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9 mar 2025

El adiós de Casa Emburria

 

Publicado en La Nueva España 8 marzo 2025

  La tarde va avanzada. Las mesas del comedor ya están montadas y el suelo recién fregado. Comen tarde, cuando se fueron los últimos clientes. Ángeles y «Manel» me están esperando. Estoy en el restaurante Casa Emburria (El Crucero-Tineo). A finales de mayo pondrán fin a 132 años de historia. Los años han pasado y llegó el momento de descansar.  Se lo han ganado. No hay nadie que continúe con la tradición familiar. El único hijo del matrimonio decidió ya hace tiempo encaminar sus pasos en la vida por otros derroteros.

                                 Ángela y Manel en la cocina

  Ángela Pérez (Valcabo, Cangas del Narcea) y Manuel Arias «Manel» (El Crucero-Tineo) llevan al frente de Casa Emburria desde 1984, año en que se casaron.
  Ángela, de sonrisa fácil es el contrapunto a «Manel», más serio. Pareja y compañeros de trabajo resistieron el paso del tiempo. La peor etapa de su vida profesional, no tienen duda, fue el cierre durante la pandemia y los meses posteriores. «La vuelta a la normalidad» ha supuesto un incremento notable de clientes.
  Ángela lleva toda su vida laboral en la hostelería. Comenzó a los diecisiete años trabajando en el restaurante La Casera, en Soto de la Barca. Allí hizo trabajos de todo tipo. Tras casarse con «Manel» se metió en la cocina y entre cacerolas y fogones fue desarrollando sus capacidades hasta llegar a ser la gran cocinera que hoy es. Tenía nociones de cocina, pero su maestra fue  «Tilina», su suegra. Habla de ella con orgullo, «era una gran cocinera». Convivieron desde aquel momento. Fueron una familia muy unida.
  «Manel» ha estado al frente de la barra y del servicio en el comedor. Junto a él está David, que trabaja con ellos desde hace muchos años, es uno más de la familia.
  Ángela, junto a «Tilina»y otras trece cocineras fueron las fundadoras del Club de Guisanderas hace 26 años. Sí, la cocina de Casa Emburria tiene su base y fundamento en los platos tradicionales, pero eso no le impidió actualizarse. El potaje de berzas, plato típico de Tineo por antonomasia, es fijo en el menú, al igual que la fabada. No falta la lengua estofada o la carne en rollo, platos casi desaparecidos de las cartas pero que siguen teniendo su público. Cabrito guisado, lechazo, platos de caza como la perdiz con verdura, el jabalí o el corzo no faltan en su época. No sabe decir que plato le gusta cocinar más, pero sí que le entusiasma la repostería.
  Estos platos tradicionales son los más consumidos por los foráneos, los de casa y alrededores suelen degustar otro tipo de platos que no consumen en su casa. Me comenta que la época del año que más fabadas sirven es… agosto. Ángela sonríe. Tal cual.
  «Manel», que se había ausentado un momento, se reincorpora y aprovecho para preguntar por la carta de vinos. Le pregunto por el número de referencias, David, allí presente, dice que unas cien. Eso no es todo, en la bodega en estos momentos habrá unas tres mil botellas, pero llegaron a tener unas seis mil. No creo que haya muchos restaurantes en Asturias que los superen. En relación a los vinos lo mejor es pedir consejo a  «Manel» y seguro que la relación calidad precio es muy buena, lo digo por experiencia.
  Con el prestigio, bien ganado, que tiene la casa me intereso por los posibles ofrecimientos de recalar en otros lugares y así fue, tuvieron unas cuantas. Les propusieron trasladarse a Madrid, Málaga, Oviedo, Marbella… ninguna aceptaron, lo cual agradecemos.
  Para llegar hasta aquí hubo otros que trabajaron duramente y es justo reconocerles ese esfuerzo. Ángela y «Manel» son la última generación, pero la saga familiar tiene una historia íntimamente unida a Casa Emburria.
  Esa historia comienza con Manuel de Emburria y Pilar, matrimonio que no tuvo descendencia. Esta circunstancia será muy relevante para el futuro de la casa. El matrimonio llevó a su casa a un crío, «Manolín», como heredero. Era usual que en caso de no tener descendencia un matrimonio optase por nombrar un heredero, que podía ser un pariente o no, con el fin de que no desapareciese la propiedad ni se disgregase.

Antigua zona de cuadra de Casa Emburria 

  El nombre de Emburria proviene de una casa de El Pedregal (Tineo). «Manolín» fue tratante, se dedicó a la compra de cerdos que alojaba temporalmente en El Crucero, punto intermedio entre los pueblos de los alrededores y los jueves los llevaba al mercado de la capital tinetense. Inicialmente contaba con una cuadra, viendo la necesidad de que la gente pernoctara y pudiese comer ampliaron el negocio. Con posterioridad se convirtió en parada de postas.
  El Crucero era un punto estratégico del comercio. Allí llegaba el carbón y la cal que se extraían en El Rodical (Tineo) que posteriormente se repartía por los concejos limítrofes, Salas y Luarca.

Manel y su abuela Mercedes tras la barra

  «Manolín» se casó con Mercedes, de casa «El Bicho», de Santa Eulalia (Tineo). Son los abuelos de «Manel». Tuvieron cinco hijos. Las fechas no las saben con exactitud , pero la sitúan hace unos cien años. El negocio seguía funcionando.
  Con la llegada de la Guerra Civil una camioneta propiedad de la familia fue incautada por los republicanos y «Manolín» se fue con ellos. Regresó enfermo y al poco tiempo murió. En aquellos momentos el padre de «Manel», José Manuel, tenía unos seis o siete años, era el mayor de los hijos.
  El tiempo pasa y José Manuel - el nombre Manuel se repite en la saga familiar- se dedicó al transporte de carbón. Gracias a esos viajes conoció en El Pontigón (Valdés) a la que sería su esposa, «Tilina», tenía diecisiete años cuando contrajeron matrimonio. En aquellos tiempos las parejas se casaban a edad muy temprana. «Tilina» pasó a vivir en El Crucero, en una casa donde había mucha gente, bisabuela, abuela, los hermanos de José Manuel, algún criado, además había que atender a las vacas y estaba la casa de comidas.

Boda de Tilina y José Manuel 

  José Manuel además de dedicarse al transporte con camiones fue taxista, incluso fue cartero. La familia tuvo negocios de tienda, estanco. La casa de comidas fue una constante e iba adquiriendo más importancia.
  José Manuel dejó el taxi y el camión y «Manel», ya adulto, estuvo cinco años trabajando con el camión hasta que su padre le pidió que lo dejara y trabajase en casa. El negocio crecía. Según confiesa «Manel» a su padre no le gustaba mucho el restaurante a «Tilina» sí.
  Más adelante, como queda dicho, Ángela pondrá a Casa Emburria en el Olimpo de los restaurantes de comida tradicional y ahí lo mantendrá hasta fines de mayo.
  Les echaremos mucho de menos, ahora que disfruten de la vida.

 

 

                                                                                                  

 

31 oct 2019

El Chosco, ese embutido

Publicado en La Nueva España el 31 de octubre de 2019


El chosco es un embutido… ¿Pero de verdad tengo que explicarles que es? ¿No saben que es un producto típico de Tineo? ¿No saben siquiera cómo es? ¿No saben si se come frío o caliente? ¿De verdad que no lo conocen? Peor aún ¿me dicen que no lo han probado nunca? Pues no tienen perdón. Tienen que solucionarlo ya. No se apuren, se lo voy a poner fácil.

Lo primero es lo primero.

El Chosco de Tineo es un embutido elaborado a base de cabecera de lomo del cerdo y lengua, adobado con pimentón, sal y ajo. Todo ello se embute en el ciego del cerdo y se ahuma.

Ya ven, elementos básicos, de calidad, cuya conjunción ofrece un resultado muy sabroso. Esperen que aún no les he dicho cómo se prepara. Lo envuelven en papel de aluminio, lo ponen a cocer de unos cuarenta y cinco minutos a una hora en una olla y listo. No hay que ser un experto cocinillas.

Oigan, no lo infravaloren por su sencillez. El Chosco de Tineo es un producto con Indicación Geográfica Protegida (IGP), distinción otorgada por la Unión Europea por la originalidad del producto así  como por su calidad.

Pueden comprobar que no les estoy hablando de un alimento cualquiera.

Ahora vamos a solucionar eso de que no lo han probado.

El próximo sábado, 2 de noviembre, se celebrará el XVIII Festival del Chosco en el Recinto Ferial de Santa Teresa, en Tineo, claro. Ya tienen plan y cubrirán esa laguna gastronómica.

Desde las once de la mañana habrá un amplio programa de actividades. No faltarán las castañas y la sidra dulce. A partir de las 13 horas habrá cocina en vivo. Podrán asistir a la Final del Concurso del Campeonato de España de Escuelas de Hostelería y a la “Versatilidad del Chosco en la cocina”.

Aún hay más. No faltarán actividades para los más pequeños y a las 18:30 horas se realizará una cata de cerveza artesanal y degustación de quesos de Tineo. Para rematar la jornada, a las 19:30, el cantautor Rafa Lorenzo ofrecerá un concierto y a continuación el grupo Ludovico pondrá el broche final.

Un momento, aquí no se acaba el festival. Habrá expositores de vinos varios, cervezas, panaderías, pastelería, queserías, productos de la huerta y artesanía.

Un plan magnífico para este sábado. No pueden negarse. Vengan, prueben el Chosco de Tineo, repetirán. La calidad está garantizada.

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4 mar 2018

La deliciosa sencillez del pote de berzas

Publicado en La Nueva España el 3 de marzo de 2018

Los gustos y la preparación de las comidas van cambiando. En ocasiones los platos alcanzan tal nivel de sofisticación que no están al alcance de cualquiera. Y a pesar de todo hay guisos que perviven a lo largo del tiempo. Uno de ellos es el pote de berzas.

Las berzas son unas verduras pobres, desgarbadas y feas. Su escaso, por no decir nulo, atractivo ni siquiera insinúan los placeres que pueden llegar a depararnos. Es más, quienes no conocen esta planta y la ven por primera vez piensan que es alimento para el ganado. Pues también.

Hay verduras que nada más cocidas y con un refrito están deliciosas, eso no pasa con la berza que es muy golosa. Necesita más. Las berzas hay que cocinarlas con patatas, unas pocas de fabes – no son obligatorias -, morcilla, chorizo, tocino entreverado, lacón, huesos de butiello (huesos de rabadal y costillar) y por Tineo algunos le ponen también chosco. Tiene que hacerse lentamente. Este pote no quiere prisas.

Con ese compango la berza adquiere otro color y sabor. Se empapa con los jugos de esas carnes y el resultado es grandioso. No he encontrado, todavía,  a nadie que no le guste. Ni siquiera esas personas que están a dieta permanente se abstienen cuando les llega el olor que desprende y los ojos se les llenan de un arco iris de colores. ¡Cuántas claudicaciones he visto! Quién lo prueba repite.

El pote de berzas es un plato contundente. No admite dudas o temores. Habrá quién diga aquello de “yo probaré las berzas”. Sí, sí. Ya están atrapados. Se comen las berzas sin dejar de mirar para el compango. Al final saltan con eso de ¡un día es un día! y  ahí  dan comienzo el asalto al chorizo, morcilla, los huesos y el chosco. Prueban, saborean y repiten.

Ahora me vienen a la cabeza las presentaciones de las jornadas gastronómicas del pote de berzas que los hosteleros tinentenses hacían en Oviedo.

Hace unos treinta años, no recuerdo exactamente, los hosteleros tinetenses empezaron a realizar unas jornadas del pote de berzas. Aún las celebran. La presentación se hacía en Oviedo. Se emitían invitaciones y la llamada del pote de berzas atraía gran cantidad de personas. Uno de los años se realizó en el Centro Asturiano de Oviedo. ¡Ay, dioses! Aquello fue… La pasión qué despertó el pote entre los asistentes fue tal que hubo hasta avalanchas.

En Navelgas, Tineo, llevan quince ediciones de su festival del pote.

El pote de berzas o pote asturiano alcanza su máxima expresión – cómo se dice por ahí – en el suroccidente asturiano. En Tineo, Allande o Cangas el Narcea hay restaurantes que lo bordan. Sin que se me ofendan los demás tenemos a Casa Emburria y Casa Lula en Tineo (en El Crucero), La Nueva Allandesa en Allande o el Bar Blanco Restaurante en Cangas del Narcea. Estos son los buques insignia pero en los demás también se prepara magníficamente.

Pues ahora van y hacen un concurso para determinar cual es el mejor pote de berzas de España, sí de España. Se presentan 85 establecimientos y diez de ellos están ubicados fuera de Asturias. Ha sido una idea redonda. Las abuelas seguro que no sé lo creen.

El pote de berzas sigue siendo un plato que se come de forma habitual en las casas del suroccidente y ¡cómo no! en cada una se hace el mejor del mundo. De momento van a dilucidar cual es el restaurante que mejor lo prepara.

Acérquense a degustarlo al suroccidente asturiano y podrán participar en el concurso. Y no se preocupen por nada, estamos en invierno y un día es un día.

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11 mar 2016

Tres delicias que no necesitan plato



Eso de la gran cocina puede resultar, en ocasiones, un poco pretencioso.  La realidad, a veces, llega a reducirlo a algo pequeño y no muy bueno. La cocina, la de verdad, tanto en su vertiente más innovadora como en la tradicional, debe cumplir dos funciones, a mí entender: satisfacer el hambre y estimular los sentidos.

Hay quien se estimula con un cachopo que desborda el plato. ¡Y nada de perdonar el postre! Otros necesitan que un solícito camarero les explique lo que van a degustar para saborearlo.
Bien, nada que objetar.

Otra categoría son los cursis, pero a esos los dejo de lado. Abundan en ese mundo de las perolas y más aún en el de los vinos. ¡Anda que no hay entendidos!
Ya no se trata de dar de comer, ahora además hay que ser mediático, aún en detrimento de lo que salga de los fogones.

A pesar de esa saturación de chefs mediáticos, algunos ya ni siquiera se denominan cocineros, hay una enorme cantidad de personas que hacen de la cocina su vida. Una de ellas es Ángela Pérez García, cocinera de Casa Emburria (El Crucero-Tineo).

Ángela lleva entre cacerolas treinta años. Ella se denomina guisandera, de hecho es una de las integrantes del Club de las Guisanderas. Pote de berzas, fabada, caza, frixuelos o arroz con leche, la cocina tradicional, son sus especialidades, pero no solo.

Les cuento.

Del 10 al 13 de marzo se celebra en Tineo la VI Ruta del Pincho. Participan catorce establecimientos, uno de ellos Casa Emburria.

Ángela, como todos los años, se puso a la faena. Y no fue fácil. Tuvo que pensar que pinchos iba a presentar y cómo. Un mes le llevó. Probó con uno y con otro hasta dar con lo que quería. Manel, su marido, lo confirma: “muchas noches se despertaba dándole vueltas a los pinchos”.
Este año en vez de dos hizo tres, uno para los niños.

El resultado final de ese trabajo es precioso. Te los comes con los ojos. Para el sabor tendrán que venir y probarlos.

Voy a intentar explicárselos.


Al primero de ellos lo ha llamado “Crustáceo crujiente”. Su aspecto externo es el de una vieira. Es de hojaldre. En su interior lleva una crema de puerros y gambas con salsa de almejas sobre la que pone una vieira o una zamburiña cocinada a la plancha. La parte externa, y con el fin de resaltar el “caparazón”, lleva un batido de huevos y pistachos. Lo introduce en el horno unos cuatro minutos para que solidifique.
Presenta el pincho en una bandeja de cristal con adornos marinos y unas salsas.
Precioso.


El segundo pequeño manjar lo denominó “Habanito”. Su apariencia es lo que están pensando: un puro habano. No olvida ni la vitola, comestible desde luego.
El “Habanito” es un puré rojo con Chosco de Tineo. El puré está compuesto de ajo, pimentón dulce, mantequilla y nata, al que se añaden dados de chosco. Todo ello envuelto en un canutillo de pasta filo. La presentación la realiza en un cenicero al que no le falta la ceniza, confeccionada con carbón comestible y azúcar glasé. La brasa del puro, que la tiene, está elaborada con pimiento del piquillo. La vitola es de harina de arroz.
Les aseguro que está logrado del todo: es un puro.

Para los más pequeños Ángela ha diseñado un “Velero”.



El pincho va montado en una lata de sardinas. Está compuesto de patata rota emulsionada con aceite. Además lleva una alita de pollo cocinada a baja temperatura. Estas alitas las introduce en el horno durante cuatro horas para poder sacarles el hueso sin que se rompa. A continuación la fríe, con aceite fuerte, para que quede dorada. No se acaba aquí el pincho. Fríe una yema de huevo rebozada en pan rallado. Eso sí, la mete en el sartén con el aceite muy caliente durante ocho segundos, ni uno más ni uno menos. Esperen que no sé acabó. La yema la cubre en parte con un alioli blanco, simulando la clara del huevo. 

Les dije que este pincho se llama “Velero” ¿verdad? Es porque lo parece. Le pone una vela decorada con el cartel de esta VI Ruta del Pincho, es comestible.

Los niños se van a pirrar por él. Bueno, y los no tan niños.

Para el final dejo el precio. Los dos primeros cuestan 2,50 euros, el último 2 euros.

¿Compensa el trabajo? Ángela no lo duda: “a mí me compensa, a pesar del esfuerzo es una satisfacción”

¿Y por qué no participas en el concurso de pinchos de Asturias? “Me da corte presentarme ante esos cocineros tan importantes”. Y lo dice convencida, con toda la humildad, como si ella no fuera una gran cocinera. Lo es, vaya que sí.

Ya saben, en Tineo, en la VI Ruta del Pincho,  pueden degustar 33 pinchos más. Yo les reseñé estos, ustedes descubran los demás.

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4 nov 2015

Tineo también es sidrero

Publicado en La Nueva España el 4 de noviembre de 2015

Estamos en época de manzanas y los llagares están funcionando a pleno rendimiento.
Hablando de manzanas y sidra se nos vienen a la cabeza lugares como Villaviciosa, Nava, Gijón, Oviedo, Siero, Colunga… pero no Tineo. Y es normal, no es ni un gran productor de manzanas ni tampoco de sidra, pero tiene ambas.

Si hiciésemos caso al “documento funcional” de Santa María de Obona veríamos que la sidra ya estaba presente por estas tierras de Tineo allá por el 780. Pero no se lo podemos hacer ya que los historiadores dudan de su autenticidad. Por lo tanto, dejemos de lado esta hipótesis.

Los conocedores del tema de la sidra y la manzana nos dicen que es a partir del siglo XIII cuando aparecen documentos que acreditan su presencia, aunque en  siglos anteriores ya se encontrase reflejado de manera puntual.

La elaboración de sidra tendrá su auge a partir del XVII en concejos como Nava o Villaviciosa y será en el siglo siguiente cuando se extienda al resto de Asturias.
La expansión de las pomaradas debió de ser importante ya que Jovellanos se lamentaba de la pérdida de cultivos como los naranjos y los limoneros.

En el concejo de Tineo se localizaron, catalogaron y fotografiaron unos cincuenta llagares. Los responsables fueron, en el 2003, Manuel Ángel Rodríguez y Samuel Cristóbal. Algunos todavía estaban en uso, sobre todo los de pequeño tamaño, destinados a la producción de sidra para consumo particular.


Manuel Ángel cuenta que los había de dimensiones considerables, como el de Valentín, cuya viga media casi doce metros. Estos llagares más grandes, probablemente, se alquilaban al resto de los vecinos para que realizasen la mayada.

Según Manuel Ángel Rodríguez la zona de mayor producción de manzanas se situaba en el valle del río Gera, aunque la mayor pomarada estaba en Calleras, de casi dos hectáreas.

Estos datos los refiere para fines del siglo XIX y principios del XX.

La desaparición de los manzanos en la zona de Gera - cuenta Rodríguez - la achacaron los vecinos a la contaminación producida por la central térmica de Soto de la Barca, ya en la década de los 70 del siglo pasado.

En la actualidad hay unos veinte productores de manzana en el concejo. El recuento lo realiza Pablo Osendi, el mayor productor.
Osendi tiene unos 2.600 manzanos, repartidos en varias fincas, con siete de las veintidós variedades recogidas en el reglamento de denominación de origen. Los primeros árboles los plantó en 2003 y en la actualidad recoge entre 70 y 80 toneladas de manzanas, teniendo en cuenta la vecera.


Pablo tiene muy claro que hay que trabajar la explotación para que sea rentable, además de plantar árboles de calidad. Pero así y todo, los avatares climatológicos u otras incidencias pueden ser factores muy adversos. Para muestra un botón: el viento de hace unas semanas le dejó varias toneladas de manzanas en el suelo.

Osendi no se olvida de que el minifundismo lastra la expansión de esta producción y que la inversión es a 25 o 30 años, la vida de un árbol. Reflexiona sobre el abandono de estas plantaciones en épocas anteriores y hace hincapié en factores como lo que se ha  denominado modernización del mundo rural, la ampliación de los caminos, las concentraciones parcelarias o el dejar de realizar injertos.

En el caso de Tineo no se puede ignorar que la dedicación a la ganadería, casi como monocultivo, y la acuciante necesidad de pastos contribuyeron al abandono de muchos cultivos tradicionales.

Y sí, en Tineo se fabrica sidra: La Llarada, el buque insignia, aunque también tienen registrada la marca Sobigañu.


No son unos recién llegados a este mundo. La tradición familiar se remonta a 1895, cuando el abuelo de José Luis Díez Puelo puso en marcha la Bodega Baltasar. Sus inicios fueron como embotelladores de vino, mucho más tarde vendría la sidra.
José Luis Díez, junto con sus hijos María Alvarina, Joaquín y su yerno Santiago, son los actuales propietarios.

La sidra La Llarada salió al mercado en 1997. María Alvarina, que también lleva la administración de la empresa, recuerda que comenzaron con una producción de 25.000 litros. Sin ser grandones, que no lo son, si las cosas les siguen yendo bien no descartan seguir creciendo. El año pasado ya tuvieron que incrementarla en 39.000 litros. Hoy producen 280.000, el llagar tiene capacidad para alcanzar los 500.000 litros.

Asturias es su mercado principal, en menor medida exportan a Madrid, Barcelona e Ibiza.

Este año comprarán unos 400.000 kilos de manzana. Sus proveedores son de Tineo, Quirós, Teverga, Salas, Allande, Luarca o Grandas de Salime.

Tineo no es tierra de sidra, pero tiene su historia sidrera. Tampoco es territorio de grandes producciones de manzanas, pero las tiene. Y a pesar de todo ello, en Tineo se elabora sidra, más que en cualquier otro lugar del occidente asturiano.

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31 jul 2015

El Chosco de Tineo: un producto de alta categoría



¿Lo prefieren frío o caliente? ¿Gordo o fino? ¿Cómo quieren el chosco?

No es verdad, no me lo puedo creer. ¿De verdad qué no han probado el chosco de Tineo? Eso tienen qué solucionarlo. Para ello nada mejor que acercarse al XIV Festival del Chosco de Tineo el 1 de agosto.
No le pongan disculpas, por favor, vengan. Si no pueden ese día a lo largo del fin de semana se celebrarán las Jornadas Gastronómicas del Chosco y los restaurantes y bares les ofrecerán menús o tapas cuyo ingrediente principal será el chosco.

Por sí todavía hay alguien que no sabe qué es el chosco – me sigue pareciendo imposible – se lo cuento en dos líneas.

El Chosco de Tineo es un embutido compuesto por piezas de lomo o incluso de papada del cerdo y lengua, adobado con pimentón, sal, perejil y ajo. Todo ello se embute en el ciego del cerdo y se ahuma.
Su preparación, más básica, consiste en protegerlo con papel de aluminio y ponerlo a cocer unos cuarenta y cinco minutos o una hora. Si ese chosco estuviese muy curado se comería en crudo.

Su peso estándar ronda el kilo y da para mucho. Y eso, en estos tiempos, es muy de agradecer. No están las economías familiares para muchas alegrías y es que del chosco, además de estar muy bueno, se aprovecha todo. No se tira nada. Oigan,  que no tiene ni huesos ni espinas. Todo rico y todo se come.

Unas sencillas patatas cocidas, un poco de ensalada y ya tendrán ustedes una magnífica comida.

¿Qué a media tarde tienen hambre? ¿Qué no saben que llevar a la playa? Una barra de pan, unas lonchas de chosco y ríanse ustedes del hambre.

Veamos, para esas dos personas que aún no conocen el Chosco de Tineo y les queda alguna duda: el chosco, el de Tineo, tiene I.G.P. No, no se preocupen, no es algo parecido al anasakis. La Indicación Geográfica Protegida (I.G.P.) significa que este producto está reconocido y bendecido por la Unión Europea, tanto por su origen como por su calidad.

Esas dos personas ya no tienen disculpa: la Unión Europea reconoce su calidad, es sabroso, se puede cocinar fácilmente, se aprovecha todo y no es caro.

Por favor, dense prisa, el día que los alemanes lo conozcan nos acaban con la producción, ya saben lo fartones que son – en todos los sentidos -.

Ah, pero no piensen que con el chosco no se pueden elaborar platos sofisticados. Nada de eso. Es un producto muy versátil que da mucho juego.

Sin ir más lejos, el día 1 de agosto a las 13:00 horas, Lluis Nel Estrada realizará tres propuestas para disfrutar del chosco. Y este hombre de cocina y cocinar sabe.

Venga, para esas dos personas que no conocen aún el chosco, les puedo contar alguno de los platos que se elaboran con el rey de los embutidos de la comarca.

Hay quien cocina un paté de chosco con queso de cabra y confitura de pimientos de piquillo. No suena mal. Otros lo maridan con productos del mar y así realizan una brocheta de chosco, langostinos y pimientos sobre patata frita. Seguro que está bueno. Croquetas, fajitas, boda vaqueira y hasta repollo relleno de chosco.

Esto como tapas para entrar en materia. Hay más. Once bares ofrecen otros tantos pinchos distintos de chosco.

Si desean sentarse y darse un homenaje en condiciones lo van a tener difícil. Y lo digo por la elección, ya que hay ocho restaurantes que ofrecen menús.

Vayan eligiendo, por ejemplo, entre un arroz meloso con verduras y chosco o lasaña de chosco o milhojas de chosco o cachopo mar y montaña o cachopines de chosco o…

Ven, no les engañaba, el chosco da para mucho.

Yo se lo he intentado contar, ahora está en sus manos. Vengan a Tineo y prueben el Chosco.

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22 mar 2015

Pequeños manjares


Publicado en La Nueva España el 21 de marzo de 2015

El buen tiempo empieza a hacerse notar. Los rigores del crudo invierno – que este año sí que los apreciamos – nos llevaron a la ingesta de más proteínas y grasas. No, no es que la gula nos pueda, la culpa de los kilos de más es de la climatología. Es cosa bien sabida.

Bueno, vamos a dejarlo.

El caso es que oteamos el verano y la operación bikini hay que ponerla en marcha. Verduras, frutas, paseos, agua – mucha agua, que dicen que adelgaza – platos más pequeños y menos cantidad de comida.

¡Qué estrés!

Yo les voy a proponer unos platos que seguro qué les encantan y no les van a estropear la línea.
Siendo por estas tierras de Tineo, no puede faltar el chosco como ingrediente principal. Podríamos empezar por un Rollo de chosco con salsa de piña o un Chosco tinesisha o ¿qué tal una Causa chosqueña? Ustedes verán. Hay más variedad.

No se preocupen, es muy saludable y la cantidad es la adecuada. Sobre el sabor no hay nada que decir: deliciosos.

Los más estrictos, y para dejar la conciencia tranquila, pueden degustar un Rincón del mar, una Cazuelita de huerta y mar. Oigan o si no una Bola de pulpo. Para los que les gusta combinar ¿qué les parece saborear un Animal y huerta?

¿Lo ven? sano. Para todos los paladares.

Por aquí se es muy de la braña, pero eso no impide tener un punto internacional. ¡Qué es verdad! Miren: Arepa sabrosona, Dulce shushi, Chomusaka, Lasaña italiana o Papaeira.

Ven como no les engaño.

Si les apetece algo más en plan chuchería tienen a su alcance un Matrimonio dulce, un Pío-pío helado, una Llambionada, un Filluelón llorón y atragantón – esto debe ser por el tamaño – o un directo y explícito ¿Y de postre? o algo que parece muy acorde con la operación bikini de marras: Sinfonía de almendra y fruta.

¿Qué no les llama la atención ninguno? No hay problema. Son un total de 38. Seguro que alguno – más de uno, fijo – les tentará.

Llegados a este punto, habrá quien se pregunte como es posible compatibilizar estos platos con el tipo fino. Y es qué no les he dicho qué se trata de pinchos.

Estoy seguro que ahora lo ven de otra forma.

No hay nadie en este país a quien no le gusten los pinchos. Me parece casi imposible. Si es qué hasta a los guiris les vuelven locos. Esas pequeñas delicatessen – qué delicatessen ni qué gaitas: delicias -. Esas pequeñas delicias nos gustan a todos.

Una buena compañía – estas cosas no se hacen solos, a poder ser – un pincho aquí, otro más allá, una buena conversación y felicidad completa. Y la operación bikini no peligra. En todo caso, aún queda mucho tiempo por delante.

Disfrutas, sellas un rutero y sí tienes suerte te llevas algún premio.

Estos pequeños manjares se pueden degustar en Tineo y El Crucero en la V Ruta del Pincho entre el 26 y el 29 de marzo.

Todo el sabor de la buena gastronomía concentrado en unos bocados.

¡Ah! les recuerdo que la operación bikini comienza este año el 1 de abril.

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18 mar 2014

De pequeño tamaño pero intensas emociones: IV Ruta del Pincho de Tineo



Pincho de la edición del 2013 de Casa Emburria "Arenero"

Comentario para Cangas del Narcea en la Onda, de Onda Cero Radio (18/03/2014)

¡Que si quieres arroz!, Mandonguilla de chosco, San Martín agridulce, Pa los “llambiones”, Kinder chosco, Volouvent a la reina, Pabellón criollo, Salmorejo con piruleta de pollo, Fajita Yucatán, Chosconserva, My planeta chosquin, Mini hamburguesa de langostinos con ali-oli, Tronco de pollo relleno en salsa de almendras, Kofte Barbarroja, Un nido en la peral.

¡Se me hace la boca agua!

Algunos nombres no nos dicen nada, pero sabemos que se trata de comida. De varios de ellos ni nos imaginamos sus ingredientes. Solo nos queda una solución: probarlos.

No les estoy hablando de un menú de degustación, ni siquiera de unos grandes platos, por el tamaño, me refiero. Nada de eso. Les hablo de unas pequeñas porciones de comida, casi unas delicatessen. Les hablo de nuestros geniales pinchos.

¡En esto sí somos la envidia mundial!

Esas pequeñas raciones de comida pueden llegar a ser verdaderas obras maestras de la cocina. Su elaboración no tiene nada que desmerecer a la sofisticación  de cualquier plato.

Estos que les menciono tienen el plus añadido de la calidad de la materia prima. Y por si fuera poco, estoy seguro que van a ser realizados con mucho cariño. Los productos y las manos que los van a elaborar son de Tineo y eso es toda una garantía.

Todo esto viene a cuento por que los próximos días 20, 21, 22 y 23 de marzo se va a celebrar la IV Ruta del Pincho de Tineo en la que van a participar quince bares y restaurantes.
Cada uno de esos establecimientos presentará tres pinchos distintos, siendo el componente principal de uno de ellos el Chosco de Tineo. Casi nada.

Podrán ustedes ir de El Crucero a la capital del concejo, o de Tineo a El Crucero, ustedes eligen. En ambas localidades les estarán esperando.

Comprueben la oferta y prueben. Estoy seguro de que no se van a conformar con uno. Si es posible, vengan acompañados. Los pinchos se degustan mejor en compañía. Y riéguenlos con Vino de la Tierra de Cangas.
No tengan prisa. Saboréenlos. Comparen unos con otros. Esos pequeños manjares seguro que durante un rato les harán felices.

Igual, cuando se den cuenta, están con el rutero en la mano y van sellando uno tras otro. Y es que además, la Ruta del Pincho de Tineo tiene el sorteo cinco premios que van desde los 500 hasta los 30 euros. Mejor imposible.

No dejen pasar la oportunidad. Desde el jueves 20 al domingo 23 de marzo pueden saborear los pinchos de Tineo. Ah, nadie podrá decir que son caros: los precios andan entre los 2 y los 2,50 euros.

Seguro que van a disfrutar de la gastronomía y la compañía. Tineo les espera.

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De pequeño tamaño pero intensas emociones: IV Ruta del Pincho de Tineo by M. Santiago Pérez Fernández is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.