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16 dic 2023

La tacañería de Unicaja


  Hubo un tiempo en el que los asturianos sentíamos que un banco, una caja de ahorros, era algo nuestro. ¿Lo recuerdan? Se trataba de la Caja de Ahorros de Asturias, luego Cajastur, más tarde Liberbank, y ya era otra cosa, y hoy Unicaja, otro banco más que nada tiene que ver con nuestra caja.
  No es necesario relatar el expolio al que fuimos sometidos, aunque tal vez sí ya que que como sociedad no nos importó demasiado. Igual se ofenden los directivos de Unicaja por eso de expolio, si es así tal vez podemos hablar de incautación, confiscación, apropiación. Ah, claro, que la fusiones bancarias fueron recomendaciones del Banco de España. ¡Menuda alegría!
  Bueno, dejémoslo correr, lo hecho está hecho.
  Aquellos que adentraron a nuestra caja de ahorros por la senda de los bancos, o lo que es lo mismo por el beneficio y la especulación pura y dura abandonando la finalidad social y el marcado carácter territorial ¿dónde están ahora? Me vienen a la cabeza los más conocidos para mí como son Manuel Menéndez o Felipe Fernández ¿ocupan algún puesto relevante en Unicaja? La felicidad de Manuel Menéndez duró dos años.
  Hoy Unicaja está totalmente desvinculada de Asturias. Al igual que el resto de los bancos, beneficiarios de la desaparición de las cajas de ahorros, ha cerrado sucursales, reducido plantillas e impone unas condiciones leoninas a los clientes. Los más jóvenes no saben que hubo un tiempo en que el que los bancos pagaban un interés por los depósitos bancarios. Increíble pero cierto. Ahora imponen horarios de atención al público e intentan camelar a los pensionistas para que se sumen a la banca digital, se hagan con una tarjeta de crédito o pongan sus exiguos ahorros en fondos o bolsa.
  Por seguir con lo del expolio ¿qué sabemos del patrimonio cultural acumulado por nuestra caja de ahorros? por ejemplo. El inmobiliario les reportará pingües beneficios en su momento.
  Todo el proceso de «fusión» no preocupó ni a los gobiernos asturianos, diputados autonómicos o alcaldes, pero eso sí, todos querían estar en el Consejo de Cajastur. ¿Motivos? Me parecen bastante obvios.
  La Obra Social y Cultural de Cajastur realizaba una labor muy interesante e importante por toda Asturias ¿qué hace Unicaja? Nada de nada.
  Después de la enorme tarta asturiana que se llevó Unicaja resulta que es muy tacaña. Llegan al extremo de no poner unas luces de decoración navideña en el edificio principal de la entidad en la plaza La Escandalera de Oviedo. Esa plaza se convierte en la principal en estas fechas navideñas. Todo el entorno está profusamente iluminado, miras hacia el edificio de Cajastur y solo vemos la frialdad de su fachada, que por cierto ahí sigue el viejo rótulo que imagino que no se han atrevido a quitar, de momento.
  No soy de los que se suman al síndrome «Abel Caballero» pero si los dirigentes de Unicaja tuvieran un poco de consideración y gratitud por el pelotazo dado en Asturias decorarían ese edificio emblemático en la capital asturiana.
  Al señor alcalde de Oviedo ni se le ocurre pedirle que pongan alguna de esas luces que tanto le gustan. No, igual se enfadan.
  Señores directivos de Unicaja, no sean tan miserias, tan tacaños, y decoren el edificio de la Caja de Ahorros de Asturias.
  Ahora que lo pienso, vaya pobreza la mía. Pido a Unicaja unas luces navideñas y no compromiso con este territorio y sus gentes. Así nos va. Pero ¿qué digo? Parezco nuevo. Los bancos solo tienen un objetivo: el beneficio, después el beneficio y más tarde… pues sí, aún más beneficio. A este banco, de origen malagueño, le importamos un pimiento, al igual que el resto de los territorios en los que «absorbió» cajas de ahorros.
  Me viene a la cabeza que ese edificio es muy grande, las oficinas centrales no están ahí ¿acabarán reconvirtiéndolo en viviendas o para usos comerciales? No me parece descabellado. 
  Pues nada, felices fiestas. El nuevo año nos traerá muchas emociones, los dioses se apiaden de nosotros.

 

                                                                                                       

 

 

 

 

10 abr 2021

Unicaja se merienda a Liberbank


  El pasado 31 de marzo Unicaja y Liberbank celebraron sus respectivas juntas de accionistas en las que sus socios aprobaron la fusión de ambos bancos. La integración comenzará en julio.
  Bueno, no es cierto que se trate de una fusión, lo que realmente se produce es la absorción de Liberbank por parte de Unicaja. Vamos, que Unicaja se ha comido a Liberbank.
  Las buenas noticias hay que celebrarlas, ¿cómo se hace en el mundo bancario? Pues repartiendo dividendos. Así el banco malagueño repartirá el 50 % de su beneficio de 2020, casi diecisiete millones de nada. La entidad asturiana no quiere ser menos y distribuirá entre sus accionistas casi ocho millones de euros. Eso son celebraciones y los demás cuento.
  Con anterioridad a este acuerdo se habían producido dos intentonas que no cuajaron. ¿Motivo? El reparto del poder.
  Nuestros dos protagonistas habían engullido con anterioridad a varias cajas de ahorros. Liberbank es fruto de la unión de las cajas de ahorros de Asturias, Extremadura, Cantabria y Caja Castilla La Mancha. Esto sucedió en 2011. Por su parte Unicaja adquirió, en 2018, el Banco CEISS que estaba integrado por las antiguas Caja España, Caja Duero y Caja Jaén.
  La historia de la desastrosa gestión de las cajas de ahorros es por todos conocidas. Ya sabemos que ese dinero no lo recuperaremos nunca. El Presidente Rajoy y su ministro de economía, Luis de Guindos, nos mintieron. Bueno, tampoco me sorprendieron.
  Entre las cajas mencionadas más arriba Caja Castilla La Mancha recibió ayudas públicas, antes de la absorción por Liberbank, por importe de 4215 millones de euros. El Banco CEISS recibió 1559 millones.
  La banca española está dopada con millones de euros procedentes del Estado, o lo que es lo mismo, con nuestro dinero. La banca privada, que se hizo con parte del naufragio de las cajas, también se han visto beneficiados. La mayoría de los ciudadanos se han resignado a perder ese dinero.
  Leo en Cinco Días que Unicaja y Liberbank estimaron su reestructuración en unos 540 millones de euros, de los que una gran parte corresponde a ajustes de capacidad que en gran medida pueden relacionarse con salidas de personal y cierre de oficinas. Los negocios principales de estos bancos se centran en la cartera hipotecaria y… la financiación de administraciones públicas. Por ejemplo, el Gobierno de Navarra solicitó en poco más de un año, a estos bancos, un préstamo de 183 millones de euros, de los cuales 143 a Liberbank y 40 a Unicaja.
  ¿Dónde quedaron aquellos objetivos de las cajas de financiar a los ciudadanos y a las pequeñas y medianas empresas?
  El banco resultante de la absorción se posicionará como el quinto banco español en el ranking de activos y depósitos. Esto supone que Liberbank – antigua Caja de Ahorros de Asturias, y las otras entidades mencionadas – se extinguirá y su patrimonio pasará a formar parte de Unicaja Banco, que así se denominará.
  En el caso de la Caja de Ahorros de Asturias, imagino que pasará lo mismo más o menos con el resto, tenía acumulado un patrimonio de obras de arte y algunos edificios emblemáticos en Asturias. ¿Qué pasará con el Palacio de Revillagigedo en Gijón? No sé, al final lo acabarán vendiendo y siendo un hotel de lujo.
  Estas fusiones o absorciones acarrean despidos, en esta ocasión también. Estiman que el nuevo banco tendrá unos 1900 trabajadores menos y cerrarán 400 oficinas, la mayor parte será de Unicaja.
  El reparto del poder en Unicaja Banco tiene los días contados. En el plazo de dos años, como máximo, la presidencia ocupada por Manuel Azuaga, de Unicaja, se convertirá en no ejecutiva y las funciones del consejero delegado, Manuel Menéndez, de Liberbank, serán adaptadas y reevaluadas. El resto de los puestos, dieciséis, se los repartirán a partes iguales, excepto uno que será ocupado por Manuel González Cid, asesor del fondo de inversiones estadounidense Cerberus Capital. Vaya, me parece que el futuro está planeado.
  La participación de fondos internacionales en bancos españoles es, desde hace años, algo normal. Ya saben, cosas de la globalización, sobre todo la financiera. Unicaja estaba participada, entre otros, por los fondos estadounidenses FMR LLC y el Wellington Management, el noruego Norges Bank y el británico Lansdowne Partners. Liberbank tiene como accionistas a la sociedad de capital riesgo anglomaltesa Oceanwood Capital Management, el inversor mexicano Ernesto Tinajero y Norges Bank.
  Esta fusión forma parte del expolio continuado al que se ha sometido lo público. En aras de una mejor gestión, de mayores beneficios para los consumidores y zarandajas por el estilo seguimos engordando la cartera de aquellos que ya la tenían a reventar.
  De aquella Caja de Ahorros de Asturias que sentíamos como algo nuestro nos queda el recuerdo. Los más jóvenes verán, con suerte, alguna mención pero no tendrán la sensación de pérdida que sentimos algunos.



30 dic 2016

Ya no es mi banco

Publicado en La Nueva España el 30 de diciembre de 2016

Hubo un tiempo en que La Caja de Ahorros de Asturias era algo nuestro. Así lo sentíamos.

Era muy habitual que ya desde niños se nos abriera una cuenta. La hucha que nos entregaban era todo un reto para ver si éramos capaces de llenarla y en cuánto tiempo. Creo recordar que hubo unos cupones con una cartilla que se convertían en dinero al completarla.

La Caja de Ahorros de Asturias se creó en 1946 con la fusión del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Oviedo – constituido en 1880 - Caja de Ahorros y Monte de Piedad Municipal de Gijón – fundado en 1939 y cuyo origen se remontaba a 1929 -. En sus orígenes se consideraba una institución benéfica social. Entre sus objetivos se encontraban el estimular el ahorro, la realización de obras sociales, culturales o de utilidad pública. Dicho de otra forma, nació como una institución sin ánimo de lucro, con finalidad social y con un ámbito territorial muy definido: Asturias.

Eran otros tiempos, desde luego.

La Asamblea General estuvo formada por 300 consejeros que actuaban en representación de los impositores, corporaciones municipales, empleados de la entidad y Junta General del Principado de Asturias. Entre todos ellos la finiquitaron en 2011 cuando se constituyó Liberbank.

Eran otros tiempos, sin duda.

A partir de la década de los 80, del siglo pasado, muchas decisiones en la entidad bancaria fueron tomadas por políticos. Estoy seguro que no es necesario recordar cómo se nombraba a su presidente.
A los dirigentes de nuestro banco les parecía poca cosa regentar una caja de ahorros y quisieron jugar en la división de honor.

Mala, muy mala decisión para los ciudadanos.

Olvidaron su finalidad, adecuándose a la realidad del momento, se expandieron a lo loco y se pusieron a competir con la banca privada en desventaja.

Los resultados están a la vista.

Hoy Liberbank no lo sentimos como algo nuestro. Todo lo contrario. Los trabajadores están hasta el gorro – perdón por la cursilería – y los ciudadanos perplejos y enfadados.

En algunos momentos abrieron sucursales a montones – incluso por alcaldadas - hoy las cierran a destajo.  Las ventilan por criterios de rentabilidad económica – más beneficios – a costa de un peor servicio.

Reitero que muchísimos impositores lo somos de siempre. Miles de asturianos nos vinculamos a la Caja desde que nacimos y ahí seguimos – no sé por cuánto tiempo -. Pequeños ahorradores, pensionistas, autónomos, corporaciones locales eran, somos, sus clientes. Se han olvidado de nosotros.

Miren, hace unos días tuve que realizar unas operaciones en Liberbank en Gijón. Me dirigí a la situada en el Paseo de Begoña. Estaba hasta arriba de usuarios. Solo una caja. Una media hora de espera. Eso sí, una persona – ajena a la entidad – nos podía asesorar para utilizar el cajero automático.
Tuve que acercarme a otra oficina, en este caso en la Avenida Schultz, allí había dos cajas abiertas al público. Unos veinte minutos de espera. Había gestores, en las dos sucursales, pero la mayoría de las personas estaban para la caja.

En ambas sucursales las protestas eran las mismas: la falta de consideración del banco con los clientes. Nadie entendía como determinadas sucursales se habían quedado reducidas a unos cajeros automáticos. La respuesta eran siempre la misma: para ahorrar.

Paralelamente los sufridos trabajadores tienen que soportar las quejas. Sabemos que no tienen la culpa, pero todos descargamos en ellos.

A principios de año Liberbank nos anunciará unos buenos resultados económicos. No se preocupen, no mencionarán el descontento de los clientes. Pues sepan que existe y que va en aumento.

Quieren que nos pasemos a la banca electrónica, que gestionemos nuestros asuntos sin entender que muchas personas no lo pueden hacer. No me olvido de que nos cobran por todos los servicios que nos prestan y que a un pequeño ahorrador no le dan ni un céntimo de interés por sus ahorros.

Lo siento, pero ya no es mi banco.

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Ya no es mi banco by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

25 jul 2014

Finiquito a la Caja de Ahorros de Asturias


Yo tuve una como esta. 

El miércoles 23 de julio de 2014 la Asamblea Extraordinaria de Cajastur aprobó la transformación de nuestra caja en Fundación Bancaria. Con esta medida se dio el último paso en la privatización  de la Caja de Ahorros de Asturias.

El finiquito pone fin a 68 años de historia.

La Caja de Ahorros de Asturias se creó en 1946 con la fusión del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Oviedo – constituido en 1880 – y la Caja de Ahorros y Monte de Piedad Municipal de Gijón – fundado en 1939 y cuyo origen se remontaba a 1929.

La Asamblea General estaba formada por 300 consejeros que actuaban en representación de los impositores (40 % de representación), corporaciones municipales (27 %), empleados de la entidad (10 %), Ayuntamiento de Gijón (11,5%), Junta General del Principado de Asturias (11,5%).

El presidente en los últimos años ha sido Manuel Menéndez y el Director General, Felipe Fernández Fernández.

Manuel Menéndez fue presidente de Cajastur desde 1995. En 2001 fue nombrado presidente de Hidroeléctrica del Cantábrico, donde tuvo que pelear por su control.

Felipe Fernández desempeñó diversos cargos políticos en Asturias: dirección general de Economía, consejero de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Vivienda, consejero de Agricultura. En 1993 se incorporó a HC. En la hidroeléctrica se convirtió en director general de Finanzas y Administración. En 2003 Menéndez lo nombró director general de Cajastur.

La intención privatizadora no es algo que nos pille por sorpresa. Se fue gestando poco a poco con la aquiescencia de todos. La Asamblea General aceptó por interés, los ciudadanos simplemente nos callamos.

Hace ya mucho tiempo que el originario ideario de estas cajas de ahorros se nos olvidó. Nacieron como instituciones de crédito sin ánimo de lucro, con finalidad social y con un ámbito territorial muy definido.

Pero eso son cosas del pasado y hoy serían un anacronismo. ¿Cómo se va a mantener una entidad bancaria sin ánimo de lucro? Eso está fuera de los cánones económicos.

Es cierto que las más que injerencias políticas fueron un problema, pero se podría haber solventado esa cuestión y haber mantenido esos pequeños bancos.

Podrían haber cumplido una función muy importante para los ciudadanos y los pequeños y medianos empresarios. Pero no, fue mejor, por mor de la economía y los aires de grandeza de sus dirigentes, el ponerse a competir con la banca privada. Venga a abrir sucursales, ampliar territorio… y no hablemos de los compadreos cajas-políticos-constructores. Así nos fue.

Por cierto, a mi me gustaría saber los créditos que Cajastur ha concedido a nuestros representantes políticos, sobre todos a los que han estado en la Asamblea General, también a los de la Junta. Su importe y el interés al que se les concedió. ¿A ustedes no?

La historia reciente ya nos la sabemos.

La crisis financiera de 2008, y la subsiguiente crisis económica, fue el argumento que les vino de perilla para rematar el proceso de concentración del sector y la posterior bancarización. Cajastur no desaprovechó la ocasión.

Desde el miércoles 23 de julio de 2014, de forma definitiva y sin retorno - ¿o vamos a nacionalizar Liberbank? – los asturianos nos hemos quedado sin nuestra caja de ahorros.

Una vez más han expoliado lo de todos en beneficio de unos pocos.

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