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19 may 2026

¿Y sí la estrategia del PP es otra?

 

  Ya está, ya hemos visto lo que han dado de si las elecciones autonómicas en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Para unos, el PP, no han salido como esperaban, ganaron en todas ellas, pero en todas necesita a Vox, al que querían dejar de lado, al menos eso decían y deseaban.

  La convocatoria de esas elecciones no fue algo decidido por cada uno de los presidentes autonómicos, para nada, se trataba de una estrategia que tenía dos objetivos, uno de ellos, como queda dicho, era la desembarazarse de Vox y lograr gobernar en solitario en esas cuatro autonomías, no lo lograron. La otra, la más importante, es que se trataba de desgastar al gobierno de Pedro Sánchez con una catarata de derrotas que le pusieran en mayores aprietos y que le llevaran a convocar elecciones generales. No les ha salido muy bien. No solo eso, si no que Vox se hace más fuerte y tiene al PP bien cogido. Los condicionamientos de Vox para pactar los nuevos gobiernos están haciendo que el Partido Popular se escore aun más a la extrema derecha llegando a aceptar la propuesta populista y demagógica de «prioridad nacional», que, reconozcámoslo, tiene muchos seguidores entre los ciudadanos.

  Gran parte de la estrategia de los candidatos del PP ha sido cargar contra el Gobierno y el Presidente, dejando en planos secundarios, en demasiadas ocasiones, los temas autonómicos que les afectan. El voto al Partido Popular se mantiene firme independientemente de lo que les pase. Los incendios y su gestión en Castilla y León no les pasó factura, como tampoco lo hizo la gestión sanitaria en Andalucía. Tal parece que hagan lo que hagan la vara de medir de los ciudadanos no es la misma que utilizan para enjuiciar, y castigar electoralmente, a los partidos de izquierda. En gran medida, creo que es comprobable fácilmente, los medios de comunicación tienen mucho que ver en esa percepción ciudadana, como también lo tienen las redes sociales, a las que hasta hace poco desde la izquierda no se les prestaba demasiada atención. Dicho esto me río ya que fue una de las cuestiones que mencionó la candidata socialista en Andalucia, María Jesús Montero, para disculpar los malos resultados.

  Todo parecía indicar que esas, las anteriores, eran las razones del PP, pero… Estamos viendo como en las negociaciones y en los gobiernos autonómicos la presencia de Vox no alarma a los ciudadanos como lo hacia no hace tanto tiempo. Vox y sus propuestas se han normalizado, ¿sería esa la idea que se esconde detrás de tanta convocatoria electoral? Todo indica que hay muchas probabilidades de que el Partido Popular gane las siguientes elecciones generales, pero va a necesitar el apoyo de Vox, así lo dicen todas las encuestas y extrapolando los resultados autonómicos, aunque no es muy fiable, sí que indica una tendencia muy clara. PP y Vox llegarán a gobernar. Feijóo y los suyos lo saben, claro que lo saben. Las siguientes elecciones generales es la última oportunidad de Núñez Feijóo, de no llegar a la Moncloa ya conoce el camino. En estas condiciones nada mejor que la presencia de Vox en las instituciones para su normalización para cuando llegue el «momento Feijóo» a nadie extrañe los acuerdos a los que van a llegar. No es descabellado, a las pruebas me remito. El PP ya dio por buena la «prioridad nacional» y todas las propuestas que le realiza la extrema derecha. De ahora en adelante, Vox se va a ver como otro partido más que accede a las instituciones democráticas, cierto que accede desde unas elecciones democráticas y con unas negociaciones democráticas, pero sus planteamientos y propuestas no tienen nada de democráticas o muy poco. Lo que no se puede dudar es que Vox es el elemento más distorsionador y generador de enfrentamientos en nuestra sociedad. Sus intervenciones públicas, incluidas las que realizan en el Congreso de los Diputados y en el Senado, son incendiarias e incluyen ataques personales sin cortarse a la hora de insultar. El PP se ha sumado a esas escaramuzas broncas y mal educadas.

  No tengo dudas de que la normalización de la extrema derecha es uno de los objetivos que persigue el PP de Feijóo, se juegan mucho. El argumento disculpatorio ya lo saben, ¿verdad?, Pedro Sánchez negoció con Bildu. Vistas las actuaciones y propuestas de Vox y Bildu en el Congreso de los Diputados ¿cuales les parecen más relevantes para los ciudadanos? A la vista está, no hay más ciego que el que no quiere ver.

  Hablar de estas elecciones autonómicas y no hacerlo del PSOE no tendría mucho sentido.

  Los resultados de los socialistas no es que hayan sido malos, no, han sido peores, excepto en Castilla y León donde mejoraron un poco, poco, en las otras comunidades fue penoso, especialmente en Extremadura. Contra todo pronóstico, o no tanto, el PSOE presentó en esa comunidad a un candidato que ya estaba quemado antes de iniciarse la campaña. Su presencia en las listas fue absurda, ¿qué se pretendía o qué favores le debían? Su candidatura fue avalada por Ferraz, como siempre, que es quien tiene que dar el visto bueno. El poner a dos ministras como cabeza de lista en Aragón y Andalucía fue otro error descomunal. También sería un error monumental el poner de cabeza de lista en Madrid al ministro Óscar López.

  Las imposiciones de Pedro Sánchez les han llevado a unos estrepitosos resultados, tendría que hacérselo mirar. Algunos opinadores profesionales afirman que con esas candidaturas quiere controlar el partido. No me atreveré a decir lo contrario, aunque me parece un error gravísimo como estrategia política. Tener en contra a la mayoría de los gobiernos autonómicos es un mal negocio. En demasiadas ocasiones cometen unos errores tan grandes que no acabo de comprender su estrategia y sentido. No es que yo lo diga, a la vista está.

  Tras el resultado en Andalucía empiezan a aparecer barones que alzan la voz. Uno de esos es Adrián Barbón, Presidente de Asturias, para quien «los proyectos políticos que son capaces de hacer un discurso de identidad, de orgullo de identidad, de reivindicación de la propia identidad tienen buenos resultados». Hace tiempo que no se esconde para soltar cosas como esta. ¿Cómo marida el socialismo con el nacionalismo identitario? El problema igual radica en que el PSOE se ha alejado de muchos de los principios socialdemócratas o no ha sabido adaptarlos a la realidad para irse por una senda que cada vez menos ciudadanos comprenden.

  Un candidato autonómico tiene que estar pegado al territorio en el cual quiere gobernar, pero de ahí a hablar de identidad y no de clases hay un trecho abismal. En un mundo cada vez más tecnológico oír discursos identitarios comprendo que puede atraer a una parte de la sociedad y desde luego hay que preservar las esencias e historia que compartimos, pero no podemos caer en la tentación de hacer de la identidad el ideario político. En el caso de Barbón mezcla además religión, con Covandonga al frente, entre esos signos de identidad, al modo y manera que lo hacia el nada honorable Jordi Pujol. Y ya sabemos que el Presidente de Asturias tiene en su mesita de noche un rosario. ¡Ya le vale!

  En este mundo internacionalizado e intercomunicado son las extremas derechas quienes hacen frente común ante una izquierda timorata que ha renunciado a llamarse socialista o izquierdista para denominarse progresista. La izquierda deja de lado el relato ilusionante para basar su estrategia en la frialdad del dato. Hay una frase que decía Eduardo Galeano que tuvo un sentido hoy perdido: «La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar».

 

 

 

  

 

 

17 may 2024

Cinco días que conmocionaron España


  Pedro Sánchez pasó de ser un tipo maquiavélico con mucha suerte a un ñoño inmerecedor de ostentar el puesto de presidente del Gobierno. En un golpe de efecto pergeñado en solitario conmocionó al país con la hipotética renuncia. Lo hizo, además, a través de una red social para sorpresa del respetable. El anuncio cayó como una bomba. A la derecha extrema, el PP, les pilló, como a todos, desprevenidos e inicialmente quedaron sonados. Los partidos en los que se apoya el Gobierno no salían de su asombro y perplejidad. Aparentemente todo fue por amor a su esposa. La oposición del desconcierto inicial pasó al recochineo y con posterioridad al ataque furibundo, vamos lo de siempre.
  Nadie se explicó las razones. Los cinco días de silencio presidencial dieron para todo tipo de cábalas. Del escrito presidencial parecía deducirse que tenía la intención de dimitir. Nada más lejos de la realidad. El lunes 29 de abril dejó claro que no lo iba a hacer y que volvía, nunca se fue, con renovados bríos.
  Escuchadas y leídas muchas opiniones de todo el espectro político no me quedo con las ganas de expresar la mía.
  Tengo serias dudas de que la carta fuese redactada por él en la intimidad. Los presidentes tienen muchos asesores, unos oficiales y otros no. No me creo que una decisión de ese calibre la tomase  sólo, es más, creo que todo fue parte de un plan muy estudiado. Vistas las repercusiones que tuvo desde el primer momento es lógico que se adjudique en exclusiva la decisión. El ego es el ego.
  El acoso que recibió Sánchez desde el primer momento no lo sufrieron ni González ni Zapatero, al menos no con la inquina que él lo recibe.
  La inclusión de Óscar Puente en el Gobierno fue el primer indicio de que algo estaba cambiando. Necesitaba un mamporrero con desparpajo capaz de hacer frente a una derecha radicalizada y faltona. Puente está cumpliendo con su papel a la perfección. No me gusta el tono bronco en los ministros, en los cargos públicos, pueden ser duros pero con la sonrisa en la boca.
  La denuncia contra Begoña Gómez, compañera de Sánchez, la aprovechó para dar un golpe de efecto. Les habían dado por todos los lados pero al involucrarla directamente en la contienda se lo pusieron fácil.
  Al Partido Socialista de Euskadi no le fue mal en las elecciones. El PSOE necesitaba un empuje de cara a las elecciones catalanas y las europeas. No fueron los únicos motivos.
  Desde hace años los marcos, el relato político, lo establece la extrema derecha y la derecha extrema, Sánchez decidió que su partido, y él, tienen que convertirse en relatores. Los argumentos de la derecha apelan a los sentimientos, a las tripas. No hablan de economía, medio ambiente, proyectos de futuro, se centran en temas como la inmigración, la inflación, a pesar de ser una de las más bajas de la Unión Europea, el feminismo, de las ocupaciones de viviendas aunque sean contadas, etc. y declaran una guerra cultural.
  A pesar de los bulos sobre la precariedad económica la realidad les desmiente al menos en lo que se refiere a las grandes cifras económicas, incluidos los resultados de los bancos y empresas.
  La derecha extrema y la extrema derecha acusan a Pedro Sánchez de ocupar los cargos institucionales con personas de su confianza. Lo dicen como si eso no fuera lo usual. ¿El PP no nombra a una persona de su confianza para el puesto de Fiscal General del Estado? ¿El Centro Investigaciones Sociológicas?…  Claro que lo hizo, así funcionan nuestras democracias. Lo que está claro es que el PP sí que está incumpliendo la Constitución al no permitir la renovación del CGPJ (Consejo General del Poder Judicial). Por cierto, PSOE, PP y Unidas Podemos pactaron la renovación del Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo, el Tribunal de Cuentas y la Agencia de Protección de Datos, pero el CGPJ no, de eso ni hablar. A estas alturas ¿alguien duda del motivo?
  Pedro Sánchez apeló al sentimentalismo, al victimismo, e hizo un llamamiento al regeneracionismo democrático. Con ese argumento estaba creando un nuevo marco, un relato. Como reacción desde la derecha extrema, que no es otra que el PP, han modificado su discurso y ahora además de dictador le imputan el ser generador de bulos.
  Mientras, Óscar Puente continua con su labor. Señor Puente, no debería comportarse como Rafael Hernando y otros, queda muy feo. Ah, perdoneme por compararle con Hernando, a este solo le supera MAR.
  Sánchez, durante esos días, fue el único tema.
  A los partidos independentistas que apoyan al Gobierno no les hizo mucha gracia la «espantá». No lo dijeron en público, faltaría más, pero les debió entrar el canguelo. Tenían, tienen, mucho que perder. Los independentistas y el Partido Socialista llegaron a magníficos acuerdos con mucho dinero por medio para los primeros, acuerdos que no están cumplidos. La amnistía no está aprobada y eso en las huestes catalanas debe inquietar mucho.
  Curiosamente la amnistía no estuvo presente en el debate electoral catalán. Los resultados fueron buenos para los socialistas catalanes y ahora queda por saber si conseguirán la presidencia de la Generalitat. Puigdemont sigue siendo un bocazas. Continua con sus delirios. Huyó como un chorizo cobarde y a pesar de ello obtiene unos buenos resultados.
  Un paréntesis. ¿Se imaginan a Puidemont y a Ayuso en un cara a cara? Cierro paréntesis partiéndome de risa por la imagen.
  Nos quedan días de incertidumbre que se empezarán a despejar tras las elecciones europeas. Veremos si los independentistas apoyan unos presupuestos generales, atenúan sus críticas, no que las realicen de forma no tan chulesca, y muestran más apoyo a la gobernabilidad de España. Con los independentistas hay que fijarse más en lo que hacen que en lo que dicen, son unos bocachanclas.
  No menos importante es el cierre de filas que logró Sánchez dentro del PSOE. La vieja guardia socialista se la tiene jurada. Se hizo querer por los suyos y le dieron su amor. Con esa reafirmación de su liderazgo, vía apoyo y aplauso público, los González, Guerra, e incluso el García Page quedan aún más desautorizados.
  La guinda del pastel fue la repercusión internacional que tuvo y el apoyo que consiguió.
  La amnistía no es del agrado en muchos ámbitos económicos. No es descabellado pensar que desde el mundo financiero y económico recibió presiones. Esas cosas no trascienden en el momento, pero existir existen. A su favor, el de Sánchez, juega el peso que tiene dentro de la Unión Europea, los fondos logrados, lo bien que va la macroeconomía. Pensar que Feijóo y Abascal dirijan España les debe preocupar muchísimo más que la amnistía. La pela es la pela.
  La jugada de Sánchez no me gustó. La vendió como algo personal y el caudillismo en los partidos políticos es nefasto. La racionalidad política, la que debería tener, no se puede mezclar con una pulsión amorosa.
  De momento va teniendo suerte y parece que sale airoso de los líos en que se mete o le meten. El gobierno de España es muy serio para reducirlo a impulsos. Ideas, planificación y rigurosa ejecución son fundamentales para avanzar.
  La extrema derecha crece en el mundo. No hay que tratarlos con ligereza. Hacerles frente sí, desde la democracia más estricta, sin miedo, pero sin caer en sus métodos.
  Las utopías han movido el mundo. La izquierda tenía unas ideas que atraían a las clases media y trabajadora ya que los tenía en cuenta, hoy casi ni hablan de clases. La división del trabajo y sobre todo las rentas determinan donde nos encontramos cada uno. Las soluciones a los problemas no pasan por las individuales o grupales si no por las de las clases trabajadora y media, que son los pilares de la sociedad. A la clase alta, que no es el pequeño empresario, no es necesario que nadie les de soluciones a los problemas, no los tienen, ellos nos los generan a los demás.
  Pensábamos que la legislatura iba a ser emocionante, no llevamos un año y ya es un sinvivir. ¡Ay mamina lo que nos espera!

 

 

8 mar 2024

Buscan a quienes lo arreglen


  La política española me exaspera. Aquello del servicio público o el interés general desapareció. Los políticos profesionales alardean de su compromiso social pero la realidad los contradice. No digo que España sea diferente, que lo parece, pero mirar para Estados Unidos, por ejemplo, no me consuela.
  El PP lleva muy mal la perdida del poder. Cuando eso ha sucedido comienza la crispación. ¿Estoy diciendo que son los culpables de las tensiones y enfrentamientos sociales en el país? Sí, y ahora cuentan con el refuerzo por su extrema derecha y la ayuda inestimable, para ellos, de Isabel Díaz Ayuso. No olvido el apoyo mediático.
  No exagero, con un poco de objetividad se puede demostrar. Desde el «váyase, señor González» hasta el «Gobierno ilegítimo» de Sánchez pasando por todo tipo de insultos, bulos y mentiras descaradas hemos tenido que soportar unos discursos alarmistas y cansinos. Quieren llegar al Gobierno por agotamiento y aborrecimiento ciudadano.
  El Partido Popular ante su incapacidad para hacer oposición, no diré que constructiva, ha recurrido a la Unión Europea. No es de ahora, de la reunión de los populares en Budapest, ya llevan tiempo con el desprestigio internacional del gobierno de Sánchez y por ende de España.
  Venga, no se enfaden. Con un poco de desapasionamiento no lo podrán negar.
  Y el PSOE ¿qué? Pues que quieren que les diga. Anda en una política errática que nos está trayendo a mal traer. La consistencia ideológica socialista la perdieron hace años y con Pedro Sánchez han apostado por el pragmatismo improvisado. ¡Anda que no se han gastado millones en ayudas para todos los sectores! Pues ni con esas han sido capaces de atraer a una parte muy importante de la sociedad. El relato lo han ganado la derecha y extrema derecha, casi indiferenciables.
  Los socialistas también han recurrido al ala protectora de la UE. El último ejemplo ha sido como han tirado del borrador de la Comisión de Venecia para justificar la Ley de Amnistía. Una aclaración. La Comisión Europea para la Democracia a través del Derecho, conocida como Comisión de Venecia, es un órgano consultivo del Consejo de Europa en materia constitucional.
  No es el único caso. Hay muchos más y cada dos por tres, tanto el PP como el PSOE, se pasean por Bruselas para contrarrestar los argumentos de uno y otro en cuestiones nacionales.
  El caso de la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) también ha llegado a Bruselas. La cosa está tan liada que han tenido que recurrir a la mediación del comisario de Justicia de la UE, Didier Reynders, para salir del atolladero. Les recuerdo que el CGPJ lleva más de cinco años sin renovarse y ¿quién no quiere? El Partido Popular. No valen disculpas. Las leyes hay que cumplirlas y si no gustan se cambian, pero primero acatarlas. Esto significa que el PP está fuera de la ley en esta cuestión.
  Recurrir a un mediador significa reconocer la incapacidad de dialogar y llegar a acuerdos pensando en la sociedad. Culpas compartidas, aunque uno tenga más inclinada la balanza a su favor.  Sí, ese mismo.
  No ha sido el único mediador o en este caso verificador, para el caso patatas. El salvadoreño Francisco Galindo Vélez fue elegido por el PSOE y JxCat (Junts per Catalunya) para «verificar» el cumplimiento de los acuerdos entre ambos partidos. Los independentistas de Junts tienen que dar botes de alegría, han logrado internacionalizar el «conflicto catalán».
  Una nueva demostración de la falta de entendimiento entre partidos políticos españoles. Perdón, perdón, entre uno español y otro catalán.
  Sus estupideces, falta de rigor, incapacidad para resolver los problemas reales de los ciudadanos, sus mentiras, en algunos casos sus chulerías, me agotan.
  El último esperpento al que asistimos es el caso «Koldo». Igual acaba también en Bruselas. Cuando nos enteramos de quien es este personaje no dábamos crédito, creo que en esto coincidimos todos, excepto quien le dio el puesto, el ministro Ábalos. Reconozco que pasé del estupor a la risa, a esa risa triste de incomprensión e incredulidad. Ábalos debería dimitir no por ser culpable, de momento no está acusado de nada, si no por haber contratado a un hombre sin ninguna cualificación para el puesto, que además le engañó siendo su hombre de confianza. Por vergüenza tenía que dejar su escaño.
  Ya se que no tiene que ver con lo demás, pero no me resisto a no comentarlo.
  Problemas los tienen en todos los países, pero los resuelven entre ellos. En estos momentos me acuerdo de Bélgica que formó gobierno federal en 2020 tras 493 días después de las últimas elecciones, celebradas en mayo de 2019, y 650 después de la caída del gobierno presidido por Charles Michel. Se pusieron de acuerdo socialistas, liberales ecologistas, tanto flamencos como francófonos, y democristianos flamencos. Un batiburrillo de cuidado, pero que yo recuerde no recurrieron a nadie fuera del país.
  La política española está encabronada. Los instintos más primarios están aflorando en los hooligans y la extrema derecha campa a sus anchas. El gobierno de coalición no anda nada fino. La amnistía no supone la renuncia de ninguno de los objetivos nacionalistas, lo cual enfurece a los ciudadanos no nacionalistas. No van a rebajar ninguna de sus pretensiones. De echo ya han conseguido un montón de millones más para financiarse, que digan lo que digan, va en detrimento de otras autonomías como la asturiana.
  Señores del gobierno, no sigan insistiendo, han cedido a la amnistía para gobernar y los nacionalistas les están chupando la sangre y, sobre todo, la caja común. Al PP no le digo nada, para qué. Bueno, seré iluso. Ni unos ni otros me leen y si alguno lo hiciera por confusión les importaría un pito lo que yo diga. Ese no es el problema. La cuestión radica en la separación entre los ciudadanos y una élite política que se escuda en la sociedad para lograr sus fines particulares, los de sus amigos y los de aquellos que mueven los hilos, es decir, grandes grupos financieros y empresariales.
  Si en el PP y PSOE quedara algo de responsabilidad, y vergüenza, siempre vergüenza, resolverían los problemas donde hay que solventarlos, en el Parlamento. Son tan necios que no se dan cuenta que están quedando como tontos del culo ante toda la Unión Europea.
  Miren, con estas cosas no se juega. Se empieza pidiendo mediadores internacionales y se acaba suplicando por un Trump o un Milei.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7 jul 2022

Convivencia bronca


 

  La convivencia no es fácil, menos aún cuando es por conveniencia. Los más benévolos o los más mentirosos sostienen que con el roce surge el amor, o cuando menos el cariño. Complicado, muy complicado.  Podrá llegar la aceptación interesada, la resignación o la indiferencia, en pocos casos una cierta estima, pero siempre con una profunda desconfianza.
  La cohabitación conlleva aceptación, comprensión y capacidad de diálogo con la otra parte. Es difícil, sí, pero no por ello se debe cejar en el empeño. De no hacerlo así la relación está abocada al fracaso y a la ruptura.
  Para no seguir por la senda de la confusión les diré que no me estoy refiriendo a las relaciones de pareja, aunque sea aplicable. Estoy aludiendo a las relaciones dentro del Gobierno entre socialistas y podemitas.
  Desde la aparición de Podemos las relaciones con el partido socialista no fueron buenas, es más, llegaron a pensar que lograrían el sorpasso. Los resultados de las elecciones de abril de 2019, en las que Podemos obtuvo 42 escaños, les llevó a pensar que podían mejorarlos y para ello tenían que marcar diferencias con el PSOE. Se negaron a formar gobierno. Ciudadanos debió pensar lo mismo. El resultado fue una nueva convocatoria para noviembre en la que los tres en discordia salieron mal parados. Los socialistas bajaron de 123 diputados a 120; Unidas Podemos de 42 pasó a 35 y Ciudadanos de 57 a 10. Tras este varapalo Albert Ribera deja un partido escorado a la derecha y sin prestigio alguno. Unidas Podemos, a regañadientes, parecía que había aprendido la lección y decidió entrar en el Gobierno.
  Y así tuvimos el primer gobierno de coalición de esta democracia. Las cosas no se presentaron fáciles desde el primer momento. Las discrepancias surgían por doquier. Al principio se pensaba que era normal, necesitaban engrasarse. El tiempo fue pasando y nada mejoró. Cuando no era por uno era por otro. Unidas Podemos aireó todas las discrepancias. No entendía que esa actitud generaba, y genera, descontento y desafección ciudadana. Por su parte el partido socialista tomaba, y toma, decisiones sin comunicárselas y consensuarlas previamente con sus socios de gobierno. Aún no han sido capaces de funcionar como un equipo. Parece que estén jugando un partido uno contra otro. El PP está encantado y echa más leña. La extrema derecha va a lo suyo y los partidos que apoyan al gobierno se cansan de esas disputas. Y mientras los ciudadanos estamos hartos y desilusionados, máxime en estos momentos de crisis en todos los ámbitos.
  Las últimas disputas han sido muy seguidas y de fuerte contenido ideológico. El acuerdo con Marruecos, la tragedia de la valla de Melilla y el incremento de presupuesto para armas han elevado el nivel de enfrentamiento entre los socios de gobierno. Una tensión que se ve incrementada por los malos resultados electorales en Madrid, Castilla y León y Andalucía.
  Unidas Podemos y PSOE quieren marcar territorio y distancia, en ello están y se nota.
  No es para menos, en mayo elecciones municipales y autonómicas; en noviembre generales. ¿Aguantará la coalición? Parece complicado.
  El tema de los presupuestos no tiene mayor problema, se prorroga y asunto arreglado. Es un presupuesto elaborado por el Gobierno y sus apoyos así que no presenta mayores problemas su prórroga.
  Otra cosa bien distinta es si Unidas Podemos y PSOE pueden asumir internamente nuevos batacazos electorales en mayo. No es descabellado. Creo que no, sería muy arriesgado llegar a noviembre con tantas derrotas encima. Sólo veo una solución, que en mayo tengamos elecciones municipales, autonómicas y generales. Hasta esa fecha el Gobierno tiene opciones para rebajar la inflación y que las ayudas puestas en marcha tengan efecto. Veo complicado que se atrevan a tomar medidas que provoquen un cambio profundo de nuestras estructuras económicas. Mejor no arriesgarse a meterse en una bronca seria con tantos socios parlamentarios.
  Pueden pasar muchas cosas en estos meses, pero no creo que los vientos políticos se vuelvan de pronto favorables a la coalición así que solo veo, como mal menor desde el punto de vista electoral, esa convocatoria conjunta de elecciones municipales, autonómicas y generales. Ver veremos.

14 feb 2022

¿Cambio de ciclo? pues me da mucho miedo

 

  Los temores no suelen estar justificados. La presunción de que algo va a pasar no deja de ser miedo a que se haga efectivo. En el caso de los resultados electorales en Castilla y León los peores auspicios se han cumplido. Y no me refiero al triunfo del PP.
  El PP convocó las elecciones ante el temor a una moción de censura. Eso decían ellos. Ningún indicio avalaba esa idea. Los analistas coinciden que fue un intento de escalar un peldaño más en la carrera de Pablo Casado hacia la Moncloa. Una decisión de ese calibre no se decide sin el beneplácito de Génova. Los dirigentes del PP se pensaron que iba a ser otro Madrid. No fue así. Lo de ese hombre es un sinvivir.
  La ansiada mayoría absoluta se quedó en una pequeña victoria, pasaron de 20 escaños en 2019 a 31. Y eso con suponer una mejoría no es para que echen las campanas al vuelo. Desde luego que no. Han pasado de 433812 votos en las elecciones de 2019 a 378896, han perdido un 0,19 % de votos.
  Lo peor de todo es que hasta ahora gobernaban con comodidad en coalición con Cs (Ciudadanos) y ahora han metido al lobo en casa. Van a tener que gobernar con el apoyo de la extrema derecha, bien con ellos en el gobierno o con su apoyo. En todo caso están jodidos. Querían tener las manos libres y se han puesto la soga al cuello. No sólo no lo han conseguido si no que han dado un empujón enorme a Vox. El giro hacia la extrema derecha del PP, con un discurso belicoso y antipatriótico en la Unión Europea, cargado de insultos y mentiras, no le ha servido de nada.
  Ahora el Partido Popular intentará gobernar sin la presencia de Vox en el gobierno, pero Abascal ya pidió una vicepresidencia. Tal vez esa petición fuese fruto del subidón de ayer, pero va a vender muy caro su apoyo o su abstención.
  Da igual como lo intente disfrazar el PP, los resultados han sido malos para sus intereses y la extrema derecha avanza atrayendo a una parte muy importante de su electorado. Una vez más Pablo Casado fracasa en su estrategia.
  El PSOE se ha llevado un buen batacazo. Los resultados del 2019 fueron casi una excepción, digo casi ya que en 1983 el PSOE también ganó las elecciones. En estas elecciones se dejó por el camino siete procuradores – así denominan a los diputados autonómicos en Castilla y León -. Pasó de los 35 procuradores y 479917 votos a 28 y 362304 respectivamente. Un desastre en toda regla. Un bajón del 13,75 %.
  Al PSOE le cuesta horrores conectar con los ciudadanos. Mantiene una base electoral relativamente sólida, pero no acaba de convencer a una mayoría «suficiente». No es de extrañar. El partido socialista, la izquierda en general, ha pasado de dirigirse a los ciudadanos para hacerlo a grupos de interés. Ha entrado en el debate de lo individual y en el identitario y ahí pierde siempre. Esas no son esencias socialistas. En lo interno el PSOE, y la izquierda en general, ha dejado, hace años, de ser un partido de militantes que discuten las políticas a seguir a ser meros comparsas que se activan en períodos electorales para recolectar votos y aplaudir al líder de turno.
  El PSOE ha aceptado sobrevivir en la cuerda floja, perder apoyos, generar descontentos e incluso odios y, sin embargo, no cambia. Sus expectativas las ha reducido a ganar y gobernar como sea. En cuestiones tan relevantes para los ciudadanos como son los impuestos, los servicios públicos, las pensiones o los derechos laborales se han dejado arrastrar por los vientos liberales.
  Lo dicho, no aprenden. Ahora el alcalde de Valladolid, el socialista Óscar Puente, pide la abstención del PSOE para investir a Fernández Mañueco sin el apoyo de Vox. ¿Y lo apoyarán el resto de la legislatura? No les bastó con el engaño del Constitucional. No han empezado las negociaciones y ya están metiendo la pata.
  Otros a los que no les ha ido nada bien es a Unidas Podemos. La unión de Podemos e IU no acaba de dar buenos resultados. Podemos no parece tener un gran futuro electoral. Hace agua por demasiados sitios. Pasaron de 68787 votos y dos escaños en 2019 a 61290 votos y un escaño. No sabremos la incidencia en estos resultados de las palabras del ministro Garzón en temas cómo la carne o las macrogranjas. Tampoco conoceremos la trascendencia del voto de los cazadores. En fin.
  Parece que han tocado techo en todas las comunidades y ahora toca descenso. ¿Se hará más de rogar, pero acabará cómo Cs?
  Lo de Ciudadanos no fue una sorpresa. Están tocados y hundidos. Elección tras elección se confirma que les queda poco para desaparecer. Su tumba la cavaron ellos mismos. Se lo tienen que agradecer a Albert Rivera y a Inés Arrimadas.
  Las plataformas ciudadanas de la España vaciada han dan un paso de gigante. Unión del Pueblo Leonés (UPL), Soria Ya (SY) y Por Ávila (XAV) les han dado un buen repaso al resto de los partidos. Su creación ha sido la respuesta al abandono y la dejadez de los dos grandes partidos. UPL no es un recién llegado y mejora sus resultados pasando de uno a tres procuradores; al igual que XAV que mantiene su escaño. SY entra con una fuerza enorme y obtiene tres procuradores.
  No está claro, aún, que postura mantendrán pero tienen un mandato muy puntualizado y cualquier desvío puede conducirles a la desaparición. Imagino que habrán tomado buen ejemplo de Teruel Existe que surgió también cómo movimiento ciudadano y ha llegado a colocar a un diputado en el Congreso. Quién sabe sí alguna de estas plataformas seguirá su camino. De momento, y dados los resultados, su peso en la cámara castellano leonesa va a ser muy relevante. Tendrán que negociar con ellos y según sus logros pueden ser un ejemplo para el resto de España. Están abriendo un camino que no gusta nada a los partidos «consagrados». Seguiremos su trayectoria.
  Y los vencedores han sido… redobles de tambor… permítanme un momento que me enjuague las lágrimas… ya… los triunfadores de la noche fueron… joder, es duro decirlo… Vox, el partido de ultraderecha. Un momento, por favor. He ido al monte a pegar unos gritos. De algo me ha servido.
  Sí, ya sé, esto no es serio ni riguroso, es mí opinión. Bueno, esto no es un medio de comunicación. Me sale del corazón y la mente. Me parece terrible. Me resulta muy duro asimilar que hay ciudadanos que apoyan esa propuesta política que tiene de todo menos propuestas. Un partido que hace bandera de la xenofobia, el racismo, el machismo, la mentira, el desprecio a los que no piensan como ellos. El partido que ya ha dicho que derogará la ley de Memoria Histórica o las leyes contra la violencia de género. Con todas y con eso han logrado unos resultados muy buenos.
  Hace poco hemos visto una fotografía en la que aparecía Abascal con Orbán y Marine Le Pen, ya sabemos lo que podemos esperar. No importa, hay una corriente de extrema derecha que está barriendo el mundo.
  Vox está recibiendo apoyos de los más cabreados, de gentes que no tienen nada que perder o de personal acrítico, a los cuales puedo comprender. A los que es imposible comprender es a los descerebrados que van de listos, de sobrados y sin pudor ninguno que apelan a falsos argumentos historicistas imperialistas o corren tras una bandera.
  Independientemente de mi opinión lo relevante es que obtienen un montón de representantes.
  El PP ha cometido un error más, este de considerable trascendencia nacional. La extrema derecha está avanzando y a muchos nos asusta. Sí, me dan miedo. Estamos viendo cómo han logrado enfrentar y polarizar la sociedad española, no desde posturas ideológicas sino desde las tripas y el odio.
  Con esos resultados están obligados a gobernar con el PP y ahí pueden dar el campanazo o iniciar su caída, ¿se arriesgarán? De momento han pedido estar en el gobierno castellanoleonés.
  Pablo Casado la fastidió, el PP la fastidió. PSOE y Podemos no supieron aprovecharse de la ventaja de gobernar España. Ciudadanos está muerto y casi enterrado. Las plataformas ciudadanas pueden llegar a ser un ejemplo en toda España. La fragmentación que pueden provocar en los parlamentos puede llegar a ser brutal en un país poco dado a las coaliciones. Vox avanza cómo un elefante en una cacharrería, arrasando con los consensos sociales de este país llamado España.
  El panorama político se complica aún más. Hoy es un día triste para la democracia.

13 jul 2020

Tándem

  Ya tenemos otra palabra que se va a poner de moda en el mundillo de la política: tándem.

  Tras las elecciones en Galicia y Euskadi el Partido Popular… Vuelvo atrás. Tras las elecciones en Galicia el Partido Popular ha puesto en valor - otro palabro político – el tándem Feijóo-Casado. Por el contrario, el integrado por Sánchez-Iglesias sale muy mal parado. Ya, pero… Ni Casado, ni Sánchez o Iglesias se han presentado a nada en Galicia. No importa. Pablo Casado está tan jodido que necesita colgarse alguna medalla. Pobrecito, necesita ganar unas elecciones cómo sea y vistos sus resultados tiene que apuntarse los de los demás. No creo que Núñez Feijóo esté por la labor.
  Pensando en Feijóo me acuerdo de Marcial Dorado. Malas pasadas de la mente.

  Pues nada, el PP seguirá con su mantra. Oigan, ¿qué pasa con Euskadi? ¿Qué tal fue el tándem Iturgaiz-Casado? Respuesta: el tándem Feijóo-Casado ha vencido al de Sánchez-Iglesias.
  Ah, pues muy bien. Encantado de conocerles.

  Es lo que tienen unas elecciones, en ellas ganan todos, hasta Carlos Iturgaiz. Este hombre sí qué da pena, penita, pena.

  Por cierto, ¿Ciudadanos qué dice? Calla.

  Veamos la bofetada, como dicen algunos… ¿bofetada? Nada de bofetada, menuda hostia se dio Unidas Podemos. En Galicia desapareció del mapa y en Euskadi perdió casi la mitad de los diputados. Pablo Iglesias pide una vez más autocrítica.

  No se han enterado de lo alejados que están de los ciudadanos. Iglesias no entiende lo que esperan los ciudadanos del vicepresidente. Su comportamiento no es nada institucional, según los cánones establecidos. Ni siquiera los problemas radican en la gestión del partido. No es cuestión ideológica, son las formas y las maneras de transmitir los mensajes. Sí, las formas importan, y mucho.
  Les debiera servir de ejemplo aquello de programa, programa, programa. Los ciudadanos sólo percibían el tono de mala leche. Así les fue.
  Bueno, allá ellos.

  Lo del PSOE es más de lo mismo. Sus coqueteos con el nacionalismo les ha traído hasta donde están y siguen en sus trece, eso sin entrar en detalles sobre Sánchez o las políticas del partido. En fin. De pena y dolor.

  BNG y Bildu han subido un montón. La derecha y la extrema derecha seguirán cargando contra esos partidos. Los carpetovetónicos olvidarán en cuatro días que están ahí por el voto de miles de ciudadanos.

  Mientras esto sucede, el coronavirus sigue campando a sus anchas. Las comunidades autónomas tienen que mojarse y no saben o no quieren tomar decisiones que les traigan problemas. Al mismo tiempo, miles de inmigrantes trabajan casi como esclavos en los trabajos que no quiere ningún español. Me gustaría ver a la extrema derecha cargando contra los emigrantes que en estos momentos están recogiendo fruta en Lérida.

  Tras este domingo electoral nada va a cambiar. La vida seguirá discurriendo con sobresaltos. Los políticos seguirán legislando y presupuestando en la misma línea. Los emigrantes, la clase baja y media seguirán soportando sobre sus hombros la economía española.

  Todo va bien. Volvemos a la normalidad.

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21 may 2020

Los carajales del Gobierno

  No aprenden. Las prórrogas pasan y en cada una pierden apoyos. No hay excusas, la culpa la tienen ellos, el Gobierno. Sí, el gobierno de PSOE y Unidas Podemos. Otra cosa es la actuación del PP y la extrema derecha. Son impresentables, mentirosos, bronquistas y matones, pero con ellos no deberían contar para nada, desgraciadamente.

  ¿No se acuerdan de los votos, hoy por hoy, con qué cuentan en el Congreso? Lo están fiando todo a la improvisación. Hoy contigo, mañana sin ti. ¡Así les va! Poco a poco se van produciendo desafecciones y el carajal cada vez es mayor.

  En situaciones cómo esta, de minoría parlamentaria, la claridad y transparencia son pilares fundamentales en los que se tienen que asentar las actuaciones gubernamentales para crear un clima de confianza. Pues nada de eso está sucediendo. Para ejemplo baste la intervención de Joan Baldoví, de Compromís, ayer en el Congreso.

 Cada desliz, cada incongruencia o metedura de pata del Gobierno da más gasolina a la derecha recalcitrante y esa extrema derecha cavernaria, al tiempo que irrita a sus posibles valedores. ¿Son incapaces a comprender esa perogrullada?

  La preocupación de la ciudadanía es comprensible. Por un lado tenemos a los voceras demagogos e intoxicadores y por otro a un Gobierno que pega unos bandazos monumentales.

  Es comprensible que el Gobierno tome decisiones cambiantes e incluso contradictorias de un día para otro. La situación muta de forma vertiginosa y nadie sabe cómo hacerle frente. Otra cosa bien distinta es que cómo se toman esas decisiones. Todos los partidos y prácticamente todos los presidentes autonómicos han puesto pegas a las formas en que se deciden las medidas a ejecutar. Bueno, casi todos los presidentes menos el de Asturias. Tampoco es raro, los presidentes asturianos siempre han hablado con la boca pequeña con Madrid.

  Cuando los diversos coinciden en la crítica ¿habrá algo de verdad? A partir de la segunda semana de confinamiento todo se empezó a liar. Lo de ayer en el Congreso, quinta prórroga del estado de alarma, fue esperpéntico. El Gobierno la sacó adelante por los pelos. Y luego pasó lo que pasó: tras la votación, Bildu hace público un acuerdo con el Gobierno para derogar la reforma laboral del PP. Armose la marimorena. Nadie estaba enterado, ni siquiera la vicepresidenta Nadia Calviño. A las doce menos cuarto de la noche, Ferraz matiza. El daño ya está hecho.

  Patronal, sindicatos, el resto de los partidos pusieron el grito en el cielo. Nadie se paró a pensar que eso iba a pasar. En un tema tan sensible para sindicatos y patronal ¿se les deja de lado para pactar con Bildu? De momento, el diálogo social ha saltado por los aires.

  O son tontos de capirote o no tienen ni idea de lo que se traen entre manos.

  El acuerdo lo firmaron Adriana Lastra (PSOE), Pablo Echenique (Unidas Podemos) y Mertxe Aizpurua (EH Bildu), con el beneplácito de Pedro Sánchez. El acuerdo contiene otro detallito que dice así: “Las entidades locales, forales y autonómicas dispondrán de mayor capacidad de gasto para políticas públicas destinadas a paliar los efectos sociales originados por la crisis del Covid-19. Para las Entidades Locales, estos gastos en políticas sociales serán exceptuados del cómputo de la regla de gasto. La capacidad de endeudamiento de la Comunidad Autónoma Vasca y la Comunidad Foral de Navarra se establecerán exclusivamente en función de sus respectivas situaciones financieras”.

  Los presidentes autonómicos deben estar fumando en pipa.

  ¿Y saben lo bueno de todo esto? La abstención de Bildu no era necesaria.

  Por si todo esto fuera poco, el vicepresidente Pablo Iglesias sale a los medios de comunicación diciendo que: “En el acuerdo de Unidas Podemos con el PSOE para la legislatura, para la investidura y para el Gobierno de coalición, no se habla de derogación parcial, se habla de derogación de la reforma laboral. Eso es un acuerdo de gobierno de coalición. En el pacto que se firma ayer, que firman los máximos responsables de los tres grupos parlamentarios, ese es el acuerdo”.
  A este hombre se le olvida el puesto que tiene.

  Eso de la “geometría variable” para llegar a acuerdos le está saliendo muy cara al Gobierno. Lo dicho, no aprenden.

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8 ene 2020

Acuerdos con muchos nubarrones


  Ya conocemos el acuerdo entre el PSOE y ERC. No deja margen para las dudas en su  brevedad.

  Me sorprende su apuesta por el reconocimiento y entendimiento institucional. Ah, claro, hasta ahora eso no existía. Ambos gobiernos no querían ni mirarse a la cara y de ahora en adelante van a ser amiguitos del alma. Pues vaya forma más rara de entender la democracia.

  Siguiendo por esa senda tan amigable llegan a este acuerdo “conforme a los principios de lealtad institucional”.
  Estamos seguros de ello, solo tenemos que mirar hacia atrás.

  Parten del reconocimiento del conflicto político en relación al futuro político de Catalunya.
 Traducido: ese futuro no tiene nada que ver con el presente. No hace falta mucha interpretación.Una cuidada redacción no evita que se entienda el mensaje.

  Crearán una mesa de diálogo bilateral que “actuará sin más límites que el respeto a los instrumentos y a los principios que rigen el ordenamiento jurídico democrático”.
  No dice al ordenamiento jurídico vigente. Ya sabemos que para los independentistas catalanes el referéndum del 1 de octubre de 2017 fue “democrático”.

  En esa mesa se dialogará sobre cualquier propuesta presentada y “se valorarán, debatirán y argumentarán las posiciones al respecto de cada propuesta”.
  Es decir, el gobierno central tendrá que mojarse y dejarlo todo por escrito. Vaya, eso parece una carga de profundidad.

  Como las cosas están prendidas con alfileres la mesa empezará a funcionar en quince días a partir de la formación del gobierno.

  La puntilla del acuerdo queda patente cuando dicen: “Ambas partes se comprometen a impulsar la efectividad de los acuerdos que se adopten a través de los procedimientos oportunos”.
  Lo cual no significa que esos procedimientos sean los existentes.

  Redondean: “Las medidas en que se materialicen los acuerdos serán sometidas en su caso a validación democrática a través de la consulta a la ciudadanía de Catalunya…” 
  Vamos, que harán un referéndum. Ahora sí con el beneplácito de Madrid.

  Y siguen diciendo: “… de acuerdo a los mecanismos previstos o que puedan preverse en el marco del sistema jurídico-político”.
  Más claro agua. Si no existen los mecanismos adecuados para ese referéndum no hay problema, se establecen otros.

  Con el fin de cerrar el círculo dicen eso de “sistema jurídico-político”, lo cual significa que si no es dentro del ámbito jurídico no pasa nada, puede ser en el político que es mucho más flexible.

  Aunque este haya sido el acuerdo más mentado, no ha sido el único. Hubo otros y entre ellos destaca el firmado con el PNV. Son doce puntos, muy claritos.

  Uno de ellos habla de realizar las modificaciones legales necesarias para reconocer las identidades territoriales.
  Desde luego eso de “identidad territorial” es un eufemismo para los nacionalistas vascos. Además ¿a qué territorio se refieren? Desde luego no al actual. Nunca han renunciado al territorio del norte - País Vasco francés - ni a Navarra. Tal vez en ese planteamiento territorial se enmarquen las transferencias de las competencias de tráfico a la Comunidad Foral de Navarra.

  Luego están las cosas de los dineros.

  Así los objetivos de déficit de Euskadi, pero también de Navarra, y la reinversión del superávit de los ayuntamientos tendrán que discutirlos de forma bilateral en las comisiones mixtas del Concierto.

  Y ya puestos a pedir, pidieron, y lograron, que podrán disponer de selecciones deportivas.
  Pues vale.

  Volvamos a lo importante. No se les olvidó, faltaría más, exigir el traspaso de las escasísimas competencias pendientes en el plazo de seis meses.
  Bueno, al menos ya sabemos que la legislatura durará hasta el verano.

  Acordaron “la urgente, firme y decidida [apuesta] por las infraestructuras correspondientes al Estado en la Comunidad Autónoma Vasca”.
  Como asturiano ¿me tendré que preocupar? Respóndanse ustedes.

  Firmaron la presencia y participación de las instituciones vascas en la Unión Europea.
  Pues bien. Ah, es eso que hacen los nacionalistas catalanes por las bravas. Son unos pardillos.

  En el punto número ocho acordaron “impulsar decididamente la industria y compensar su adecuación a la transformación energética con el mantenimiento de la actividad económica y el empleo, posibilitando una transición realista y protegiendo los puestos de trabajo de los sectores afectados por estos cambios”.
  Que se echen a temblar que en esto tienen que competir, por ejemplo, con el suroccidente de Asturias.  Los recursos son los que son y ya sabemos quienes van a salir escaldados.

  Hay otro detalle digno de mención en el punto número nueve: “Acordar previamente con EAJ-PNV las medidas fiscales que el Gobierno quiera proponer a las Cortes, así como encauzar las discrepancias que puedan producirse en las relaciones en el ámbito fiscal o financiero establecidas por el Concierto Económico”.
  Los seis diputados de EAJ-PNV están muy bien rentabilizados.

  Queda claro que entre los nacionalistas catalanes y los vascos hay diferencias. De forma sigilosa, y casi sin darnos cuenta, los vascos han logrado todos y cada uno de sus objetivos. En estos momentos son los buenos de la película. Les separa, a nacionalistas catalanes y vascos, el tener unos cabestros dirigiendo la política frente a unos listos y hábiles.

  Tras su lectura creo que esta aproximación no se aleja de la realidad de lo que pretenden. Ahora vendrán las interpretaciones políticas y eso va a ser muy divertido.

  Era necesario llegar a acuerdos pero los firmados inclinan la balanza hacia un lado de forma poco equitativa. Es necesario mejorar muchas cosas y una de las principales es la de las desigualdades territoriales, que a partir de ahora se van a incrementar.
   Una comunidad como la asturiana, con enormes déficits, va a salir mal parada. El tiempo lo confirmará, desgraciadamente.

  En estos momentos parece que tenemos nuevas elecciones a la vuelta de la esquina. Igual nos sorprenden.
  ¡Madre mía la que nos espera!

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26 jul 2019

La derecha se queda con el poder, la izquierda con la razón

  Después de 88 días seguimos sin gobierno. El país no se ha hundido. Ninguna plaga nos ha asolado y los diputados cobran sin dar palo al agua. Así y todo no es una buena noticia. No lo es por que el desapego de los ciudadanos hacia nuestros políticos sigue incrementándose. Hay quienes apoyándose en esta situación manifiestan su cabreo decantándose por la extrema derecha, lo cual dice bien poco de ellos. Pero esa es otra historia.

  Tras ver un poco el debate de investidura, leer y escuchar a miembros del PSOE y Unidas Podemos llegué a la conclusión de que entraron en el Congreso sin hacer los deberes. Todo se redujo a quienes y qué ministerios ocupaban cada cual. Al menos esa es la sensación que dieron.

  No existe un programa de gobierno elaborado por ambos partidos. Lo hubieran enseñado. ¿No tendrían que haber empezado por ahí? Un acuerdo que reuniese lo que les une, posponiendo cada uno lo que más le aleja y tirar para delante por el interés general. Luego se estampan unas firmas y listo. Pues no. Esto que es tan sencillo no se hizo. Solo hablaron de reparto del poder. Es lo que tiene la política cuando acaba en una deriva personalista.

  Ahora nos tocará ver y escuchar como se tiran los trastos. Es lo de siempre. Los partidos de izquierda se lanzan a luchas cruentas que no conducen a nada. Al final se lamen las heridas y cada uno afirma tener la razón. Y se quedan tan contentos. Mientras tanto, la derecha hace lo que sea necesario para acceder al poder, desde el que se transforma la realidad. Permítanme recurrir al cinismo: la derecha se queda con el poder, la izquierda con la razón.

  PSOE y Unidas Podemos han dado una imagen desastrosa para regocijo de la derecha. Mientras ellos continúan en su batallita los ciudadanos seguimos soportando la legislación y las medidas tomadas por los gobiernos de Mariano Rajoy.

  Se han cruzado pullas a través de los medios de comunicación y las redes sociales que no contribuyeron al entendimiento. Además, parece que las reuniones las mantuvieron los días previos a la investidura, o al menos en las que se tomaban decisiones. ¡¿Qué estuvieron haciendo durante casi noventa días?!

  No parecían tener muchas ganas de llegar a un acuerdo, visto lo visto. Lo curioso de todo esto es que quitando a las dos derechas y a la extrema derecha el PSOE tenía un amplio respaldo en el Congreso. ¡Si es que contó con el apoyo de un Rufián muy atinado!

  Ahora llega agosto y tienen que dejar enfriar los calentones. Nada como una buena playa o paseos por la montaña, se lo han ganado.

  Tienen hasta el 23 de septiembre para ponerse de acuerdo o en caso contrario nuevas elecciones. Como ese sea el objetivo, nuevas elecciones, igual algunos se llevan un buen chasco.

  Esta visto que a los dirigentes de los partidos se les llena la boca hablando de diálogo, consenso… pero ahí se quedan. Lo que quieren son mayorías absolutas, sumisión del adversario y tener las manos libres para hacer y deshacer. Y todos jaleados por sus bases y votantes en su empecinamiento. Nos faltan muchos hervores democráticos.

  Más arriba dije que la derecha se quedaba con el poder y la izquierda con la razón y ahora me asalta la duda ¿qué razón? ¿la de quién? No hay una respuesta única. Eso sí, todos entendemos lo del poder y el gobierno.

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11 sept 2018

Otro maldito máster

Está visto que los másteres están causando estragos en los políticos. Primero fue Cristina Cifuentes, luego Pablo Casado y ahora Carmen Montón, ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

Vi la rueda de prensa de la ministra, la escuché en una entrevista radiofónica y no me convenció. Me llamó la atención la poca soltura que tiene para hablar, tal vez esté motivado por la situación en la que se encuentra. No es broma.

Las informaciones de eldiario.es no las ha rebatido con solvencia. Sus explicaciones hacen agua por bastantes lados.

¿Cuando se matriculó no se leyó la información sobre el máster? Está demostrado que era presencial y no cabía la opción de realizarlo online. Si alguien le dijo que sí se podía hacer estaba contraviniendo las normas del máster que ella tenía que conocer sí o sí. Admitió que a partir de enero había empezado a ir a alguna clase. Sus compañeras de curso no la recuerdan. ¿Mienten?

El trabajo fin de máster sólo se podía presentar con todas las asignaturas aprobadas y en su expediente constaba que a alguna no se había presentado. No tiene registro de haberlo entregado. ¿Tampoco sabe sí se presentó a todas las asignaturas? No es creíble.

El máster se celebró entre el 2010-2011, el título que le entregaron tenía fecha de 2012. Ella sabe que eso es una irregularidad. ¿No le dio importancia en aquel momento? Resulta difícil de creer.

Dice que entregó más trabajos para aprobar las asignaturas. Trabajos de treinta o cuarenta líneas. ¿Alguien se puede creer esto? No tiene ninguno. ¡Menuda chapuza!

Habla de correos electrónicos pero resulta que son los que intercambió con la secretaria del máster, no con los profesores. ¿Gestionó un máster tan atípico con la secretaria? ¿Sin consultar con los profesores? Es difícil, muy difícil de aceptar.

Le convalidaron una asignatura, que ella no solicitó y de lo cual no dijo nada. Fue cosa de la universidad, ella no es responsable, aunque haya sido beneficiaria a título lucrativo.

La Universidad Rey Juan Carlos ha admitido que las calificaciones de la ministra fueron cambiadas. Desde luego de eso ella no tiene la culpa. ¿No le extrañó? ¿Cuál fue el motivo? ¿Qué tenía antes y por qué se lo cambiaron? Raro, raro.

La última noticia, de momento, es que de 52 páginas que tiene el dichoso máster en diecinueve hay grandes parrafadas copiadas de otros autores y que andan por internet. Cada hora que pasa la cosa se complica más.

Oyéndola en la SER me llegó a dar lástima. La ministra estaba empeñada en leer los correos electrónicos, y así lo hizo, para demostrar cómo era la Carmen Montón de aquellos años. Insistió varias veces en ello. Reiteró su deseo de aprender más y por eso se matriculó. Destacó su preocupación por las actividades que desarrolló el máster paralelamente. Es curioso que no citase su presencia en ninguna de ellas. No podía, sus obligaciones de partido se lo impedían. Lamentó que todo se esté viendo con la óptica de hoy, es que “lo estamos mirando con los ojos de 2018”. ¡Qué no fue hace un siglo!

Carmen Montón es médica por lo cual conoce el funcionamiento de las universidades. Seguro que en la carrera no tuvo las mismas facilidades ¿o sí?

Lo de la universidad Rey Juan Carlos tiene canto. Tanta historia mosquea. Se levantaron las alfombras de la corrupción y aparece por todos los lados.

El partido socialista, y la mayoría de los ciudadanos, dijimos lo que dijimos de Cifuentes y de Casado. Ahora toca a los socialistas. Esperamos que sus palabras de entonces se ajusten a sus actuaciones de hoy, lo contrario sería volver a defraudar otra vez más a los ciudadanos.

El PSOE con sus 85 diputados, aunque quisiera, no está en posición de aguantar lo que les va a venir encima. No es cuestión de números. Sí a sus bandazos le suman la historia de Màxim Huerta y ahora esta de Carmen Montón su mejoría en las encuestas se puede ver lastrada. Además ¿qué podrán decir de Casado?

Hay demasiadas dudas y grandes sospechas de favoritismo. No se puede mantener un cargo público tan hipotecado. ¿El PSOE pasará la prueba del algodón?  No parece que le quede mucho en el cargo.

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19 jun 2017

¿Calma chicha en el PSOE?

Las primarias y el congreso federal socialista están despachados. Todavía quedan refriegas en las federaciones y agrupaciones locales. ¿Hay paz? Ni hablar. Desde hace mucho tiempo el partido socialista anda a la gresca interna, esa que destroza, y en ella sigue.

Malos resultados electorales, cuadros y cargos públicos amortizados, gestores socialistas que dejaron las arcas públicas empufadas hasta las trancas, derechización, descontrol ideológico, falta de un líder respetado por todos, intromisiones de viejas glorias, defenestración - a las bravas - del secretario general… Cuando se llega a esa situación los ánimos se encrespan, los egos florecen y el sálvese quien pueda es la prioridad.

Tras el descoyuntamiento de Pedro Sánchez los militantes han pasado factura a unos cargos apoltronados y alejados de las bases. No ha sido la primera vez.

La verdad es que creí que los “golpistas”, en terminología de los “sanchistas”, lo tenían atado. Tras las experiencias previas – con Borrel y Almunia - y el tiempo que se tomó la gestora y Susana Díaz,  pensé que habían contado y recontado los votos. Pues no. Me equivoqué. Ahora entiendo lo que les pasa. Se lo tenían tan creído que los arrollaron. Si están despistados con su militancia qué no les pasará con los ciudadanos.

En las primarias se dieron con ganas. Sólo hay que ver las lindezas que se dijeron en las redes sociales. En algunos casos los “susanistas” utilizaron viejos y conocidos métodos de desprestigio, incluso metemiedos. Los “sanchistas” no se quedaron cortos y su apelación a la rabia y las tripas tuvo mejor acogida que la apelación al pasado. La fotografía de Susana Díaz con los diplodocus socialistas le hizo mucho daño.

Por cierto, no me gustaba ninguno de los candidatos en liza.

Una sin gancho alguno fuera de su tierra, en ella perdiendo cancha, y el otro funcionando a golpe de encuesta y adaptándose a la última que escuchaba. Díaz apostando por recuperar un pasado que no viene a cuento a esta altura del partido. Lo hecho, hecho está. Sánchez fue de David y le salió bien. Una vez más el carácter ácrata asomó en el PSOE.

Pedro Sánchez se ha reconvertido en izquierdista en cuatro días. Desde posturas liberales se ha escorado hacia planteamientos cercanos a Izquierda Socialista. ¿Es sincero su viraje? El tiempo lo dirá.

Me imagino que la imagen de Jeremy Corbyn tuvo algo que ver. Aún recuerdo a Zapatero y su emulación de Tony Blair. No sé yo.

Cuando terminen el proceso de elección de cargos comprobaremos si se producen cambios importantes a todos los niveles. Los que puedan quedar fuera, los “susanistas”, esperarán a los resultados electorales de municipales, autonómicas y generales. Si sale bien Sánchez continuará en relativa paz, en caso contrario se producirá una batalla despiadada y las bajas serán muchas, tantas que el PSOE podrá llegar al borde de la ruptura.

Se están jugando muchos garbanzos, algunas vidas muy regaladas y bien pagadas. Para muchos ciudadanos es mucho más que eso.

El PSOE ha sido un referente y el artífice de los grandes cambios en el país, con muchas luces y dolorosas sombras. El apoyo ciudadano a lo largo de los años no se merece el espectáculo bochorno que nos han deparado.

Actualicen el programa. Ilusionen. Demuestren que lo público y los ciudadanos les importamos. Despréndanse de los lastres: corruptos, malos gestores de lo público, mentirosos… y tal vez consigan recuperarse.

Tienen mucho que demostrar. Hoy no tienen crédito, están peor que el Banco Popular.

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27 mar 2017

La gran esperanza socialista

Fotografía Europa Press

Cinco caras que forman parte de la vida política reciente de España. Bueno, ella es más “nueva”. Los otros cuatro – hombres - han cortado el bacalao desde 1982 - uno llegó un poco más tarde. Dos de ellos fueron semidioses, hay quienes no les han bajado del pedestal. No les niego su inicial capacidad de transformar este pobre, atrasado y nada demócrata país. Luego vendrían otros tiempos y el ala más liberal campó a sus anchas y estos se pasaron a ella.

Boyer, Solchaga, Solbes, Salgado tienen en común su liberalismo económico. Todos ellos acompañados de otros no menos liberales: Rubio, Rojo, Ordóñez. La política económica española desde la Transición no ha cambiado de manos. La política parece que tampoco.

Aquellos años de mejora social y económica, y me refiero a tiempos anteriores al pelotazo del ladrillo patrocinado por Aznar, nos ilusionaban. Nos creímos que estábamos acortando las distancias con alemanes, franceses, ingleses… Todo se quedó reducido a un patético espejismo. No solo no nos acercamos, sino que nos hemos alejado aún más.

La Europa que contribuía al desarrollo español se ha convertido en la gran enemiga. El euro ha pasado de ilusionar a muchos a ser denostado por demasiados.

Globalización, crisis económica, paro, delincuencia, emigración ilegal se achacan a Europa. Nadie se acuerda de que las políticas liberales de los últimos años, llevadas a cabo por los neoconservadores – los conservadores de siempre – son las que generan las desigualdades y convierten a los gobiernos en marionetas.

Y de esas políticas y sus consecuencias están aflorando los populismos. La extrema derecha se mueve muy bien en este lodazal.

Los partidos de la derecha están encantados. Como siempre. Los socialdemócratas han callado, consentido y muchos han probado las mieles del dinero.

Advenedizos del tres al cuarto han ido ocupando espacio político dentro de los partidos socialistas a la par que cargos públicos. Gentes sin ideología, sin escrúpulos, que no han tenido pudor ni vergüenza han gobernado a base de encuestas y de pufos. Ahí siguen. Haberlos haylos en todos los partidos, solo que en unos me duelen mucho y en otros es lo de siempre.

Vuelvo a la fotografía.

El pasado no puede, ni debe, esconderse. Tampoco es para inmolarse. Pensar que Susana Díaz, con el apoyo del pasado, creará ilusión para el presente y futuro inmediato me parece un mal cálculo.

Las deserciones en las filas socialdemócratas son considerables. El abandono de los votantes y simpatizantes es notorio y se nota elección tras elección. Nada les hace moverse. Ellos, los socialistas, siguen impertérritos.

Cambiaron a Rubalcaba por el aún más liberal Sánchez. Una vez más se lanzaron en loas a favor de su dirigente. Entraron, otra vez, en la espiral de aceptar lo que les decían los de arriba. Hoy, muchos ya no se acuerdan de quién es ese Pedro Sánchez reconvertido en izquierdista de pro.

Casi nadie se para a analizar los discursos. Los candidatos lo reducen todo a eslóganes vacíos que son digeridos con fruición por una cohorte de acólitos.

El PSOE lleva a la deriva mucho tiempo y desde diciembre de 2015 entraron en barrena y ahí siguen.
Se cargaron a las bravas, los barones, a Pedro Sánchez. Susana Díaz se convirtió en la gran muñidora. Tras ella, quedó claro, Felipe González y los gerifaltes de los 80.

El espectáculo que ofrecieron fue terrible. Una enorme tristeza abatió a muchos ciudadanos – no me libré de ella -. El tiempo ha pasado y nada ha mejorado. Todo lo contrario.

Patxi López, al fin, da el paso adelante. Quiere convertirse en el gran conciliador. Susana Díaz lleva meses, con la colaboración de la gestora, urdiendo los mimbres necesarios. En su lenguaje diría cosiendo el partido, aunque ¿cómo se puede coser lo que se podó?

Han contado los garbanzos y creen tener la mayoría: Susana Díaz dice que se presenta.

El IFEMA de Madrid se llena de conversos. Allí están para arroparla Rubalcaba, González, Zapatero y Guerra entre otros.

No hay duda, el gran cambio se avecina. La ilusión volverá a recorrer España como en 1982. Solo hay que mirar la fotografía. Su alegría inunda mi corazón, el de todos.

Creo que vuelven a equivocarse. Aún no han tocado fondo. No me alegro.

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