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14 may 2026

La guerra cultural se disfraza de patriotismo

 

  

    Las guerras culturales no son algo novedoso. Tal y como entendemos hoy este concepto tiene su origen en 1991, con la publicación del libro Culture Wars: The Struggle to Define America, del sociólogo James Davison Hunter. Se trata de una estrategia política que tiene como objetivo polarizar y asentarse unas ideas, conservadoras, en la sociedad.  Entre los apologetas de esa guerra cultural está Steve Bannon, exasesor de Trump, que ya mantuvo contactos con Vox en 2017. Bannon afirma que la batalla antes que política tiene que ser cultural, pues en ello están la extrema derecha y la derecha más extrema.

  El reciente viaje a México de la presidenta de Madrid, Isabel Natividad Díaz Ayuso (INDA) está siendo una escaramuza dentro de esa guerra cultural. INDA muy dada a meterse en todos los charcos no dudó, antes de su viaje, en denominar a México como un «narcoestado». Eso es hacer amigos. Lo sucedido es de sobra conocido, al igual que las hilarantes explicaciones que está dando ya desde Madrid. Esta esperpéntica historia ha servido para que se hayan polarizado las opiniones a favor y en contra. Objetivo cumplido, INDA.

  Entre quienes se muestran a favor he leído el artículo España como coartada, de Paula Álvarez Tamés, en La Nueva España. Ya de entrada la primera en los dientes. Según la autora de ese artículo la polémica entre Claudia Sheinbaum e Isabel Natividad Díaz Ayuso es una estrategia para «convertir a España en un enemigo simbólico útil para distraer la opinión pública mexicana de problemas mucho más graves y mucho más actuales». Paula Álvarez es secretaria del Consejo de Españoles Residentes en el Extranjero del Consulado de Nueva York. ¡Menuda representación! Se le olvida qué quien inició la polémica fue INDA, no la presidenta de México.

  Tras esa entrada tan «cordial» continua resaltando los problemas que aquejan a México, así habla de homicidios, inseguridad, narcotráfico. Es evidente que Álvarez Tamés está tomando una posición política que nada tiene de diplomática.

  Pasa más adelante a explicar que la conquista de México solo fue posible gracias a que una parte de los pueblos indígenas se aliaron con los españoles contra los mexica, el pueblo más poderoso de Mesoamérica, y así lograron conquistarlos. Vale, eso fue así, simplificando. «La colonización española tuvo violencia, explotación y abusos», como ella dice sería absurdo negarlo, pero… y ahora llegan los paños calientes ya que los españoles pusieron fin a prácticas brutales, crearon universidades, hospitales… dice Paula Álvarez. Pues también es verdad, pero de ahí a insinuar o afirmar que los colonizadores fueron buenos chicos hay un abismo y nunca hay que olvidar el precio que pagaron los pueblos indígenas.

  Claro, no podía faltar la comparación con el modelo anglosajón de colonización, que tampoco fue nada ejemplarizante, desde luego, pero este argumento sirve una vez más para intentar limpiar la imagen de la española.

  La afirmación del mestizaje entre españoles e indígenas tiene mucho de invento. No fue algo espontáneo y fruto de buena intención, para nada. Si bien es cierto que desde muy pronto hubo mujeres españolas que se embarcaron hacia los nuevos territorios, su número siempre fue bajo en comparación con el de hombres. Creo que ese es un motivo suficiente para entender, en parte, ese mestizaje.

  El cierre del artículo tampoco se queda corto a la hora de insultar a un Gobierno y un país. La autora de tan desafortunado artículo afirma que: «México merece algo mejor que vivir atrapado en un resentimiento cuidadosamente alimentado desde el poder. Merece dirigentes preocupados por resolver los problemas de los mexicanos vivos y no obsesionados con reescribir eternamente el siglo S. XVI. Porque ningún mexicano teme hoy salir a la calle por culpa de Hernán Cortés. Pero millones sí viven con miedo por culpa de los fracasos políticos del presente» ¡Toma ya! ¿Cómo tiene la osadía de realizar esos comentarios? No tiene precio como incendiaria de las relaciones internacionales. Flaco favor hace si sus comentarios son siempre así en el desempeño del cargo que ostenta en el Consulado de Nueva York.

  No ha sido la única que ha salido en defensa de los desmanes lingüísticos de INDA, son insultos, para hablar con propiedad.

  Hay un revisionismo histórico que no tiene la intención de aportar más luces a la Historia, se trata de un revisionismo ideológico que pervierte la Historia y que tiene como objetivo provocar esas guerras culturales.

  Resulta absolutamente absurdo y manipulador analizar la Historia con la visión actual, tanto de las ideas, principios, la moral o la ética, es un anacronismo. La Historia hay que comprenderla, incluso criticarla, pero nunca juzgarla. Las circunstancias, el contexto en el que se producen los hechos es fundamental para su comprensión. No hay que hacer recaer la culpa en unos u otros, se trata de comprender los motivos que causaron determinadas actuaciones.

  Me parece una incongruencia, por ser moderado, que se reclame perdón por comportamientos de hace tres o cuatro siglos. Es, sin duda alguna, un intento de manipular y apelar a un nacionalismo identitario. Lo mismo sucede con aquellos que justifican los desmanes y barbaridades cometidas hace siglos comparándolos con los de otros países o los beneficios que puedan haber existido.

  No hay duda de que las colonizaciones fueron nefastas para los pueblos colonizados. Esos territorios no solo fueron explotados, si no que supuso la pérdida de culturas milenarias, aunque algunas fueran muy violentas. A esto se suma la descomunal mortalidad, bien provocada por las guerras de ocupación, bien por la transmisión de enfermedades desconocidas. Para América se habla de que el 90 % de la población indígena desapareció como consecuencia de la colonización.

  El fenómeno de la colonización duró hasta finales de la II Guerra Mundial y se prolongó, en África y Asia, hasta la década de los sesenta del siglo pasado. La descolonización trajo severas consecuencias para los países que se vieron abandonados prácticamente a su suerte. Se crearon fronteras arbitrarias, pensemos en la creación del estado de Israel o la separación entre la India y Pakistán. Los colonizadores desmantelaron las escasas industrias que habían servido para esquilmar los recursos de esos países y no les apoyaron en nada. Actualmente hay un neocolonialismo económico que sigue impidiendo el desarrollo de esos países englobados en el Tercer Mundo, a los que siguen explotando sus recursos, sobre todo minerales, y que a su vez son consumidores de lo que nos sobra, en muchas ocasiones se lo venden en malas condiciones, incluidos los medicamentos.

  Los países del «Primer Mundo», no deja de ser un eufemismo, nos sentimos muy ofendidos cuando los ciudadanos de esos estados emigran hacia los nuestros con el fin de huir de las guerras, consentidas e incluso fomentadas desde los nuestros, o sencillamente buscan tener una vida digna. No tenemos pudor y vergüenza y los despreciamos o sencillamente hay desaprensivos que los explotan ahora en nuestros países.

  Las ultraderechas continuarán sus guerras culturales ya que les están dando unos réditos electorales muy importantes, han alcanzado el gobierno de varios países. Una de las últimas batallas que han planteado es la que enfrenta a pensionistas y jóvenes, está calando también este mensaje.

 Mientras tengamos personas como INDA que han demostrado hasta el hartazgo su ignorancia, maldad y falta de humanidad y que son apoyadas mayoritariamente no habrá forma de tener unos debates sosegados en la sociedad. No les interesa, detrás de esas guerras culturales está el control del poder, de los medios de comunicación y como siempre, el dinero, pero ellos hablan de patriotismo.

 

 

 

 

 

 

 

30 abr 2026

Están envalentonados

 

  Están tan envalentonados que pasan de la agresión verbal a la física. Pudimos ver a su dirigente lanzando a sus escuadristas contra una manifestación antifascista en Granada. Él encabezó la marcha, pero eso sí, dejó a sus hooligans que dieran y recibieran. Resultó curiosa la actitud de la policía.

  Otro que pasó a mayores fue el diputado, de profesión juez, que se encaró, nunca mejor dicho, con el presidente en funciones en ese momento en el Congreso. Su actitud, sin duda alguna, fue agresiva, tanto que todos pensamos que le iba a dar dos tortazos, bueno, la verdad es que creímos que le iba a dar dos hostias.

  Así entienden la política, con violencia verbal y física.

  Los ejemplos de matonismo, cargados de un lenguaje chabacano y soez, los tenemos a lo largo y ancho de España. La última del Pontifex Maximus, pues de tal va, fue llamar hijo de puta al presidente del Gobierno.

  La situación es muy preocupante. Ahí están los acuerdos en Extremadura y Aragón. Es la extrema derecha quien impone las condiciones y el Partido Popular de Feijóo las asume sin pudor ni vergüenza.

  No es nada nuevo. Imitan las formas y maneras de Trump, aunque parece que las llevan en los genes ideológicos. Los fascistas italianos y los nazis alemanes llegaron al poder desde unas elecciones. Previamente, en ambos casos, empezaron con violencia verbal, después pasaron a las física y tras potentes campañas de propaganda convencieron a los ciudadanos para que les apoyasen electoralmente. Ya sabemos como acabó su historia: una guerra mundial en la que murieron más de 80 millones de personas. Así fue. En los años treinta, en Italia ya desde los años veinte del siglo pasado, la derecha fue cómplice de los fascistas, nazis y franquistas.

  La actualidad cada vez se parece más a aquellos tiempos. No quiero decir, eso espero y deseo, que estemos abocados a una guerra, mucho menos civil, pero sí a que desde el poder cambien tanto las leyes que retrocedamos en el tiempo setenta u ochenta años. Vimos en Hungría los desaguisados y lo que les costó alejar a Orbán del poder. Si miramos para EEUU entonces es para asustarse aun más. Lo de Argentina no sé ni como calificarlo. ¿En algo se diferencia el líder de la extrema derecha, para quienes puedan tener dudas me refiero a Abascal, de Orbán, Trump o Milei? No, en nada y Feijóo les está abriendo las puertas para que accedan al poder autonómico. El PP ya tiene a una extremista de extrema derecha: Isabel Natividad Díaz Ayuso.

  Es para asustarse.

  Por favor, imaginen por un momento que Feijóo es el presidente del Gobierno y Abascal es vicepresidente. ¡Déjenlo!, no les vaya a dar un soponcio.

  Los argumentos que esgrimen las extremas derechas es que vivimos en una dictadura. Es curiosa esta dictadura en la cual los partidos de la oposición, todos los ciudadanos, tenemos absoluta libertad de expresión. Aunque es cierto que hay algunas anomalías, como por ejemplo que cantantes o humoristas tengan que pasar por un juzgado porque algunas organizaciones y jueces consideran que hay cosas de las que es mejor no tocar ni hablar. ¿De verdad se creen que vivimos en una dictadura? Si lo piensan y dicen es que no saben o no quieren saber lo que es una dictadura.

  Hay quienes apoyan con fervor cuasi religioso a INDA, oigan que me refiero a Isabel Natividad Díaz Ayuso no a ese otro personaje abyecto que se dice periodista. Da igual que la familia de la susodicha se esté haciendo de oro, que su novio sea un defraudador confeso, entre vayan ustedes a saber que más cosas dada su trayectoria, o  que quienes más tienen no aporten apenas nada al erario público, que la sanidad y la educación se las estén cargando, que la residencias de ancianos sean unos antros indignos… Da igual, seguirá ganando elecciones. ¿De verdad les parece normal apoyar a esa mujer y sus compinches? Si responden afirmativamente algo no va nada bien.

  Las derechas, máxime las extremas derechas, nunca, y nunca es nunca, tuvieron o tienen entre sus objetivos primordiales la mejora de la vida de los ciudadanos. Ellos, no se cansan de repetirlo, hablan siempre y en primer lugar de dinero, de economía. Bueno, menos ahora que los datos macroeconómicos nunca fueron mejores. A pesar del grave problema de la vivienda, del desempleo juvenil… la vida de la mayor parte de los ciudadanos nunca fue mejor. No podemos conformarnos con los datos macro, tenemos que exigir que esa mejoría económica se traslade a los ciudadanos. No pueden existir trabajadores en activo que no lleguen a fin de mes. No podemos quedarnos impasibles ante el gran número de jóvenes muy cualificados que tienen que salir de España para encontrar trabajos dignos. No podemos resignarnos a vivir del turismo. No podemos consentir que crezca la brecha entre los más ricos y los más pobres. Son muchas las cosas que hay que mejorar.

  La falta de vivienda es uno de los argumentos más utilizados por las extremas derechas para zarandear al Gobierno. Es necesario recordar, visto lo visto, que la competencia sobre viviendas es de las comunidades autónomas. Son quienes gestionan las políticas y ayudas, los ayuntamientos son los responsables de dar licencias urbanísticas y controlar el suelo y el Estado establece las bases normativas. Viviendo en un Estado con diecisiete autonomías y dos ciudades autónomas estaría bien que los ciudadanos conociésemos un poco el funcionamiento y competencias de las administraciones.

  La extrema derecha pregona que a los extranjeros se les adjudica la mayor parte de las viviendas públicas en detrimento de los nacionales. No es cierto. Sirva el ejemplo de Madrid, comunidad nada sospechosa de estar gobernada por comunistas ¿verdad?. Hasta el mes de febrero de este año, la Agencia de Vivienda Social madrileña firmó, desde siempre, 21 201 contratos, siendo adjudicados la inmensa mayoría a españoles: 18 932, lo que representa un 89,3%. Los extranjeros residentes recibieron 1 746 contratos, el 8,245%. Son cifras publicadas por el diario digital vozpópuli, poco sospechoso de ser bolivariano.

  Una cosa es el relato y otra bien distinta la realidad. Mucho me temo que aunque esto es así, los hooligans extremistas no van a aceptar estos datos.

  Si hablamos del Salario Mínimo Vital sucede otro tanto. Los extranjeros que reciben este salario son aproximadamente el 17,52 %, el resto son españoles. Tampoco se creerán estos datos.

  Las rentas de Inserción Social son ayudas gestionadas por las comunidades autónomas. Los españoles reciben el 71,1%, los extranjeros el 28,9%.

  Más datos. Los trabajadores extranjeros representan algo más del 14% del total de afiliados a la Seguridad Social en España, más de tres millones de personas. Aportan al sistema más del 10% de los ingresos totales, eso es diez veces más de lo que reciben en servicios públicos.

  Lo tengo claro, da igual los datos que se les ofrezcan, ellos seguirán en sus trece. Aquello de dato mata a relato no se cumple cuando el «pensamiento» radica en las tripas.

  Otro de los pilares sobre los que se asienta el odio a Pedro Sánchez es la imputación de su esposa, Begoña Gómez, por parte del juez Peinado. Este juez abrió diligencias de investigación contra Begoña Gómez en abril de 2024, basándose en una denuncia de Manos Limpias por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción privada. La Audiencia y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, incluso el Tribunal Supremo han corregido a Peinado trece veces, pero la causa sigue adelante a pesar de los vaivenes de este juez y ya la tiene procesada. La arbitrariedad del juez es más que notoria, pero la gente de extrema derecha no quiere verlo. Hemos visto a Jaime de los Santos llevar en su momento las bolsas de la compra de la esposa de M. Rajoy, pero eso no cuenta. Hoy este tipo faltón a más no poder es Secretario de Cultura del PP, que brilla por su falta de educación y formas más propias de un matón de discoteca a altas horas de la noche.

  El caso del hermano de Pedro Sánchez, David Sánchez, está tan contaminado por las organizaciones de extrema derecha que es difícil tener una idea más o menos clara de lo sucedido. El odio y los bulos propagados por las extremas derechas hacen imposible las interpretaciones más o menos objetivas. Lo que sí está claro es que David Sánchez sí sabía cual era su despacho, pero un video cortado oportunamente le hizo quedar como un tonto. Le vídeo completo se puede ver por internet, pero claro, eso no lo harán los hooligans.

  Otro gran caso judicial fue el del FiscalGeneral del Estado, a todas luces una manipulación descarada que contó con la connivencia de algunos jueces.

  Personas que parecen razonables cuando hablan de Pedro Sánchez lo insultan con verdadero odio, es imposible razonar con ellos. No defiendo a Sánchez, pongo de manifiesto una situación que está ahí. ¿Hay motivos para la crítica? Desde luego. La cuestión de la amnistía, sobre todo en el caso de Puigdemont, no me gustó, no lo hizo ya que fue una medida para mantenerse en el poder, no para mejorar la convivencia en Cataluña. Todas las negociaciones con Junts han supuesto una humillación tras otra para el Gobierno. Un plante ante esa derechona independentista catalana estaría muy bien y luego que se sumen a una moción de censura de PP-Vox, que lo hagan. Sánchez ganaría muchos puntos.

 Otra cosa bien distinta, terriblemente criticada, son los acuerdos con Bildu. Por mucho que se empeñen cumple con los estándares democráticos exigidos, que les guste más o menos a las extremas derechas es otro cantar. Recuerden aquello que dijo Aznar en noviembre de 1998: «Yo personalmente he autorizado contactos con el entorno del movimiento vasco de liberación nacional». ¡Ole, ahí te queda eso! ¿Nada que objetar, verdad?

  Miren, que el Gobierno no haya presentado los Presupuestos Generales no me gusta nada de nada. Que el Gobierno gobierne a base de decretos tampoco, tiene que negociar más, lo cual no significa bajarse los pantalones siempre. Negociar es un toma y daca, no un toma y toma.

  ¿Hablamos de regularizaciones de emigrantes? Madre mía, lo que hay que escuchar. Esta regularización se hace para personas que ya viven con nosotros, es justo que se hagan con el fin de garantizarles una vida un poco más digna. En el caso de los Menores Extranjeros No Acompañados el discurso de los racistas y xenófobos se centra en la seguridad ciudadana y la criminalización. Es vergonzoso por inhumano. Quienes más critican la regularización actual se les olvidó que Aznar hizo tres regularizaciones extraordinarias de inmigrantes, se han estimado en más de 520 000 las personas beneficiadas y M. Rajoy lo hizo con más de 360 000 inmigrantes durante su mandato. ¡Qué frágil es la memoria de algunos! ¿Se hundió el mundo por ellas? ¿Llevaron a la quiebra al país? No.

  Estoy muy preocupado por la deriva que está tomando la política en España. Los extemistas de derechas acusan al Gobierno y a quienes les apoyan de encrespar la sociedad, pero ¿no escuchan lo que se dice en el Congreso y el Senado y quién lo dice? Los insultos y mentiras parten del mismo lado. Se ve como algo normal que Abascal llame «hijo de puta» al presidente, pues miren, no lo es, y lo que es peor es que el insulto es repetido como un mantra por los asistentes a sus mítines. Luego sale el ministro Puente, les pone de vuelta y media, sin insultos, con ironía e información y se sienten ofendidos. No me extraña, la ironía no la entienden. ¿Ustedes escuchan a Tellado, Muñoz, Álvarez Toledo, Gamarra, Hernando etc.? No argumentan insultan. ¿Han escuchado a un ministro insultar? No se hagan trampas. Pues eso.

  Quienes me traten de sanchista se equivocan, pero me da igual. Me acusarán de dogmático, intransigente, pero no me darán, no lo han hecho hasta ahora, argumentos racionales, solo me han soltado vomitonas de odio.

  Nunca he visto una campaña tan brutal contra un político en España. Me parece a mí que las extremas derechas se ven desbordadas por la figura de Sánchez y ante su incapacidad para derribarle recurren a las formas más miserables e indignas de acoso. La manera de actuar de la oposición tiene unos tientes tan antidemocráticos que resulta muy peligrosa para el devenir del país.

 

 

 

 

 

 

 

16 mar 2026

Batiburrillo mental

 

  No sé si llamarlo batiburrillo o caos mental a lo que tengo y padezco. Incluso no sé sí achacarlo a la edad. De todo puede haber un poco o un mucho. Entiendo este mundo, lo que se puede, pero no acabo de comprenderlo.
  Ven, mucha incomprensión y cacao mental.
  El mundo lo han puesto patas arriba unos pocos. Trump es el máximo exponente público, pero son muchos los que le acompañan en la locura que solo tiene un objetivo: el dinero. Han decidido ganar aún mucho más por la vía más rápida y violenta. Es la ley del más fuerte, amigo. Y a ese carro se han sumado muchos, demasiados, que se consideran ecuánimes y buenas personas. Han aceptado la violencia, también la verbal, como herramienta para alcanzar unos fines que consideran lícitos y justificados.
  Ante esto la cabeza me explota. Justifican, o no le dan mayor importancia, a la guerra desatada por Rusia en Ucrania. El genocidio israelí en Gaza se defiende por la presencia entre los palestinos del Hamas. Olvidan que el grupo terrorista fue financiado con el consentimiento del gobierno de Netanyahu. Las amenazas de ocupación de Groenlandia se lo tomaron como una bravuconada más de Trump, tanto que la mayoría de los países de la UE se pusieron de lado. EEUU secuestró al dictador venezolano Maduro y prácticamente los dirigentes mundiales callaron. El presidente estadounidense amenazó a Canadá y México y se lo tomaron como otra broma estúpida de ese lunático demente. Cuba siempre está en la mira de ese tipo que preside el país más poderoso del mundo, por su armamento no por otra cosa, y da igual. Nadie dice nada. La última, la más sonada y peligrosa hasta ahora, ha sido el ataque a Irán. Quitando a Sánchez el resto de los dirigentes de la UE se han callado. No importa que Trump dijera hace un año que habían acabado con la industria nuclear iraní o que se sumó al ataque ya que Israel iba a atacar. La cosa no acabó ahí, Israel bombardea en el Líbano con la disculpa de que allí tiene su sede los terroristas de Hezbolá. Ya hablan de ocupación terrestre.
  Las consecuencias de la guerra en Irán están repercutiendo en la estabilidad mundial. Miren si la cosa está mal que Ursula von der Leyen, la Presidenta de la Comisión Europea, dijo que nos olvidemos de lo que conocíamos hasta ahora, refiriéndose al derecho internacional y las negociaciones para solventar problemas, de eso nada, ahora el que los tenga más grandes es el que manda. Oigan, me refiero a los misiles, aunque no solo. Pues a esta buena señora no le leyeron la cartilla en condiciones. Peor es lo del Secretario General de la OTAN, Mark Rutte. Este hombre es un bufón que ríe las gracias al matón de Trump. En eso de reírle las gracias al yanqui también estuvo el canciller alemán, Friedrich Merz, mientras se metía con Pedro Sánchez.
  La actitud de esos dirigentes ha dejado mucho que desear, y no es que se postrarán ante el «naranjito», que también, es que han dejado en muy mal lugar a la UE, a Europa y el papel que se suponía que representaba de moderación, concordia y apuesta decidida por la paz.
  Estas cosas alteran mis neuronas y me encienden.
  Mirando al panorama nacional la cosa no mejora. Abascal, Feijóo, Ayuso y Aznar forman un cuarteto que se apuntan a todos los bombardeos, nunca mejor dicho, de los de Estados Unidos, desde luego, sin hacerle ascos a los de Israel. Todo sea por defender la cultura judeo-cristiana, que dicen ellos. Pues vaya cultura de mierda que se basa en la aniquilación de otros seres humanos.
  Seamos sinceros, lo que más les importa es la pasta que les dan los grupos de presión israelís.
  Volvemos a recordar aquel «No a la guerra» de 2003 en la guerra en Irak. Para muchos españoles la imagen del «Trío de las Azores», Tony Blair, George Bush y José María Aznar, los dos últimos con los pies subidos a una mesa, son inolvidables. El belicoso Aznar sigue sin pedir perdón y nuevamente quiere que España se involucre en otra guerra inventada por Trump para mayor gloria, y sobre todo dólares, de USA.
  No me digan que no es para que las neuronas se vuelvan locas.
  Vale, son dirigentes políticos españoles y mundiales, pero ¿y los ciudadanos de este país?. Pues hay que joderse con una parte de ellos. Quieren que España se alíe con Estados Unidos e Israel en una guerra no declarada y que a todas luces beneficia a esos dos países. Esos españolitos tan aguerridos se han olvidado de los atentados de Atocha del 11 de marzo de 2004.
  Esto me produce una desazón de la que no me libro. ¿Cómo puede haber ciudadanos españoles que prefieran una guerra, de efectos todavía inimaginables, qué no sabemos cuánto va a durar y, sobre todo, cuántos muertos va a costar?. Esos españoles belicosos optan por la muerte antes qué por las negociaciones y el respeto a las leyes internacionales. Se han olvidado de dos guerras mundiales con millones de muertos. Las guerras nunca solucionan nada. Pueden esconder los problemas un tiempo, pero acaban saliendo a la luz. No, los muertos no se olvidan. ¿Alguien en su sano juicio puede pensar que los palestinos supervivientes de las masacres israelís van a olvidar ese genocidio?. Hezbolá no desaparecerá.
  En España se vivió una Guerra Civil y durante muchos años asistimos a la barbarie y asesinatos de ETA. ¿Ya se nos olvidó el sufrimiento por tantas muertes de compatriotas? Parece que si.
  Un querido amigo me comentaba, creo que acertadamente, que los recuerdos permanecen durante tres o cuatro generaciones como mucho, luego esa memoria reciente se difumina. Valga de ejemplo como entre los más jóvenes la figura de Franco es vista con cierta benevolencia, o mucha en demasiados casos. El revisionismo histórico está calando en esa cuarta generación a la que le queda muy lejos, que ni siquiera han estudiado en los libros de Historia o han oído hablar de el dictador Francisco Franco.
  A poco que se piense en ello cualquier persona con un mínimo de sensatez, de sentido democrático y conocimiento histórico, no puede apoyar por activa o pasiva las justificaciones del fascismo, pues de eso estamos hablando.
  Me preocupa mucho la deriva que están tomando muchos ciudadanos españoles y su apoyo a las extremas derechas ya que con ello están dividiendo la sociedad y haciendo tambalear los principios democráticos. Eso es muy serio.
  Esta severa inquietud me hace más beligerante hacia los que atentan contra la democracia, pero siempre desde la democracia para la democracia. La pasividad nos conduce a ese mundo oscuro, tenebroso, en el que nos quieren volver a meter. Mi cabeza será un caos, andará liada por esos batiburrillos, pero no pierdo el norte, ese norte está en la democracia, el respeto a las leyes, y sobre todo en la vida.

 

2 feb 2026

¿Un arzobispo de extrema derecha?

 

  Me repito, ya lo sé. No es por la edad, o tal vez si. Hay cuestiones que me preocupan, una de ellas es el avance de la extrema derecha en España y en el mundo. No se trata de una obsesión infundada, la realidad nos muestra esa verdad.
  Las extremas derechas en España, Vox y PP, gentes como Trump, en casa Ayuso se lleva la palma, Gamarra, Tellado, Cayetana y el inefable Feijóo son el paradigma. En su entorno giran satélites que tampoco tienen desperdicio, entre ellos periodistas como Jiménez Losantos, Herrera, Inda, Marhuenda, Iker Jiménez… seudoperiodistas, o mejor dicho propagandistas de la extrema derecha, e incluso obispos y arzobispos, además de un montón de curas y hooligans, hacen de la vida pública un infierno de bulos y mentiras, son ventiladores de odio.
  Entre ellos destaca últimamente uno, que por su relevancia pública se nota en exceso, de lo cual él se aprovecha. Estoy hablando del arzobispo de Oviedo Jesús Sanz Montes, que además es comisario pontificio de la Unión Lumen, organización parareligiosa que tuvo sus «cositas». Este hombre es más conocido por sus salidas de tono político que por su trabajo pastoral. Lleva tiempo siendo un propagandista de las ideas de la extrema derecha, por supuesto, tiene palmeros. La última fue un tuit, perdón que ya no se utiliza, ahora se dice postear o publicar, venga, como sea, qué publicó en X lo siguiente: «Fui extranjero y me acogisteis» (Mt 25.). Los inmigrantes tienen ntra [sic] agradecida acogida. Pero ¿cuántos podemos asumir? Todos no caben y hay q [sic] establecer medidas sensatas, no populistas ni demagógicas, para acoger a los posibles descartando a cuantos extrañamente se nos cuelan».
  No tiene desperdicio. Es una opinión que se ajusta al pensamiento xenófobo y racista de las extremas derechas españolas.
  Sanz Montes comienza citando al evangelista Mateo y el capítulo 25 de su libro. Corto ni perezoso me fui a la versión oficial de la Conferencia Episcopal Española de la Biblia. Allí leí lo siguiente, se lo transcribo de forma literal ya que puede resultar esclarecedor. Por cierto, me parece que al arzobispo se le debió olvidar lo que dice en su totalidad o peor aun, no quiere acordarse de ello. Venga, lo transcribo: «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme». Entonces los justos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?. Y el rey les dirá : «En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis». Entonces dirá a los de su izquierda [aquí sería más apropiado decir derecha]: «Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis». Entonces también estos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos? Él les replicará: «En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo». Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».
  Después de leer el capítulo 25 de Mateo poco podría añadir. Sanz Montes no quiso transcribir más de lo que allí se dice ya que sería recodar a aquellos que estigmatizan a los inmigrantes que tendrán castigo eterno, usted también Jesús Sanz Montes, usted se va a ir a ese abominable infierno en el que dice creer.
  Vamos a ver, Sanz Montes, pero ¿qué sabe usted los inmigrantes que puede o no asumir el país?; pero ¿qué sabe usted que medidas son sensatas?; pero ¿qué sabe usted quienes son descartables o quienes se nos «cuelan extrañamente»?. Señor Sanz Montes, tiene usted unos cojones más grandes que los del caballo de Espartero, pero además no es cristiano. ¿Quién soy yo para afirmarlo? Pues igual que usted opino lo que quiero, pero lo suyo está ahí para verlo, a la Biblia me remito.
  Este hombre tiene una tendencia incontrolable a desbarrar políticamente, y no es esta la primera vez. Se descojonó del escándalo de Rubiales por su actitud con Jenni Hermoso. No tuvo problema en referirse a quienes practican la eutanasia como matarifes. La Agenda 2030 no le gusta, tampoco la Ley de la Memoria Democrática. Hablando de democracia cree que España es una república bananera. Se opuso a la exhumación de Franco o a las indemnizaciones a las víctimas de pederastia clerical. A los emigrantes les llama moritos, ya ven, así en diminutivo. No le gustan las onegés y mucho menos Pedro Sánchez. Ven, ¿ahora díganme en qué se diferencia de las extremas derechas? En nada, ya se lo digo yo y ustedes saben que es verdad.
  En relación a la regularización de los inmigrantes se levantó una falsa polémica que destila racismo y xenofobia. Esos inmigrantes ya están en España, no tiene que importarnos como han llegado, están aquí. Muchos de ellos llevan años trabajando sin papeles, lo que implica ningún derecho y salarios miserables. Esa es la razón por la cual no quieren regularizarlos, son mano de obra baratísima y no generan problemas ya que no tienen derechos. Los estamos explotando, eso es lo que quieren los opositores. Realizan los peores trabajos, todos aquellos que no queremos hacer los españoles y así y todo les negamos el pan y la sal. Claro, es una maniobra de Sánchez para que le puedan votar. Mentira. Esa regularización no significa ciudadanía, para adquirirla necesitan diez años de permanencia en el país. Es mentira que nos saturen la sanidad, solo hay que ir a un centro de salud u hospital para ver cuantos vemos. España se iría a la quiebra sin emigrantes.
  Hay un tema que los xenófobos no se plantean, esos inmigrantes mal pagados sirven a los intereses de esos empresarios miserables, en el mundo rural hay muchos, que al tener mano de obra tan barata se niegan a subir los salarios al resto de trabajadores. En ese sentido los inmigrantes son un muro de contención salarial que va en contra de los trabajadores en su conjunto.
  Señor Montes, déjese de hacer política desde su púlpito puesto que mientras lo siga haciendo los demás les cantaremos las verdades y diremos de usted lo que es: un tipo de extrema derecha que demuestra que pregonar es una cosa y dar trigo otra.
  Jesús Sanz Montes, usted no es un buen cristiano.

24 ene 2026

La agonía de un gobierno o el arte de la resistencia

 

  El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo, estuvo inspirado, según algunos autores, en la figura de Fernando el Católico. Es de sobra conocido que ese libro trata del poder y como conservarlo por el medio que sea necesario, anteponiéndose a cualquier ideal. Parece que Pedro Sánchez es el prototipo de príncipe actual y que Maquiavelo se regocijaría ante alumno tan aventajado.
  Sánchez es un superviviente político, nadie lo puede negar. La resilencia que ha demostrado parece no tener límite. Se enfrentó a los líderes de su partido y salió victorioso. Triunfó su moción de censura contra M. Rajoy. No ganó en votos y diputados en las elecciones generales de 2023, pero fue capaz de construir una mayoría parlamentaria que le dio la presidencia del Gobierno.
  Pedro Sánchez tuvo que hacer frente a una terrible pandemia, el volcán de La Palma, incendios devastadores, una dana en Valencia, en la parte que toca a un gobierno central de un país tan descentralizado. A nivel internacional la guerra de ocupación rusa en Ucrania, el genocidio en Gaza,  la llegada de Trump al poder y sus locuras, una de las últimas hacerse con Groenlandia.
  No ha sido una presidencia fácil. No tengo dudas, Sánchez sería el elegido por Maquiavelo para desarrollar un nuevo tratado sobre el «arte» de gobernar.
  La oposición del PP con Feijóo a la cabeza fue, desde el primer momento de acoso y derribo, no lo han conseguido hasta ahora. La extrema derecha en su línea, inflamando la convivencia. El PP se acercó a las posturas extremistas de Vox y ahora no se diferencian. Feijóo es un líder más blandurrio que los relojes de Dalí, hace lo que le deja hacer Isabel Natividad Díaz Ayuso y la FAES, que es quien manda realmente, o lo que es lo mismo, Aznar.
  La decisión de pactar con Bildu y los nacionalistas catalanes, el PNV no está tan mal visto en las filas del PP, levantó muchas ampollas y les sirvió de argumento para soltar barbaridades incendiarias nada democráticas. La Ley de Amnistía, de 2024, con la que se dijo que se quería normalizar la vida política y social en Cataluña acabó de chamuscar la convivencia. No cabe duda de que esa ley fue una imposición de Junts, especialmente, también de ERC, con el fin de sacar de la cárcel a los políticos encarcelados y, sobre todo, lograr que el cobarde de Puigdemont - ¿se me nota que no me cae bien este tipo?- pueda regresar a Cataluña.
  Los nacionalistas siempre han sabido aprovechar los momentos de debilidad de los gobiernos centrales para ampliar sus demandas e incrementar su autogobierno. Esta legislatura es una perita en dulce para ellos. Si esto fuera suficiente para encrespar a las extremas derechas, incluyo al PP, no es menos exasperante, y ahí estamos muchos ciudadanos, la chulería, las formas tan chuscas que utilizan los de Junts, especialmente la portavoz en el Congreso de Junts per Catalunya, Miriam Nogueras – otra que me cae como una patada-. Esta mujer es desagradable. Anda con un careto puesto que echa para atrás y cuando habla ofende. El desprecio hacia el Gobierno y los ciudadanos no catalanes resulta ofensivo.
  Los socialistas, con Pedro Sánchez a la cabeza, podrán argumentar lo que quieran, pero para mantenerse en el poder están dejando de lado parte de sus principios y llegan a rebajarse ante los siete diputados de Junts. Puigdemont dirige la estrategia desde Bruselas y todos sus planteamientos van dirigidos a lograr su regreso a España. Sus posturas se han radicalizado aún más por la irrupción de Aliança Catalana, grupo independentistas de extrema derecha, que está poniendo en peligro los apoyos de Junts.
  La situación es endemoniada. La macroeconomía va bien, pero la economía familiar se resiente ante la subida constante de precios y unos salarios que resultan insuficientes para muchos ciudadanos. Hay trabajadores en activo que llegan a final de mes con apuros; el desempleo en los jóvenes es muy elevado; las clases medias han perdido poder adquisitivo mientras los más ricos siguen ampliando la brecha económica.
  La vivienda tiene unos precios desorbitados, en relación a los salarios, y los alquileres están por las nubes. Uno de los motivos, si no el principal, del incremento de los precios del alquiler son los pisos turísticos que además han desalojado a los antiguos inquilinos del centro de las ciudades y los han llevado a la periferia con precios mucho más elevados. Podemos recordar el expolio que realizó Ana Botella siendo alcaldesa de Madrid que vendió a fondos buitres 1 800 viviendas públicas.
  Estos problemas, precio viviendas, salarios bajos, paro juvenil, son los grandes problemas de este país, que unido a las incesantes mentiras, bulos y manipulaciones de las extremas derechas han convertido en irrespirable la vida en España.
  Y como éramos pocos… se hacen públicos los «asuntillos» de Ábalos, Cerdán y Koldo, los dos primeros fueron secretarios de organización del PSOE, es decir, los números dos de su partido. Hay cosas por aclarar, pero tiene mala pinta. No parece que haya financiación ilegal del PSOE, pero esos casos son muy graves. Para rematar conocemos los casos de acoso sexual a mujeres de militantes socialistas con puestos relevantes. Es tan grave que muchas socialistas han puesto el grito en el cielo, con razón. Luego están los casos de Begoña Gómez, mujer del Presidente, y de David Sánchez, hermano de Pedro Sánchez. Aquí, sobre todo en el caso de su mujer, hay un caso de acoso judicial clarísimo. Igualmente se trata de acoso político-judicial el juicio y la sentencia contra el ex Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz.
  La corrupción es endémica en España, no hay matices, lo cual no quiere decir que en otros países, incluidos los de la UE, no la haya. El primer paso para acabar con ella es abolir los aforamientos de todos los ciudadanos, incluido el Rey. Otra medida que me parece relevante es la investigación económica y laboral de los excargos políticos en los años siguientes a dejar su cargo, en los siguientes diez años, seguro que se puede hacer legalmente. Así se comprobarían sus incrementos patrimoniales «atípicos» sí los hubiese. No me parece absurdo. Todos conocemos los casos de algún concejal que en poco tiempo aumentó sus propiedades y patrimonio, ya sabemos que a niveles más altos es exagerado. La existencia de comisiones, o cómo quieran llamarse, de investigación externas para controlar los gastos e ingresos de los partidos debiera ser obligatoria, así como en base a sus informes se lleven a los juzgados a los cargos políticos de esos partidos políticos sí incumplen las leyes, sin aforamiento, desde luego. Por cierto, se dan cuenta de que todos los políticos, bueno, la mayoría quieren mantener el aforamiento, da que pensar que existe una connivencia entre las altas instancias judiciales y los altos cargos políticos. Ya, ya sé que dicen que es para que no tengan denuncias por parte de cualquier ciudadano y no puedan desarrollar sus funciones. No trago. Vemos  continuamente como organizaciones de extrema derecha, Hazte Oír, Abogados Cristianos... presentan denuncias basadas en noticias falsas que son aceptadas por determinados jueces y no son capaces a frenarlos legalmente, pero eso sí, que cualquier ciudadano puede denunciar a un político eso no. Manda narices.
  Esta legislatura está resultando endiablada. Las extremas derechas están rabiosas y cuentan con la ola conservadora mundial que les viene muy bien. Perdón, me expresé mal. No es una ola conservadora, es fascista, cualquier otro adjetivo es un lavado de cara. Muchos jóvenes se suman a esa corriente fascistoide sin tener absolutamente ninguna idea de lo que eso supone. Es una plaga peligrosísima y para muestra el botón Trump.
  Pedro Sánchez, los socialistas, han cometido muchos errores, en demasiados casos hasta por no saber transmitir, o hacerlo fatal, los mensajes. Han dejado el relato en manos de las extremas derechas.
  Creo que Pedro Sánchez cometió un error monumental al no convocar nuevas elecciones en vez de pactar con Junts, cosa muy diferente a hacerlo con ERC, incluso con Bildu.
  Somos una democracia mejorable, pero como todas. La democracia se perfeciona, o debe perfecionarse, continuamente. Decir que en España no hay democracia es absurdo, lo dicen quienes son gilipollas o unos mentirosos y lo jodido es que hay muchos que se lo creen.

 

 

 

 

 

11 dic 2025

La denigran sin saber de qué va

 

  Mira que son cansinos. Cada dos por tres están repitiendo la misma cantinela y lo peor de todo es que la mayoría no saben de que hablan y mucho menos la han leído, no son de leer, ni esto ni nada. Me refiero a las gentes de extrema derecha, les recuerdo que son muchos en el PP, todos en Vox y hay ciudadanos que lo repiten sin saber el motivo. Me refiero a la Agenda 2030.
  Este artículo va dedicado a ellos, que no lo leerán, me da igual, así reconfirmarán su ignorancia supina, no por no leerme, si no por no informarse. Nos diferencia que a ellos los leo, con dolor de tripas y corazón, pero lo hago.
  Esto de la Agenda 2030 es un plan aprobado en 2015 en la ONU para favorecer los derechos de las personas, el planeta y la prosperidad de los ciudadanos. No lo entienden ya que son de procesado lento, viven en la década de los 60 del siglo pasado, eso los más modernos. Vale, entonces lo puedo entender.
  Consta de diecisiete objetivos de desarrollo sostenible (ODS), término que odian dada su incapacidad de comprender el mundo. Con esos objetivos quieren, entre otras cuestiones, acabar con la pobreza, que haya una educación de calidad,  que se alcance la igualdad de géneros – esto les saca sarpullidos -, que todo el mundo tenga a su alcance agua limpia y saneamientos, que la energía sea asequible y no contaminante, que los ciudadanos tengan un trabajo decente, crecimiento económico, paz, justicia e instituciones sólidas…
  Venga, ¿pero alguien puede estar en contra?
  Los ODS tienen 169 metas. Veamos algunos ejemplos.
  Con el objetivo 8 se pretende promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos. Esto del trabajo decente quiere decir que proporcione unos ingresos dignos, seguridad en el lugar de trabajo y protección social para las familias. Esto que parece tan obvio no lo es. Por favor, piensen a nivel mundial. En muchos estados no se cumplen esas condiciones mínimas. En el caso de España sabemos que hay trabajadores que están siendo explotados, especialmente entre el colectivo de los inmigrantes. Demasiados trabajadores en activo no reciben un salario que les permita llegar a fin de mes.   ¿Merece la pena luchar por lograr esos objetivos? Sí su respuesta es no, háganselo mirar.
  ¿Hablamos de la situación laboral de los jóvenes? No tengo nada que explicar. ¿Sí tienen hijos merece la pena luchar por este objetivo? Pues eso.
  El objetivo 7 trata de garantizar el acceso a una energía limpia y asequible, a precios razonables para el desarrollo de los sectores productivos y que no sean una carga onerosa para las familias. Venga, les concedo que no acepten eso de la energía limpia, que es lo mismo que negar el cambio climático, por favor, revisen ese tema, pero no me negaran que quieren pagar menos en la factura de la luz de su casa.
¿Cuál es el motivo de negarse al desarrollo de este punto? Sí lo encuentran es que no andan muy finos y lo que dicen los científicos se lo pasan por el arco de triunfo. También deberían mirárselo.
  El objetivo 4 va de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.
  ¿No me digan que tienen algo que objetar? ¿De verdad que lo tienen? Pues sí usted es un trabajador por cuenta ajena de clase media o baja – hay clase baja- hágaselo mirar, está usted bastante perjudicado.
  Podría seguir mencionándolos hasta llegar a los diecisiete, pero ya se hacen una idea. Quien tenga curiosidad puede acceder a la información en internet con facilidad.
  ¿Y Vox qué dice? Un momento que me echo a llorar. De pena y dolor. Gracias, ya pasó. Pues estos almas de cántaro y de mentes, así separado, aunque sí lo juntan tampoco pasa nada, dicen que la Agenda 2030 es una conspiración global que quiere cargarse la soberanía nacional y los intereses de España. Este argumento lo tienen tan manido que ya fiede, lo utilizan para todo.
  Está claro que la Agenda 2030 tiene unos objetivos para mejorar la calidad de vida, en todos los aspectos para la población mundial y para ello es necesario un trabajo global con el fin de que ningún país, y sus ciudadanos, se queden relegados. Pues nada, a los de extrema derecha estos objetivos les importan un carajo y que cada uno se busque la vida como puedan o lo que es lo mismo, si eres pobre o no tienes recursos económicos te jodes.
  Y estos apologetas del negacionismo ¿qué proponen? Pues tirando de populismo barato hablan de una Agenda España, no se atrevieron a decir que el terruño tiene que volver a la autarquía, ¿sería a modo y manera de la franquista? Seguro, ese tipo les sigue motivando. ¿Eso de la Agenda España de qué va? Agárrense que vienen curvas. Fácil, ¿no se lo imaginan? Sí, ya verán, está tirado. Proponen la defensa de España, sus valores tradicionales, la familia, la soberanía económica – ven, ya salió eso de la autarquía, pero ahora lo llaman soberanía -. No tienen ni idea en que mundo viven. No se olvidan de la protección de los intereses nacionales. Por cierto, ¿esos intereses nacionales serán los mismos que importan a los ciudadanos? Perdón, ellos no hablan demasiado de ciudadanos ya que ese término tiene además de obligaciones unos derechos, son más de españoles – por favor, sí dicen eso de españoles eleven el tono y que se note muy marcial -.
  ¿De verdad alguien se cree esta sarta de simplezas y piensan que esas expresiones tan  grandilocuentes pueden solucionar los problemas de los ¡españoles!? Esos términos son tan etéreos que sin dotarles de contenido no son nada, pero claro, para eso hay que tener ideas, planes y desarrollar actuaciones concretas. Las extrema derecha nunca especifica como va a encarar los obstáculos, lo saben, pero no lo dicen, y no lo hacen ya que son el brazo ejecutor de los intereses de los terratenientes y empresarios más retrógrados. Defienden a esos «españoles» que quieren hacer lo que les salga de la entrepierna sin que nadie les controle, al igual que se hacia en la dictadura franquista.
  Miren, estos cansinos no tienen ni idea de lo que es la Agenda 2030, me refiero a la inmensa mayoría de ellos. Su objetivo lo tienen claro, para ello tiran de populismo y patriotismo que realmente no lo es. Van a lo suyo, a forrarse y defender los intereses de los ultras financieros e iluminados como Trump, ante el que se muestran sumisos.
  ¿Saben lo que más me jode? Que cada vez convencen a más ¡españoles! - ven, así con energía – de que ellos son la solución a todos los «males» de la democracia. Por favor, háganselo mirar. Lo único que van a hacer es jodernos a la mayoría.
  Oigan, aunque no sirva de nada, no se lo perdonaré, ni a ellos ni a sus votantes, sí algún día llegan a estar en el gobierno de España.

 

 

  

  

12 oct 2025

Nos engañaste

 

  La Historia da a aquellas personas que tienen conocimientos sobre ella una perspectiva del mundo, de la sociedad, de la economía o la política más amplia. Creo que en esto podríamos estar de acuerdo,  aunque tengo mis dudas dada la proliferación de negacionistas de la ciencia. No voy a entrar en esa discusión de sí la Historia es una ciencia o no. Lo es.
  Los negacionistas del todo cuentan con una hornada de manipuladores y revisionistas de la Historia, sobre todo de aquellos momentos más convulsos y personajes más controvertidos. Unos de los ejemplos más claros son los intentos de blanquear la Guerra Civil Española y la figura de Franco. Ese revisionismo histórico proviene, en muchos casos, de pseudohistoriadores o manipuladores situados en la extrema derecha política. Sus «estudios» no soportan un escrutinio riguroso, pero eso no importa a sus lectores ya que nunca confrontan esas publicaciones con otras de contrastado rigor académico. Tampoco es extraño, la lectura, el conocimiento, no se cuenta entre las necesidades de los neofascistas.
  Conozco a profesores de Historia que se encuentran superados por la realidad social y política del país. No son los únicos. Años de dedicación a la enseñanza desde el rigor y las buenas prácticas académicas no han servido para que muchos de sus alumnos adquirieran unas capacidades de comprensión no solo de la Historia, si no también de la realidad en la que viven. No lograron inculcarles el espíritu crítico tan necesario para ser autónomos y desarrollarse como personas independientes que viven en sociedad. ¿Fueron culpables? Creo que no. Los profesores, al menos una buena parte de los que conozco, han puesto de su parte todo lo necesario para transmitir conocimientos rigurosos con el fin de lograr personas más libres, democráticas y empáticas. No, no adoctrinan, eso lo hacen los de siempre, los que quieren rezar al entrar en las aulas presididas por un crucifijo y quieren obligar a saludar a una bandera. Son esos que no quieren ciudadanos si no súbditos abnegados y obedientes.
  Esto viene a cuento de mi encuentro con un profesor de Historia ya retirado, no aguantaba más la situación que vive la educación pública, no es el único. El desprestigio que se transmite de las ciencias sociales  dinamitó el interés por ellas y las ven como innecesarias. Lo que no ofrece una rentabilidad económica no merece la pena. Así nos va. A ese descrédito se une la desposesión de la autoridad que debiera tener el profesorado así como el papel que ejercen los padres, que en demasiadas ocasiones se reduce a la defensa a ultranza de sus hijos, aunque sean unos verdaderos…Han quemado al profesorado.
  La conversación con ese profesor, breve, se centró en la situación política mundial y española. Ambos manifestamos nuestra preocupación por los avances electorales y por la penetración en el discurso de muchos ciudadanos de los postulados de la extrema derecha. Con la distancia debida, pero con mucho temor, tiene demasiados parecidos con lo ocurrido en la década de los veinte y treinta del siglo pasado, cuando el fascismo y el nazismo llegó al poder y condujo al mundo a la peor guerra que ha sufrido la humanidad.
  Este profesor me contó, con decepción y tristeza, que se había encontrado con un antiguo alumno, por cierto, puntualizó, no de los más espabilados, que le dijo que les había engañado, a ellos, sus alumnos y por ese motivo ahora votaba a Vox.
  Intenté asimilar el razonamiento del alumno, imagino que hoy ya no tan joven, y no pude. Lo puedo comprender, desde luego, pero no aceptar.
  Cada uno, profesor y alumno, puede tener sus ideas, su ideología -sí, ideología. Tienes ideas, tienes ideología – pero de ahí a defender razonamientos de extrema derecha o fascistas hay una gran diferencia, y muy peligrosa. La Historia nos demostró que esos planteamientos ideológicos conducen a la confrontación y en demasiadas ocasiones  al silenciamiento, e incluso muerte, de los adversarios. La libertad de expresión no es aceptable cuando lo que se propone es la reducción a la nada de aquellos ciudadanos que no piensan o creen en los que ellos dicen que hay que pensar y creer. Eso es aprovecharse de la libertad que ofrecen las democracias para acceder al poder y luego acabar con esas libertades que tanto costó conseguir. Esos grupos se aprovechan de los descontentos sociales, de un populismo absurdo y ramplón, y, como no, de la ignorancia y credulidad ingenua o sencillamente tonta.
  Ese profesor en su interior tuvo que sentir una enorme frustración al ver como sus esfuerzos no valieron para nada.
  En estos momentos, si alguien lee este artículo, puede estar poniendo el grito en el cielo acusándome de manipulador y no sé cuantas cosas más. Me da igual. Si esas personas anteponen la división, la crispación, la imposición de creencias político-religiosas a la libertad de pensamiento y crítica tienen un serio problema ya que están incluidos en el grupo de los intransigentes de extrema derecha.
  Las encuestas, lo que escuchamos y leemos en las redes sociales nos dicen que la extrema derecha está calando entre los jóvenes muy jóvenes. Saludan levantando el brazo y gritando ¡viva Franco! Es demoledor a la par que me produce enorme tristeza y desazón. No tienen ni idea de lo que están diciendo, de lo que representa, del daño que causó Franco y sus cuarenta años de dictadura. Hay que ser muy ignorante y tonto para desear la vuelta a una dictadura o un régimen autoritario. Es terrible.
  Como sociedad somos responsables de haber llegado a esta situación y tenemos que ser capaces de reconducirla para seguir viviendo en democracia, en verdadera libertad, no la que dan las «cañitas», y frenar la confrontación a la que nos están llevando. La extrema derecha -repetiré una y mil veces - divide, enfrenta y una sociedad con esos pilares no es ni democrática, ni libre ni puede desarrollarse en armonía. Eduquemos a los jóvenes sin adoctrinamientos, pero exponiéndoles las diferencias entre las políticas que se desarrollan en una democracia y las que no se hacen en una dictadura de extrema derecha y lo que eso supone.
  Algún hipotético lector estará pensando que solo hablo de las dictaduras de extrema derecha, que no les extrañe, es el riego que están corriendo todas las democracias liberales occidentales. Por cierto, sí Venezuela es una dictadura, Cuba también, China, Arabia Saudí, Estados Unidos de Trump cada día más cerca… No, España no es una dictadura, si lo fuera todos los que critican al gobierno y a Sánchez estarían amordazados o en la cárcel y los jueces andarían derechitos. ¿Verdad qué eso no pasa? ¡Dejen de decir que no hay libertad en España!, patriotas de medio pelo
  A ese profesor, que es real y eso me contó, mi ánimo, al igual que a mi querido amigo, sabe que me refiero a él, también profesor de Historia que se dejó la piel en la enseñanza con enorme profesionalidad, con una integridad y forma de vivir acorde a sus pensamientos y que quedó hastiado por la falta de una política educativa rigurosa, donde el respeto y la convivencia se han roto.
  A ellos, a todos los profesores de cualquier materia, especialmente a los de Historia, mi agradecimiento por el trabajo y mi ánimo en las cuitas que compartimos.

 

9 oct 2025

La extrema derecha sigue sin entender a España

 

  La extrema derecha española, aunque podría decir sin equivocarme las extremas derechas, continúan sin entender el país, a España. No, no se trata solo de una opinión es una constatación a la vista de lo que dicen y proponen.
  Los partidos políticos, al menos antes, ahora no estoy tan seguro, tenían unos programas máximos y unos mínimos. Tal cosa me parece que ya no existe puesto que más que ideas transmiten eslóganes. Es cierto que las redes sociales condicionan la transmisión de las ideas y todo aquello que sobrepase las dos líneas pasa desapercibido. En esto son especialistas las extremas derechas, pasan de puntillas u obvian su programa para soltar soflamas cada vez más incendiarias y por ello es dificil saber lo que verdaderamente piensan, la gente lee poco y menos los programas electorales.
  Un tema del que hablan cada cierto tiempo es el de las autonomías. No es nuevo, desde luego, ya en 2019, por recordar un momento, en sus 100 medidas para la España viva en su sexto punto dicen: «Transformar el Estado autonómico en un Estado de Derecho unitario que promueva la igualdad y la solidaridad en vez de los privilegios y la división. Un solo gobierno y un solo parlamento para toda España. Como paso previo: devolución inmediata al Estado de las competencias de Educación, Sanidad, Seguridad y Justicia limitando en todo lo posible la capacidad legislativa autonómica».
  El Grupo Parlamentario Vox asturiano, a través de su portavoz Carolina López, registró una proposición no de ley en la Junta General para promover la ilegalización de los partidos separatistas como Junts, ERC, el PNV o Bildu, así como rechazar las competencias concedidas a las comunidades autónomas y recentralizar las competencias de sanidad, educación, Seguridad y Justicia. Como ven nada nuevo. Por cierto, se les olvidó el BNG (Bloque Nacionalista Galego).
  Eso significaría dejar sin representación política a 1 627 862 ciudadanos que les votaron en las Elecciones Generales del 23 de julio de 2023. Me parece que tienen una visión muy «peculiar» de lo que es y significa vivir en una democracia liberal.
  Sí, lo sé, hay españoles, demasiados, que piensan eso mismo, que hay que acabar con las autonomías ya que están convencidos que así se terminarían los problemas del país y las discrepancias. Eso sin contar con el dinero que nos ahorraríamos. Pues no es cierto, según mi opinión, desde luego. Las discrepancias no se terminarían, a no ser con un gobierno autoritario que entonces se taparían, y de eso sabemos mucho en España, pero no dejarían de existir. Los problemas se enquistarían aún mucho más ya que un gobierno centralizado no alcanza a tener conocimiento de los problemas que aquejan a los territorios. Por mucho que se critique a las autonomías, con mucha razón en demasiadas ocasiones, al menos son un gobierno cercano a los ciudadanos. Tendremos que obligarles a que mejoren. Oigan, pero sí viendo los desastres que cometen alguna presidenta y presidentes autonómicos da igual, así y todo les siguen votando. Eso sí, la culpa siempre del Gobierno Central. En tercer lugar, lo del ahorro en sueldos es otra falacia ya que eso implicaría que tendrían que aumentar considerablemente el número de funcionarios del Estado o bien privatizar muchos servicios públicos, lo cual es peor solución, pero más de su gusto.
  ¿Se imaginan lo que pasaría en España si se recentralizaran las competencias autonómicas? Provocaría un enfrentamiento social de consecuencias impensables. ¡No sé en que mundo viven!
  El artículo 2 de la Constitución de 1978 dice: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.»
  Más claro imposible. Esto también es válido para los independentistas. Habría que modificar la Constitución en este apartado y eso, nuevamente, provocaría un debate, que siendo necesario, no parece hoy por hoy factible viendo el encabronamiento de las extremas derechas.
  Mire por donde se mire, es una autentica barbaridad esta propuesta que tiene como objetivo seguir calentando y dividiendo a los ciudadanos.
  No entienden las identidades culturales de los territorios y quisieran una uniformidad imposible, que nunca existió. Una vez más las extremas derechas demuestran que no están capacitadas para gobernar ni Asturias ni España.

 

 

 

 

 

 

19 may 2025

Política, incredulidad ciudadana y extrema derecha

 

  La política es imprescindible para convivir, y me refiero en democracia. En regímenes dictatoriales, autoritarios o totalitarios el poder reside en una persona o grupos sociales determinados sin participación ciudadana con escasa o nula posibilidad de crítica al poder. Las democracias liberales, como la nuestra, no son perfectas, pero sin duda son la mejor forma de gobierno que conocemos.
  En la actualidad el descrédito de la política, especialmente de los políticos, ha sido clave para la presencia creciente de los partidos de extrema derecha en la sociedad y las instituciones. Las ilusiones y expectativas creadas y no cumplidas por la Transición, por ejemplo en España, fueron el primer detonante de las deserciones ciudadanas de la política. El paso del tiempo no mejoró esa imagen y la crisis del 2007-2008 solo hizo que incrementarla de forma notable. Hoy es tal la animadversión ciudadana hacia lo políticos que son aceptados antes los bulos y mentiras que las informaciones verídicas y datos reales.
  La presencia de la extrema derecha en la vida política - y social, no se nos olvide – se hizo notar en los años finales del siglo XX. Nunca se fueron, pero a partir de ahí se hicieron fuertes y han avanzado tanto en resultados electorales como en apoyo a sus proclamas.
  El primer mandato de Trump fue un estímulo para esos grupos radicales, el segundo advenimiento del presidente estadounidense ha sido la guinda del pastel extremista. Esto es así, el propio Trump deja bien claras cuales son sus preferencias electorales en el mundo, todas de extrema derecha, pero no debemos olvidarnos de otro actor: Putin. Está demostrada la injerencia de Putin en los comicios europeos e incluso en los de Estados Unidos. Siempre escorado a la extrema derecha, por supuesto.
  Aquí hago un inciso. Me resulta curioso que personas, y partidos políticos, de izquierda, de más a la izquierda, sean tan benevolentes con Putin. Sus querencias por la Rusia soviética parece que han transmutado a la Rusia de Putin sin un ápice de crítica. Ni siquiera con respecto a la guerra que se montó contra Ucrania ha sido motivo de reproches, cuando los hacen es con la boca pequeña. ¡Allá ellos y sus nostalgias!
  Las derechas se han ido escorando hacia postulados de los extremistas. Elección tras elección han comprobado como la extrema derecha les ha ido comiendo terreno y solo han sido capaces de apuntarse a gran parte de su programa. Así las derechas, española y europeas, se han adentrado en el proceloso camino de la inmigración, solo para criticar no para dar soluciones, o en el tema recurrente entre ellos del aborto, los impuestos, más de lo mismo, y demás temas de siempre, pero elevando el tono con un lenguaje faltón, plagado de insultos donde las mentiras y bulos conforman su argumentario.
  La izquierda, la socialdemocracia, sigue noqueada y no sabe como hacer frente a esa avalancha que cada día que pasa gana más adeptos entre los ciudadanos. ¿Motivos? Seguro que son muchos, tantos como personas, pero lo que parece evidente es que los desengaños y la carencia de soluciones democráticas a los problemas reales han creado esa desafección ciudadana. Eso unido a la falta de un relato que se contraponga al de la derecha extrema y la extrema derecha están arrinconando a los partidos de izquierda. Y ese no es el verdadero problema, lo peor es que están calando en la sociedad conductas, comportamientos e ideas antidemocráticas. El machismo, la xenofobia, racismo, homofobia cada día está más presente, para desgracia de todos, en nuestra sociedad que se está volviendo intransigente, desconfiada y cada vez más individualista.
  Ayer, 18 de mayo, hubo elecciones en tres países de la Unión Europea, Polonia, Portugal y Rumanía. En los tres la extrema derecha obtuvo unos buenos, muy buenos resultados, poniendo en serios aprietos a los partidos de la derecha y a los socialistas. Los ciudadanos les han «comprado» esos discursos que tanto se parecen y que tienen entre sus diatriba principales la inmigración como causante de los males que nos aquejan.
  Trump, Musk y Putin, entre otros de su ralea, influyen a través de las redes sociales haciendo circular bulos y mentiras descaradas. Sus campañas mediáticas son tan apabullantes que a los más críticos nos hacen dudar en ocasiones y a los más ingenuos les convencen. Luego están esos conspiranóicos, descerebrados y malas personas carentes de humanidad que se encargan de echar más gasolina a las barbaridades que esos popes propagan.
  Resulta doloroso comprobar como muchos, muchísimos jóvenes, dan por buenas las dictaduras, ellos que tienen plena libertad de opinión o desplazamientos, que nunca han vivido, afortunadamente para ellos, en una dictadura y ahora se creen esa descomunal mentira de que en una democracia se vive mejor o que el racismo y machismo en natural y no una aberración por carecer de empatía y humanidad.
  Estamos viviendo unos momentos jodidos por culpa de la extrema derecha y sus fobias mortales y por todos aquellos partidos y personas que de una u otra manera les limpian y justifican, aunque sea en una mínima parte. Europa, el mundo tendría que recordar, saber, que la intransigencia de los antecesores de la extrema derecha de hoy fueron los responsables de guerras, asesinatos masivos y de odios que perviven por generaciones.
  Llegados a este punto, esos extremistas me recordarán a la Rusia de Stalin, la China de Mao, los jemeres rojos de Camboya, la Cuba de Fidel o la Venezuela de Maduro y Chaves. Pues vale, pero aquí estoy a lo que estoy: la extrema derecha, causante de las mayores atrocidades realizadas por seres humanos contra otros seres humanos. La máxima expresión del horror fueron los nazis y hoy hay quienes tienen a Hitler… ¡hay que ser ignorantes y despiadados!
  Los demócratas tenemos que hacerles frente, pero los dirigentes tienen que utilizar todos los recursos de las democracias para frenarlos y desterrarlos de la sociedad. En Alemania han dado un paso muy importante ilegalizando al grupo neonazi Hammerskins y a la asociación Artgemeinschaft. Ese es el camino. Y los partidos de derechas tienen que dejar de pactar con ellos, y esto va para el PP. Mientras sigan apoyándose en ellos más crecerán y a la larga el PP perderá más apoyos y lo que es peor, dañaran la convivencia y la paz social.
  Quienes justifican, apoyan o difunden el «ideario» de la extrema derecha son culpables, colaboracionistas que merecen nuestro reproche y con los que debemos confrontar desde los principios democráticos.

  

 

 

 

 

4 feb 2025

Medios de comunicación y extrema derecha


  La extrema derecha está aquí. No es un temor, es una realidad. No se trata de un fenómeno espontáneo, su penetración en la sociedad vía redes sociales y medios de comunicación es un proceso que se ha desarrollado a lo largo de años. A su propagación, cual pandemia, han contribuido especialmente los partidos de derechas que les han franqueado las líneas rojas que tenían establecidas. Un ejemplo muy claro, de terribles recuerdos, es lo que esta sucediendo en Alemania. España no se libra de este cáncer social. Esta perturbación de la democracia es un mal que aqueja en estos momentos al mundo.
  Los partidos de derechas van asumiendo postulados extremistas en su vano intento de captar los votos que se les han escapado hacia esas posturas antidemocráticas. En el caso de España es muy evidente, para muestra el botón de Isabel Díaz Ayuso, pero no hay que olvidar que Vox se engendró en las filas del PP, como tampoco hay que olvidar que el propio Partido Popular fue fundado por gentes del franquismo. No se han alejado mucho de sus orígenes.
  Un papel muy relevante en esta propagación del ideario neofascista lo tienen algunos medios de comunicación, tanto tradicionales como los creados expresamente para internet. Algunos de esos medios son viejos conocidos que aún continúan sosteniendo terribles mentiras.
  No es una exageración. Los más jóvenes ni siquiera habrán oído hablar de que existió un denominado «Sindicato del Crimen» integrado por periodistas y directores de periódicos que se confabularon para acabar con la presidencia de Felipe González. Alegaban, como no, falta de democracia, ¿les suena? No es una invención, uno de los integrantes de ese grupo, Luis María Anson, director en aquel momento del ABC, dijo públicamente que se habían unido en una estrategia común para acabar con el gobierno socialista. No dudaron en mentir. A las hemerotecas me remito.
  Con el paso de los años no hemos avanzado mucho, al contrario empeoramos por obra, que no gracia, de las redes sociales.
  Hay medios de comunicación que incluyen artículos que pueden parecer inocuos e inocentes, que tienen un mero afán informativo. Pues no. Tienen muy mala baba. Están redactados para generar un estado de opinión y reforzar las ideas más reaccionarias y por ende sirven de sustento a los postulados de la extrema derecha.
  Un ejemplo de ese tipo de noticias es el artículo publicado en La Razón el 24 de enero de 2025, titulado En España ya hay más personas nacidas en Marruecos que en Asturias, toda una declaración de intenciones. En él se hace un repaso al número de extranjeros residentes en España. No es una noticia, es más.
  La extrema derecha nos machaca con la idea de que los extranjeros nos están colonizando, con lo cual este tipo de «noticias» les vienen muy bien y refuerzan sus tesis. Bueno, llamar tesis a lo que sueltan los neofascistas es decir mucho.
  La Razón hace hincapié en que los marroquíes son la comunidad extranjera más numerosa en España, una cuarta parte residente en Cataluña. Van estableciendo una relación entre la nacionalidad de los inmigrantes, su número y la cifra de ciudadanos españoles en varias ciudades. No se olvidan de los venezolanos en Madrid e «informan» que en un principio se asentaron en zonas de alto nivel económico, y claro, esos son otro cantar – esto es cosecha mía- hasta IDA los recibe con los brazos abiertos.
  Al final del artículo quieren lavarse la cara haciendo referencia a la diversidad cultural y social, siendo España «un importante punto de destino para la movilidad internacional». Joder, que bien les quedó este remate.
  Escuchando al director de ese periódico, Francisco Marhuenda, y ojeando ese medio se sabe de qué pie cojean. Por favor, no lo hagan, fíense de mí. Un recordatorio. «Paco» Marhuenda fue diputado del PP en el Parlamento de Cataluña entre 1995 y 1996. Fue uno de los asesores de M. Rajoy, que todavía no sé quien es este M. Rajoy, cuando fue ministro. Anteriormente «Paco» fue miembro del Comité Ejecutivo de las Juventudes de UCD.
  En el artículo no mencionan, faltaría más, la importancia de los emigrantes en nuestra economía. Sin ellos el batacazo sería monumental, las pérdidas económicas alcanzarían cifras mil millonarias, pero de eso nunca hablan.
  Este es un ejemplo de como desde algunos medios de comunicación se hace el juego a la extrema derecha.
  La llegada de Trump a la presidencia estadounidense, en 2017, supuso para los neofascistas una inyección de vitaminas de formas y maneras de actuar muy eficaces para llegar al poder siendo un cabestro. El segundo advenimiento de Donald Trump va a suponer, visto y oído lo visto y oído, un cambio sustancial en las relaciones internacionales al tiempo que está revirtiendo los valores democráticos por el autoritarismo, el matonismo, la xenofobia, la homofobia y el racismo.
  Que la derecha, que el PP, está cada día más cerca de Vox es una realidad. Uno de los últimos ejemplos fueron las declaraciones del alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, cuando dijo que habría que convocar minutos de silencio cuando matan a un hombre. Cuando le llovieron las críticas salió diciendo lo de siempre: sus palabras se sacaron de contexto. Vaya, hombre. Se retractó y condenó la violencia de género y se sumó al «compromiso» del PP con el bloque democrático que en España condena la violencia de género. ¡Olé!
  Muy bien, señor alcalde, pero lo primero que dijo lo soltó de manera natural, la rectificación parece forzada, de manual de demócrata que no se lo cree. La consecuencia de sus palabras iniciales fue que muchos ciudadanos, ejerciendo su derecho de libertad de expresión, desde luego, le aplaudieron sus palabras, incluidas muchas mujeres, algunas de forma airada reniegan del feminismo, que es lo mismo que repudiar los derechos que tienen en la actualidad, aún lejos de la igualdad.
  Así también se alimenta al monstruo que nos acecha.
  Pongamos nuestro granito de arena democrático, hacen falta todos. El silencio no es la solución.

 

 

 

 

 

4 dic 2024

El descaro de la extrema derecha


  La Red Política de Valores se reunió, el pasado 2 de diciembre, en la sede del Senado de España para celebrar su VI Cumbre Transatlántica. Vamos por partes, ¿qué es la Red Política de Valores? Se trata de una plataforma mundial que reúne a políticos que promueven y defienden lo que ellos denominan los valores de la familia, la vida y la libertad. Dicho así parece algo muy serio y trascendente. Pues lo es, pero no por lo que parece, si no por lo que son. Entonces ¿qué son? Son políticos de extrema derecha cristianos. ¿Cuales son sus objetivos? A tenor de lo leído y escuchado pretender unificar criterios, a nivel global, para hacer frente a derechos reconocidos en las democracias occidentales como son el aborto, la eutanasia, el matrimonio igualitario y la ciencia. Son acientíficos.
  A poco que cualquier persona razone un poco y se considere empático comprenderá que estos derechos no atentan contra la libertad de nadie, pues a nadie se imponen. La extrema derecha habla de libertad individual, pero solo creen en la «libertad» que imponen.
  Lo escuchado en el Senado en esa aciaga jornada además de dar escalofríos produjo vergüenza por los disparates que soltaron. Fueron exabruptos cargados de mentiras, desprecio y odio hacia los que no piensan como ellos.
  Un exponente de lo sucedido en esa delirante reunión fue lo que afirmó Jaime Mayor Oreja, que fuera ministro con el ínclito Aznar y que estuvo en un tris de sustituirle. Lo debieron de ver tan radical que ni el propio Josemari se atrevió a tanto.
  Habló Mayor Oreja de «modas dominantes» refiriéndose, seguramente, al feminismo, así lo suelen denominar «moda» en plan despectivo.
  No tuvo empacho en afirmar, Oreja, que «la cultura woke ha dado un paso atrás y han sido derrotados los que defienden el aborto».
  Se denomina woke a movimientos e ideologías de izquierda que luchan contra la desigualdad social, defienden la igualdad entre sexos… vamos, que están a favor de eso que denominamos en general justicia social en término amplio y cubriendo todos los ámbitos sociales.
  Jaime Mayor llegó al extremo del paroxismo cuando soltó categóricamente que «entre los científicos, fundamentalmente están ganando aquellos que defienden la verdad de la creación frente al relato de la evolución. Estamos ganando a pesar de que la moda dominante siga rabiosa y enfadada».
  ¿Cómo es posible que haya quienes niegan la evolución? Negar la ciencia en el siglo XXI es tener una mente medieval e inquisitorial.
  Según cuentan los medios de comunicación los presentes en el Senado se mostraron encantados con los logros de la extrema derecha en Hungría, Argentina y Estado Unidos.
  Es un auténtico despropósito. Ya lo es que millones de personas hayan votado a Milei o a Trump y tan malo o peor es querer trasladar a nuestras democracias sus políticas. Una auténtica locura. Apoyar posturas ideológicas de extrema derecha por desencanto con la democracia es una aberración desde la razón y los intereses de la mayoría de los ciudadanos. Ya hemos visto lo que dan de sí estos populismos fascistas. Quienes los apoyan se creen que todo va a ser pan y circo, cuando se den cuenta de la realidad habrán perdido muchos derechos que creían consolidados y las condiciones de vida habrán empeorado. Costará mucho tiempo volver a recuperar lo que cercenarán.
  Sí, he dicho fascistas. No se equivoquen, el fascismo no se presenta hoy en sociedad con camisa negra o azul, viste traje y corbata, son señoros especialistas consumados en mentir. En su desfachatez afirman rotundamente que no son políticos, que todo lo hacen para salvar al pueblo.
  Esto me recuerda al militar retirado Francisco José Gan Pampols, nombrado por el presidente valenciano Mazón, como responsable de la reconstrucción de las zonas afectadas por la DANA. Gan Pampols tiene una exitosa carrera como militar, pero el cargo para el que ha sido nombrado es político y se rige por unas reglas muy claras en una democracia. Veremos como acepta esas normas. Reclamó que le vean como a un soldado, pues no, ya no lo es, ahora es un político, le guste o no. Ni corto ni perezoso dijo «esto no tiene que ver con la política, tiene que ver con un trabajo técnico que necesita un consenso de base y que no está marcado por ningún sesgo político».
  ¿De verdad hay que explicarle como funciona un gobierno democrático? La democracia es política, el gobierno de una comunidad es política, las decisiones que va a tomar serán políticas y tendrá que dar cuenta de ellas, sí o sí, en el parlamento valenciano.
  El extenientegeneral Gan afirmó que tomó la decisión de dar el paso adelante por responsabilidad y que no podía negarse en esta situación. Francisco José Gan Pampols cobraba como jubilado del ejército 44000 euros anuales, cifra nada desdeñable, pues bien, el presidente Mazón decidió destopar el salario de sus consejeros para que este militar jubilado pueda cobrar lo mismo que cobraba en activo, más de 92000 euros al año.
  Sin comentarios. Bueno, uno sí. No sabía que un alto mando del ejército español cobrase más que el Presidente del Gobierno. De estos salarios la extrema derecha ni dice ni mú.
  A los pocos días del nombramiento de ese exmilitar el periódico El Mundo publicó un artículo, el 27 de noviembre, titulado «Para levantar España, pon un general en cada Comunidad» firmado por Marina Pina. En él hacen declaraciones varios militares retirados que parecen echar de menos la época en que en este país se hacía lo que mandaba un dictador golpista y sangriento. Ese titular es muy clarificador. Por esta vía, la del artículo y triquiñuelas similares, aparentemente inocente, la extrema derecha va colocando sus consignas que ante la repetición machacona llegan a ser aceptadas como verdades absolutas por un amplio número de ciudadanos. Llevan construyendo su relato desde hace años, se nota, que incluso cala entre aquellos que se dicen progresistas o de izquierdas. La verdad y los datos tienen escaso eco en la sociedad, es más fácil digerir una mentira. No es cierto el dicho aquel de «la mentira tiene las patas cortas», eso podría ser más o menos cierto cuando no existían las redes sociales, en la actualidad las mentiras y los bulos campan a sus anchas en el mundo.
  ¿Cómo es que ese encuentro fascista se celebrase en el Senado español? Muy sencillo, por obra y gracias del PP. Tienen mayoría absoluta y la utilizan de rodillo, ellos que se dicen tan dialogantes. Es cierto que hubo una votación que fue aprobada por unanimidad, pero lo fue por el despiste inexplicable de los otros partidos que no se enteraron del pelaje de esa organización. Los intentos posteriores de prohibirlo cayeron en saco roto, el PP apeló a la libertad de expresión para permitirlo. No debe extrañar, muchos de los dirigentes de la extrema derecha española salieron del PP o de su esfera. Siempre se mostraron muy orgullosos de que a su derecha no existía ninguna opción, claro, la tenían dentro. En la actualidad el Partido Popular intenta hacerlos volver a su redil, va a ser que no. Dejaron crecer ese monstruo y tienen que pagarlo, ya lo hacen perdiendo votos y siendo irrelevantes en la Unión Europea.
  La extrema derecha está aquí, no se van a ir. Los demócratas tenemos que hacerles frente con las herramientas de la democracia, pero sin complejos ni dudas.
  El fascismo está en la calle y en las instituciones democráticas, no dejemos que avance.
  No son buenos tiempos para los librepensadores progresistas.