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23 sept 2021

La financiación del Museo de Arte Sacro de Tineo

 


 

 

  Las manifestaciones culturales y artísticas muestras una parte muy relevante de la vida de una sociedad. En el caso de las entidades administrativas más pequeñas la preservación de esos elementos culturales es de vital importancia en este momento histórico en el que la uniformidad, la globalización, el grandonismo y los espectáculos monumentales fagocitan lo pequeño y más cercano.
  En el caso del concejo de Tineo se conservan, a duras penas, el monasterio de Obona y el de San Miguel de Bárcena. Sobreviven algunos palacios y casas señoriales, la mayoría en un estado ruinoso, y las casas tradicionales van desapareciendo sin pausa ni freno. En las brañas vaqueiras la mayoría de las casas típicas han sido sustituidas por otras modernas, más habitables sin duda, pero sin gusto ni particularidad arquitectónica alguna. No han querido ni sabido conservar ese enorme patrimonio etnográfico.
  Cómo en toda tierra de cristianos gran parte del patrimonio tiene un carácter religioso. Las tallas religiosas del concejo, un buen número de ellas, se reunieron en el Museo de Arte Sacro de Tineo, hoy desaparecido cómo ya conté en otros artículos. En su momento no tenía a mi disposición documentos que pudieran avalar lo que yo recordaba: las aportaciones económicas públicas y de empresas privadas y las desavenencias surgidas entre las partes implicadas en su puesta en marcha. Hoy puedo cubrir esos huecos gracias a la información que me han facilitado. Por ello, nuevamente vuelvo al que fue Museo de Arte Sacro de Tineo con el fin de clarificar el origen de su puesta en marcha.
  El 31 de julio de 1995 el presidente de la Asociación Cultural Conde Campomanes, Guillermo Álvarez Fernández, se dirigió por escrito, en nombre de la asociación, al párroco de la Iglesia de San Pedro, Cándido García Tomás, con la intención de ofrecer la colaboración necesaria para realizar un catálogo de las tallas depositadas en la iglesia así cómo lograr una ubicación adecuada para mostrarlas y procurarle un horario estable, entre otras cosas.
  En ese escrito manifestaban su preocupación por el deterioro de las piezas debido a la humedad y la polilla. Asimismo, informan al párroco que han establecido contactos con Mª Josefa Sanz Fuentes y Juan Ignacio Ruiz de la Peña, catedráticos de la Universidad de Oviedo, con el fin de que la universidad realice la catalogación de las tallas. Le comunican también que el Ayuntamiento está dispuesto a ceder una sala de Casa de Cultura Conde Campomanes para albergar el museo. La asociación colaboraría con 2 250 000 pesetas para la publicación del catálogo, compra de muebles para la sala e inicio de la restauración de las piezas más deterioradas, dinero proveniente de las aportaciones de varias empresas.
  Se menciona otra opción para la ubicación, que era la que proponía el Consejo Parroquial, que abogaba por la permanencia de las tallas en la iglesia.
  El 7 de septiembre de 1995 Cándido García Tomás contesta a la Asociación Cultural Conde de Campomanes. En esa comunicación descarta la primera opción de ubicación, la Casa de Cultura de Tineo, aceptando el resto de las propuestas.
  El 18 de diciembre de 1995 se creó una comisión integrada por la Sociedad Cultural Conde de Campomanes, el Consejo Pastoral Parroquial y el Ayuntamiento de Tineo, a los que finalmente se sumó la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-Galaica del Interior.
  El 24 de abril de 1997 los miembros de la comisión Pro Museo firmaron un documento titulado «Documento de compromisos y objetivos  básicos que adquieren las entidades participantes en la Comisión Pro-Museo de Arte Sacro de Tineo (Consejo Pastoral Parroquial, Ayuntamiento de Tineo, Asociación Cultural Conde de Campomanes y Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-Galaica del Interior».
  En ese escrito se recogen los pasos dados hasta ese momento, los ya citados con anterioridad, y se da cuenta de las aportaciones económicas conseguidas para el proyecto de museo. Unión Fenosa aportó 700 000 pesetas. Caja de Ahorros de Asturias  1 500 000 pesetas. Hidrocantábrico 1 550 000 pesetas con el que se costearán 1000 catálogos, 5000 trípticos del museo, 5000 trípticos de la iglesias y una colección de postales. Siguiendo con las contribuciones, la Consejería de Cultura aportó 2 500 000 pesetas para la restauración de imágenes, 2 000 000 de pesetas para obras e iluminación y 900 000 pesetas para gastos sin especificar.
  La obra civil y la iluminación se encarga al Ayuntamiento de Tineo, para lo que cuentan con 2 000 000 de pesetas provenientes de las subvenciones de la Consejería de Cultura. Además cuentan con «la subvención de las obras de mejora del Camino y restauración de pequeños monumentos, que este año [1997] ascienden a 7000 000 pts. y que las partes reconocen que se pueden hacer por algunos menos».
  La restauración de imágenes se encomendó a los monjes del Convento de Valdediós de Villaviciosa. Allí se enviaron diez imágenes. El coste ascendió a 1 200 000 pesetas. El resto, 41 imágenes, se adjudicaron a un restaurador de apellido Parrilla cuyos honorarios ascendieron a 2 675 000 pesetas.
  La comisión acordó abonar 25 000 pesetas a las profesoras Pilar García y Raquel Alonso, encargadas de realizar el catálogo, como compensación a sus gastos de desplazamientos.
  Más adelante se especifican los compromisos que adquieren las partes, entre ellas se especificaba que el Consejo Pastoral Parroquial, presidido por el párroco Cándido García Tomás, crearía una partida de 100 000 pesetas para el museo. Por su parte, el Ayuntamiento de Tineo se comprometía a crear una partida en los presupuestos municipales de 1997 de 1 000 000 de pesetas para colaborar en el amueblamiento del museo.
  El documento está firmado por Laureano García Díez en nombre de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-Galaica del Interior; Guillermo Álvarez Fernández por la Asociación Cultural Conde de Campomanes; Cándido García por el Consejo Pastoral Parroquial y por el ayuntamiento de Tineo el concejal de Cultura Arturo Santiago García.
  El 17 de septiembre de 1997 se celebró una reunión entre el alcalde de Tineo, José Rodríguez Fernández, y la Comisión Pro Museo en la que se analizan las cuentas, detallando ingresos y gastos. La información proviene del borrador del acta de esa reunión y está manuscrita. Aunque se repiten las cifras anteriormente citadas en esta ocasión se detallan de forma más pormenorizada. Así constan 800 000 pesetas aportadas por el Consejo Pastoral Parroquial para el arreglo del tejado. Esa cantidad ya estaba presupuestada para esa finalidad antes de que surgiese la idea de la puesta en marcha del museo, por lo que asignarlo al museo es capcioso. Unión Fenosa aportó 700 000 pesetas. Hidroeléctrica del Cantábrico 1 550 000 pesetas. Caja de Ahorros de Asturias contribuyó con 1 500 000 pesetas. La Consejería de Cultura de Asturias subvencionó con 2 500 000 pesetas la restauración de imágenes, la adecuación de los locales con 1 999 458 pesetas, las publicaciones con 900 000  pesetas y las vitrinas y varios con otras 300 000 pesetas. La parroquia de Tineo aportó 100 000 pesetas y el ayuntamiento tinetense 2 449 861 pesetas.
  El total de ingresos ascendió a 15 399 319 pesetas, según ese borrador.
  En el apartado de gastos recoge las siguientes cuantías: La restauración de diez imágenes ascendió a 1 200 000 pesetas, la del resto de imágenes supuso 2662 200 pesetas. La publicación del catálogo del museo y programas de mano tuvieron un coste de 1 550 000 pesetas. Desplazamientos y varios de catalagadoras      25 000 pesetas. Suelos de madera, puertas y pintura de las mismas 2 076 018 pesetas. En trasportes de materiales 66 120 pesetas. En ferretería 3000 pesetas. Limpieza 40 600 pesetas. Alarma 44 080 pesetas. Coste y restauración de paneles de cristal 1 557 100 pesetas. Los cristales procedían de la exposición Orígenes, celebreada en Oviedo en 1993. Restauración y desinfección de puertas de entrada de la iglesia 1 300 000 pesetas que aunque no era un gasto del museo se aceptó por la comisión. Iluminación de las salas, con acometidas, cuadros de protección etc. 1 300 000 pesetas. Muebles expositores 1 800 000 pesetas. Desinfección y tratamiento libros 300 000 pesetas. Retejar la parte de la iglesia que alberga el museo 800 000 pesetas. No se incluyen gastos de la inauguración e imprevistos no contabilizados en ese momento.
  El capítulo de gastos alcanzó los 16 083 678 pesetas, nuevamente según ese borrador.
  El 26 de octubre de 1997 se inauguró el Museo de Arte Sacro de Tineo ubicado en la iglesia de San Pedro, en la capital del concejo. El ambiente estuvo enrarecido ese día. Las relaciones entre Cándido García y los integrantes de las asociaciones se habían ido tensando hasta ser casi inexistentes. Todavía hubo un capítulo más en esa escalada de desavenencias.
  La Nueva España publicó un artículo en el que daba cuenta de la inauguración del museo, estaba redactado por el corresponsal del periódico en Tineo. No gustó al párroco que con fecha de 27 de octubre de 1997 remitió a ese diario una réplica a dicho artículo, al que acusó de desinformar. Cándido García entendía que en dicho artículo se daba un excesivo protagonismo a la Asociación Cultural Conde de Campomanes.
  La contestación del párroco molestó a su vez a la asociación lo que provocó en primer lugar un contacto telefónico y acabó en un intercambio epistolar. En una carta del 5 de diciembre de 1997, Cándido García se dirige al presidente de la Asociación Cultural Conde de Campomanes, Guillermo Álvarez, en la que explica las razones de su artículo de prensa y le dice textualmente «la réplica que con fecha 27-X-97 hice llegar al diario La Nueva España por considerar que el tratamiento que el corresponsal de la inauguración del Museo era una auténtica desinformación: A parte de los errores evidentes, en el fondo del artículo daba un protagonismo a la Asociación Cultural Conde de Campomanes que en mi opinión merecían todas las instituciones y personas que hemos participado en la realización del Museo». El corresponsal del periódico en aquel tiempo era Rafael Lorenzo.
  El presidente de la asociación le responde en una misiva el 16 de diciembre de 1997. La entrada de la carta no deja dudas de cual es el estado de la relación: «Muy señor mio». Posteriormente pasa al tuteo. En ella se lamenta de tener que contestarla por carta y se muestra muy duro con el párroco. Sin entrar en más detalles vean un ejemplo: «Que cuando se sale a un medio público para conocimiento de todos los tinetenses y asturianos a decir que tú eres el primero, el que llevó el peso, la dirección y que los demás fueron convidados de piedra, se debe cuando menos poder probarlo y si no es así se debe rectificar y poner las cosas en su sitio».
  Le comunican que esperan sus aclaraciones públicas pues en caso contrario ellos harán pública la suya. No llegó esa rectificación y La Nueva España recogió las aclaraciones de la asociación.
  Según sus palabras, el escrito de Cándido García les dejó «boquiabiertos». Se preguntan que había hecho por la creación del museo hasta que la Asociación Cultural Conde Campomanes decidió involucrarse en el proyecto. A continuación pasan a referir el estado de deterioro en que se encontraron las tallas y enumerar las carencias a subsanar cómo legalizar la situación del museo, proseguir con la restauración de piezas, ampliar la colección, regular las condiciones de depósito y préstamo, obtener financiación, designar un patronato para dirigirlo, dotarlo de personal técnico, incluirlo en la red de Museos de Asturias. Con posterioridad detallan las reuniones mantenidas con empresas y entidades públicas. Critican el protagonismo del propio Cándido García el día de la inauguración y el ninguneo que realizó con todas las asociaciones, empresas y la Universidad de Oviedo. Terminan con rotundidad «¿Dónde esta la caridad cristiana, donde la lealtad para con quien él trabaja, donde la generosidad que debe mostrar un hombre de Iglesia? Su artículo que destila hiel por todos lados, entendemos que es el ejemplo de todo lo contrario que se debe hacer para seguir avanzando en la consecución plena del Museo de Arte Sacro de Tineo». Contundente. El artículo estaba firmado, según me cuentan,  por Guillermo Álvarez y veintisiete personas más,
  El museo tuvo una vida lánguida. No tuvo horarios de apertura continuos, siempre a expensas de la disponibilidad del sacerdote, como tampoco se le dio la importancia que realmente tenía. A pesar de todo siguió recibiendo ayudas públicas.
  Tras un rastreo por el BOPA (Boletín Oficial del Principado de Asturias) pude localizar unas cuantas subvenciones del Gobierno asturiano, lo cual no quiere decir que esas fuesen todas. Así, el 30 de junio de 2000 consta una de 1 500 000 pesetas para gastos de electricidad, limpieza, equipo de seguridad y extinción de incendios, publicidad e imprenta y restauración de fondos bibliográficos. En 2001 otra de 361 000 pesetas. En 2002 recibió 5788 euros. En 2008 hay dos subvenciones, una por importe de 5019,91 euros y otra de 4920 euros. En 2009 aparece una de 3518,58 euros y otra de 8236 euros. En 2010 la subvención ascendió a 2266,23 euros.
  Así fue pasando el tiempo y en 2018 el Museo de Arte Sacro de Tineo ya no existía. Por capricho de un cura, destinado hace tiempo a otra parroquia, desplazó a la capilla de Merás, en la propia iglesia de San Pedro, una serie de tallas y cerrando el acceso con una mampara de cristal. El resto de las esculturas, sobre las que existen rumores inquietantes, se supone que siguen en la iglesia y en principio no son visitables.
  Con el fin de lavar la cara a la decisión tomada por la iglesia han involucrado en el cambio a la prestigiosa Fundación Valdés-Salas, su contribución siempre es de agradecer, pero eso no cambia la realidad. Las decisiones de unos curas han reducido el pequeño museo a una exposición. Han ubicado las tallas en una zona con gran humedad, nada que ver con el espacio que ocupaban anteriormente y que probablemente lamentaremos.
  El Museo de Arte Sacro de Tineo se hizo posible gracias a la colaboración de las asociaciones y entidades mencionadas, las aportaciones económicas de la Consejería de Cultura de Asturias y el Ayuntamiento de Tineo fueron imprescindibles. Hoy ese esfuerzo se ha reducido a la nada.

 

 

17 jun 2021

El Museo de Arte Sacro de Tineo transmutó a exposición

 

  No es fácil reconocer los errores, sobre todo sí deseas mantener una posición labrada a lo largo de los siglos. De esto sabe mucho la Iglesia católica, especialista en dejar dormir los problemas y en su defecto en darle la vuelta a la tortilla.
  Pues algo así sucedió con el que era el Museo de Arte Sacro de Tineo. Y digo era ya que un cura decidió desmantelarlo y trasladarlo del espacio que ocupaba en la Iglesia de San Pedro de Tineo a la Capilla de Merás, en la misma iglesia. Puede parecer peccata minuta pero no lo fue. El cambio supuso el caos. Fueron colocadas sin orden ni concierto y una parte de las expuestas quedaron fuera por la falta de espacio.
  Con el fin de poner orden en ese maremágnum la Fundación Valdés-Salas pidió la colaboración de los profesores de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo Lorenzo Arias y Raquel Alonso. La profesora Alonso ya participó en el proyecto del museo y fue coautora, junto a Pilar García, del catálogo del Museo de Arte Sacro de Tineo, por lo que ya tenía un conocimiento de primera mano de las piezas con las que se iban a encontrar.
  Permítanme un inciso para recordar que una vez más la Fundación Valdés-Salas, entidad privada pero vinculada estrechamente con la Universidad de Oviedo, se ha involucrado en cuestiones culturales de la comarca.
  Los citados profesores han organizado el desorden y se aprovechó para dotar de luz a las vitrinas con lo que se puede apreciar perfectamente la belleza de las piezas expuestas.
  Con el fin de dar a conocer el importante patrimonio artístico que alberga la iglesia de San Pedro de Tineo se han organizado visitas, durante los meses de verano, de martes a sábado entre las 11:00 y las 15:00 horas, con pases cada media hora.
  De todo lo anterior no deseo que nadie pueda entender que hasta ahora no existía una colección organizada. Todo lo contrario, había un pequeño museo, pequeño por su tamaño, pero que estaba organizado con criterios expositivos temporales y religiosos. Había orden y concierto.
  Cómo ya mencioné más arriba, el catálogo fue elaborado por María Pilar García Cuetos y Raquel Alonso Álvarez, ambas ya doctoras en Historia del Arte por aquel entonces, lo que demuestra la intencionalidad de certificar la relevancia artística y patrimonial de las esculturas expuestas y dotar al espacio expositivo del rigor que necesitaba.
  La organización de las imágenes corrió a cargo de Ramón Platero, responsable de Patrimonio de la Iglesia, Agustín Hevia Vallina, archivero de la Catedral de Oviedo y de Cándido García Tomás, párroco de Tineo.
  Todo aquel esfuerzo se fue al garete por obra y desgracia de la actuación de un cura. El actual párroco, Alfredo de Diego, aunque sin rectificar, inicialmente parte con otra actitud.
  Al parecer esta es la primera medida que se ha tomado y habrá más. Entre ellas han mencionado la restauración de las tallas que lo necesiten e incluso que abrirán un espacio para mostrar las obras que faltan. ¡Curiosamente lo harán en uno de los habitáculos que ocupaba el Museo! Vamos, rectifican pero sólo un poco.
  Dicho lo dicho, y agradeciendo lo que hay que agradecer, sigo pensando lo mismo que pensaba, teníamos un pequeño museo y ahora tenemos una pequeña exposición con menos obras expuestas al público. No se ha subsanado lo que a mi parecer es un error y ahora se le quiere dar un lavado de cara. La excusa que se dio, y se mantiene, es que así las obras son de más fácil acceso para el público. Siendo eso cierto no compensa con el daño causado. Tengo que reconocer que su anterior ubicación tenía el problema del acceso, que se realizaba por las escaleras de entrada al coro, pero por lo demás superaba con creces al actual.
  El espacio de la capilla de Merás, por sus dimensiones y al estar separado de la iglesia por un tabique de madera y cristal colocado ex profeso, no me parece un lugar apropiado para acoger las magníficas tallas en madera de la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco. Ese espacio resulta, a pesar del tabique, abierto, demasiado abierto.
  La capilla de Merás tiene otro problema añadido: la humedad. Aunque las tallas están protegidas por urnas de cristal no creo que les siente nada bien ese ambiente. El espacio que ocupaban anteriormente era mucho más seco. Por cierto, con tanto ir y venir alguna urna no ha salido bien parada.
  El verano está cubierto en cuanto a visitas guiadas ¿y después qué? El horario que han implantado no parece muy adecuado pensando en los peregrinos que este año puedan recorrer el Camino Primitivo. Sí se estipuló pensando en los habitantes de la villa pues… En fin, tiempo para cambiarlo tienen, en caso necesario.
  Mantengo que el cambio ha sido un error que han preferido mantener antes que reconocerlo y dar marcha atrás. Mis críticas se basan en el cambio a peor pero eso no es óbice para que les anime a visitar la exposición.



  Las tallas expuestas son tan relevantes y hermosas que desde luego merecen una visita. El esfuerzo de los vecinos, que a lo largo de los siglos financiaron esas tallas, al igual que todo el patrimonio de la Iglesia; el trabajo de recogida y conservación de las esculturas así como los esfuerzos para poner en marcha aquel Museo de Arte Sacro de Tineo merecen que se les de la relevancia que tienen.
  No le han dado la vuelta a la tortilla se les ha caído al suelo y ahora quieren recomponerla en un plato inapropiado. Nada nuevo, «con la Iglesia hemos dado».
  Una exposición permanente de la calidad e importancia artística, cultural y patrimonial de esta de Tinéu no la encontrarán en ningún otro lugar de Asturias.


15 jul 2019

El Museo de Arte Sacro de Tineo perdido en el Camino

Publicado en La Nueva España el 15 de julio de 2019

Lo del Museo de Arte Sacro de Tineo da pena y dolor. Primero lo desmantelaron y ahora no se pueden ni contemplar los restos del desaguisado. Sencillamente no se abre. Imagino que la disculpa es que no hay personal para atenderlo. Pues no me vale.

El anterior párroco decidió desbarajustarlo sin consultar con nadie, el actual no lo abre y tampoco pide ayuda. No les importa, a mi sí.

Según he podido saber, bastantes peregrinos se quejan de la imposibilidad de acceder al museo y a la propia iglesia por estar cerrada. Vuelvo a repetir que el argumento será la falta de personal. Pues bien, pero no se hace nada para solucionarlo.

No es solamente una cuestión religiosa, también lo es cultural. El museo, que ya no es tal, alberga tallas que van del siglo XII al XX, además de piezas de orfebrería, algunas de los siglos XVII y XVIII, así como vestimentas y libros religiosos.

Se trata de un patrimonio que pertenece a los tinetenses. La Iglesia es su depositaria pero todas y cada una de las tallas han sido realizadas gracias a las contribuciones de los vecinos a lo largo de la historia. Es más, este museo hoy desparecido y cerrado, fue creado con fondos públicos, como ya comenté en un artículo publicado en La Nueva España el 12 de septiembre de 2018.

Ya Alfonso IX decretó que Tineo fuese paso obligado desde San Salvador de Oviedo a Santiago. En la actualidad, y sin mandato real, por voluntad propia, son muchos los peregrinos que atraviesan el concejo. Sería importante que estos visitantes pudiesen apreciar esa parte de nuestro patrimonio artístico.

Según me informó Laureano Víctor García, presidente de la Asociación Astur Galaica del Interior, el año pasado pernoctaron unos 18000 peregrinos en Tineo. Cifra importante que se incrementa año a año. Con la debida promoción y atención una parte de esos peregrinos visitarían el museo por un módico precio, que tal vez fuese suficiente para pagar a un guía por unas hora al día. ¿Es tan difícil? Al parecer sí puesto que no se hace nada.

El ayuntamiento tinetense debería estar sobre el asunto y preocuparse por todo lo que sucede en torno al Camino de Santiago. No es que sea la solución a nuestros males, pero en los últimos tiempos se están poniendo en marcha negocios destinados a cubrir las necesidades de estos visitantes. Eso se merece mucho respeto y dedicación.

Recuperen el museo, ofrezcan un horario razonable y así tendremos un aliciente más que mostrar a esos peregrinos a los que mueve la religión, la cultura o sencillamente el ocio.

Las decisiones que se han tomado respecto a este museo han ido de mal en peor, y ese es un lujo que no nos podemos permitir. No se trata de crear un nuevo espacio, ya lo teníamos. No se trata de captar visitantes, los tenemos. ¿Qué falta? Un poco de iniciativa y aprecio por la cultura.  

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El Museo de Arte Sacro de Tineo se perdió en el Camino by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

12 sept 2018

Tineo tuvo un Museo de Arte Sacro


Publicado en La Nueva España el 12 de septiembre de 2018

 El 26 de octubre de 1997 se inauguró el Museo de Arte Sacro de Tineo ubicado en la Iglesia de San Pedro de la capital tinetense. Permítanme algunos detalles de su génesis.

Tenemos que remontarnos unos años atrás. José Fernández Villamil párroco de Tineo, entre 1945 y 1960, legó a la Parroquia de Tineo su “colección particular” que posteriormente se integraría en los fondos del museo.
Creo que no hace faltar recordar que en esa época no existía ningún control sobre nuestro patrimonio artístico, es más, carecía de valoración social. Estoy generalizando, desde luego.

Más adelante Jesús Álvarez Martínez (párroco de Tineo entre 1960 y 1989) dio un impulso a la colección. Este cura recogió tallas de las iglesias y capillas del concejo que estaban prácticamente abandonadas. La despoblación se hacía notar y muchas capillas habían dejado de tener servicios religiosos.

Desde la década de los 60, del siglo pasado, las obras estuvieron depositadas, y bajo custodia del consistorio, en el edificio de la Audiencia. Allí permanecieron hasta 1985. Fue ese mismo sacerdote, Jesús Álvarez, quien recuperó la colección para las dependencias parroquiales tras promover un pleito, que ganó, entre el Arzobispado y el Ayuntamiento de Tineo.

El último empujón llegó de la mano de Cándido García Tomás (párroco de Tineo entre 1989 hasta su fallecimiento en 2016) que promovió una Comisión Parroquial pro Patrimonio Artístico.

El 29 de junio de 1989 se hizo una primera apertura al público, que tuvo mucho de gesto infructuoso. Quedó en la clandestinidad,  no existía horario fijo de visitas ni se hizo ningún tipo de publicidad eficaz. Pasó tan desapercibido que la inmensa mayoría de los tinetenses ni se enteraron de su existencia.

Permítanme una digresión. La exposición Orígenes, arte y cultura en Asturias, siglo VII-XV, que así se denominó, se montó en la catedral de Oviedo entre el 11 de agosto y el 30 de noviembre de 1993. Su organización corrió a cargo de la Asociación Orígenes integrada por el Gobierno asturiano, la Universidad, el Arzobispado y la Caja de Asturias. Contó con un presupuesto de 800 millones de pesetas. Fue un verdadero desastre, tanto de público como económico.

Traigo a colación esta exposición ya que tuvo repercusiones en Tineo, más concretamente en Obona. Creo que merece la pena recordarlo.

Los responsables de Orígenes estaban interesados en llevar a la exposición el Cristo de Obona, los vecinos del pueblo se opusieron. El interés llegó a tal punto que el Arzobispo de Oviedo, Gabino Díaz Merchán, se desplazó hasta Obona para mediar en el asunto. No hubo forma. Según me han contado, el propio Arzobispo llegó a ofrecer como aval el coche en que se desplazaba, creen recordar que era un Mercedes. Pues ni con esas. Los vecinos desconfiando de lo que pudiera pasar, ni cortos ni perezosos, escondieron “su” Cristo en una casa particular.

La importancia de las tallas que se mostraron en Oviedo hizo posible el apoyo institucional para relanzar el Museo de Arte Sacro de Tineo. Aún tuvieron que pasar unos años para lograr el objetivo.

En 1996, por resolución de 28 de agosto de ese año, la Consejería de Educación, Cultura, Deportes y Juventud concedió una subvención de 1.999.458 pesetas al Museo Parroquial de Tineo para diversas mejoras. No fue la única. En esa misma resolución constaba otra subvención de 900.000 pesetas para la edición de un catálogo explicativo de las tallas y objetos religiosos expuestos en el museo.

Hubo que proceder a la restauración de las tallas más deterioradas y a la desparasitación de los libros religiosos que se iban a exponer. Tarea esta última que se realizó en la Biblioteca de Asturias. Las vitrinas que protegen las tallas proceden de Orígenes, algunas de ellas tuvieron que ser adaptadas, lo cual supuso un desembolso económico bastante importante y que sirvió para que se produjesen desencuentros entre algunas de las partes implicadas en el museo.

El Museo de Arte Sacro de Tineo recibió más subvenciones. En el BOPA (Boletín Oficial del Principado de Asturias) podemos encontrar unas cuantas. Por ejemplo, el 30 de junio de 2000 consta una de 1.500.000 pesetas para gastos de electricidad, limpieza, equipo de seguridad y extinción de incendios, publicidad e imprenta y restauración de fondos bibliográficos. En 2001 otra de 361.000 pesetas. En 2002 recibió 5788 euros. En 2008 hay dos subvenciones, una por importe de 5019,91 euros y otra de 4920 euros. En 2009 consta una de 3518,58 euros y otra de 8236 euros. En 2010 le concedieron una de 2266,23 euros.

Es decir, a lo largo de los años el Museo de Arte Sacro de Tineo ha recibido dinero público para su puesta en marcha y mantenimiento. No hay que olvidar el apoyo que recibió de la Asociación Cultural Conde de Campomanes, la Asociación Astur-Galaica del Interior de Amigos del Camino de Santiago y del Ayuntamiento de Tineo, todos ellos imprescindibles para su puesta en marcha.


La profesora Mª Josefa Sanz Fuentes destaca, en el catálogo del museo, su importancia “Es pues la colección de obras que conforman el Museo de Arte Sacro de Tineo un claro exponente de la importancia y riqueza del concejo en la época medieval y moderna, con obras originarias del mismo pero también con excepcionales piezas foráneas, algunas de ellas de origen francés, que ponen de manifiesto la eficacia que el Camino de Santiago tuvo en la difusión de las corrientes artísticas”.

El catálogo fue realizado por Pilar García Cuetos y Raquel Alonso Álvarez, ambas doctoras en Historia del Arte.

El museo se ubicó en un añadido (de los años 50 del siglo pasado) de la iglesia de San Pedro sobre el pórtico, en cuatro salas, unos 260 metros cuadrados, que conferían una cierta unidad a la exposición. Su apertura, a pesar de existir un horario de visitas, siempre dependió de la disponibilidad del párroco.
Alberga tallas de gran relevancia datadas del siglo XII al XX. Cuenta también con piezas de orfebrería (algunas de los siglos XVII y XVIII) vestimentas y libros de carácter religioso.

Con el fin de regular el funcionamiento del museo se redactaron unos estatutos, firmados por Jesús Álvarez Rodríguez, Secretario General del Arzobispo de Oviedo, quien certificó que fueron aprobados por el Arzobispo con fecha de 18 de noviembre de 1998. Aunque consta la creación de una Junta de Gobierno para regir el museo, no se materializó y sus funciones fueron asumidas por el Consejo Pastoral Parroquial.

Según recogen esos estatutos “El Museo de Arte Sacro de Tineo, de titularidad eclesiástica, nace con vocación de integrarse en el sistema de Museos del Principado de Asturias y en consecuencia se regirá por los presentes Estatutos y por la legislación vigente sobre Museos del Principado de Asturias”.


Esta situación, no todo lo perfecta que algunos deseábamos, continuó hasta hace poco. En los últimos meses parte de las esculturas se han reubicado en la capilla de Merás. Una sencilla mampara acristalada, con una puerta, separa este espacio de la nave central de la iglesia. Le han puesto de nombre Exposición San Pedro de Tineo, que por cierto no refleja nada, pues como se dijo más arriba las tallas proceden de iglesias y capillas de todo el concejo de Tineo.

Me han informado que la decisión se tomó para liberar salas e impartir catequesis y realizar otras actividades.

El Museo de Arte Sacro de Tineo ha pasado muy desapercibido. La relevancia artística y cultural de las obras expuestas nunca se correspondió con una promoción adecuada, lo cual es una verdadera lástima. La exhibición de esas tallas en la capilla de Merás parece una apuesta poco adecuada. La medida tomada desvirtúa lo que debiera ser la exposición, que aunque limitada en medios y espacio, tenía una unidad de conjunto rota ahora.

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