuradores – así denominan a los diputados autonómicos en Castilla y León -. Pasó de los 35 procuradores y 479917 votos a 28 y 362304 respectivamente. Un desastre en toda regla. Un bajón del 13,75 %.
  Al PSOE le cuesta horrores conectar con los ciudadanos. Mantiene una base electoral relativamente sólida, pero no acaba de convencer a una mayoría «suficiente». No es de extrañar. El partido socialista, la izquierda en general, ha pasado de dirigirse a los ciudadanos para hacerlo a grupos de interés. Ha entrado en el debate de lo individual y en el identitario y ahí pierde siempre. Esas no son esencias socialistas. En lo interno el PSOE, y la izquierda en general, ha dejado, hace años, de ser un partido de militantes que discuten las políticas a seguir a ser meros comparsas que se activan en períodos electorales para recolectar votos y aplaudir al líder de turno.
  El PSOE ha aceptado sobrevivir en la cuerda floja, perder apoyos, generar descontentos e incluso odios y, sin embargo, no cambia. Sus expectativas las ha reducido a ganar y gobernar como sea. En cuestiones tan relevantes para los ciudadanos como son los impuestos, los servicios públicos, las pensiones o los derechos laborales se han dejado arrastrar por los vientos liberales.
  Lo dicho, no aprenden. Ahora el alcalde de Valladolid, el socialista Óscar Puente, pide la abstención del PSOE para investir a Fernández Mañueco sin el apoyo de Vox. ¿Y lo apoyarán el resto de la legislatura? No les bastó con el engaño del Constitucional. No han empezado las negociaciones y ya están metiendo la pata.
  Otros a los que no les ha ido nada bien es a Unidas Podemos. La unión de Podemos e IU no acaba de dar buenos resultados. Podemos no parece tener un gran futuro electoral. Hace agua por demasiados sitios. Pasaron de 68787 votos y dos escaños en 2019 a 61290 votos y un escaño. No sabremos la incidencia en estos resultados de las palabras del ministro Garzón en temas cómo la carne o las macrogranjas. Tampoco conoceremos la trascendencia del voto de los cazadores. En fin.
  Parece que han tocado techo en todas las comunidades y ahora toca descenso. ¿Se hará más de rogar, pero acabará cómo Cs?
  Lo de Ciudadanos no fue una sorpresa. Están tocados y hundidos. Elección tras elección se confirma que les queda poco para desaparecer. Su tumba la cavaron ellos mismos. Se lo tienen que agradecer a Albert Rivera y a Inés Arrimadas.
  Las plataformas ciudadanas de la España vaciada han dan un paso de gigante. Unión del Pueblo Leonés (UPL), Soria Ya (SY) y Por Ávila (XAV) les han dado un buen repaso al resto de los partidos. Su creación ha sido la respuesta al abandono y la dejadez de los dos grandes partidos. UPL no es un recién llegado y mejora sus resultados pasando de uno a tres procuradores; al igual que XAV que mantiene su escaño. SY entra con una fuerza enorme y obtiene tres procuradores.
  No está claro, aún, que postura mantendrán pero tienen un mandato muy puntualizado y cualquier desvío puede conducirles a la desaparición. Imagino que habrán tomado buen ejemplo de Teruel Existe que surgió también cómo movimiento ciudadano y ha llegado a colocar a un diputado en el Congreso. Quién sabe sí alguna de estas plataformas seguirá su camino. De momento, y dados los resultados, su peso en la cámara castellano leonesa va a ser muy relevante. Tendrán que negociar con ellos y según sus logros pueden ser un ejemplo para el resto de España. Están abriendo un camino que no gusta nada a los partidos «consagrados». Seguiremos su trayectoria.
  Y los vencedores han sido… redobles de tambor… permítanme un momento que me enjuague las lágrimas… ya… los triunfadores de la noche fueron… joder, es duro decirlo… Vox, el partido de ultraderecha. Un momento, por favor. He ido al monte a pegar unos gritos. De algo me ha servido.
  Sí, ya sé, esto no es serio ni riguroso, es mí opinión. Bueno, esto no es un medio de comunicación. Me sale del corazón y la mente. Me parece terrible. Me resulta muy duro asimilar que hay ciudadanos que apoyan esa propuesta política que tiene de todo menos propuestas. Un partido que hace bandera de la xenofobia, el racismo, el machismo, la mentira, el desprecio a los que no piensan como ellos. El partido que ya ha dicho que derogará la ley de Memoria Histórica o las leyes contra la violencia de género. Con todas y con eso han logrado unos resultados muy buenos.
  Hace poco hemos visto una fotografía en la que aparecía Abascal con Orbán y Marine Le Pen, ya sabemos lo que podemos esperar. No importa, hay una corriente de extrema derecha que está barriendo el mundo.
  Vox está recibiendo apoyos de los más cabreados, de gentes que no tienen nada que perder o de personal acrítico, a los cuales puedo comprender. A los que es imposible comprender es a los descerebrados que van de listos, de sobrados y sin pudor ninguno que apelan a falsos argumentos historicistas imperialistas o corren tras una bandera.
  Independientemente de mi opinión lo relevante es que obtienen un montón de representantes.
  El PP ha cometido un error más, este de considerable trascendencia nacional. La extrema derecha está avanzando y a muchos nos asusta. Sí, me dan miedo. Estamos viendo cómo han logrado enfrentar y polarizar la sociedad española, no desde posturas ideológicas sino desde las tripas y el odio.
  Con esos resultados están obligados a gobernar con el PP y ahí pueden dar el campanazo o iniciar su caída, ¿se arriesgarán? De momento han pedido estar en el gobierno castellanoleonés.
  Pablo Casado la fastidió, el PP la fastidió. PSOE y Podemos no supieron aprovecharse de la ventaja de gobernar España. Ciudadanos está muerto y casi enterrado. Las plataformas ciudadanas pueden llegar a ser un ejemplo en toda España. La fragmentación que pueden provocar en los parlamentos puede llegar a ser brutal en un país poco dado a las coaliciones. Vox avanza cómo un elefante en una cacharrería, arrasando con los consensos sociales de este país llamado España.
  El panorama político se complica aún más. Hoy es un día triste para la democracia.

19 jun 2019

Pactos, pasteleo y mamoneo

  No hay término medio, pasamos de una a otra con una velocidad pasmosa. O damos mayorías absolutas o fragmentamos el voto. Ahora estamos en lo segundo. Pues bien, eso supone pactar y para pactar hay que discutir y llegar a acuerdos.

  Un momento, llegados aquí tengo que aclarar el termino discutir. Cuando pronuncio esta palabra mi interlocutor suele poner cara de susto y pensar que me voy a liar a golpes. Pues perdonen pero voy a recoger lo que dice expresamente el diccionario de la RAE, que seguro que alguno “discutirá”. Dice así: 1. tr.  “Dicho de dos o más personas: Examinar atenta y particularmente una materia. 2. tr. “Contender y alegar razones contra el parecer de alguien”.

  Ven, discutir no es malo, otra cosa es lo cabestros que nos pongamos al hacerlo.

  Sigo.

  Tras fraccionar el voto cada uno sigue encastillado en sus posiciones, sobre todo los que más perdieron. Sea como sea tienen que mantener la ilusión de que nada cambió y que siguen siendo los gallitos de siempre o que sus expectativas se han visto cumplidas. Pues no, pero tienen que mantener el puesto al precio que sea. Y eso hacen: lo que sea y más.

  El ejemplo más claro es el que ofrece Ciudadanos. Llegó augurando cambios en la política española y pregonándose adalid contra la corrupción, además de esgrimir la transparencia como enseña.

  ¡Y un jamón!

  Después de todo lo visto, incluidas sentencias judiciales, Ciudadanos no ha tenido ningún empacho en negociar con el Partido Popular. Negociar sí, pero ¿con el PP? ¿Ya no es un partido corrupto? Hace un día salió otro caso de corrupción: el del ex ministro Piqué.

  ¡Ahora cuéntenme una película! Bueno, ya lo hacen. Dicen que no pactan con la extrema derecha. Macron, Macronnn. ¡Piensan que somos gilipollas! De momento utilizan como testaferro al PP.

  Ciudadanos se hartó de decirnos que es malo, para la democracia y los ciudadanos, que los partidos se mantengan años y paños en el poder. Se les olvidó en estos días, los pactos lo demuestran. No hay de que extrañarse, es mucho peor estar sin pillar cacho que mentir.

  Oigan que han puesto a Almeida de alcalde de Madrid y están a punto de hacerlo con Ayuso. ¡Madre mía, ¿pero han escuchado las cosas que dicen?!

  Por cierto, todavía no nos hemos enterado de los acuerdos que han firmado.

  Rivera está espídico. Lo estuvo en la campaña y en ese estado sigue. Se juega mucho. Hay quien se está cansando de que ese caballo no gane nada. No sobrepasó al PP ni lo hará. Por la senda que van están abocando a Ciudadanos a la desaparición.

  Se fartaron de sermonearnos con su pureza y acabaron recogiendo los excedentes de otros partidos. Daba igual su procedencia, ahí recalaron. Fue, sin duda, una idea sublime.

  Lo de Barcelona fue épico. Lo de Ada Colau está al nivel de Rivera y Casado. No desentona con esta hornada de políticos.  Otros partidos andan también en berengenales. Ya veremos como acaban Pedro y Pablo. Estos dos van a dar para mucho, ya verán. De momento, Albert Rivera y Pablo Casado se han salvado.

   Lo dicho, los pactos se han quedado reducidos al pasteleo y al mamoneo.

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Pactos, pasteleo y mamoneo by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

12 jun 2019

Dos derechas y una extrema derecha


“Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:15-20). Los creyentes católicos creo que no tendrán ninguna objeción en dar por buena esta frase. Incluso el PP y Vox estarán de acuerdo. A los de Ciudadanos, por mucho que lo nieguen, no les quedará otro remedio que admitirlo.

Los frutos empiezan a brotar y PP, Ciudadanos y Vox van de mano. Eso sí, Ciudadanos intenta crear otra realidad que solo se queda en palabrería. Mienten.

Vox es un partido de extrema derecha. Sus argumentos son de extrema derecha, sus actitudes son de extrema derecha, sus ineptitudes son de extrema derecha. El PP de Pablo Casado está negociando con la extrema derecha. Ciudadanos con el permiso de Alberto Carlos Rivera Díaz, alias Albert Rivera, está negociando con la extrema derecha.

Si dicen otra cosa, mienten.

Ciudadanos y PP están intentando lavarle a la cara a un partido de ultraderecha. El PP de Casado se ha quitado la careta y negocia a cara descubierta. El Ciudadanos de Albert Rivera se avergüenza e intenta poner paños calientes. Da igual, Ciudadanos va de la mano de PP que va de la mano de Vox. Todos juntitos.

Los primeros acuerdos demuestran de forma irrefutable esta realidad.

Son tres partidos perdedores. El PP se llevó un batacazo monumental. Fue patético escuchar a Pablo Casado explicar esa debacle. Ciudadanos no logró sobrepasar al PP, por lo que puede considerarse otro perdedor. Vimos la carita que se les quedó y no era la de unos triunfadores. Vox pensaba que se iba a comer el mundo y el mordisco, aún siendo grande, no les llenó la boca. Tampoco estaban muy alegres. Según sus expectativas son otros perdedores.

Que conste que hubo más fracasos, e incluso los ganadores no es para que tiren voladores.

Ciudadanos se olvidó de la corrupción del PP y ahora es su preferido. ¿Se dicen liberales y pactan con la extrema derecha? Vayan y explíquenlo en el resto de Europa a sus semejantes. Tal vez Rivera esté volviendo a sus orígenes políticos, en el PP y a sus contactos con Libertas.

Ciudadanos con tanto cambio se lían ellos mismos. Tienen una boca tan agradecida que se tragan sus propias promesas sin empujar con un vaso de agua. Les valen hasta las sobras. Alberto Carlos Rivera Díaz tiene que atrapar poder como sea y a costa de lo que sea: su cabeza anda cerca de la picota.
Aunque todavía no se enteraron estos pactos con los ultraderechistas les van a pasar una factura enorme. Tengan paciencia, ya se enterarán.

Lo del PP es menos raro, Vox salió de sus entrañas. Pablo Casado piensa que el centro está en su ombligo. No dice una verdad ni por equivocación. Su prepotencia, su falta de rigor y conocimientos me producen escalofríos. Todo él es pura mentira. Pillar cacho le resulta imprescindible para su supervivencia.

Esto es lo que tenemos en nuestra derecha política - los nacionalistas hoy no cuentan - : dos partidos de derechas y uno de extrema derecha. El mensaje de que los tres son de derechas va calando, incluso en los medios de comunicación. Por favor, llamen a las cosas por su nombre y repitan en voz alta: Vox es de extrema derecha, Vox es de extrema derecha… PP y Ciudadanos, Ciudadanos y PP están pactando con la extrema derecha…

Quienes lo nieguen tomen asiento ya que "por sus frutos los conoceréis".

11 ene 2018

Cada vez menos ciudadanos

El término ciudadano está tan manido que lo hemos despojado de gran parte de su significado. Y no me refiero al acuñado en la Grecia clásica o en la Revolución Francesa. Hablo de nosotros ciudadanos del siglo XXI. Personas con derechos y deberes. Derechos arrebatados sin oposición cívica.

Las redes sociales se han convertido en la válvula de escape que canaliza los descontentos, la indignación y el malestar. Y todo ello a pesar de que una gran parte de la sociedad no ha asimilado la manipulación y control al que estamos sometidos por esa vía.

Aunque parezca absurdo hay que recordar que los gobiernos, los poderes, no cambian solamente por las opiniones en las redes.

Hemos olvidado que una manifestación masiva tiene, aún hoy día, más impacto que miles de firmas digitales. ¡Qué les voy a decir del voto! Ese sí que tiene poder en una democracia. El voto meditado, crítico.

Me reafirmo en mí creencia en el poder de los ciudadanos como conjunto que se moviliza de forma activa para enfrentarse a las decisiones arbitrarias o alejadas de los deseos e intereses generales – que no pasan por las ocurrencias momentáneas o los ofrecimientos populistas -. Creo en un ciudadano comprometido.

No se trata de salvar el mundo, es un gasto de energías improductivo. Para los más suspicaces, no quiero decir que no tengamos que hacer nada, todo lo contrario. La participación en las onegés, por ejemplo, es magnífica y muy loable, pero eso no debe hacernos olvidar que tenemos que obligar –sí, obligar- a nuestros gobiernos a cambiar sus políticas sociales y económicas.

No está mal que “gritemos” en las redes sociales o escribimos en un blog – para muestra este botón -. ¿Es suficiente? Visto lo visto no lo parece.

Ejerzamos de ciudadanos sin miedos ni temores.

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25 jul 2017

El socioliberalismo de Ciudadanos

Hace años la hija de un querido amigo, que por aquel entonces tendría quince o dieciséis años, en uno de sus habituales debates, le espetó a su padre: “tú eres un conservador de izquierdas y yo soy una progresista de derechas”. 

Cuando me lo contó mi amigo me partí de risa. Él se mostró ofendido y cuanto más insistía en el tema, más me reía yo. Sucedió hace unos cuantos años y no lo he olvidado. Hoy aquella joven es una mujer muy inteligente y con enormes capacidades.

Esta anécdota me viene a la cabeza leyendo un artículo de Nicanor García, Portavoz de Ciudadanos en la Junta General del Principado de Asturias, en La Nueva España.

El portavoz de Ciudadanos nos habla de liberalismo y progreso desde un “enfoque socioliberal, o liberal progresista”. Pues vale. Cada uno puede definirse como quiera. Ahora bien, a mí me asaltan unas cuantas dudas con las afirmaciones del portavoz de Ciudadanos.

Nicanor García empieza hablándonos de superar viejas formas y para ello acude al referente de Macron. Eso sí, sin dejar de recordarnos que Francia es un país de revoluciones.

Pues sí señor, lo es y además gracias a ellas nuestras democracias son lo que son. Aunque ese espejo en el que se mira Nicanor García no sé si será muy adecuado. No es por nada especial, lo digo vistas las últimas encuestas sobre la popularidad del presidente francés en las  que ha descendido en diez puntos en un mes. El anuncio de los planes para el sistema fiscal y la reforma de las leyes laborales han contribuido de manera rotunda a este descenso.

Visto esto me reafirmo en que no parece muy buen ejemplo. Si al portavoz de Ciudadanos le sirve pues nada, allá él.

Nos habla, Nicanor García, de una sociedad excesivamente funcionarizada. Este cantar no es nuevo. Esta afirmación, negada por muchos, no explica por donde piensa recortar el número de funcionarios. ¿Personal sanitario? Pero si estamos viendo que no se pueden cubrir ni las jubilaciones de médicos. ¿Jueces? Cuando todos estamos de acuerdo en que sí la Justicia es muy lenta es por falta de personal. ¿Profesores? Oiga que las aulas están saturadas de alumnos.

¿Me quiere explicar en donde metemos tijera? Esa pregunta no la responde Nicanor García. Aunque lo que quiere decir, pero no dice  -y no hay que ser adivino - es que está pensando en privatizar aún más los servicios públicos. Así de claro.

Se refiere también en su artículo el portavoz de Ciudadanos a la “transición del mercado laboral hacia la era de la tecnología digital, imparable en un mundo globalizado”.

Es innegable el empuje de la tecnología digital, pero no hay que olvidar otras industrias ni el mucho menos el mundo rural, que está a punto de extinguirse en nuestro país.

Confirma, Nicanor García, que el PP “pone todas las trabas posibles” en la lucha contra la corrupción y para su desgracia -así lo da a entender - “hemos tenido que pactar con el PSOE y Podemos”. Es una desgracia, desde luego.

Llegados a este punto se acuerda del presidente de Murcia. Yo recuerdo el tiempo que tardó Ciudadanos en tomar una decisión.

Cita cuatro medidas: tarifa plana para autónomos, bajada IRPF para rentas más bajas, complemento salarial para menores de treinta años e incremento de tiempo para la paternidad. Se le llena la boca con eso del carácter progresista de Ciudadanos.

Pues vale, si todo su  progresismo es eso pues bien, señor Nicanor García.

Insiste don Nicanor en las reticencias del PP a cambiar sus políticas, y se refiere al acuerdo que realizaron con ellos para ejecutar 150 medidas. A pesar de ello no se le ocurre dejar de apoyar al gobierno de Mariano Rajoy.

Luego pasa ya a lo de casa: “Asturias necesita un gobierno innovador, que introduzca reformas, que evite duplicidades en la administración, que prepare la transición del mercado laboral hacia la sociedad del conocimiento…”

Veamos señor García. ¿Qué innovamos? ¿Con quién innovamos? ¿De qué duplicidades habla? Por favor, díganos a qué se refiere.

Y ya para terminar, la sociedad del conocimiento es aquella que en gran parte tiene que emigrar de este país, de Asturias, por falta de apoyo de las instituciones públicas y las empresas. La sociedad, los ciudadanos, tenemos muchos conocimientos, a pesar de los pesares.

Y ya para rematar nos cuenta que Albert Rivera habló en la escuela de verano de Ciudadanos de “la revolución que deber ser educativa, laboral y hacia la innovación, y esto, junto con una regeneración de los partidos y de las instituciones que hagan que la gente vuelva a confiar en la política…”. ¿Rivera hablando de revolución?  Usted que militó en el CDS y luego en el PSOE ¿será parte de esa regeneración?

Palabras, palabras y más palabras. Vaguedades. Un mensaje sin concretar que es como no decir nada.

Nicanor García puede estar encantado, yo como ciudadano no salgo de mi asombro.

Querida amiga, no sé si seguirás pensando lo mismo. Espero hablarlo un día contigo, y con tu padre – puede ser muy divertido-. Desde luego no te estoy comparando con nadie, me has venido gratamente a la memoria y nada más. Tengo que confesarte que estoy en la línea paterna, qué le vamos a hacer.

Lo siento, por mucho que lo intento eso del progresismo de derechas no lo acabo de entender.

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