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21 oct 2026

Es fácil diferenciar a un pastor de un lobo, no siempre

 


  Aviso a navegantes, este artículo no trata del Canis lupus, va de la empresa más longeva de la humanidad y de cómo se accede a su dirección. Vamos, que trata de la Iglesia católica y de como eligen al papa, y de eso va El pastor y los lobos de Santiago Roncagliolo.

  El libro recoge el ascenso de Robert Francis Prevost al papado. No es un ensayo. Se trata de un libro de no ficción contado como si fuera una novela de intriga en la que el autor introduce reflexiones personales y nos cuenta algunas cosas muy íntimas, y traumáticas, de su vida. Así nos cuenta Roncagliolo que intentó ser sacerdote cuando tenía veinte años, pero los jesuitas no lo aceptaron. A pesar del tiempo pasado me da la sensación que el tema religioso le sigue pesando. Vean una afirmación que realiza: «La fe en Dios es necesariamente la creencia en algo que nunca podremos probar. No podemos demostrar que existe un ser omnipotente y tiene un plan. Pero tampoco que no. Por eso los regímenes políticos ascienden y caen, pero el catolicismo lleva en pie más de dos siglos».

  Robert F. Prevost nació en Chicago. Es un sacerdote agustino. En 1982 fue enviado como misionero al Perú donde vivió varios años. Tiene también la nacionalidad peruana. Llegó a ser prior de los agustinos.

  El pastor y los lobos recoge los casos de pederastia que se produjeron en el Perú y de los grupúsculos que dentro de la Iglesia católica se comportan como mafias. Con esos poderes en la sombra se tuvo que enfrentar Prevost en su estancia en el país. Destaca la lucha, pues de tal se trató, entre Prevost y el Sodalicio de Vida Cristiana, grupo, aunque podemos decir secta, fundada en Perú por Luis Fernando Figari en 1971. Dos periodistas, Paola Ugaz y Pedro Salinas, investigaron el Sodalicio y descubrieron que fue acusado de pederastia por varios jóvenes. Prevost investigó las acusaciones y puso la información a disposición del papa Francisco. Una semana antes de fallecer Francisco disolvió el Sodalicio. Estos hechos convirtieron a esa organización en enemiga de Robert Prevost, tanto que intentaron por todos los medios que no fuese nombrado papa, incluidas calumnias que fueron comprobadas por orden de Francisco y no encontraron nada en su contra.

  El Sodalicio, aunque disuelto oficialmente, conserva un gran poder, sobre todo económico que no ha podido ser desmantelado. Según Roncagliolo mantenían una relación de apoyo mutuo con el Opus Dei.

  En el libro también se menciona a otro depredador sexual, Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo.

  Estas son algunas de las cosas que cuenta Santiago Roncagliolo.

  El autor dice que Prevost es un hombre que sabe escuchar y es poco dado a dar explicaciones, pero por ello no deja de actuar. En palabras del autor, Prevost «nunca se imponía. Tampoco se cansaba. Escuchaba mucho y trabajaba en silencio».

  La elección como papa de Robert Prevost no fue sencilla. Los enemigos que se creó, no por su voluntad, en Perú pusieron toda la carne en el asador para impedirlo, como dije anteriormente. No fueron los únicos en su contra, incluso desde EEUU hubo quienes torpedearon la elección.

  Roncagliolo deja claro el papel fundamental que ejerció el papa Francisco para que Prevost fuera su sucesor, así dice: «Para asegurar su legado, Francisco había mantenido una ingente creación de cardenales, un quince por ciento más de los que había en 2013. muchos de los ciento treinta y tres que llegaron para votar no hablaban italiano, ni siquiera habían tenido tiempo de conocerse entre sí».

  A la vista de esto, parece que tuvo más que ver en la designación de Robert Prevost Francisco que el Espíritu Santo. No se trata de una frase que me invento, el autor del libro afirma que la elección de León XIV había comenzado a gestarse siete años antes, durante el viaje del papa Francisco a Chile. En todo caso, el Espíritu Santo no puso ninguna objeción.

  Santiago Roncagliolo cuenta algunos de los escarceos que hubo dentro del cónclave, que aunque se supone que las reuniones son secretas, siempre acaba saliendo parte de los debates a la prensa.

  El autor contrapone la figura de Juan Pablo II con algunos detalles de sobra conocidos como la cruzada de ese papa contra los teólogos de la liberación. Nos recuerda la canonización súper rápida del fundados del Opus Dei o la protección a Marcial Maciel. Tampoco tuvo empacho Juan Pablo II en salir al balcón junto al sanguinario dictador Augusto Pinochet.

  Santiago Roncagliolo toma partido, vena si no: «Dentro de las muchas alternativas, yo escojo creer que Prevost es un hombre bueno, que ha dedicado su vida a atender a gente que sufre, pero un hombre al fin y al cabo. Y la iglesia católica es una institución humana, contradictoria como las demás, igual de débil y de fuerte, tan capaz de lo mejor como de lo peor».

  No hay duda de sus ideas y afinidades.

  El libro se lee como una novela, es entretenido y como en el fondo no dejan de ser cotilleos sobre curas pues miel sobre hojuelas.


 

30 sept 2026

Muchas preguntas con muchas respuestas, pero también muchas incógnitas

 


  La Respuesta es el último libro publicado por el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga. El autor, además de su faceta profesional, desarrolla una intensa labor de divulgador y sus libros tienen un enorme éxito, lo cual es muy relevante por los temas que trata.

  En esta ocasión intenta responder a la pregunta del por qué el homo sapiens es tan diferente del resto de los animales. Una de las claves, según el autor, es nuestra capacidad para relacionarnos, somos seres sociales, aunque ¡quién lo diría viendo lo que estamos viendo! El fomento del individualismo está modificando de forma peligrosa la convivencia en el mundo.

  Arsuaga, junto con el resto de los científicos, deja claro que el origen de los homínidos, de nuestra especie, está en África, cuestión que tendría que ser suficiente para que quienes hablan de identidad, singularidad, etc. se callaran la boca y dejasen de creerse únicos.

  El autor explica el largo proceso evolutivo de los homínidos y para ello habla de yacimientos arqueológicos, biología, medicina, genética… sin olvidar las cuestiones sociales. Analiza los cambios anatómicos y los compara con otros homínidos y otras especies. Deja claro que la evolución hasta llegar a nosotros, los sapiens – muchas veces no lo parecemos- no ha sido lineal. Nos lo narra como si fuera una historia contada por un viejo al calor del fuego. Arsuaga se dirige directamente al lector y le interpela. Acabo de decir que explica, no es del todo cierto. Desembrolla muchas cuestiones con el nivel de conocimientos que hoy se tiene, pero quedan muchos interrogantes sin respuesta, de momento.

  El bipedismo, por ejemplo, no tiene una única explicación que convenza a los científicos de forma clara. ¿Cómo es posible que aquellos homínidos se pusieran en pie? Consecuencia de ese bipedismo es el cambio realizado en la pelvis de las hembras, una cuestión morfológica muy interesante. También son muy sugerentes las explicaciones de la evolución del cerebro y su ingente consumo de energía, que algunos científicos relacionan con el consumo de proteínas y el uso del fuego. Ese desarrollo craneal trajo consigo el desarrollo de herramientas. En este sentido recordar que los neanderthales tenían más capacidad craneal que los sapiens y, sin embargo, los primeros desaparecieron.

  El autor rechaza esa idea difundida por el cine y algunos pseudocientíficos de que no utilizamos el cien por cien de nuestro cerebro. Así dice:  «Si no lo empleáramos al 100% (como cualquier otro órgano) la selección natural no habría favorecido un aumento de su tamaño como el que ha tenido lugar en nuestra evolución». Lo afirma un científico, no uno  de tantos mercachifles como andan sueltos.

  Siguiendo con el cerebro nos dice que «Nuestro tubo digestivo es más corto que el de los grandes simios, luego es posible que los humanos fueran reduciendo su tubo digestivo al tiempo que su cerebro aumentaba de tamaño».

  La evolución anatómica tuvo otros efectos no menos relevantes como es la socialización que en un principio tendría como fin la supervivencia. Arsuaga se interroga sobre en qué momento surge el conocimiento del yo o la conciencia. Temas muy complejos sobre los que ya se preguntaba Sócrates y que siguen siendo temas de estudio de la filosofía. Arsuaga destaca que «memoria, visión de futuro y autocontrol son atributos de nuestra especie».

  Según avanza el libro las cuestiones filosóficas, permítanme la expresión, adquieren mayor importancia. Así la vejez es otro de los temas sobre el que se interroga. El anhelo de los humanos de vivir muchos años, incluso hay quienes aspiran a la inmortalidad, no es suficiente para Juan Luis Arsuaga. Se trata de como se viven esos años, de la calidad de vida que se tenga y para ello recomienda la actividad, sin olvidarse de la capacidad de disfrutar. No se trata de biología, de genética, si no también de la forma de vivir la vida. Por cierto, nos recuerda algo que es evidente pero que olvidamos: «la vejez no es una enfermedad sino muchas». Vamos, que eso de que tenía 90 años, estaba muy y se murió es una tontería, ruego me perdonen, pero es la cruda realidad.

  A lo largo de las páginas de La respuesta Arsuaga va desgranando ideas que todos podemos comprender. Así deja bien claro que «Lo que se conoce como providencia divina, es decir, la acción directa de Dios en el mundo, no es aceptable para un científico». Desde luego los integristas de todo tipo rechazan esta idea ya que esas personas no necesitan ningún tipo de confirmación científica y reducen sus conocimientos a la fe, antítesis de la ciencia. Afirma el autor que el sentido común es el peor enemigo del científico. Menudo jarro de agua fría para los que hablamos del sentido común como si fuese una verdad absoluta. Pensándolo bien, Arsuaga tiene razón ya que ese sentido común ¿de qué se nutre? La inmensa mayoría de las veces de creencias u opiniones sin rigor científico.

  Otra perla científica que nos deja es que un uno por ciento en proteínas es lo que diferencia a un humano de un chimpancé. Hay algún espécimen, por ejemplo en el Congreso de los Diputados, que no se diferencia en absoluto.

  Voy a compensar eso del uno por ciento con una diferencia importante: el sudor. Los demás animales se refrigeran jadeando, nosotros lo hacemos transpirando, eso hace que dependamos del agua.

  «Un ser humano no se explica si no le ponemos una herramienta en la mano y un fuego en el centro del campamento. Las herramientas y el fuego forma por lo tanto parte de nuestra definición de especie». Arsuaga dixit.

  Tenemos que recordar que el pulgar oponible, es decir que ese dedo puede tocar con la yema la punta de los otros, junto con el bipedismo y el aumento de la capacidad craneal fueron piezas clave para el desarrollo de los homínidos. La postura bípeda y la mano hábil se produjeron, más o menos, a la vez.

  La fecundidad de nuestra especie, mayor que la de los grandes simios, puede haber sido una de las razones de nuestro éxito evolutivo.

  Arsuaga también dedica unas páginas a la Inteligencia Artificial.

  La respuesta es un libro científico asequible en gran parte, no toda, al menos para mí. Arsuaga simplifica y pone ejemplos para la mayor compresión, así y todo hubo momentos que me superaron, pero no por ello deje el libro. No pasa nada por leer esas explicaciones por encima. Es muy interesante y clarificador. A las personas que les guste la prehistoria, la Historia, la evolución desde el rigor científico lo leerá con agrado. Reconozco que lagunas que tenía de mi etapa de estudiante me las clarificó Juan Luis Arsuaga con sus libros.

 

 

 

19 ago 2026

Siempre se está con o contra alguien



  No es una novela histórica, ni un ensayo, es por acercarnos un poco a su definición, una biografía novelada. Una biografía que tiene bastante de hagiografía. Me estoy refiriendo a la novela biográfica Con nadie: vida y destino del general Campins, cuyo autor es Lorenzo Silva.

  De mano ya les digo que no conocía a ese general, tal vez leyera su nombre en algunas ocasiones, pero no me quedé con él. Según se dice la obra está bien documentada, no digo yo que no, pero desde luego difiere de como lo haría un historiador. Es una obra novelada y con eso se aclara todo.

  Hay que reconocer que Lorenzo Silva es un autor prolífico, mucho, lleva escritos unos 90 libros, casi nada, no sé de donde saca el tiempo para documentarse y escribir con esa rapidez.

  No lo demoro más, el libro es entretenido y en un par de ratos, un poco largos, se lee.

  El general Miguel Campins y Aura (Sevilla 1880, 1936) fue un general del ejército de tierra, de los llamados «africanistas». Los «africanistas» realizaron parte de su carrera, y ascendieron en el escalafón, gracias a estar guerreando en el ejército colonial del Protectorado de Marruecos. El dominio español abarcó desde 1912 hasta 1956. En 1961 el ejército español se replegó, vamos, que se retiró del territorio. No será necesario recordarles quien gobernaba España con mano de hierro, ¿verdad?

  Siguiendo con Campins, participó en la Guerra del Rif (1911-1915). Posteriormente volvió a la península y le destinaron a África en 1921. En este año voy a detenerme un momento.

  Entre el 22 de julio y el 9 de agosto de 1921 tuvo lugar lo que se denominó como Desastre de Annual. Un informe realizado posteriormente, denominado Expediente Picasso, habla de que hubo al menos unos trece mil muertos. Fue un auténtico desastre que causó gran consternación en España. Hay muchos libros de Historia que recogen lo sucedido. Los principales responsables de la hecatombe fueron el general Manuel Fernández Silvestre, que hizo avanzar las tropas sin asegurar la retaguardia. Otro de los causantes fuel el también general Dámaso Berenguer, que con su ineptitud no coordinó ni auxilió a las tropas de Silvestre. Dos generales incompetentes y responsables de la muerte de esos miles de soldados españoles. Pero hubo un tercer que les acompañó, el rey Alfonso XIII. Este Alfonso XIII era muy dado a meterse en camisas de once varas, y fue otro responsable directo en la planificación sin tener ni idea. Así fue el resultado.

  Una aclaración que considero muy relevante. La mayoría de las tropas estaban integradas por jóvenes de clases muy humilde. Las familias rica evitaban que sus hijos fuesen a la guerra de Marruecos mediante pagos al Estado.

  Otra puntualización. Les recuerdo que Alfonso XIII fue promotor de películas pornográficas que visionaba con sus amigotes de clase alta. No hay Borbón que se libre, el que no peca de uno, peca de todo.

  Vuelvo al libro.

  La novela recorre la vida militar de Campins, pero también la política de la época que le tocó vivir. Silva saca del olvido, para la mayoría, a este militar. Según queda retratado en esta novela biográfica que, casi, como un héroe. Miguel Campins era un hombre conservador y católico. Como militar resultó sospechoso a los ojos del gobierno republicano, cosa que no debe extrañar ya que desde el momento de la proclamación de la República los militares estuvieron muy revueltos.

  Militarmente, según cuenta Silva, fue brillante y a pesar de ello tardó en que le reconocieran su valía para poder ascender al ritmo que otros de sus compañeros, entre ellos Franco. Ambos, Campins y Franco, coincidieron en varias ocasiones a lo largo de su carrera. Por lo que leemos Campins tuvo tanto mérito, si no más, que Franco. Los dos estuvieron juntos en la Academia General Militar de Zaragoza, Franco como director y Campins como subdirector. Por la documentación existente se sabe que Campins fue el verdadero organizador de la Academia y de la formación de los cadetes, ya que era un hombre muy preparado, cosa que nunca se dijo de Franco.

  Hay que reconocer que la ascensión de Franco se debió a los méritos de guerra, que según Silva, y repito, no fueron menores los de Campins. Ya iniciada la Guerra Civil, Franco fue uno de sus promotores, tuvo la «fortuna» que los generales que podían hacerle sombra fallecieron en «extraños» accidentes que le beneficiaron. Esos generales que podían hacer sombra fueron los generales Amado Balmes, José Sanjurjo y Emilio Mola. Tampoco le vino mal que los republicanos fusilaran  a José Antonio Primo de Rivera. No es extraño ya que Franco tenía baraka, es decir, suerte divina. En fin, vamos a dejarlo.

  Los militares estaban cada vez más exaltados y ya en 1932 el general Sanjurjo intentó un golpe de Estado que fracasó. Resulta curioso escuchar a los defensores del golpe del 36 decir que fue consecuencia de los acontecimientos de octubre de 1934, pero siempre se olvidan de la Sanjurjada. Muy curioso.

  Cuando se produce el golpe del 36, Campins está destinado en Granada. En los momentos iniciales el gobierno de la República le pide que arme a los civiles, orden que incumple. Por el lado de los golpistas le exigen que saque a las tropas a la calle, cosa que tampoco hace. Su situación era muy delicada, que se vio agravada ya que sus subordinados estaban a favor de los golpistas sin él saberlo. Campins quería mantener su juramento de fidelidad a la República, cosa que también hizo Franco

  El general Gonzalo Queipo de Llano, que ya controlaba Sevilla, le ordenó que declarase el estado de guerra, no obedece y eso le granjea la inquina de Queipo, que le acusa de traidor. Arrestan a Campins, lo trasladan a Sevilla y en un paripé de juicio le condenan a muerte. La mujer de Campins pide a Franco que intervenga, manda una carta a Queipo que hace caso omiso y Miguel Campins fue fusilado en los muros de la Macarena. Como dato macabro, en 1951 Queipo de Llano fue enterrado en esa iglesia, hasta 2022, año en que sus restos fueron exhumados en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática. Queipo había demostrado su sed de sangre de sus enemigos y no dudó en matar a tantos como fuera necesario.

  Hoy les conté demasiadas cosas, léanlo, es entretenido, pero como siempre les digo, profundicen con libros de Historia, de historiadores solventes, no revisionistas de tres al cuarto.

 

Comentario para Ser Occidente 18 agosto 2026

A partir del minuto 1:36

 

 

 

 

2 ago 2026

Ayuso, ese personaje


 


  Hay personajes públicos que ocupan mucho espacio en los medios de comunicación,  entre ellos los políticos. Un caso especial es el de Ayuso, Isabel Natividad Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Se trata de un personaje, pues como tal actúa, que me llama mucho la atención. Cuando un querido amigo me informó que se había publicado una biografía política, no autorizada, escrita por David Fernández y titulada Ayuso: zancadillas, intrigas y venganzas en la Corte de Madrid me hice con ella.

  El autor fue jefe de prensa de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid, en época del PP, a pesar de no ser afín a ese partido, reconoce que trabajar para políticos fue su mayor error.

  David Fernández entrevistó a más de 180 personas durante cuatro años para poder escribir el libro. Tras cada capítulo el autor hace referencias bibliográficas, periodísticas, etc. con el fin apoyar todo lo que nos cuenta. Hace un recorrido por la trayectoría política de INDA (Isabel Natividad Díaz Ayuso) con muchas anécdotas, la mayoría avergonzaría a cualquiera, menos a la protagonista.

  La vida política, su vida en general, mejoró muchísimo cuando llegó a la presidencia del gobierno de la comunidad madrileña y, quien fuera y por lo que fuera, le pusieron a su lado a Miguel Ángel Rodríguez (MAR).  Este le hizo creer que es una gran estadista y que es la salvación de España.

  Pues nada de eso pensaban sus compañeros de partido. En los primero tiempos decían de Ayuso que era muy cortita. Llegado aquí creo oportuno recordar que IDA o INDA llevó las redes sociales de Pecas, el perro de Esperanza Aguirre.

  El periódico El País publicó una crónica periodística de Fernando Peinado, según nos cuenta David Fernández, en la que recogía la opinión de Ossorio: «Es flojita. Le falta mucho. Es una perfecta inútil». No fue la única vez que le dedico alguna flor. En la etapa de Enrique Ossorio como jefe del grupo parlamentario del PP en la comunidad, pidió a Cifuentes que la quitara porque no se enteraba de nada. No pasó nada, IDA se lo quitó de encima nombrándole Presidente de la Asamblea de Madrid.                               

  Otros miembros del PP confesaron al autor que «Yo siempre la conocí muy insegura, acomplejada, poco preparada. Un cascarón vacío» Pues quien lo diría hoy, eso de insegura no lo parece, lo demás lo confirma cada día. Otro militante popular dijo de ella: «No es lista, incluso algo cortita y poco experimentada, muchos votantes pueden asociarla a ellos mismos». Sin comentarios.

  La actual imagen, pues eso es la presidenta madrileña, es la de una marioneta manejada por MAR quien recibe las órdenes de otros personajes que podemos intuir.

  En esta biografía política no podían faltar una serie de hechos que fueron conformando la figura de IDA creada por MAR. Entre ellos el ascenso y caída de Cifuentes. Según el autor del libro, Cifuentes perdió el poder por no dar permiso para la creación de una universidad del Grupo Planeta y por no pagar la deuda de la Comunidad con Quirón. Curiosamente Ayuso, nada más llegar al poder, lo primero que hizo fue conceder el permiso a Planeta y pagar a Quirón. Visto lo visto, Quirón tiene un magnífico cliente en la Comunidad madrileña.

  Tengo que ser ecuánime y por ello tengo que referirme a alguna de las declaraciones políticas  que hizo la susodicha. Así, en un acto público afirmó: «ser madrileño es una actitud ante la vida. Consiste en que tú éxito dependa de tu trabajo y no de las decisiones de otros» ¡Hay que joderse! Y perdonen por el exabrupto. Ese es el argumento liberal para responsabilizar a los ciudadanos de sus éxitos o fracasos, las administraciones no tienen nada que ver.

  El reparto de dinero entre los medios afines sigue siendo marca de la casa. Medios como La Razón, Antena 3, Onda Cero, la Sexta y toda la artillería del Grupo Planeta se encuentran entre los más beneficiados. Vean un ejemplo: la empresa pública suministradora del agua a los madrileos gastó en publicidad, entre 2006 y 2015, cincuenta y cinco millones de euros en publicidad. El medio que más recibió fue ABC, 2,31 millones. El segundo, La Razón, 1,8 millones. En 2015 Cifuentes cortó el chorreo de dinero y solo presupuestó 489 000 euros. Y con Ayuso las cuentas no están muy claras, pero aún así se sabe que entre 2022 y 2023 gastó en campañas publicitarias 41,5 millones de -euros.

 

  Hablando de Cifuentes, el autor nos recuerda que Margarita Cifuentes, hermana de la presidenta, trabajaba en la Universidad Juan Carlos I. No era la única, hijos, hermanos, primos, sobrinos o cuñados de miembros del PP ocupaban puestos en esa universidad.

  Madrid está plagada de universidades privadas. En 2019 tenía «once universidades privadas, además de 38 centros privados de estudios superiores» nos dice David Fernández. Tenían la suya los jesuitas, los Legionarios de Cristo de Marciel Maciel,  menudo elemento, la Asociación Católica de Propagandistas (CEU), además de las que tienen la Congregación de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (ESIC), la Universidad Internacional y Villanueva (del Opus Dei) y la CUNEF, gestionada por la Asociación Española de Banca.

  Una de las «cualidades» más destacables de Ayuso es que la culpa nunca es suya, siempre es la víctima. Considera que la autocrítica es un signo de debilidad, bueno, no creo que ella lo piense, eso será cosa de MAR. Al menos una vez a la semana tiene que confrontar con el Presidente del Gobierno, de esa manera los problemas de la comunidad pasan a un segunto plano.

  Otra de sus habilidades, según le refieren al autor quienes conocen a la presidenta madrileña, es que está bien rodeada de fieles, pero eso sí, no tiene problemas en traicionar a quien sea necesario. El ejemplo más palmario es el de Pablo Casado que fue su mentor y ya sabemos como terminó.

  A pesar de la limitaciones que tiene, muchas, se ha convertido en la lideresa de facto del PP, tanto que Feijóo no se atreve a enmendarle la plana nunca y es ella quien marca la agenda del partido. Es una buena mandada de Faes y por lo tanto de Aznar, MAR es el caballo de Troya.

  A Isabel Natividad Díaz Ayuso haga lo que haga de momento nada la salpica. Los «negocios» de sus familiares no la afectan, mucho menos los de su novio que se está forrando. ¿Tendrá algo que ver que su novia es la presidenta madrileña? Pues quien sabe, tal vez si. Es una ironía.

  El gran triunfo de la señora presidenta fue, sin duda, que se cobró una pieza muy relevante: el Fiscal General del Estado. Cualquiera que se acerque a ese juicio con un mínimo de objetivadad concluirá que ha sido un juicio político, y si no al tiempo, pero ya será tarde y el daño está hecho.

   Ayuso: zancadillas, intrigas y venganzas en la Corte de Madrid es un libro clarificador del modo de hacer política de la presidenta. 

  Ayuso forma parte de esa caterva de políticos que acceden al poder sin tener otras cualidades que no tener vergüenza ni pudor, escasamente preparados y que ejercen el cargo con un populismo barato. A pesar de todo ello, sigue ganando elecciones, sin duda es tema de estudio sociológico y político.

   Sus seguidores no leerán este libro, yo lo hice por morbo, se lo confieso.

 

17 jun 2026

Morir en la arena, un retrato de Cuba

 


  Leonardo Padura es el retratista de La Habana. Sus imágenes no son agradables. La ciudad denota un pasado esplendoroso, pero desde hace años los edificios se mantinen en pie de puro milagro. Los habitantes tienen una resistencia estoica ante las adversidades. La comida, las medicinas, casi todo se busca con ansiedad, es cuestión de supervivencia. A pesar de los pesares son gentes amables y sobrellevan sus penas como pueden. Padura, a pesar de los pesares, sigue teniendo su casa en La Habana.

  Pues de estas cosas trata Morir en la arena, su última novela. En esta ocasión no es una novela policiaca ni tiene como protagonista a Mario Conde, aunque este querido personaje se mencione. A las miserias humanas le suma las sociales consecuencia de una política que constriñe a los ciudadanos. A través de las novelas de este escritor de puede recorrer la historia de la Cuba castrista. Llama la atención, al menos a mí, que no realiza una crítica rotunda al aislamiento al que somete a la isla los Estados Unidos desde hace tantos años, ni en esta ni en ninguna novela de las que leí, que han sido unas cuantas.

  Morir en la arena tiene como protagonista principal a Rodolfo que ha pasado a la reserva, se ha jubilado y los achaques de la vida se le van notando. Su existencia estuvo marcada por la participación en la guerra de Angola y el asesinato de su padre a manos de su hermano, aunque hay un tercer factor muy importante para él, el reencuentro con Nora, su antigua novia de la que sigue enamorado y que fue la mujer del hermano parricida.

  Las penurias que les atosigan son las que sufren la inmensa mayoría de los cubanos, aunque siempre hay alguno que gracias a sus chanchullos nada en la abundancia. Un poco de comida, de ron y de sexo no les llena ni el estomago ni el alma, pero les entretiene.

Leonardo Padura siempre ha sido crítico pero siendo cauto, no debemos olvidar que en Cuba hay una dictadura asfixiante. A pesar de ello sus denuncias a la situación económica, la miseria, la censura han sido constantes. Se ha referido en muchas ocasiones a la autocensura como un mal que aqueja a los habitantes de la isla. No es para menos, se juegan mucho. El prestigio internacional de Padura le proteje y de momento no se ha visto en la obligación de abandonar su país.

  Las críticas en esta novela son muy duras desde el primer momento: «Las cosas andaban tan jodidas en el país que hasta las escobas viejas y las bayetas deshilachadas podían ser robadas» (pág. 13). Y es que «la gente no quería vivir en la Historia, sino en la normalidad y alcanzar el mínimo espacio para gastar su vida, tener la posibilidad de practicar su libre albedrío sin que los jodieran por eso, pues era un derecho humano y divino, y etcétera, etcétera (pag. 85) Es que como dijo Mario Conde: «Qué pena de país, lo están destrozando, coño» (pág. 85).

  Padura es un anticomunista militante: «El comunismo no es una filosofía ni una ideología, o lo fue al principio, pero luego, para los que siguieron creyendo en él, se convirtió en una religión y, como todas, exigió una fe y la aceptación de un dogma, con sus liturgias incluidas» (pág. 119). Sobran comentarios.

  Los cubanos que regresan a la isla por unos días se encuentran con un país aun más desolado del que dejaron: «La armónica pobreza de siempre había evolucionado hacia una miseria exultante, extendida, agobiante, como la acumulación de basura y de gente mal ataviada que vio en varias esquinas». Esta es una imagen muy potente, me lo puedo imaginar.

  Rodolfo sobrevive gracias a los envíos de comida y todo tipo de cosas que le envía su hija Aitana desde España, situación en la que se encuentran muchos de los habitantes que permanecen en la isla. Los que dejaron atrás Cuba tienen sentimientos contradictorios y contemplan los cambios como si les abrieran una profunda herida: «Allí, observando la franja de costa sembrada de desechos, el mar turbio en que chapoteaban unos niños, tuve la extraña sensación de sentir vergüenza nacional, no solo por la indolencia institucional, sino por el deterioro moral de las gentes con la urbanidad extraviada que se revolcaban en aquella inmundicia y, con su apatía y desechos,conbribuían a potenciarla» (pág. 280) Una descripción sobrecogedora.

  La situación en Cuba no ha hecho más que empeorar. Con Obama se abrió una pequeña puerta a la esperanza que Trump tiró por la borda. Hoy el presidente estadounidense está desangrando a los cubanos de una forma inhumana con el silencio cómplice del mundo.

  Si Padura cuando escribió este libro, publicado en agosto de 2025 dijo: «olvídate de cómo fue este país. Ahora es otra cosa muy rara que ni Dios entiende, algo que se cae a pedazos pero no termina de caerse y donde la mayoría de la gente…, pues sí, creo que vive de los milagros» (pág. 297), no sé que diría hoy.

  Además de esto y mucho más, hay alguna comida, reencuentros, amor, sexo en la edad avanzada y ron. Los dioses libren a los cubanos de Trump y sus secuaces.

 


27 may 2026

A sangre y fuego no es tan imparcial como algunos dicen

 

 


  En una etapa revisionista como la que atravesamos se reeditan autores que habían quedado en el olvido. Son otros autores o personajes públicos quienes pueden poner de moda esos títulos o escritores relegados a círculos muy reducidos. Uno de esos casos es el de A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España de Manuel Chaves Nogales.

  Chaves Nogales nació en Sevilla en 1897 y murió en Londres en 1944. Su padre fue escritor, miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y de la Real Academia de la Historia. Su madre concertista de piano. Chaves estuvo en Asturias en octubre de 1934 para cubrir la Revolución de 1934. Colaboró con varios diarios e incluso dirigió cabeceras. A finales de noviembre de 1936 se marchó con su mujer e hijas a París, pasando posteriormente a Inglaterra.

  Los relatos que más tarde se recogerán en A sangre y fuego fueron publicados en periódicos. Será en 1937 cuando la editorial Ercilla los publique reunidos en Santiago de Chile.

  Había leído referencias a este libro, pero por una razón u otra no acababa de leerlo. Es cierto que algunas de las menciones provenían de personajes que no son para mí referentes de nada. Al final me decidí. La edición que leí está editada por EDAF en la que a los nueve relatos originales se añadieron dos más, El refugio y Hospital de sangre. En esta edición hay una nota biográfica del autor, así como una cronología de su tiempo. Consta, además, de un prólogo de Eva Orúe, periodista, escritora y gestora cultural. La obra tiene un prólogo del propio autor que comienza con: «Yo era eso que los sociólogos llaman un «pequeño burgués liberal». Se define como un «Trabajador intelectual al servicio de la industria regida por una burguesía capitalista heredera inmediata de la aristocracia terrateniente...». Con estas autodefiniciones se puede comprender mejor A sangre y fuego.

  Andrés Trapiello dice que  A sangre y fuego es una obra equidistante, de una «tercera España» - ¿qué será eso?- alejada de los radicalismos de ambos extremos. Cuando oigo hablar de equidistancia se me encienden todas las luces de alarma.

  Por su parte, Arcadi Espada valora el texto por su ecuanimidad y dice que considerarse un «pequeño burgués liberal», como dice de si mismo Nogales, es para Espada «lo más decente que se puede ser en este mundo hoy». Claro, los que somos otra cosa somos indecentes. Espada es un provocador, por decirlo suavemente.

  No me extraña nada de estos dos personajillos. Trapiello y Espada «evolucionaron» - es una ironía- desde posiciones comunistas hasta las liberales, como ellos se definen actualmente, aunque leyendo y escuchando lo que sueltan más bien parecen de derechas y en ocasiones muy de derechas. ¡Allá ellos!

    A sangre y fuego no explica, desde luego, la terrible Guerra Civil, está muy lejos de eso. Como buen liberal Nogales deja muy mal parados a socialistas, comunistas y anarquistas. Es cierto que se refiere a actos de crueldad franquistas, pero en absoluto los desprecia como hace con los personajes de izquierda.

  Chaves Nogales utiliza un lenguaje directo, incluso cruel. Sus relatos están basados en hechos reales. Los apologetas de este libro hablan de que pone a ambos bandos en plano de igualdad, cosa que no comparto. Como queda dicho su liberalismo le aleja de cualquier atisbo de cercanía y hasta de comprensión hacia los partidos de izquierda. El autor no se refiere en ningún momento a los orígenes del golpe de Estado, por lo que pone en plano de igualdad a los dos bandos, lo cual es partir de un error o de un olvido consciente. Visto que a finales de 1936 abandona España algo debía de intuir de los que iba a suceder.

  Manuel Chaves Nogales era republicano y liberal, pero no equidistante ni imparcial. No estaba de acuerdo con los fascistas, se alineaba con los republicanos de derechas, que haber los había.

  ¿Es un libro recomendable? Casi todos lo son.  A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España es otra visión más de la tragedia más terrible que asoló a este país. Hubo unos claros culpables, quienes provocaron el golpe de Estado de julio del 36, con Franco a la cabeza. Hay quienes argumentan que la guerra fue motivada por el asesinato de Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936 e incluso quienes lo retrotraen a la Revolución de octubre de 1934, lo cual es una enorme mentira. Los que argumentan estas cosas se olvidan de la Sanjurjada, el fallido golpe de Estado de agosto de 1932 encabezado por el general José Sanjurjo. Esa fue la primera intentona golpista contra la República promovida por las Fuerzas Armadas.

  El desconocimiento de nuestra Historia es muy preocupante.

  Lean  A sangre y fuego y para complementar luego estudios históricos rigurosos.


 Comentario para Ser Occidente 26 mayo 2026

 

 

 



 

7 may 2026

El detective sin nombre vuelve

 



  Hay personajes que forman parte del acervo de muchos lectores, me refiero al detective sin nombre creado por Eduardo Mendoza. Han pasado once años desde su última aparición y ya teníamos ganas de reencontrarnos. Ha vuelto a poner en marcha sus dotes detectivescas en La intriga del funeral inconveniente, título muy clarificador.

  Todo comienza con un funeral de un desconocido al que asiste un tipo que quiere ser periodista y al que le encargan la necrológica. Se la publican y se lía. Este es el comienzo de una intriga e investigaciones disparatadas en el que no faltan los enredos financieros.

  El humor es clave en esta novela, al igual que en gran parte de la obra de Mendoza. No se queda ahí, refleja la sociedad barcelonesa con ironía y un punto de mala leche que viene muy bien. Las situaciones en las que se ven involucrados los personajes resultan humorísticas por ridículas, o viceversa. Podemos decir, para resumir, que es una novela negra con humor.

  Eduardo Mendoza es uno de los grandes retratistas de la ciudad de Barcelona. Sus personajes se mueven por sus calles y alternan las zonas pijas con las más marginales. Los desarrapados siempre tienen su espacio en esa Barcelona mendoziana. Son personajes que practican la amistad y la «honradez» de forma más sincera que los pijos poderosos.

  Otra de las características de su obra son los nombres de los personajes. El autor ha reconocido muchas veces que los personajes no avanzan hasta que no les encuentra el nombre apropiado. Una vez más se puede comprobar en La intriga del funeral inconveniente que los nombres dan entidad a esos personajes, así tenemos a Ramoncito Valenzuela, Manolito el Sentencioso o el Tigre Malo. Entre los personajes no podía faltar Cándida, hermana del detective sin nombre, a la que la vida no la trató demasiado bien, vamos, que la maltrató, y aún así sobrevivió. Llega a convertirse en un personaje entrañable.

  Soy un admirador de Eduardo Mendoza desde que leí La verdad sobre el caso Savolta. Un inciso. Se trata de una novela policíaca ambientada en Barcelona entre 1917-19. Pistolerismo empresarial y conflictos entre obreros y patrones alrededor de una trama de corrupción y asesinatos. Un novelón. Se lo recomiendo si no lo han leído. Una de las mejores novelas del siglo XX en España, para mí, desde luego.

   La intriga del funeral inconveniente empezó, para mi gusto, un poco más floja de lo que esperaba, pero fue cogiendo ritmo, o yo se lo cogí. El detective sin nombre aparece bien avanzada la trama y con su llegada el humor y la ironía coge carrerilla. Es un personaje tan definido que tiene vida propia y llena las páginas de sonrisas. No se trata de una novela para desternillarse, pero no te quitas la sonrisa, a lo cual ayuda mucho la ironía que se gasta Mendoza.

  Perdonen, pero hoy les voy a contar menos que otros días, no se cuentan las obras de Eduardo Mendoza, se leen.

  Hablando de ironía, imagino que se habrán enterado de la que se montó por unas declaraciones que realizó Eduardo Mendoza en relación con el Día del Libro y la Diada de Sant Jordi en Cataluña. El escritor dijo que debía denominarse Día del Libro y afirmó que el santo «no tiene nada que ver con los libros ni con los escritores». ¡Menuda liaron algunos! Hubo hasta quienes propusieron no comprar sus libros e incluso quemarlos públicamente. Los ideólogos de tan infame propuesta fueron nacionalistas catalanes, que muy incultos y poco leídos deben de ser. No es que fuera una ironía, que lo fue, pero al mismo tiempo una verdad como la catedral de Barcelona.

  Al hilo de esto último he visto con asombro y perplejidad como en Asturias hay quienes propusieron, creo que desde hace dos años, que el Día del Libro en Asturias pase a denominarse San Xurde y en vez de regalar un libro y una rosa aquí se regale un libro y una rosca, eso sí, puede ser dulce o salada. Perdonen, pero ¡manda bemoles!. Me parece a mí que la religión, cualquiera, y los libros no casan demasiado bien. No deja de ser una copia mala de lo que se hace en Cataluña y con un pretendido carácter nacionaliegu que nada tiene que ver con Asturias ni con los libros.

  Hoy soy más atrevido y como ya mencioné, les recomiendo La intriga del funeral inconveniente, El misterio de la cripta embruja, casi empiecen por este, y no dejen de leer La verdad sobre el caso Savolta.



 Comentario para Ser Occidente 5 de mayo 2026

 

 

 

21 abr 2026

Libros, bibliotecas y Rufián

 


 

  El Día del Libro ¿para qué?. Se trata de un objeto incómodo de manejar, sobre todo en la cama. Coge polvo. Sus cubiertas y páginas con el tiempo amarillean y se quedan feos. Ocupan mucho espacio, claro, cuando tienes miles, cosa infrecuente. A lo largo de la Historia han dado muchos quebraderos de cabeza, tantos que algunos lectores impenitentes la perdieron. Han sido, los libros, causa de disputas, ¿entonces a qué viene celebrar un día especial para ellos?

  A finales del 2025 una que se dice influyente – ya sé qué queda más chic influencer, pero paso- dijo que no le gusta leer libros y que «no eres mejor persona por leer». Vale, le doy la razón, pero tal vez se puede ser más tonta por no hacerlo.

  Se montó el follón en las redes sociales. Pues no sé porqué, con darse un paseo por ellas se comprueba que el nivel de comprensión lectora y de escritura es el qué es. Vamos, muy pobre en gran medida.

  Si nos remitimos al estudio Hábitos de lectura y compra de libros en España 2025 de la Federación de Gremios de Editores de España, da la sensación de que somos un país de lectores impenitentes. Veamos. El total de lectores en cualquier soporte es del 69,8%. Quienes viajan regularmente en metro, por ejemplo, podrán comprobar que la mayoría del pasaje va leyendo libros en su móvil, ¿a que sí? Pues eso.

  Vayamos a otros datos de ese estudio.

  El total de lectores frecuentes es del 51,5%. Puntualicemos. Lee todos o casi todos los días el 32,1%. Vaya, el bajón es importante. Quienes leen una o dos veces por semana son el 19,4%. No parecen datos tan excelentes, ¿verdad?

  Más datos.

  Entre los lectores ocasionales, leen una vez al mes un 6,9%. Que lean alguna vez al trimestres son un 7,8%. No son datos para dar saltos de alegría.

  El total de no lectores es de un 33,8%. Sin comentarios.

  Por muchas vueltas que le demos los datos son malos y la realidad peor. No sé ustedes, pero en mi entorno no abundan los lectores, independientemente de su nivel académico.

  Como éramos pocos llegó Gabriel Rufián y la lió. Su señoría dijo: «Yo prefiero llenar TikTok que bibliotecas» Y se quedó tan pancho. Me cae bien, sabe lo que tiene que decir para generar polémica y aplausos en las redes sociales, pero en esta ocasión se pasó de frenada.

  Comparar las bibliotecas, públicas añado, con la red social TikTok significa no diferenciar entre lo importante y lo accesorio. No se solivianten, me gustan y uso las redes sociales. Esa red podrá tener los millones de seguidores que quiera, pero eso no resta un ápice la trascendencia y relevancia de la más pequeña de las bibliotecas públicas. Mientras haya un solo lector que acuda a esa biblioteca la esencia del ser humano estará presente en este mundo cada día más desnortado. Las bibliotecas públicas, los libros que albergan, son el reducto inexpugnable del conocimiento que hemos atesorado tras miles de años de evolución. Reducir nuestra vida a TikTok es renunciar a la capacidad de pensar de manera individual, sin cortapisas ni imposiciones, en libertad.

  La afirmación de Rufián, en este caso, es tan efímera e intrascendente como la inmensa mayoría de los mensajes que nos llegan por esa vía. No se me ocurriría equiparar a todo TikTok con un solo libro, con uno solo. El acto de escribirlo y después leerlo supone un esfuerzo intelectual del que carece esa red que dicen «social», no me refiero a la complejidad técnica.

  La afirmación de Rufián puso al libro en las redes, como también lo hizo la «equivocación» de Pablo Motos y Sonsoles Ónega respecto al IVA de los libros. Suponíamos que esta gente estaría mejor informada, pues no. Si no saben que el IVA de los libros es el 4% ¿qué sabrán de temas de más enjundia?

  No estoy en contra de las redes sociales, pero a la vista está el uso, el mal uso que de ellas se hace.  Las redes sociales se alimentan de mentira y bulos. Son las causantes de que haya hikikomoris de las redes. Los  hikikomori son aquellas personas, mayoritariamente jóvenes, que se recluyen en sus hogares y evitan todo contacto social por más de seis meses. Se trata de un fenómeno originado en Japón.

  La lectura de libros, aun siendo una actividad solitaria, provoca la estimulación de nuestro cerebro, motor de nuestra humanidad, pero es más que ese alimento cerebral, alborotan nuestros sentimientos, cualidad de la que carecen el resto de los animales. Los libros nos inundan de imágenes, que son diferentes en cada lector, todo lo contrario que TikTok que nos lo da todo enlatado. Las redes sociales nos llevan al scrolling, ya saben, el pasar a lo loco las páginas digitales sin pausa para fijarnos en nada, con un libro eso no se puede hacer, afortunadamente.

  Sin libros no existiría ni TikTok ni el resto de los avances tecnológicos. Desde luego que en internet hay información muy seria y se ha convertido en la gran biblioteca virtual, pero esa no es la que se consume normalmente, donde esté la carnaza que ofrecen las redes que se quité lo demás.

  No quiero dejar de lado la gran ocurrencia que han tenido, no sé quien, de celebrar el Día del Libro en Asturias regalando libros y una rosca, eso sí, dulce o salada. Quieren que ese día internacional pase a denominarse San Xurde. ¿Esto les suena? Miren, ya que nos ponemos copiones identitarios yo propongo que en vez de rosca, dulce o salada, se regalen bollos preñaos, como el que se hace por el suroccidente con chorizu y tocín, redondo, grande y sabroso.

  Para algunos, no tantos, el Día del Libro son todos los días. Su consumo no atonta, todo lo contrario.

 

 

 

                                                                                                                    

 

 

 

 

 

 

15 abr 2026

Las islas negras, tres en uno


 

    Las islas negras. Una trilogía canaria es el título que reúne tres novelas de Alexis Ravelo: La ceguera del cangrejo; Un tío con una bolsa en la cabeza y Los nombres prestados. El volúmen tiene un prólogo del escritor argentino Ernesto Mallo.

  Alexis Ravelo nació en 1971 en Las Palmas de Gran Canaria y falleció en la misma isla en 2023, a los 52 años. En el panorama de la novela negra española son muchos los autores que centran sus tramas en su lugar de nacimiento, hacen patria, Ravelo no es ajeno a esta tendencia y Canarias tiene un gran protagonismo.

  La violencia está presente en las tres novelas, como también la corrupción, el dinero, el urbanismo salvaje. La crítica social es una constante, destacando los abusos de poder. No debemos olvidar que la crítica social es uno de los puntales que definen a la novela negra. Hay crímenes, desde luego, pero la investigación de esos crímenes son el hilo conductor para ir más allá y describir el ambiente social, en muchos casos con especial hincapié en la política y todo lo que rodea a los poderosos. Estas tres novelas de Alexis Ravelo cumplen con esta premisa.

  En la primer novela, La ceguera del cangrejo el protagonista, Ángel Fuente, militar, pierde a su pareja en un accidente en Lanzarote. No se cree que su muerte fuese algo fortuito. Hasta aquí les cuento. En este título la presencia de la isla de Lanzarote es total y con ella la figura de César Manrique, el diseñador de los lugares más emblemáticos de la isla creados gracias a su ingenio y visión.

  Creo que muchos de ustedes conocen a César Manrique, pintor y escultor entre otras cosas. Nació en Arrecife en 1919 y murió en Teguise en 1992. Además de por su obra, reconocida en su momento internacionalmente, ha pasado a la posteridad por ser el artifice del desarrollo turístico de la isla de Lanzarote. Lo fue mediante la creación de unos espacios respetuosos con el medio ambiente al tiempo que muy atractivos y originales. Así diseñó el Jardín de Cactus de Lanzarote, Los Jameos del Agua, la cafetería del Parque Nacional de Timanfaya, el Mirador del Río o la Casa-Museo César Manrique, la Casa del Volcán, obras espectaculares que se adaptan al paisaje perfectamente. Son el ejemplo perfecto de como compaginar desarrollo, innovación y belleza.

  Mientras vivió Manrique fue capaz de contener el afán especulativo urbanista, cualquiera que haya visitado la isla y las compare con Tenerife o Gran Canaria puede ver la diferencia. Desgraciadamente esa contención se rompió y Lanzarote ha ido poco a poco entrando en esa espiral destructiva.

  Soy un enamorado de la isla de Lanzarote y de la obra de César Manrique.

  La segunda novela,  Un tío con una bolsa en la cabeza, es exactamente eso, un hombre, un alcalde corrupto hasta las trancas al que lo han maniatado con la cabeza metida dentro de una bolsa de basura. Sabe que va a morir. Mientras se le acaba el aire intenta averiguar quienes pueden ser los culpables de su situación y hace un repaso a su vida política cargada de corruptelas.

  Ya les conté demasiado.

  La tercer novela,  Los nombres prestados, se aleja de las dos anteriores, pero sigue desarrollándose en Canarias. Uno de los protagonistas es Tomás Laguna, un jubilado cualquiera, la otra es Marta Ferrer, traductora que está acompañada por un chico con discapacidad. Dos personajes sin aparente conexión, pero que el pasado los había unido por unos lazos que el paso del tiempo no borró y vuelve con toda la fuerza.

  En total son 672 páginas que se leen de tirón. Las tres me atraparon de tal manera que me costaba dejarlas descansar. Las historias están bien hilbanadas. La recreación del paisaje me gustó y los personajes van definiéndose y mostrando su ser.

  Miren, si les gusta la novela negra les recomiendo Las islas negras, bueno, y si no también, encontrarán asesinatos, pero mucho más. Sí además les gustan las Islas Canarias por sus paisajes, no por sus aberraciones urbanísticas, tendrán un motivo más para leer esta trilogía. No les cansará ya que cada una recoge tramas muy diferentes a las que unen, como ya comenté, los asesinatos, pero también la crítica social y les despertará los recuerdos, sí los tienen, de esas islas y si no, igual les apetece conocer.

  Estoy seguro que les enganchará.

 


 

 

 

 

25 mar 2026

El viaje de Julio Llamazares en recuerdo de su padre y una guerra


  La Guerra Civil española sigue estando presente en vida política del país. Hablar de ella es abrir una puerta por la que entran las pasiones enfrentadas y desenfrenadas. Hay quienes afirman que lo sucedido el 18 de julio de 1936 fue un acto de patriotismo para salvar a España del gobierno de la  República. Esta es, desde luego, una opinión política alejada de la realidad. Lo sucedido en ese día fue un golpe de Estado contra un gobierno legítimo que estaba sacando adelante algunas de las leyes más progresistas del momento. Asimismo, se estaban llevando a la práctica unas reformas estructurales que los sectores más conservadores de la sociedad española no estaban dispuestos a aceptar ya que eso supondría la perdida de unos privilegios que consideraban sagrados. La bibliografía sobre la Guerra Civil española es enorme, varios miles de títulos, hay quienes hablan de  cerca de cincuenta mil libros. Son ensayos políticos, militares, pero también novelas, memorias…      
  Sigue siendo un tema muy atractivo que desde hace años está sometido a un revisionismo histórico. Se trata de una corriente política, que no histórica. Intentan blanquear el golpe de estado y quieren equiparar las responsabilidades entre ambos bandos. Cuando se habla de lucha fratricida, que la República estaba destruyendo España, que en los dos lados se cometieron barbaridades,  etc. etc. están intentando justificar el golpe y luego la sangrienta dictadura franquista. Eso es manipulación y no Historia.
  La mayoría de los que la padecieron ya no están con nosotros para relatarnos sus vivencias en aquellos terribles días.  Esa guerra, y la posterior represión, hicieron que durante cuarenta años no se hablara de lo sucedido, solo tenían voz los ganadores. Con la llegada de la democracia muchos de los participantes en ella no quisieron recordar lo que les pasó, ni siquiera en familia. Eso es lo que le pasó a Julio Llamazares y que nos narra en El viaje de mi padre, su última novela.
  Su padre, Nemesio Alonso, se presentó voluntario para guerrear en el bando de los golpistas. «Fue a la guerra como voluntario, sí, porque, si no habría ido a infantería, a ser carne de cañón» eso afirmó Julio Llamazares. No tengo información para decir lo contrario. Al tiempo que Nemesio lo hizo su amigo, Saturnino Díez, que le acompañó en ese trance y después a lo largo de su vida. Llamazares se lamenta de no haber preguntado más a su padre y de no escucharle cuando le contaba alguna cosa. Tras su muerte será Saturnino quien le relate algunas de las vicisitudes que sufrieron, aunque el paso de los años borró algunos recuerdos.
  Los nuevos reclutas fueron asignados al cuerpo de radiotelegrafistas, algo tendría que ver el presentarse voluntarios, imagino. Fueron destinados al frente de Teruel, a donde los trasladaron por tren desde León. Llamazares quiere hacer el mismo recorrido que realizó su padre para ir al frente, pero lo hace en coche. Parte de la red ferroviaria quedó fuera de uso hace años.
  El territorio que recorrió el autor cambió mucho desde que lo hizo su padre, que fue la primera vez que viajaba. En la década de los treinta del siglo pasado los pueblos de ese trayecto estaban habitados por un número importante de vecinos. La guerra y el posterior éxodo hacia las ciudades, a partir de finales de los años cincuenta, despoblaron ese inmenso territorio, que hoy incluimos en eso que llamamos la España vaciada. Hay otra diferencia notable, la climatología. Aquellos fríos inviernos, que helaban hasta los huesos, ya no son tan duros. Inició el viaje en enero de 2024. Salió desde las montañas leonesas hasta el Mediterráneo. Lo hizo de dos veces, una en invierno y otra en verano con el fin de sentir los rigores climáticos que sufrieron su padre y su amigo Saturnino. No fue lo mismo.
  La batalla de Teruel, en la que participaron ambos amigos, fue una de las más duras de la guerra. La intensidad del frío hizo que la ya de por sí dureza de la batalla fuese más agónica.
  El viaje de mi padre es más que una novela sobre la Guerra Civil y las posibles vivencias del padre y su amigo en ella. Es un recorrido por un territorio despoblado en el cual la esperanza para seguir habitándolo cada día se reduce un poco más. A lo largo del texto se producen encuentros del autor con alguno de los escasos moradores de esos pueblos que ahondan en el sentimiento de abandono y en el que el recuerdo de la guerra pervive en los mayores. Cuando ellos se vayan no quedarán recuerdos ni personas. Como dice Julio Llamazares es un territorio «al que le sobran recuerdos y le falta presente».
  Quiero terminar con un párrafo del autor que recoge un pensamiento con el cual me identifico: «Cuesta pensar que en estos parajes ahora desiertos miles de hombres combatieran y murieran en un tiempo en el que la sinrazón se impuso en un país envenenado por el odio, como ahora vuelve a estarlo poco a poco por el empeño de unos españoles a los que se les ha olvidado, parece, nuestra historia reciente, tan reciente que la vivieron y la sufrieron nuestras familias, con nuestros padres y abuelos como protagonistas» (pág. 308).
  El viaje de mi padre es una novela de viajes con mucho más que la descripción de unos paisajes y acontecimientos. Se lee muy bien y da que pensar. Se la recomiendo.

 

 

 

3 mar 2026

Lectura beligerante

 


  Selecciono mis lecturas en las librerías, medios de comunicación y, como no, en la biblioteca pública de Tineo. En esta ocasión no ha sido así. Tomé la decisión no por el autor, si no en contra de otro escritor. Me podrán tachar de lo que les apetezca, pero en este caso lo considero justificado.
  Imagino que la mayoría de ustedes se enteraron de la controversia surgida tras la negativa de David Uclés de participar en unas jornadas sobre la Guerra Civil Española tituladas «1936: La guerra que todos perdimos» organizadas por el escritor Arturo Pérez-Reverte en la Fundacción Cajasol de Sevilla. Uclés se negó a compatir mesa con José María Aznar y el exdirigente de Vox Iván Espinosa de los Monteros. Su negativa, que publicitó, sentó muy mal a Pérez-Reverte y supuso que otros invitados secundasen su postura. Los medios de comunicación y redes sociales se hicieron eco de la noticia y se levantó una gran polvareda. Ante el desplante Pérez-Reverte puso a Uclés de vuelta y media, llegando a decir que era «sectario» e «ignorante» y otras lindezas por el estilo. Tuve la sensación de que quería descreditarlo en todos los ámbitos, incluidos el literario. No me gustó nada. Pérez-Reverte va de equidistante cuando no lo es, en absoluto. Es  engreido y prepotente, a sus escritos y dichos me remito. Esto me llevó a leer, y comprar, la última novela de Uclés, titulada La ciudad de las luces muertas.
  Hace unas semanas les di mi opinión, nunca son críticas literarias, sobre su anterior novela: La península de las casas vacías. No me entusiasmó. Me sorprende que para esa novela empleara un montón de años, creo recordar que unos quince, y ahora publique esta, aunque parece que tardó cinco años. Es un hombre polifacético. Escribe canciones, canta… Con  La ciudad de las luces muertas recibió el premio Nadal de este año.
  Nuevamente recurre al realismo mágico, parece encaminado a instalarse en él. Bueno, realmente quien sabe que sendas tomará, probablemente ni él lo sabe.
  La novela se sitúa en la Barcelona de posguerra, durante veinticuatro horas de un día. La luz se va y la ciudad queda en la oscuridad total. En la búsqueda nuevamente de la luz se inicia una estela literaria en la que aparecen varias decenas de escritores, incluso Picasso y Dalí tienen su hueco. Por la novela desfilan Ana María Matute, Vargas Llosa, Terenci Moix, Antonio Machado… pero también personas vivas como Eduardo Mendoza o Rosalía. Todos ellos han formado parte de la vida cultural de Barcelona, ciudad que en algunos momentos llegó a ser uno de los focos culturales y literarios más importantes, y no solo de España. Parece que el autor quiso realizarles un homenaje, a ellos y a la ciudad. No es de extrañar, el escritor vivió en Barcelona con la ayuda de la beca Montserrat Roig con el fin de investigar el legado artístico de la ciudad. El resultado parece ser esta novela.
  Los personajes-personas van apareciendo, en los diversos capítulos, juntos en grupos de dos, tres o cuatro o más, aunque no hubieran coincidido en el tiempo. No hay un nexo que los una. No hay una trama que amalgame a los personajes, es más, la mayoría podrían leerse de forma independiente sin problema alguno.
  Realismo mágico y surrealismo se dan la mano.
  David Uclés es joven, 36 años, y parece que va embalado. Comprendo que tiene que aprovechar la ola, pero… ¡Qué sabré yo! Tengo la sensación de que su obra, de momento, tiene poco del autor y mucho de otros. Creo que anda a la búsqueda de una identidad que todavía no encontró.
  La verdad es que no me motivó. Le di la oportunidad, que no suelo hacerlo, y lo leí enterito. Ni fu ni fa. Su realismo mágico me parece forzado, sí, tal vez más surrealista que otra cosa. No me hagan caso y leánlo.
  Estoy casi seguro que Pérez-Reverte no consiguió lo que pretendía.