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19 jun 2025

Corrupción, corruptos y corruptores


  La corrupción es un mal endémico en España. No exagero. Podemos retroceder a finales del siglo   XIX y ver lo que pasó en el XX, más atrás era aún peor, y tenemos sobrados ejemplos en nuestra historia de esa corrupción sistémica.
  La Restauración fue un sistema corrupto a todas luces que contaba con unas figuras claves para el «buen» desarrollo de la alternancia bipartidista, los caciques. Con la llegada de la dictadura de Primo de Rivera nada cambió. Alfonso XIII fue un monarca corrupto, cualidad inherente a los Borbones, visto lo visto. Este rey fue promotor de cine pornográfico y responsable de la masacre que sufrió el ejercito español en Annual. Vamos, una joyita.
  La Segunda República tuvo sus escándalos, los más sonados fueron los del caso Straperlo y el escándalo Nombela, ambos protagonizados por Alejando Lerroux, del Partido Republicano Radical,  que formaba parte del gobierno de la CEDA de José María Gil Robles. Se habló de casos de corrupción que afectaban a Negrín y a Indalecio Prieto, pero no estaban claros.
  Llegó la dictadura del general Franco y con ella la corrupción se convirtió en un rasgo distintivo.
  Con la democracia, y las limitaciones impuestas por el miedo y la pervivencia de franquistas enquistados en los órganos de poder condicionaron la política española, aún lo hace. La corrupción afectó al PSOE y al PP, que se alternaron en el poder. Hace no mucho tiempo se confirmó lo que se sabía y decía con la boca pequeña: Juan Carlos era un comisionista y tenía un montón de historias chungas tras de sí. Se hizo pública su intensa vida amorosa que pagamos los españoles. Se sabía pero nadie se atrevía a decirlo en voz alta o publicarlo.
  Cuando la máxima representación del Estado y los dos partidos que se alternan en el poder cuentan en sus filas con corruptos es que algo muy grave sucede, la corrupción no es algo puntual si no sistémico por la falta de controles.
  Ni PSOE ni PP se libran, pero sí que se puede hacer una clasificación y ahí gana por goleada el PP, lo cual no exime al PSOE de sus responsabilidades. No se puede negar que el tratamiento de los casos de corrupción que afectan al PP o al PSOE no se tratan de la misma forma. El PP cuenta con muchos medios de comunicación que forma parte de su área de influencia al igual que una cohorte de jueces que se alinean con sus postulados políticos y que influyen en sus decisiones judiciales.
  No me invento nada ni se me tache de partidista, que no lo soy ya que no pertenezco a ningún partido, además cualquier observador mínimamente imparcial lo puede comprobar. Otro «mérito» a favor del PP es que se comportan como verdaderos hooligans y no se inmutan sea por lo que sea. Como ejemplo de esto tenemos a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de Madrid, o a Carlos Mazón, presidente de la Comunidad Valenciana. Si retrocedemos a los gobiernos de Aznar nos acordamos como sus ministros, la inmensa mayoría, acabaron como acabaron. ¿Qué decir de Zaplana, Camps, Fabra, Matas…? ¿Sigo?
  La llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, con apoyos de Podemos en primer lugar, y más tarde de Sumar, y siempre con el soporte de partidos nacionalistas, sentó fatal en la filas de la derecha. A esto tenemos que añadir la entrada en los parlamentos y alcaldías de Vox, extrema derecha carpetovetónica propagadora de odio, bulos y mentiras.
  La situación del Partido Socialista era delicada y salen a la luz las bombas políticas de la corrupción - supuesta de momento ya que no fueron juzgados, pero bastante evidentes -. Koldo, Ábalos, Cerdán y quien sabe sí alguno más. Es una trama corrupta chusca. ¿Cómo pudieron llegar estos elementos a puestos tan relevantes? Me resulta difícil de comprender. Su curriculum es pobre hasta decir basta. Ábalos es un maestro en excedencia, dicen que impartió clases tres meses. Koldo, chófer y asistente personal de Ábalos, tiene entre sus méritos varias broncas, con antecedentes policiales y sentencias a cárcel, indultado por el gobierno de Aznar. Cerdán tiene estudios de Formación Profesional y nada más. No se puede decir que hayan demostrado grandes capacidades fuera de medrar dentro del PSOE en el caso de Ábalos y Cerdán. Koldo parece un recadero y conseguidor que les ha salido rana.
  Escuchar las conversaciones de estos tres produce asco, son repugnantes. En el caso de Ábalos siempre me pareció un chulo de putas, así de claro y perdón por la expresión, y no es de ahora, desde el primer momento me pareció un chulo de cuidado. Lo que fuimos sabiendo solo confirmaba aún más mi opinión sobre él. Lo último que hemos conocido, cuando la policía estaba registrando su casa, es que estaba con una actriz pornográfica que intentó sacar una memoria USB. ¡Que torpeza, aún tenía en su casa pruebas que le podían incriminar! Ufff.
  Todo los que le rodea es de película de Torrente y lo supera, en eso coincidimos todos.    ¿Nadie se olió que no eran trigo limpio? Estoy seguro que sí. ¿Qué sucedió entonces? Lo que pasa siempre. Mientras no haya pruebas muy claras, y sobre todo que hayan trascendido, no hacen nada. Mientras cumplan objetivos dentro del partido miran para otro lado. Les puede parecer simple, pero les aseguro que es así de sencillo. Lo pude comprobar hace años. Hasta que no los pillan todos dentro del partido miran para otro lado, aunque haya más que indicios.   ¿Acaso no llamaba la atención el comportamiento de Ábalos, incluso en su presencia pública? ¿No vieron su chulería? ¿Alguien puede explicarme por qué se tardó tantos meses en cerrar el expediente sancionador contra él?
  Se producen tantos casos de corrupción por una razón, sale muy barato. En primer lugar, los políticos están aforados. Ya sé que se dice que es para proteger a las personas que ocupan un cargo público, no me convence. ¿Entonces qué motiva que casi ningún político deje su escaño para ser juzgado por un tribunal ordinario? Un caso clarísimo es el del Rey Emérito, está más qué demostrado que hizo todo tipo de chanchullos, como buen Borbón, y no pasó absolutamente nada. ¿Hablamos de Pujol? Zaplana se estaba muriendo y por humanidad le soltaron, hoy sigue poniéndose moreno con toda impunidad. Suma y sigue.
  Siempre hablamos de los que se corrompen, pero ¿y los corruptores? Ah, claro, las empresas son puras y no tientan a nadie. Garamendi, presidente de la CEOE, saltó – menudo elemento – y dijo que corrompe quien tiene poder. Más claro agua, ¿quién tiene poder de verdad? Pues eso.
  Mientras no se sancione de forma ejemplar a las empresas que participen en actos de corrupción no acabaran con el problema.
  La incautación de los bienes, de todos los bienes, es imprescindible. Un tiempo de cárcel no les hace daño, pero dejarles sin pasta sí que les jode.
  Pedro Sánchez lo tiene crudo. Las exigencias de los partidos que le apoyan van a ser brutales. O paga el peaje que le impongan o a elecciones. La campaña mediática en su contra va a subir de tono, aunque nos parezca imposible. O toma decisiones firmes o que se despida, por mucho miedo que tengamos a la extrema derecha de PP y Vox, ahora tienen donde hincar el diente con fundamento, a tenor de lo visto. No creo que llegue a final de año.
  Los ciudadanos no perdonan a los partidos de izquierdas la corrupción, les exigen limpieza absoluta, lo cual está muy bien, sin embargo, son permisivos con los casos de la derecha. Parece instalada en la sociedad la idea de que la corrupción es algo inherente en la derecha por lo que no hay mucho que reprocharles.
  No nos engañemos, en los gobiernos de las comunidades autónomas y en los ayuntamientos hay mucha tela que cortar. No son casos de tanto dinero, pero no deja de ser corrupción. Hay muchos concejales de pequeños municipios que en su etapa de ediles han incrementado su patrimonio de forma notable, ¿alguien se mete en eso? Nadie. Esos casos son vox populi, pero se guarda silencio sobre ellos.
  La corrupción está asentada en la vida pública española, pero no nos creamos peor que los demás.  Piensen en los negocios que está haciendo Donald Trump, ¿cómo llaman a eso?      Los corruptos que militan en el PSOE se lo llevan sin estilo, incluso lo hicieron en bolsas de basura como lo hizo Roldán. Por su parte la derecha hace negocios, aunque algunos sean muy oscuros, o más sibilinamente con actuaciones público-privadas, han tenido siglos para aprender.
  Por cierto ¿cómo denominamos a las puertas giratorias?
  O restringen la corrupción a su mínima expresión, con penas severas, o el distanciamiento ciudadano de la política solo beneficiará, ya lo hace, a la extrema derecha y ya sabemos lo que eso significa. Muchos lo comprobarán cuando ya sea tarde.

 

21 ago 2024

¿Los políticos son el reflejo de la sociedad?

 

  El desencanto de los ciudadanos ha provocado una ruptura con la clase política. Fíjense que los denominamos clase política por lo que han pasado de tres, grosso modo, a cuatro, y me refiero a la división clásica de la sociedad en clases.
  Entre los gestores de la cosa pública, en demasiados casos, ya no hay un ápice de idealismo, han dejado de lado las utopías, tan necesarias cuando menos como las religiones, y las han sustituido por un pragmatismo que solo tiene un objetivo, mantenerlos en el poder. Las conductas generadas como consecuencia de esa forma de estar en cargos públicos les encaminan por el proceloso sendero que bordea el clientelismo y la corrupción, en el que a tenor de lo visto es muy fácil caer.
  Llegados aquí habrá quienes se escandalicen y, con tono ofendido, dirán que no se puede generalizar. Qué quieren que les diga, tendrán razón aunque no lo parezca.
  Cuando se habla de los políticos es muy común que alguien diga que son el reflejo de la sociedad, ahí se hace un silencio que parece una rendición y aceptación de una verdad irrefutable. Pues miren, no. Eso supondría un determinismo social inaceptable. La política, la vida en sociedad, no se rige por ningún parámetro inmutable. No existe ningún hilo invisible que justifique la insana conducta y comportamiento de demasiados cargos públicos. Los políticos corruptos no son un producto social, son una perversión de la política. Se convierten en corruptos cuando acceden a los cargos públicos, antes no lo eran, o sí y no lo sabíamos, ya que no estaban posicionados donde pudiesen enviciarse.
  El libre albedrío que se nos supone a los seres humanos nos permite elegir, en el caso de los políticos es bien fácil, solo tienen que cumplir las leyes y realizar su trabajo que no es otro que gestionar los recursos públicos. Quienes no son capaces de cumplir estos sencillos principios no es por culpa mía, nuestra, es porque son unos chorizos avariciosos incapaces de mantener sus sucias manos fuera de nuestro dinero, el de todos.
  No todo es llevárselo crudo, hay formas más sutiles, pero no menos corruptas. Los momios - empleo este término a propósito por lo inusual – son aprovechados con fines personales y están a la orden del día. Piensen en los alcaldes, concejales… que utilizan vehículos municipales para disfrute personal o los que organizan encuentros «políticos» con el fin de disfrutar de unas mini vacaciones o aquellos que se dejan invitar a palcos de grandes campos de fútbol con todos los gastos pagados. Eso es corrupción.
  Los aforamientos contribuyen a que quienes disfrutan de esa prebenda se sientan casi impunes, así se explica el rechazo del PP a los cambios legales en los órganos judiciales más elevados. Una legislación muy laxa con los políticos sustentada en jueces afines ideológicamente y con comportamientos más políticos que de jueces, así como un ejército de fieles en las administraciones hace de la corrupción política un mal endémico en España. Hay quienes niegan esta última afirmación y dicen que la corrupción no es un problema sistémico, será, pero lo parece. ¿Acaso el franquismo no fue una dictadura corrupta a todos los niveles? Desde la llegada de la democracia ¿cuántos casos hemos conocido? Desde las administraciones locales a los más altos niveles de la administración conocemos infinidad de casos de corrupción política. ¿Cuántos hemos visto de alcaldes y concejales que se han «lucrado» del cargo?
  He leído informes, en internet no tiene ninguna dificultad encontrarlos, y así por ejemplo en una encuesta realizada en toda la Unión Europea «https://europa.eu/eurobarometer/surveys/detail/2658» dio como resultado que el 70 % de los participantes en ella dijeron que la corrupción está muy extendida en sus respectivos países. Por lo que se refiere a España nueve de cada diez encuestados creían que la corrupción está generalizada. No se puede universalizar tanto, lo sé, es necesario matizar, pero hay algo concluyente, sí una mayoría de los ciudadanos creen que es un problema generalizado algo muy mal se está haciendo desde el ámbito político y también desde el judicial al no difundir los datos de forma clara. A esta percepción se une que en casos muy mediáticos vemos como muchos cargos públicos, sobre todo los más relevantes, se van de rositas de los juzgados o con penas que nos parecen irrisorias. No es bueno que exista esa apreciación.
  Por lo que se refiere a la transparencia, España no mejora. El Índice de Percepción de la Corrupción de 2023  -www.rtve.es/noticias/20240130/espana-lucha-ranking-indice-percepcion-corrupcion/15947030.shtml- elaborado por la organización Transparencia Internacional, España obtiene una puntuación de 60 sobre 100. El 0 significa «altamente corrupto» y 100 «muy transparente». No debe engañarnos ese 60. Esa organización considera que la corrupción en España sigue siendo un problema grave que debería preocupar a los ciudadanos y a los poderes públicos.
  No siendo la corrupción un problema sistémico, repito, como dicen algunos, sí que es un problema muy serio y no es suficiente con despotricar en las redes sociales. Los ciudadanos tenemos que ser coherentes y consecuentes con lo que decimos y no dar el voto a aquellos que estén pringados, en caso contrario seremos cómplices.
  Miren, yo no gané ninguna medalla olímpica, la ganaron los deportistas españoles que estuvieron en París. No gané ningún mundial de fútbol. Nunca me adjudico ningún «triunfo» en el que no haya participado y es por ello que no acepto que me digan que los políticos son reflejo de lo que yo soy como integrante de la sociedad. Con argumentos como ese se diluyen las responsabilidades que tienen nombre y apellidos y no son los nuestros.
  Los políticos corruptos son reflejo de si mismos.

 

 

 

 

 

 

18 ene 2023

La corrupción campa a sus anchas por España


 


  Una de las cuestiones que más cabrea a los ciudadanos de este país es el de la corrupción. La mayoría de los partidos políticos están hasta el cuello de corruptos, unos más que otros. La sensación ciudadana es que se trata de un problema generalizado, enquistado en los partidos y en la sociedad. ¿Es verdad? Joaquim Bosch, magistrado, realiza una disección del fenómeno de la corrupción en España en su libro La patria en la cartera.
  El ensayo tiene como fuentes multitud de sentencias judiciales firmes así como una amplia bibliografía,  estudios realizados por historiadores y otros expertos de reconocida solvencia, de dieciocho páginas. El autor recurre también a informes de organismos españoles e internacionales independientes. Joaquin Bosch ofrece datos e informaciones contrastadas, no da cabida a la conjetura.
  El libro, de 461 páginas, parte de la corrupción sistémica del Estado franquista que abarcaba todos los ámbitos de la sociedad. La llegada de la democracia no supuso el freno a esas prácticas ilegales que tanto daño hacen al país.
  Hay cuestiones que están demostradas y que son indiscutibles, a pesar del negacionismo de un sector de la población que vive anclada en el pasado franquista o bien que desconoce su historia. Las prácticas corruptas enriquecieron a Franco, a su familia y cargos políticos importantes, así como a militares y a quienes apoyaron el golpe de Estado de 1936.
  La dictadura franquista fue un régimen clientelar corrupto que repartió bienes, servicios públicos y puestos administrativos entre los seguidores del régimen.
  Joaquin Bosch hace un repaso a algunos de los casos más destacados de la connivencia entre el régimen franquista y las empresas, muchas de las cuales llegaron a nuestros días y otras se fusionaron tomando nueva denominación. Los mismos lobos con piel de cordero. Les aseguro que la relación encabrona.
  En palabras del autor «se normalizó de manera amplia que al poder se le debía pagar el preceptivo peaje y que el trato de favor era la regla general» (pág. 106).
  Tras esa exposición de los orígenes recientes del fenómeno corrupción surge la pregunta ¿por qué en la Transición no se puso fin a las prácticas corruptas de la dictadura? El magistrado Bosch realiza un repaso a lo sucedido en aquellos años.
  La Transición no fue una etapa idílica, cargada de buenas voluntades y tan bonita como la pintan. Al contrario, hubo mucho miedo y muertos, muchos muertos, por violencia política. Entre 1975, muerte de Franco, y 1982, llegada al  poder del PSOE, más de 700 personas murieron a causa de esa violencia política. No se crean que todas fueron causadas por ETA, que asesinó a 376 personas en ese período. Por actuaciones policiales y órganos estatales murieron 178 ciudadanos y la extrema derecha mató a 67 ciudadanos.
  La Transición tampoco fue un pacto entre iguales. La transformación política fue dirigida por destacados ex dirigentes del franquismo y los recién incorporados a la política española sabían que tenían en frente a unos contrincantes que jugaban con las cartas marcadas.
  Pero estos, los políticos, no fueron los únicos actores. No debemos olvidar que las grandes empresas españolas, engordadas por el franquismo, querían seguir creciendo y para ello era imprescindible acercarse a Europa a todos los niveles.
  Es necesario reiterar, para comprender, que la sociedad de la Transición estaba condicionada por el recuerdo de la Guerra Civil y la posterior represión franquista.  A quienes tuvieron la «veleidad» de olvidar el pasado reciente, en aquel momento, se lo recordó el intento de golpe de Estado del 23 F, en 1981, que no fue la única intentona ni mucho menos.
  Bosch recoge la opinión de Ignacio Sánchez-Cuenca quien afirma que los altos cargos del franquismo se organizaron para asegurarse espacios influyentes en el nuevo sistema político. En este mismo sentido abunda el autor cuando nos ofrece los siguientes datos: «de los cincuenta últimos ministros de Franco, la mitad continuaron en cargos políticos en la democracia; cerca de la otra mitad pasaron a ocupar puestos directivos en las principales empresas del país. Las Cortes democráticas constituidas tras las elecciones de junio de 1977 contaban con 110 parlamentarios que habían sido procuradores u otros cargos relevantes del franquismo» (págs. 134-135).
  A estas alturas creo que todos sabemos, o deberíamos saber, que en la Transición hubo un pacto no escrito de silencio sobre las actuaciones de los dirigentes del franquismo e incluso se les lavó la cara a muchos de ellos. Fue un acuerdo entre las elítes políticas sin debate y participación de los ciudadanos.
  Desde luego se dejó de lado la exigencia de responsabilidades políticas por la corrupción. Eso supuso la permanencia de aquellas prácticas en las institucciones democráticas.
  La falta de controles desembocó en el aprovechamiento por parte de los partidos para financiarse vía corrupción. No faltaron, desde luego, individuos que se enriquecieron con sus prácticas corruptas. No se salva ni el PSOE, PP o IU, como tampoco los nacionalistas encabezados por CDC, sin salvar al PNV, tan puros ellos.
  La Ley de Asociaciones Políticas de 1976 prohibía expresamente la financiación extranjera, se ignoró. Con la aprobación de un nuevo Código Penal en 1995 se creó la Fiscalía Anticorrupción, pero el delito de financiación ilegal de los partidos políticos no entró en vigor hasta 2015. Creo que no hacen falta comentarios.
  La legislación urbanística liberalizó el suelo y con ella el dinero corrió a raudales. Ahí los corruptos se hincharon de dinero. Las recalificaciones de suelo como urbanizable ha sido uno de los epicentros de la corrupción.
  La relación de casos que se enumera, sin ser todos ni mucho menos, ocupa unas cuantas páginas y cabrea un montón. Son de todos conocidos y muchos siguen aún sin juzgar.
  Joaquín Bosch considera que la ausencia de una profesionalización de los cargos directivos en la Administración conduce a una falta de controles internos. En España hay miles de altos cargos designados por el Gobierno de turno. Considera el autor que es muy importante separar la política y la gestión pública. Las decesiones deben ser políticas, pero la ejecución de las políticas públicas tienen que realizarla profesionales cualificados. En este sentido podemos recordar la ingente cantidad de políticos sin cualificación que dirigieron Cajas de Ahorros y el resultado.
  A esa ingente cantidad de cargos a dedo hay que sumar la proliferación de sociedades estatales, autonómicas o locales de gestión de bienes públicos en las cuales se han producido muchas irregularidades por la falta de controles.
  No contribuye al saneamiento de los partidos políticos la existencia de candidaturas electorales cerradas y bloqueadas. Los partidos siguen incluyendo en sus listas electorales a personas indignas de ocupar un cargo público. Lo de castigar a un partido político por los casos de corrupción generados en su seno no se ha producido por lo que podemos decir que los ciudadanos tenemos más responsabilidad de la que queremos asumir.
  Despotricamos contra las puertas giratorias, pero al final los ciudadanos miramos para otro lado y nos conformamos con soltar exabruptos en las redes sociales. Sabemos que las empresas contratan a ex políticos con enormes salarios, no por sus conocimientos sino por sus contactos. Igualmente hemos aceptado como normal, que desde luego no lo es, los sobrecostes en las obras públicas tras los que se esconden irregularidades o directamente ilegalidades o corrupción pura y dura.
  Los órganos judiciales son analizados. Falta de medios, métodos de trabajo lentos y unas cúpulas  judiciales  muy politizadas no contribuyen a mejorar la situación.
  Resumiendo, podemos decir que la corrupción en España está motivada por la ausencia de controles en la contratación pública, por la financiación de los partidos políticos y la lentitud de la justicia, sin olvidar la avaricia personal.
  Hasta aquí un bosquejo de lo que pueden encontrar en  La patria en la cartera. Se lo recomiento. Les cabreará, pero aclarará causas, consecuencias y soluciones al problema de la corrupción en España. Queda claro que se trata de un problema sistémico que está incrustado en la política y que afecta a toda la sociedad.

 

 


  Comentario para Cadena Ser Occidente 17 enero 2023

 

 

 

21 feb 2022

Pablo Casado descabalgado a las bravas


  Con la convocatoria de elecciones en Castilla y León Pablo Casado abrió su tumba. Miguel Ángel Rodríguez e Isabel Díaz Ayuso, y los que de momento no conocemos, le empujaron a ella.
  Se sabía que Casado era un caballo lastrado, el domingo 13 de febrero se confirmó. Algunos dentro del PP decidieron que era el momento de hacer un cambio en la dirección del partido. Casado no da más de sí.
  Lo sucedido desde las explosivas declaraciones de la presidenta madrileña parece avalar esta idea. Desde el primer momento estuve convencido, la víctima propiciatoria era Casado no Ayuso, así lo manifesté en Facebook.
 Las desavenencias entre ambos dirigentes vienen de tiempo atrás y eran de sobra conocidas, pero la virulencia de las declaraciones de una y otro fueron una proclamación de guerra en la que sólo podía sobrevivir uno.
 Cualquiera que conozca un poco el funcionamiento de los partidos sabe que las palabras de Díaz Ayuso suponían la expulsión del partido o cuando menos una sanción durísima. Miguel Ángel Rodríguez (MAR) e Isabel Díaz Ayuso (IDA) lo sabían. No se puede decir lo que ella dijo de su jefe de filas e irse de rositas. ¿Entonces? Creo que fue una maniobra orquestada que contaba con más apoyos de lo que en principio parecía, si no es así nadie en su sano juicio daría ese paso.
  Antes de seguir quiero aclarar que estoy convencido de que es MAR quien está detrás de IDA. A MAR ya le conocemos de su etapa con Aznar como Secretario de Estado de Comunicación. Si algo le ha caracterizado es ser un broncas sin escrúpulos políticos, si es que eso existe. MAR se lo debe todo a José María Aznar. ¿Con esto quiero decir que Aznar está detrás de todo esto? No lo sé, aunque hace poco dejó bien claro que Pablo Casado no cumple con sus expectativas, y eso es mucho.
 IDA, desde el primer momento, empezó a recibir apoyos de los medios de comunicación de derechas. La Razón intentó mantenerse más equidistante, pero de un apoyo inicial a Casado pasó a un si pero no. ABC, por poner otro ejemplo, no tiene dudas en pedir la cabeza del presidente del PP y exigir un congreso extraordinario ya. Asimismo los barones del partido, en general, no mostraron un apoyo firme al presidente, tampoco a IDA, es cierto. Esa tibieza es un síntoma del poco peso del jefe popular.
  Todo parece confirmar que la pieza a cobrar era Pablo Casado Blanco.
  Esta bronca interna está poniendo de relieve la capacidad crítica de los partidarios del Partido Popular, pues de ellos se trata. Miles de personas, hablan de tres o cuatro mil, se manifestaron ante Génova 13, calle donde se ubica la sede nacional del PP, apoyando a IDA y profiriendo gritos en contra de Casado.
  La concentración de espontánea nada de nada.
  Los participantes en esa concentración estaban muy molestos por el presunto espionaje a la presidenta madrileña, lo del cobro, presuntamente irregular, de comisiones por su hermano no tenía, ni tiene, relevancia.
  Los medios de derechas se están centrando en la falta de capacidad de Casado en resolver la crisis y su falta de liderazgo. Les confieso que los argumentos que escuché me produjeron vergüenza. Algunos estaban cargados de una desfachatez absoluta, así me lo pareció, lo cual no deja de tener tanta validez como su opinión. En Twitter un ex periodista, así se define, dijo «Yo voté a Ayuso y lo volveré hacer si es la opción que más me convence. Y no tengo que darle explicaciones a nadie». Desde luego, no tiene que dar cuenta a nadie de su voto, pero… que cada uno lo valore cómo considere. A mí me parece muy triste y lamentable.
  Las redes sociales están plagadas de apoyos a IDA, lo que supone dar por buenas sus explicaciones. Un análisis medianamente riguroso, y no hace falta ser un experto en nada, revela la inconsistencia de sus «aclaraciones». Tienen lagunas, opiniones personales que no sustenta con papeles y apela a las tripas y al sentimentalismo más populista. Es claramente un montaje burdo y chabacano que está siendo aceptado con fe cuasi religiosa. Los que apoyan a IDA se comportan como hooligans, ciegos y sordos a la realidad.
  Lo dicho y conocido es lamentable, lo que intuimos es aún mucho peor. Todo ello me parece horrible, pero las consecuencias me asustan: el subidón de Vox va a ser enorme. Hay encuestas que dicen que superará al PP. Además se están normalizando comportamientos que aunque puedan ser legales son claramente reprobables socialmente, menos para las gentes del partido popular.
  Es evidente que la derecha extrema y la extrema derecha están cada día más cerca. El PP está normalizando sus relaciones con la extrema derecha cuando en el resto de los países de la Unión Europea no quieren saber nada de ellos. Algún hervor democrático falta en ese partido. Según una encuesta siete de cada diez votantes del PP están a favor con Vox.
  IDA sigue insistiendo en que está recibiendo un «cruel ataque político» Está escribiendo el relato y la directiva popular va a remolque con lo que lleva todas las de perder.
  El apoyo mediático que está recibiendo IDA es la constatación de que detrás de la operación contra Casado hay personajes de mucho peso, en otro caso sería impensable que atacasen al máximo dirigente de la derecha española.
  ¿Será Alberto Núñez Feijóo el recambio? Pues no lo sé. Creo que IDA no tiene los apoyos suficientes para llegar a la presidencia del partido, máxime tras esta historia. No sería fiable para nadie. Está siendo utilizada, pero de ahí a ponerla al frente hay un trecho. Con ella está claro que el Partido Popular se inclinaría a la extrema derecha y eso no les interesa. Una cosa es tener dentro del partido a esa extrema derecha y otra muy distinta situarse en esa posición. Los populares europeos no lo entenderían.
  Casado está fuera, a IDA le van a ir creciendo los problemas. Se revisarán todas sus decisiones con lupa y ya veremos lo que sale.
  De momento IDA gana por goleada. Casado ya perdió el partido.

 

3 feb 2019

Chanchullos empresariales en La intermitencia


No todo es Montalbano ni Vigata. En La intermitencia Andrea Camilleri deja aparcado a su comisario y se mete en el mundo empresarial, en la connivencia corrupta entre los negocios y la política. La traducción es de Carlos Mayor.

Estamos acostumbrados al Montalbano que se topa con la mafia cada dos por tres. En La intermitencia no aparece la organización criminal pero sí sus métodos. La imagen de Sicilia, de Italia, asociada a la mafia parece ineluctable y el propio comisario inclinado a admitirlo. Aunque bien pensado los chanchullos, la corrupción y la omertá ya no son solo made in Italy. De esas cosas sabemos mucho por aquí.

Ningún país tiene la exclusividad en nada, y menos aún en esto de la putrefacción política y empresarial. La maximización de los beneficios junto al afán de riqueza por parte de cargos públicos convierte sus relaciones en actos de prostitución. No se trata de casos aislados. Los parlamentos legislan para las grandes empresas y el poder financiero, cuando no les queda más remedio lo hacen para los ciudadanos pero siempre con un objetivo, tranquilizarnos y darnos algunas migajas del pastel. ¿Exagero? A la vista está.

No faltan otros ingredientes como la traición y el sexo. Pues de esto también sabemos mucho por aquí. ¿Recuerdan aquello de “ese señor del que usted me habla” o lo del “volquete de putas”?

Imagino que cada vez se publicarán en España más novelas que giren alrededor de las tramas de corrupción. Hay inspiración para muchas-muchas novelas de cualquier género pero todas acabarán siendo negras.

Camilleri pone la directa y no se va por las ramas. Lenguaje sencillo y comprensible para todos. Escribe “fácil” – menuda tontería -. Sus novelas se leen muy bien y siempre están pegadas a la realidad. No falta la crítica, sin exabruptos pero siempre presente.

Léanla y así comprobarán que en todos los sitios se cuecen “fabes”, aunque probablemente no dejen de pasarles por la cabeza la Gürtel, Acuamed, Tres per cent, Bárcenas, Púnica, Eres Andalucía…

Andrea Camilleri siempre me entretiene y se lo recomiendo. Dense una vuelta por su biblioteca o librería preferida y lo podrán encontrar. Eso sí, luego léanlo.

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Chanchullos empresariales en La intermitencia by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

22 may 2018

Vale todo

La defensa de las convicciones no tiene que llevar aparejado una fidelidad absoluta y eterna a ninguna idea o persona. Podemos matizar nuestras certezas e incluso tirarlas por la borda si ya no nos sirven. En política también.

Hay quienes aguantan lo que les echen. No les importan los virajes de 180 grados, las mentiras o lo corruptos que sean “los suyos”, ellos están ahí para defenderlos. No ejercen la crítica ni en privado ni en público. Callan, aplauden y a cambio esperan recibir una dádiva. En política sobre todo.

La estructura piramidal de los partidos no deja margen para las discrepancias. A los que disienten demasiado solo les queda la opción de irse, entonces se convierten en unos traidores apestados. En política es así.

Pues vale, lo tomas o lo dejas. A nadie se obliga. Sin cohesión no hay partidos políticos. Guste o no.

Otra cosa son los comportamientos políticos de los ciudadanos. La política abduce a las masas. No se apuren, no voy a hablar de filosofía ni mucho menos de psicología de masas, faltaría más.

La realidad del país, si lo prefieren de España, indica que fuerzas incomprensibles, al menos para mí, están fagocitando la poca capacidad crítica que teníamos. No voy a hablarles de Puigdemont, Torra y compañía que podrían escribir una enciclopedia explicándolo. Ni tan siquiera de Iglesias-Montero y Monedero que nos pueden dar una visión más moderna. Tampoco de Sánchez que podría adentrarnos en un mundo esotérico con resucitación incluida y menos aún de Rivera que nos podría ilustrar sobre Marta Sánchez. Me quedo, me voy a quedar –póngale ritmo- con Rajoy y el Partido Popular.

Lo del Partido Popular pasará a los libros de politología. Nunca ninguna democracia ha soportado tanto. Creo que ya hemos sobrepasado con creces a la Italia de la omertà y nos hemos pasado a la vox populi española. Allí, en Italia, opera la Cosa Nosta, aquí la sua cosa. En política vale todo.

Tienen un sentido patrimonialista de las instituciones y los poderes públicos. Su acendrado individualismo les lleva a fusionar lo público y lo privado con un objetivo que está muy alejado del interés general. La res publica es la herramienta necesaria para medrar individualmente, de ahí que cuando están en la oposición se aletarguen.

Hoy nos cuentan que Eduardo Zaplana ha sido detenido por blanqueo de capitales y por delito fiscal. Les recuerdo que Zaplana fue alcalde de Benidorm, presidente de la Generalitat Valenciana, ministro de Trabajo y Asuntos Sociales con Aznar, portavoz del Gobierno y portavoz en el Congreso de los Diputados. Ahí es nada. 

Y por si esto fuera poco Enrique Fernández de Moya, secretario de Estado de Hacienda ha sido citado como investigado por posibles delitos de prevaricación administrativa continuada, falsedad en documento mercantil, malversación de caudales públicos continuado y cohecho y tráfico de influencias durante su etapa como alcalde de Jaén.

Las encuestas les siguen otorgando millones de votos lo que dota al PP de unos poderes indescifrables.

Aún veremos más. No importa, vale todo. Joder, qué tragedia más esperpéntica.

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20 abr 2017

De corruptos y corrupción

Un día más, y llevamos no sé cuantos años, nos vamos a comer con la detención, o imputación, de otro político del Partido Popular.

Hace dos días nos dieron la noticia de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tendrá que declarar como testigo en el caso Gürtel; un día después que Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid, fue detenido junto con otras once personas. Todos ellos relacionados con casos de corrupción en la empresa pública de aguas Canal de Isabel II de Madrid.

Son muchos los dirigentes del Partido Popular que están pasando por los juzgados. ¿Querrá esto decir que tienen muchos corruptos? Sin duda. Eso es una realidad. ¿Todo el PP es corrupto? Pues oigan, todos seguro que no, pero lo que está claro es que entre los que mandan en ese partido hay mucho ladrón.

Sí, ladrones. No me vengan con lo políticamente correcto y que eso es muy radical – ya empiezo a cansarme de esa cantinela -. Miren, la RAE dice que ladrón es quien hurta o roba y robar es tomar para sí lo ajeno, o hurtar de cualquier modo que sea. Estas gentes nos están quitando lo que es de todos.

Ahora pongan todos los paños calientes que quieran y digan que los demás también tienen mucho por lo que callar y saquen a relucir los ERES de Andalucía. Pues por mucho que se empeñen nada cambia lo anterior.

La historia va, una vez más, de desvíos de dineros públicos, compras de empresas y financiación ilegal. Resumiendo, se sospecha que hubo robos de dinero público. Como hay que curarse en salud, repito que es de momento una sospecha que tendrán que probar los tribunales.

La enumeración de presuntos chorizo se repite como un mantra. Resulta agotador.

El factótum económico del PP, Rodrigo Rato, ha demostrado todas sus habilidades en la gestión de los dineros públicos. Pasó de ser uno de los ejemplos de estadista made in PP a ser lo que es hoy. Algunos todavía esperamos saber la verdad sobre su dimisión del FMI (Fondo Monetario Internacional). Otros ídolos populares fueron Camps, Matas, la difunta Rita Barberá o más recientemente el expresidente murciano, Pedro Antonio Sánchez. ¡Qué les voy a contar de Esperanza Aguirre! Pues nada, que debe andar en capilla.

Lo que cada día se demuestra es que muchos cargos del PP cuando llegan al poder adquieren unos hábitos poco edificantes ¿o llegaron con la lección aprendida? Pueden apreciar que estoy siendo muy diplomático. Joder, cómo para no serlo.

¡Wyoming, Dani Mateo sed fuertes!

Lo de Baleares y Comunidad Valenciana está más claro que el agua de manantial. De los tribunales saldrá lo que tenga que salir, pero que estaban hasta arriba eso no lo duda nadie en este país.

Madrid es diferente. Y esa diferencia la marca que ahí está el poder político y económico de España. Las posibles tramas afectan, por lo que hasta ahora sabemos, a gentes que fueron relevantes y qué sé yo si testaferros de algunos aún más poderosos.

Soy de los que esperan que un día a alguien le dé por investigar de forma concienzuda la relación entre Caja Madrid, Bankia y la ingente cantidad de grúas que rodeaban a la capital del reino y las enormes infraestructuras capitalinas.

Ya sé que se han realizado programas televisivos y redactado muchos artículos sobre esta cuestión, pero estaría bien saber los créditos concedidos, a quien y para qué. Así tal vez comprenderíamos el pufo de veintitantos mil millones de euros de Bankia.

Los años siguen pasando y ni uno de estos casos se cierra. Cientos de cargos públicos esperan juicio. Pocos están en la cárcel por sentencia judicial, la mayoría siguen paseándose por las calles.

Las presiones deben ser terribles, no solo se ejercen sobre los jueces, ahora se ha comprobado que entran a ese juego periodistas – vaya broma – del pelaje de Maruenda.

Esto de la corrupción tengo la sensación de que es como los iceberg, solo vemos una pequeña parte. Lo importante no lo vemos y, probablemente, no lo alcanzaremos a ver nunca.

Por más que lo intenten justificar es… califíquenlo como quieran pero no me vendan la moto. En cualquier país democrático de nuestro entorno el gobierno ya habría dimitido hace años. No me cuenten historias. Políticamente es infumable y legalmente es impresentable que la instrucción de los casos se prolonguen a lo largo de cinco o seis años.

Y estos demócratas, para más bemoles, se pasan el día cargando contra los jueces y fiscales que les investigan. Oigan, el problema no son los jueces, los fiscales o los policías, son los chorizos que tiene el Partido Popular.

Me imagino que los palmeros mediáticos estarán cargando las pilas.

Por lo demás todo bien. Llegarán las siguientes elecciones y el PP volverá a ganar.

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15 abr 2016

¿Cuánto podemos soportar al PP?


Once de los 14 ministros que formaron parte del antepenúltimo Gobierno de José María Aznar (julio de 2002) ya  estuvieron implicados en temas judiciales en distinto grado, incluido el hoy presidente Mariano Rajoy. (Fuente: El Pural)

No le busquen justificación, el Partido Popular está hasta las trancas de corrupción. No es una opinión, es una realidad cuantificable. ¿O es que jueces, guardias civiles y policías nacionales están conchabados con PSOE, Podemos, Ciudadanos, IU y nacionalistas? Eso no se lo cree ni el que asó la manteca.

Por favor, estoy hablando del PP, no me salgan con los Eres. No pongan el ventilador.

Ministros, presidentes autonómicos, presidentes de diputaciones, alcaldes, concejales, tesoreros. No se libra ningún estamento del partido popular o del gobierno.

Ahora nos enteramos que ese dechado de virtudes de Aznar hizo trampas. No se escandalicen, lo dijo Montoro, ministro de Hacienda del gobierno del Partido Popular. Es otro dato objetivo. Aunque tampoco es extraño ¿se acuerdan dónde casó a su hija? Pues eso.

Sí es que las obras en la sede del PP, en la calle Génova de Madrid, las pagaron con dinero negro. Sí es que el Partido Popular, como tal partido, está llamado como investigado – antes imputado - por la destrucción de los discos duros de los ordenadores de Bárcenas. Oigan, lo cita la jueza Rosa Freire.

No hay forma de salvar al PP. Acusan a los concejales del ayuntamiento de Valencia, los separan del partido, y a su alcaldesa, Rita Barberá, la colocan de senadora para que esté aforada.

¿Pero de verdad alguien se cree que se mueve algo en un ayuntamiento sin que el alcalde o alcaldesa lo sepa? Imposible. En el ayuntamiento de Valencia y en cualquier otro de España. En los gobiernos monocolores el máximo dirigente lo conoce todo.

Cuando llega una campaña electoral lo primero que se preguntan los partidos es cómo andan de dinero. El jefe sabe de dónde sale la pasta y dice en qué se gasta. Su círculo más cercano también está en el ajo.

Bárcenas informaba de todo a su presidente. Eso lo sabe hasta el que asó la manteca. Eso es así en todos los partidos políticos. Por mucho que hablen de democracia interna, la cúpula dirigente es la que corta el bacalao. Sobre todo en un partido de derechas.

Al sostenimiento del PP están contribuyendo de forma espuria algunos medios de comunicación y varias compañías de periodistas, casi un batallón. Al frente de todos ellos RNE y TVE, luego les siguen esos medios cargados de bilis, rencor y odio. Son de todos conocidos. La culpa no es solo suya. Se alimentan de intransigentes, cerriles, carpetovetónicos y montaraces.

Con todos los casos de corrupción del Partido Popular, con cientos de imputados, Mariano Rajoy ya tendría que haber dimitido.

No hay escusas. No hay justificaciones. 

Llegarán otras elecciones y una amplia mayoría de ciudadanos volverá a votarles. No lo comprendo. Yo, por mi parte – quien me lo iba a decir – creo que me pasaré al partido de los que no votan.

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19 feb 2016

Anegados por la corrupción


Viñeta de El Roto

Nos han repetido, hasta el vómito, que la corrupción es una cuestión individual. ¡Y una leche! Eso no hay quien se lo trague. La realidad nos demuestra la falacia de tal argumento.

Día a día se van descubriendo nuevos casos y más implicados. La mayoría afectan al PP. Ahora es cuando algunos empezarán a pensar en los ERE en Andalucía. ¡Pues también!

Me parece que los portavoces del Partido Popular lo tienen fastidiado de ahora en adelante. A mí no me echen la culpa. Hablen con Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior.
El señor ministro nos explicó que entre el 2012 y el 2015 se han detenido en España 7.140 personas por delitos vinculados a la corrupción. De los cuales 2.442 lo fueron en 2015.
Si con esto el señor ministro quería justificar la lucha del PP contra la corrupción está apañado. Por cierto ¿le acompañaba Marcelo? Ya saben, su ángel de la guarda.

Los medios de comunicación no dan cuenta sí especificó el número de cargos públicos u orgánicos de los partidos que se vieron implicados. Sería un dato relevante. Aunque con ver las noticias nos hacemos una idea. ¡Son la hostia de ellos!

Resulta imposible recodar el nombre de todas las tramas de corrupción – nada de individuos aislados - : Gürtel, Pokémon, Noos, Tarjetas Black, Púnica, Brugal,Taula…La mayoría de los involucrados son del… Sí, ya sé, y los ERE de Andalucía. ¡Pues también!

Lo que está claro es que muchos cargos públicos se han corrompido y nos han sangrado a los ciudadanos. Oigan, no solo son las comisiones que cobraban – que ya sería bastante – es que además eso suponía unos sobrecostes al erario público que estamos pagando todos.


Viñeta de El Roto

No existieron controles públicos, ni internos de los partidos. Peor aún, la oposición no ejerció su labor de control. No lo hicieron. Los silencios han sido clamorosos. Los corruptos han tenido cómplices, unos por acción y otros por omisión. Los intentos de denuncia acabaron en el ostracismo.

Lo que nos preocupa, aún más, es lo que no sabemos. Esto es como los iceberg, solo sobresale un poco.

Sin acusar a nadie, los jueces me libren de tal cosa ¿lo de Rita Barberá no es sospechoso? ¿y lo de Rato? y sí me apuran ¿qué les parece lo de Esperanza Aguirre?

No se extrañen con que cite a doña Aguirre. ¿Se les olvidó el caso de la Ciudad Valdeluz en Guadalajara? Se lo recuerdo.
El proyecto de creación de esta “ciudad” nació tras el anuncio de que la estación del AVE de Guadalajara se ubicaría en el término municipal de Yebes, es decir, donde se sitúa Ciudad Valdeluz y no en la propia ciudad de Guadalajara. Lo “curioso” de esto, sin mayor importancia por otro lado, es que los propietarios de los terrenitos eran de la familia de doña Esperanza. Otro “detallito”, no vean como se disparó el precio del cascajo.

La cuestión debe estar cruda cuando hasta las noticias de RTVE se hacen eco de ello durante varios minutos.

Déjense de historias. No hay controles reales sobre las administraciones y los administradores de lo público.

Miren, si esto estuviese ocurriendo en Alemania, Francia o Inglaterra ya habrían dimitido muchos cargos públicos. Es más, el PP tendría que haber desaparecido y reconstituido. Tranquilos, esto es España.

Un presidente como Rajoy, sospechoso de haber recibido sobres con dinero negro, muy cercano a corruptos declarados, y que le endosan unas obras en la sede de su partido – en la cual se reúne semanalmente – pagadas con dinero negro, tendría que haber dimitido. No digo ya por corrupto, sino por no enterarse de nada.


Viñeta de El Roto

La política española se ha convertido en un negocio para muchos. Absolutos zotes, con grandes dosis de peloteo y descaro, han sido colocados en puestos relevantes. Cargos muy bien remunerados que no lo dejarán así los maten. ¡Una mierda van a abandonar el puestín! Cobran cuatro, cinco u ocho mil euros, no van a volver a uno de poco más de mil. Los hay que no han trabajado jamás fuera de su partido. Antes de abandonar, matan.

Entre otros factores, este es el origen de tanto chorizo. Getas, vagos y sinvergüenzas se han posicionado dentro del organigrama de los partidos. ¡Ni con soplete los sacan de ahí!

Los Jueces, los cuerpos de seguridad del Estado están haciendo mucho más de lo que esperábamos. Aunque lentos, siguen. No pares, sigue, sigue…

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