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25 ene 2017

¿Remunicipalizamos el agua?

Publicado en La Nueva España el 25 de enero de 2017

El agua no es un producto comercial sino un bien público imprescindible para la vida y la dignidad humanas y de ningún modo se debe promover la privatización de las empresas del agua en el contexto de programas de ajuste económico o cualquier otro procedimiento de coordinación de política económica de la Unión Europea.

No lo digo yo, lo dijo el Parlamento Europeo en una resolución de 8 de septiembre de 2015, sobre el seguimiento de la Iniciativa Ciudadana Europea Right2Water.

Es necesario proteger la titularidad pública del agua impulsando modelos de gestión pública.
Oigan, que lo dijo el Parlamento Europeo.

Miren si son osados estos parlamentarios europeos que se atrevieron a solicitar a los estados miembros que garanticen la aplicación a los servicios de aguas y saneamiento de un sistema tarifario justo, equitativo, transparente y adecuado.

Llegados aquí me entra la risa.

Cojan un recibo del agua. Comprueben los metros cúbicos que han gastado. Si han gastado menos de 21, por poner un ejemplo, no se preocupen, les cobrarán igualmente 21. Si se pasan de esos 21 metros cúbicos tampoco se preocupen, les cobrarán un recargo. Ven, todo está muy claro. El mínimo para pagar son 21. Mínimo que varía de un lugar a otro.

Lo cual me conduce a otra pregunta: ¿Cómo es que varía ese mínimo? ¿Lo marca el ayuntamiento de turno o la empresa que lo gestiona? ¿En esto del agua no hay también un mínimo vital?

Nada, cosas mías. Si lo hacen así es por nuestro bien. ¡Qué sabré yo de estas cosas!

En esto de lo público o privado – úsese, si quieren engañarse, aquello de gestión privada de un recurso público – no está claro ni para las gentes de un mismo partido. A los ejemplos me remito.

El Ayuntamiento de Navia pretende que el Consorcio de Aguas de Asturias (Cadasa) asuma la gestión del agua en ese concejo. Según el alcalde naviego, Ignacio García Palacios, se trata de una idea que podría mejorar el servicio que hasta el momento presta Asturagua.
Pues eso.

Por su parte, el alcalde de Cangas del Narcea, José Víctor Rodríguez, manifestó que la idea es gestionar el agua públicamente, ya sea a través de un consorcio o directamente desde el Ayuntamiento. En este municipio gestión corresponde a Aquagest.
Pues bien.

En el lado contrario, en este tema, se encuentra el alcalde de Tineo, José Ramón Feito Lorences, que se manifestó en contra de volver a asumir la gestión del agua.
Pues vale.

Los tres son alcaldes del PSOE.

Por cierto, son muy “curiosos” los cambios que estas empresas privadas del agua realizan con su nombre. Tan pronto es Asturagua, como luego Aquagest, más tarde vuelven al primero. Un lío, la verdad. Para ellos no tanto, son la misma empresa.

De pronto me viene a la cabeza el Caso Pokemon. Malas pasadas del subconsciente.

El grupo Agbar, Aguas de Barcelona, es una sociedad que controla, o controlaba – yo que sé a estas alturas – Aquadom, empresa que controla – o controlaba – once demarcaciones geográficas. Tiene presencia destacada en Castilla y León, Castilla la Mancha y Asturias.

Aquadom era – o sigue siendo, yo que sé – el único accionista de la Hidrobal que tiene negocios en Baleares; Canaragua, en Canarias; Hidrogea en Murcia; Hidraqua en la Comunidad Valenciana; Aquanex en Extramadura; Viaqua en Galicia; Aquarbe en Cantabria, País Vasco, Navarra y La Rioja; y Aquara en Aragón.
Ahora tienen otra denominada Sorea.

Siento no poder ser más preciso pero con tanto cambio me pierdo. Por ahí deben andar las cosas. En internet pueden ver sus páginas.

Y todo esto lo traigo a colación ya que demuestra que el agua es un gran negocio. Ya saben, el agua, ese bien público de primera necesidad.

Una curiosidad. Allá por el 2004, un veintidós de julio, en un lugar de Asturias, del que me acuerdo pero no voy a nombrar, el pleno municipal aprobó “un incremento de la retribución de la empresa concesionaria del servicio integral de abastecimiento de agua y saneamiento de este concejo equivalente al 10,72 % para el ejercicio 2003 y al 9,32% para el 2004 en concepto de revisión de precios”. Y todo ello “de acuerdo con el convenio suscrito entre la empresa concesionaria y este Ayuntamiento con efectos de 20 de diciembre de 2002 según el cual la revisión de precios de los periodos comprendidos entre primer trimestre de 2003 y segundo de 2006 se realizará suplementando el IPC correspondiente en 6,72 puntos para absorber las revisiones no practicadas en los años 1999, 2000, 2001 y 2002”.

Bien, creo que no necesita muchos comentarios.

Estoy seguro que habrá quien me hable de las bondades de lo privado en la gestión de lo públicos. También podrán decirme que los gestores de lo público se preocupan más de ganar votos que en hacer las cosas bien. Y así ad infinitum.

Yo lo único que sé es que lo público está engordando muchas carteras, sobre todo las de aquellos que más lo denigran. Tengo muy claro que cada vez que se privatiza – externaliza según eufemismo político – un bien público tiene varios resultados casi inmediatos: peor servicio, más caro para los ciudadanos y salarios más bajos para los trabajadores. No voy a ser maximalista, yo no conozco ningún caso en el que haya sucedido lo contrario.

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¿Remunicipalizamos el agua? by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

10 oct 2014

Planificación rigurosa en el Cristo o carísima chapuza

Fuente: La Nueva España (25/09/2014)


El nuevo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) no es ninguna novedad. Hace no sé cuantos años que se inició y desde ese momento los gestores de lo público sabían que mucho terreno quedaría vacío.

Pues bien, en todo este tiempo no se han planteado a qué dedicar nada menos que 23,5 hectáreas.

Las elecciones están a la vuelta de la esquina, todo hace pensar que las sorpresas pueden ser muchas, y los partidos políticos inician la subasta. Ya saben: y un huevo duro…que sean dos huevos duros.

El gobierno de Asturias ofrece tres propuestas “genéricas” para “estimular el debate”. Y lo hace ahora.

En estos momentos van a primar las propuestas electoralistas antes que cualquieras otras. No se pudo elegir peor coyuntura. A no ser, claro, que se quiera dar al tema un aire populista. Si es así, peor me lo ponen.

Ya salió el alcalde de Oviedo, Agustín Iglesias Caunedo, exigiendo “un plan ambicioso”.

Lo dicho, que sean dos huevos duros.

A mí, como asturiano y vecino también de la zona, me asustan.

Todos tenemos nuestra receta mágica. Asociaciones de vecinos, del Cristo, Montecerrao o de la otra punta de la ciudad, así como hosteleros, representantes de los partidos, todos quieren aportar algo. Y si puede ser, barrer para sus intereses. Cosa legítima.

Yo no tengo ninguna solución, qué más quisiera, pero sí dudas.

Me sorprende que se empiecen a realizar propuestas al tuntún. Yo, con toda mi ignorancia e ingenuidad se me ocurre que antes que efectuar proposiciones ¿no sería mejor estudiar las necesidades reales? Y digo reales, no las ocurrencias.

Pues parece que no. De eso no hay nada.

Por cierto, fruto de tanto ingenio ahora tenemos dos facultades de medicina.

Tras ese estudio de las necesidades, reitero que desde el más absoluto desconocimiento, ¿no sería adecuado saber los costes de las propuestas? Eso sí, los precios reales, nada de añadir luego sobrecostes. Ah, y también incluyendo las responsabilidades de los diseñadores y los constructores de forma clara.

Tras estos datos, creo que los ciudadanos deberíamos saber los costes de mantenimiento de las nuevas infraestructuras. Eso pienso yo, pero no sé si estaré equivocado.

Estamos acostumbrados a que nos hagan obras faraónicas que cuestan un dineral mantenerlas. Luego protestamos por las subidas de impuestos. Da igual. Lo importante es tener el AVE a la puerta de casa.

Leyendo y escuchando opiniones al respecto me sorprende que se hable incluso de la utilización de algunos de los edificios para usos varios. ¿Se refieren a esos que no eran aptos y por eso se construyó un nuevo hospital? Si es así, me parece que alguien nos tomó el pelo.

Ya puestos, sí que me parece bien que la plaza de toros se utilice para cualquier cosa menos para matar animales. Mejor ahí los conciertos que al lado del Tartiere.

Me gustaría que al menos esas condiciones se cumpliesen. Luego, los vecinos tendremos criterios serios y rigurosos para tomar una decisión, pero eso sí, no hay prisa. Si no la hubo hasta ahora, y miren que han tenido años, no vengan apresurando e improvisando.

Ah, por favor, que nadie se olvide de los técnicos, de los urbanistas. Esos sí que saben de verdad.

Me gustaría terminar con unos ejemplos.

La ciudad de New York tiene Central Park, con una superficie de 341 hectáreas. El Retiro, de Madrid, 125 hectáreas. Hyde Park, en Londres, 140 hectáreas. El Parque Metropolitano de Santiago, Chile, cuenta con 737 hectáreas. El Phoenix Park, en Dublín, tiene 712 hectáreas.

Si hablamos de una ciudad para vivirla y disfrutarla ¿qué tal estos ejemplos? Si queremos más “Calatravas”, pues nada, ya los pagaremos.


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20 ene 2014

Servicios municipales en manos de grandes empresas


Publicado en La Nueva España el 18 de enero de 2014

¿Gestión pública o privada? ¿Mejor lo privado, peor lo público? ¿Más cara la gestión pública que la privada?

Todas ellas son preguntas retóricas de tanto repetidas. En este asunto las posturas son casi herméticas y las generalizaciones no son buenas.

Si hablamos de sanidad, educación o servicios sociales pueden coexistir, según lo veo yo. Otra cosa es que con dinero público financiemos una sanidad o educación elitista al alcance de unos pocos. Esa que se la pague el que pueda. La inmensa mayoría de los ciudadanos queremos buenos servicios y que se paguen con nuestros impuestos, los de todos.

Las administraciones no deben ponerse a fabricar acero, teléfonos o producir energía, por mencionar algunas, pero hay empresas que solo saben hacer negocio con lo público.

Hace ya muchos años que, por ejemplo, los ayuntamientos han puesto en manos privadas la gestión de servicios públicos. ¿Motivos? Según los políticos que los privatizaron -nada de eufemismos como externalización y demás zarandajas- lo hicieron para mejorar el servicio a los ciudadanos.
Lo sabemos, lo han hecho alcaldes de PP, del PSOE y del resto de los partidos políticos. En esto, como en otras muchas cosas, todos iguales.

Hay un bien público que muchos han privatizado: el agua. Ahora parece que existen propuestas de remunicipalización, pero ese va a ser un largo y costoso camino, por no decir casi imposible.

Asturias no ha sido ajena a esta moda. Tal es así  que una empresa gestiona el agua de 18 ayuntamientos: Aquagest. Bueno, ya no, ahora se cambió el nombre por el de Asturagua. Que no les confunda, no es una empresa asturiana.

Aquagest -Asturagua- pertenece al grupo Aguas de Barcelona (Agbar), que también ha cambiado su nombre por el de Aquadom. Esta empresa opera, con otras denominaciones, en Baleares, Canarias, Murcia, Comunidad Valenciana, Extremadura, Cantabria, País Vasco, Navarra, La Rioja, Aragón y Galicia.
Uno de sus directivos dijo en Castilla y León, donde también renombraron la empresa, que nacía “con unos valores que se basan en la vocación de prestación de servicios en el ámbito local”.
Fíjense si lo tienen claro que en sus rótulos ya ponen: Asturagua servicio municipal de aguas. Dicho quedó y claro está. Es una empresa que quiere gestionar un bien público para obtener un beneficio empresarial privado.

¿Desde que esta empresa gestiona nuestra agua los vecinos pagamos más? Sin duda. ¿Hemos mejorado el servicio? Sí, cuando los ayuntamientos hacen una reforma integral de una calle se procede también a construir un nuevo saneamiento. ¿Y la empresa? Está encantada. A más arreglos de calles menos gastan en mantenimiento.

No estoy hablando de grandes ciudades, les hablo de pueblos como Tineo, Cangas del Narcea, Grado o cientos de ellos en toda España. Tres, cuatro trabajadores, una red no tan complicada y los ayuntamientos no han sido capaces de gestionarla. No es cuestión de complejidad.

Lo mejor de todo esto viene cuando nos suben las tasas municipales alegando que no se cubren los gastos. ¿Quién no los cubre? ¿Será cuestión del beneficio empresarial? Me parece a mí que sí. Además, si la administración del agua produce beneficios ¿a qué esperan los ayuntamientos para recuperar su gestión? Con las deudas que tienen ya pueden mirar hasta por el último céntimo.

Eso sí, nuestros alcaldes hablarán del estímulo a las empresas locales. Las cuales no consiguen una adjudicación ni de broma. No podemos olvidar que son concursos públicos donde las empresas compiten en igualdad de condiciones. Lo dice la ley.

Llegados aquí habrá quien pueda sacar a relucir la “Operación Pokémon” o algún problemilla en Avilés, Grado o Cangas del Narcea. Yo no lo haré.
En fin, cosas que pasan.

Otras empresas van copando los pequeños negocios municipales.
La gestión de la ORA –vamos, el aparcamiento de pago- está pasando también a manos de grandes empresas.

En Tineo una pequeña empresa local fue desbancada por EYSA, que nació como filial de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), y que en 2011 fue vendida a dos fondos de inversión internacionales.
¿Ven? ¡abriendo fronteras!

Eso sí, no busquen una sede de esta empresa en Tineo, no la tiene. Por cierto, su famosa mejora del servicio con la implantación del pago con tarjeta se reduce a una tarjeta de prepago. Nada de tarjeta de banco. Usted se compra una tarjeta que puede recargar. Encima les adelantamos el dinero. ¡Olé!
Todo por nuestro bien.

Empresas privadas están gestionando unos servicios públicos que les dan beneficios, que no suponen mejora ninguna para los ciudadanos y que para más inri nos salen más caros.

Estoy seguro de que a los trabajadores les pagan bien, no lo dudo.

Podría hablar de la gestión de bancos, empresas de construcción, de Arcelor o Tenneco. Tampoco me acordaré de Gerardo Díaz Ferrán, ni de Arturo Fernández, vicepresidente de la CEOE, y tantos otros.
Ya saben: para muestra un botón.



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19 feb 2013

Ahora les toca a los ayuntamientos




Comentario para Cangas del Narcea en la Onda, de Onda Cero Radio (19/02/2013)


Ya les queda menos, ahora la poda les toca a los ayuntamientos. Aunque, por lo que sabemos, tampoco es para tanto. ¿O sí?

Demos un repaso a lo conocido.
El gobierno de Rajoy quiere ahorrar 7.129 millones de euros de aquí al 2.015 con las reformas que quieren introducir. Dicho así, cualquiera les dice que no.

Veamos por donde van los tiros.

Hablan de eliminar “competencias impropias” de los ayuntamientos. Es decir, que los consistorios dejen de gastar en cuestiones tales como la limpieza de colegios, servicios de teleasistencia, guarderías, escuelas de 0 a 3, ludotecas… Y seguro que algunos más. Por haber hay ayuntamientos que pagan los alquileres de locales que albergan servicios autonómicos.
Eso son cosas que pasan.

Los servicios que mantengan los ayuntamientos, y no sean de su estricta competencia, se regularán mediante convenios en los que se determine su coste y se asegure su financiación.
En este apartado me parece a mí que van a surgir no pocas diferencias. Entrará en juego el regateo y al final ya verán como se reduce el dinero para los servicios públicos.

Por las informaciones que hasta ahora tenemos, seguirán siendo servicios municipales el urbanismo, basura, obras, policía local, ferias, cementerios, deporte, cultura, participación ciudadana y poco más.
¿Es suficiente?
¿Quién asume las otras competencias? Pues nada más fácil, las Diputaciones o en su caso las Comunidades Autónomas.

Esas instituciones, las Diputaciones, son un elemento obsoleto en nuestra realidad administrativa. Por mucho que lo disfracen,  su existencia solo se explica desde el interés por controlar a los ayuntamientos, sin olvidar su trascendencia como agencia de colocación política.

No puedo evitarlo, esto me recuerda a las épocas en las que las Diputaciones Provinciales eran todo poderosas y los ayuntamientos unos meros títeres. En aquellos tiempos, no tan lejanos y tan franquistas ellos, las visitas del gobernador civil eran un acto social de máxima relevancia en el cual se rendía la debida pleitesía.

Al final, y por lo que han explicado, no veo yo ahorro por ninguna parte.

El tema se ha puesto un poco más crudo cuando han hablado de los sueldos de los alcaldes y concejales.

Vamos por partes.

España tiene 8.117 municipios, de los cuales 4.673 tienen menos de 1.000 habitantes.
Sigamos con más datos.
Hay 68.285 concejales y de estos “cobran” 12.188. Estos doce mil son los que tienen dedicación exclusiva. Otros cobran dietas por asistencias a plenos, comisiones y varios.

¿Cuál es el problema? Pues la verdad, el problema lo tienen los ediles de los ayuntamientos de menos de 1.000 habitantes que los quieren dejar sin sueldo. El resto no se ven afectados e incluso algunos pueden mejorar su salario.

Sin demagogias. Los cargos públicos tienen que cobrar salarios dignos.

La figura institucional del alcalde es de máxima relevancia por su cercanía a los ciudadanos y su dedicación, sobre todo en los pueblos pequeños. Ese trabajo tiene que tener su compensación económica. Tienen que trabajar, cobrar y tributar.

Pero nada de andar por la trasera para cobrar que eso está muy feo y nos cabrea un montón. Y les aseguro que de esos también hay. Como también hay concejales que piensan que por serlo ya tienen que cobrar o que lo público se puede utilizar como si fuera privado.

Tras la fachada de los cambios puede esconderse algo más que los meramente administrativos. Les confieso que esto a mí me huele a naftalina.

Con esta ley los famosos asesores municipales estarán institucionalizados y pueden llegar a ser un montón.
El ahorro no se ve por ningún lado.

Lo de los ayuntamientos no ha hecho más que empezar y eso es otra historia. Los créditos que han solicitado dentro del plan de ajuste van a pasar sus “facturas” –nunca mejor dicho- de ahora en adelante.

Los ayuntamientos empufados están pagando intereses trimestralmente y lo seguirán haciendo hasta el verano de 2014. A partir de ahí tendrán que devolver el dinero pedido y así hasta el 2022. ¿Cómo lo harán? Ya lo veremos, pero mucho me temo que vamos a recordar la famosa frase de Churchil: con sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor.

Disfruten de la vida y ya saben que hubo un tiempo en que la política solo estaba al alcance de unos pocos.

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7 ago 2012

Carta a los Reyes Magos de un trabajador de la administración local

Carta publicada en La Nueva España el 7 de agosto de 2012

Queridos Reyes Magos:

No, no os preocupéis, no me he vuelto loco. Ya sé que estamos en agosto, pero dado que sois muy previsores, quiero deciros que este año no perdáis el tiempo conmigo. No tendréis que repartir ningún regalo ni en mi casa ni en la de mis familiares. No es culpa vuestra, no os disgustéis.

Por si no os habíais enterado, Mariano Rajoy y compañía, nos acaban de rematar. Lo que otros empezaron él le ha puesto la guinda. No habrá regalos, tampoco excesos gastronómicos. Las cenas de fin de año las celebraré en casa con unos amigos e iremos a escote pericote.

Ya os podéis imaginar, Majestades, como será lo de las rebajas, aunque hasta con esa ilusión han acabado.
¡Ah! Si todavía no les he comentado el motivo de todo esto: a los trabajadores de las administraciones no nos van a pagar la extra de Navidad.

Tal y como se está poniendo la cosa para nosotros, los Cuentos de Navidad de Dickens nos van a parecer graciosos. Como consuelo nos dicen que los que ganan menos de 962 euros no tendrán ese recorte. Saben muy bien, Majestades, que a esas personas hace tiempo que ustedes los visitan de refilón. Pero eso sí, ahora tienen que considerarse unos privilegiados. ¡Vamos, qué están dando saltos de alegría!

Altezas, hace tiempo que a los trabajadores de las administraciones públicas nos han culpabilizado de todos los males económicos. Lo que hay detrás de esa maquinación, tienen ustedes razón, es el acabar con los servicios públicos.
Mis queridos Reyes, me imagino enterados que vuestro homónimo español nos ha pedido espíritu de sacrificio y lo comprendemos. Espero que este año alguien me invite a un safari, fotográfico, y entonces yo también pediré ese sacrificio y lo que haga falta.

El anterior gobierno me quitó un cinco por ciento de mi salario y me aumentó la edad de jubilación, entre otras cosas. ¿Saben para qué sirvió ese dinero? Para que los que nos gobiernan sigan disponiendo de liquidez para seguir gastando en sus cositas.

Majestades, tengo que confesarles que aún me queda un resquicio de esperanza. Les explico. Cuando la economía mejore, lo que nos quitan ahora nos lo devolverán en planes de pensiones. ¡Qué bien! De esa manera contribuiremos a la capitalización de las entidades financieras.

Menos mal que a estos recortes se suma la clase política. Es que son muy buenos, Majestades. Ellos se ponen sus salarios, sus complementos, planes de pensiones, dietas, compensaciones varias y ahora comparten el dolor que me infligen. Es que no sabemos apreciar lo que tenemos.

Diputados, senadores, diputados autonómicos, alcaldes, concejales, van a reducir su salario. En esos momentos, mis queridos Reyes Magos, se me está haciendo un nudo en la garganta. Me estoy acordando de esos equipos de gobierno municipales en los que cobran todos los miembros y miembras y que ahora han anunciado a bombo y platillo su bajada salarial. Eso es abnegación y sentido del servicio a los ciudadanos.

Altezas reales, por favor, cuando hagan su ronda en enero, recuerden, por favor, a los establecimientos públicos que si nos suben el IVA los trabajadores de las administraciones tendremos que dejar de consumir. Compartiremos con los jóvenes las calles y nos dedicaremos al botellón. Se van a producir situaciones curiosas y  padres e hijos tendrán más tiempo para estar juntos. Ya saben que las juergas unen mucho.
Volveremos a animar la vida de los pueblos. Nuestras vacaciones serán un regreso a las raíces. Aquellos vicios de la costa mediterránea, viajes al Caribe, Baleares o Canarias, se acabó.
La dieta mediterránea volverá a instaurarse en nuestras cocinas y el ya olvidado bocadillo se convertirá nuevamente en una estrella.

Mis queridos Reyes, sí en su camino se encuentran con Papá Noel, denle una copia de esta carta, por favor.
Para despedirme quisiera pedirles algunos deseos. Me gustaría que quienes gestionan los recursos públicos de verdad crean en ellos. Desearía que los partidos políticos desterraran de sus listas a todos los que endeudaron hasta el alma las administraciones. Y para finalizar, que quienes nos han conducido a esta situación, los que nos han robado y los que nos han engañado, pasen por los juzgados.
Que vuestra magia haga realidad estos deseos.

Un fuerte abrazo de quien cree en los servicios públicos y en la política, honesta, como herramientas imprescindibles para nuestra sociedad.

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Carta a los Reyes Magos de un trabajador de la administración local por M. Santiago Pérez Fernández se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.