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19 may 2026

¿Y sí la estrategia del PP es otra?

 

  Ya está, ya hemos visto lo que han dado de si las elecciones autonómicas en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Para unos, el PP, no han salido como esperaban, ganaron en todas ellas, pero en todas necesita a Vox, al que querían dejar de lado, al menos eso decían y deseaban.

  La convocatoria de esas elecciones no fue algo decidido por cada uno de los presidentes autonómicos, para nada, se trataba de una estrategia que tenía dos objetivos, uno de ellos, como queda dicho, era la desembarazarse de Vox y lograr gobernar en solitario en esas cuatro autonomías, no lo lograron. La otra, la más importante, es que se trataba de desgastar al gobierno de Pedro Sánchez con una catarata de derrotas que le pusieran en mayores aprietos y que le llevaran a convocar elecciones generales. No les ha salido muy bien. No solo eso, si no que Vox se hace más fuerte y tiene al PP bien cogido. Los condicionamientos de Vox para pactar los nuevos gobiernos están haciendo que el Partido Popular se escore aun más a la extrema derecha llegando a aceptar la propuesta populista y demagógica de «prioridad nacional», que, reconozcámoslo, tiene muchos seguidores entre los ciudadanos.

  Gran parte de la estrategia de los candidatos del PP ha sido cargar contra el Gobierno y el Presidente, dejando en planos secundarios, en demasiadas ocasiones, los temas autonómicos que les afectan. El voto al Partido Popular se mantiene firme independientemente de lo que les pase. Los incendios y su gestión en Castilla y León no les pasó factura, como tampoco lo hizo la gestión sanitaria en Andalucía. Tal parece que hagan lo que hagan la vara de medir de los ciudadanos no es la misma que utilizan para enjuiciar, y castigar electoralmente, a los partidos de izquierda. En gran medida, creo que es comprobable fácilmente, los medios de comunicación tienen mucho que ver en esa percepción ciudadana, como también lo tienen las redes sociales, a las que hasta hace poco desde la izquierda no se les prestaba demasiada atención. Dicho esto me río ya que fue una de las cuestiones que mencionó la candidata socialista en Andalucia, María Jesús Montero, para disculpar los malos resultados.

  Todo parecía indicar que esas, las anteriores, eran las razones del PP, pero… Estamos viendo como en las negociaciones y en los gobiernos autonómicos la presencia de Vox no alarma a los ciudadanos como lo hacia no hace tanto tiempo. Vox y sus propuestas se han normalizado, ¿sería esa la idea que se esconde detrás de tanta convocatoria electoral? Todo indica que hay muchas probabilidades de que el Partido Popular gane las siguientes elecciones generales, pero va a necesitar el apoyo de Vox, así lo dicen todas las encuestas y extrapolando los resultados autonómicos, aunque no es muy fiable, sí que indica una tendencia muy clara. PP y Vox llegarán a gobernar. Feijóo y los suyos lo saben, claro que lo saben. Las siguientes elecciones generales es la última oportunidad de Núñez Feijóo, de no llegar a la Moncloa ya conoce el camino. En estas condiciones nada mejor que la presencia de Vox en las instituciones para su normalización para cuando llegue el «momento Feijóo» a nadie extrañe los acuerdos a los que van a llegar. No es descabellado, a las pruebas me remito. El PP ya dio por buena la «prioridad nacional» y todas las propuestas que le realiza la extrema derecha. De ahora en adelante, Vox se va a ver como otro partido más que accede a las instituciones democráticas, cierto que accede desde unas elecciones democráticas y con unas negociaciones democráticas, pero sus planteamientos y propuestas no tienen nada de democráticas o muy poco. Lo que no se puede dudar es que Vox es el elemento más distorsionador y generador de enfrentamientos en nuestra sociedad. Sus intervenciones públicas, incluidas las que realizan en el Congreso de los Diputados y en el Senado, son incendiarias e incluyen ataques personales sin cortarse a la hora de insultar. El PP se ha sumado a esas escaramuzas broncas y mal educadas.

  No tengo dudas de que la normalización de la extrema derecha es uno de los objetivos que persigue el PP de Feijóo, se juegan mucho. El argumento disculpatorio ya lo saben, ¿verdad?, Pedro Sánchez negoció con Bildu. Vistas las actuaciones y propuestas de Vox y Bildu en el Congreso de los Diputados ¿cuales les parecen más relevantes para los ciudadanos? A la vista está, no hay más ciego que el que no quiere ver.

  Hablar de estas elecciones autonómicas y no hacerlo del PSOE no tendría mucho sentido.

  Los resultados de los socialistas no es que hayan sido malos, no, han sido peores, excepto en Castilla y León donde mejoraron un poco, poco, en las otras comunidades fue penoso, especialmente en Extremadura. Contra todo pronóstico, o no tanto, el PSOE presentó en esa comunidad a un candidato que ya estaba quemado antes de iniciarse la campaña. Su presencia en las listas fue absurda, ¿qué se pretendía o qué favores le debían? Su candidatura fue avalada por Ferraz, como siempre, que es quien tiene que dar el visto bueno. El poner a dos ministras como cabeza de lista en Aragón y Andalucía fue otro error descomunal. También sería un error monumental el poner de cabeza de lista en Madrid al ministro Óscar López.

  Las imposiciones de Pedro Sánchez les han llevado a unos estrepitosos resultados, tendría que hacérselo mirar. Algunos opinadores profesionales afirman que con esas candidaturas quiere controlar el partido. No me atreveré a decir lo contrario, aunque me parece un error gravísimo como estrategia política. Tener en contra a la mayoría de los gobiernos autonómicos es un mal negocio. En demasiadas ocasiones cometen unos errores tan grandes que no acabo de comprender su estrategia y sentido. No es que yo lo diga, a la vista está.

  Tras el resultado en Andalucía empiezan a aparecer barones que alzan la voz. Uno de esos es Adrián Barbón, Presidente de Asturias, para quien «los proyectos políticos que son capaces de hacer un discurso de identidad, de orgullo de identidad, de reivindicación de la propia identidad tienen buenos resultados». Hace tiempo que no se esconde para soltar cosas como esta. ¿Cómo marida el socialismo con el nacionalismo identitario? El problema igual radica en que el PSOE se ha alejado de muchos de los principios socialdemócratas o no ha sabido adaptarlos a la realidad para irse por una senda que cada vez menos ciudadanos comprenden.

  Un candidato autonómico tiene que estar pegado al territorio en el cual quiere gobernar, pero de ahí a hablar de identidad y no de clases hay un trecho abismal. En un mundo cada vez más tecnológico oír discursos identitarios comprendo que puede atraer a una parte de la sociedad y desde luego hay que preservar las esencias e historia que compartimos, pero no podemos caer en la tentación de hacer de la identidad el ideario político. En el caso de Barbón mezcla además religión, con Covandonga al frente, entre esos signos de identidad, al modo y manera que lo hacia el nada honorable Jordi Pujol. Y ya sabemos que el Presidente de Asturias tiene en su mesita de noche un rosario. ¡Ya le vale!

  En este mundo internacionalizado e intercomunicado son las extremas derechas quienes hacen frente común ante una izquierda timorata que ha renunciado a llamarse socialista o izquierdista para denominarse progresista. La izquierda deja de lado el relato ilusionante para basar su estrategia en la frialdad del dato. Hay una frase que decía Eduardo Galeano que tuvo un sentido hoy perdido: «La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar».

 

 

 

  

 

 

30 abr 2026

Están envalentonados

 

  Están tan envalentonados que pasan de la agresión verbal a la física. Pudimos ver a su dirigente lanzando a sus escuadristas contra una manifestación antifascista en Granada. Él encabezó la marcha, pero eso sí, dejó a sus hooligans que dieran y recibieran. Resultó curiosa la actitud de la policía.

  Otro que pasó a mayores fue el diputado, de profesión juez, que se encaró, nunca mejor dicho, con el presidente en funciones en ese momento en el Congreso. Su actitud, sin duda alguna, fue agresiva, tanto que todos pensamos que le iba a dar dos tortazos, bueno, la verdad es que creímos que le iba a dar dos hostias.

  Así entienden la política, con violencia verbal y física.

  Los ejemplos de matonismo, cargados de un lenguaje chabacano y soez, los tenemos a lo largo y ancho de España. La última del Pontifex Maximus, pues de tal va, fue llamar hijo de puta al presidente del Gobierno.

  La situación es muy preocupante. Ahí están los acuerdos en Extremadura y Aragón. Es la extrema derecha quien impone las condiciones y el Partido Popular de Feijóo las asume sin pudor ni vergüenza.

  No es nada nuevo. Imitan las formas y maneras de Trump, aunque parece que las llevan en los genes ideológicos. Los fascistas italianos y los nazis alemanes llegaron al poder desde unas elecciones. Previamente, en ambos casos, empezaron con violencia verbal, después pasaron a las física y tras potentes campañas de propaganda convencieron a los ciudadanos para que les apoyasen electoralmente. Ya sabemos como acabó su historia: una guerra mundial en la que murieron más de 80 millones de personas. Así fue. En los años treinta, en Italia ya desde los años veinte del siglo pasado, la derecha fue cómplice de los fascistas, nazis y franquistas.

  La actualidad cada vez se parece más a aquellos tiempos. No quiero decir, eso espero y deseo, que estemos abocados a una guerra, mucho menos civil, pero sí a que desde el poder cambien tanto las leyes que retrocedamos en el tiempo setenta u ochenta años. Vimos en Hungría los desaguisados y lo que les costó alejar a Orbán del poder. Si miramos para EEUU entonces es para asustarse aun más. Lo de Argentina no sé ni como calificarlo. ¿En algo se diferencia el líder de la extrema derecha, para quienes puedan tener dudas me refiero a Abascal, de Orbán, Trump o Milei? No, en nada y Feijóo les está abriendo las puertas para que accedan al poder autonómico. El PP ya tiene a una extremista de extrema derecha: Isabel Natividad Díaz Ayuso.

  Es para asustarse.

  Por favor, imaginen por un momento que Feijóo es el presidente del Gobierno y Abascal es vicepresidente. ¡Déjenlo!, no les vaya a dar un soponcio.

  Los argumentos que esgrimen las extremas derechas es que vivimos en una dictadura. Es curiosa esta dictadura en la cual los partidos de la oposición, todos los ciudadanos, tenemos absoluta libertad de expresión. Aunque es cierto que hay algunas anomalías, como por ejemplo que cantantes o humoristas tengan que pasar por un juzgado porque algunas organizaciones y jueces consideran que hay cosas de las que es mejor no tocar ni hablar. ¿De verdad se creen que vivimos en una dictadura? Si lo piensan y dicen es que no saben o no quieren saber lo que es una dictadura.

  Hay quienes apoyan con fervor cuasi religioso a INDA, oigan que me refiero a Isabel Natividad Díaz Ayuso no a ese otro personaje abyecto que se dice periodista. Da igual que la familia de la susodicha se esté haciendo de oro, que su novio sea un defraudador confeso, entre vayan ustedes a saber que más cosas dada su trayectoria, o  que quienes más tienen no aporten apenas nada al erario público, que la sanidad y la educación se las estén cargando, que la residencias de ancianos sean unos antros indignos… Da igual, seguirá ganando elecciones. ¿De verdad les parece normal apoyar a esa mujer y sus compinches? Si responden afirmativamente algo no va nada bien.

  Las derechas, máxime las extremas derechas, nunca, y nunca es nunca, tuvieron o tienen entre sus objetivos primordiales la mejora de la vida de los ciudadanos. Ellos, no se cansan de repetirlo, hablan siempre y en primer lugar de dinero, de economía. Bueno, menos ahora que los datos macroeconómicos nunca fueron mejores. A pesar del grave problema de la vivienda, del desempleo juvenil… la vida de la mayor parte de los ciudadanos nunca fue mejor. No podemos conformarnos con los datos macro, tenemos que exigir que esa mejoría económica se traslade a los ciudadanos. No pueden existir trabajadores en activo que no lleguen a fin de mes. No podemos quedarnos impasibles ante el gran número de jóvenes muy cualificados que tienen que salir de España para encontrar trabajos dignos. No podemos resignarnos a vivir del turismo. No podemos consentir que crezca la brecha entre los más ricos y los más pobres. Son muchas las cosas que hay que mejorar.

  La falta de vivienda es uno de los argumentos más utilizados por las extremas derechas para zarandear al Gobierno. Es necesario recordar, visto lo visto, que la competencia sobre viviendas es de las comunidades autónomas. Son quienes gestionan las políticas y ayudas, los ayuntamientos son los responsables de dar licencias urbanísticas y controlar el suelo y el Estado establece las bases normativas. Viviendo en un Estado con diecisiete autonomías y dos ciudades autónomas estaría bien que los ciudadanos conociésemos un poco el funcionamiento y competencias de las administraciones.

  La extrema derecha pregona que a los extranjeros se les adjudica la mayor parte de las viviendas públicas en detrimento de los nacionales. No es cierto. Sirva el ejemplo de Madrid, comunidad nada sospechosa de estar gobernada por comunistas ¿verdad?. Hasta el mes de febrero de este año, la Agencia de Vivienda Social madrileña firmó, desde siempre, 21 201 contratos, siendo adjudicados la inmensa mayoría a españoles: 18 932, lo que representa un 89,3%. Los extranjeros residentes recibieron 1 746 contratos, el 8,245%. Son cifras publicadas por el diario digital vozpópuli, poco sospechoso de ser bolivariano.

  Una cosa es el relato y otra bien distinta la realidad. Mucho me temo que aunque esto es así, los hooligans extremistas no van a aceptar estos datos.

  Si hablamos del Salario Mínimo Vital sucede otro tanto. Los extranjeros que reciben este salario son aproximadamente el 17,52 %, el resto son españoles. Tampoco se creerán estos datos.

  Las rentas de Inserción Social son ayudas gestionadas por las comunidades autónomas. Los españoles reciben el 71,1%, los extranjeros el 28,9%.

  Más datos. Los trabajadores extranjeros representan algo más del 14% del total de afiliados a la Seguridad Social en España, más de tres millones de personas. Aportan al sistema más del 10% de los ingresos totales, eso es diez veces más de lo que reciben en servicios públicos.

  Lo tengo claro, da igual los datos que se les ofrezcan, ellos seguirán en sus trece. Aquello de dato mata a relato no se cumple cuando el «pensamiento» radica en las tripas.

  Otro de los pilares sobre los que se asienta el odio a Pedro Sánchez es la imputación de su esposa, Begoña Gómez, por parte del juez Peinado. Este juez abrió diligencias de investigación contra Begoña Gómez en abril de 2024, basándose en una denuncia de Manos Limpias por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción privada. La Audiencia y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, incluso el Tribunal Supremo han corregido a Peinado trece veces, pero la causa sigue adelante a pesar de los vaivenes de este juez y ya la tiene procesada. La arbitrariedad del juez es más que notoria, pero la gente de extrema derecha no quiere verlo. Hemos visto a Jaime de los Santos llevar en su momento las bolsas de la compra de la esposa de M. Rajoy, pero eso no cuenta. Hoy este tipo faltón a más no poder es Secretario de Cultura del PP, que brilla por su falta de educación y formas más propias de un matón de discoteca a altas horas de la noche.

  El caso del hermano de Pedro Sánchez, David Sánchez, está tan contaminado por las organizaciones de extrema derecha que es difícil tener una idea más o menos clara de lo sucedido. El odio y los bulos propagados por las extremas derechas hacen imposible las interpretaciones más o menos objetivas. Lo que sí está claro es que David Sánchez sí sabía cual era su despacho, pero un video cortado oportunamente le hizo quedar como un tonto. Le vídeo completo se puede ver por internet, pero claro, eso no lo harán los hooligans.

  Otro gran caso judicial fue el del FiscalGeneral del Estado, a todas luces una manipulación descarada que contó con la connivencia de algunos jueces.

  Personas que parecen razonables cuando hablan de Pedro Sánchez lo insultan con verdadero odio, es imposible razonar con ellos. No defiendo a Sánchez, pongo de manifiesto una situación que está ahí. ¿Hay motivos para la crítica? Desde luego. La cuestión de la amnistía, sobre todo en el caso de Puigdemont, no me gustó, no lo hizo ya que fue una medida para mantenerse en el poder, no para mejorar la convivencia en Cataluña. Todas las negociaciones con Junts han supuesto una humillación tras otra para el Gobierno. Un plante ante esa derechona independentista catalana estaría muy bien y luego que se sumen a una moción de censura de PP-Vox, que lo hagan. Sánchez ganaría muchos puntos.

 Otra cosa bien distinta, terriblemente criticada, son los acuerdos con Bildu. Por mucho que se empeñen cumple con los estándares democráticos exigidos, que les guste más o menos a las extremas derechas es otro cantar. Recuerden aquello que dijo Aznar en noviembre de 1998: «Yo personalmente he autorizado contactos con el entorno del movimiento vasco de liberación nacional». ¡Ole, ahí te queda eso! ¿Nada que objetar, verdad?

  Miren, que el Gobierno no haya presentado los Presupuestos Generales no me gusta nada de nada. Que el Gobierno gobierne a base de decretos tampoco, tiene que negociar más, lo cual no significa bajarse los pantalones siempre. Negociar es un toma y daca, no un toma y toma.

  ¿Hablamos de regularizaciones de emigrantes? Madre mía, lo que hay que escuchar. Esta regularización se hace para personas que ya viven con nosotros, es justo que se hagan con el fin de garantizarles una vida un poco más digna. En el caso de los Menores Extranjeros No Acompañados el discurso de los racistas y xenófobos se centra en la seguridad ciudadana y la criminalización. Es vergonzoso por inhumano. Quienes más critican la regularización actual se les olvidó que Aznar hizo tres regularizaciones extraordinarias de inmigrantes, se han estimado en más de 520 000 las personas beneficiadas y M. Rajoy lo hizo con más de 360 000 inmigrantes durante su mandato. ¡Qué frágil es la memoria de algunos! ¿Se hundió el mundo por ellas? ¿Llevaron a la quiebra al país? No.

  Estoy muy preocupado por la deriva que está tomando la política en España. Los extemistas de derechas acusan al Gobierno y a quienes les apoyan de encrespar la sociedad, pero ¿no escuchan lo que se dice en el Congreso y el Senado y quién lo dice? Los insultos y mentiras parten del mismo lado. Se ve como algo normal que Abascal llame «hijo de puta» al presidente, pues miren, no lo es, y lo que es peor es que el insulto es repetido como un mantra por los asistentes a sus mítines. Luego sale el ministro Puente, les pone de vuelta y media, sin insultos, con ironía e información y se sienten ofendidos. No me extraña, la ironía no la entienden. ¿Ustedes escuchan a Tellado, Muñoz, Álvarez Toledo, Gamarra, Hernando etc.? No argumentan insultan. ¿Han escuchado a un ministro insultar? No se hagan trampas. Pues eso.

  Quienes me traten de sanchista se equivocan, pero me da igual. Me acusarán de dogmático, intransigente, pero no me darán, no lo han hecho hasta ahora, argumentos racionales, solo me han soltado vomitonas de odio.

  Nunca he visto una campaña tan brutal contra un político en España. Me parece a mí que las extremas derechas se ven desbordadas por la figura de Sánchez y ante su incapacidad para derribarle recurren a las formas más miserables e indignas de acoso. La manera de actuar de la oposición tiene unos tientes tan antidemocráticos que resulta muy peligrosa para el devenir del país.

 

 

 

 

 

 

 

16 mar 2026

Batiburrillo mental

 

  No sé si llamarlo batiburrillo o caos mental a lo que tengo y padezco. Incluso no sé sí achacarlo a la edad. De todo puede haber un poco o un mucho. Entiendo este mundo, lo que se puede, pero no acabo de comprenderlo.
  Ven, mucha incomprensión y cacao mental.
  El mundo lo han puesto patas arriba unos pocos. Trump es el máximo exponente público, pero son muchos los que le acompañan en la locura que solo tiene un objetivo: el dinero. Han decidido ganar aún mucho más por la vía más rápida y violenta. Es la ley del más fuerte, amigo. Y a ese carro se han sumado muchos, demasiados, que se consideran ecuánimes y buenas personas. Han aceptado la violencia, también la verbal, como herramienta para alcanzar unos fines que consideran lícitos y justificados.
  Ante esto la cabeza me explota. Justifican, o no le dan mayor importancia, a la guerra desatada por Rusia en Ucrania. El genocidio israelí en Gaza se defiende por la presencia entre los palestinos del Hamas. Olvidan que el grupo terrorista fue financiado con el consentimiento del gobierno de Netanyahu. Las amenazas de ocupación de Groenlandia se lo tomaron como una bravuconada más de Trump, tanto que la mayoría de los países de la UE se pusieron de lado. EEUU secuestró al dictador venezolano Maduro y prácticamente los dirigentes mundiales callaron. El presidente estadounidense amenazó a Canadá y México y se lo tomaron como otra broma estúpida de ese lunático demente. Cuba siempre está en la mira de ese tipo que preside el país más poderoso del mundo, por su armamento no por otra cosa, y da igual. Nadie dice nada. La última, la más sonada y peligrosa hasta ahora, ha sido el ataque a Irán. Quitando a Sánchez el resto de los dirigentes de la UE se han callado. No importa que Trump dijera hace un año que habían acabado con la industria nuclear iraní o que se sumó al ataque ya que Israel iba a atacar. La cosa no acabó ahí, Israel bombardea en el Líbano con la disculpa de que allí tiene su sede los terroristas de Hezbolá. Ya hablan de ocupación terrestre.
  Las consecuencias de la guerra en Irán están repercutiendo en la estabilidad mundial. Miren si la cosa está mal que Ursula von der Leyen, la Presidenta de la Comisión Europea, dijo que nos olvidemos de lo que conocíamos hasta ahora, refiriéndose al derecho internacional y las negociaciones para solventar problemas, de eso nada, ahora el que los tenga más grandes es el que manda. Oigan, me refiero a los misiles, aunque no solo. Pues a esta buena señora no le leyeron la cartilla en condiciones. Peor es lo del Secretario General de la OTAN, Mark Rutte. Este hombre es un bufón que ríe las gracias al matón de Trump. En eso de reírle las gracias al yanqui también estuvo el canciller alemán, Friedrich Merz, mientras se metía con Pedro Sánchez.
  La actitud de esos dirigentes ha dejado mucho que desear, y no es que se postrarán ante el «naranjito», que también, es que han dejado en muy mal lugar a la UE, a Europa y el papel que se suponía que representaba de moderación, concordia y apuesta decidida por la paz.
  Estas cosas alteran mis neuronas y me encienden.
  Mirando al panorama nacional la cosa no mejora. Abascal, Feijóo, Ayuso y Aznar forman un cuarteto que se apuntan a todos los bombardeos, nunca mejor dicho, de los de Estados Unidos, desde luego, sin hacerle ascos a los de Israel. Todo sea por defender la cultura judeo-cristiana, que dicen ellos. Pues vaya cultura de mierda que se basa en la aniquilación de otros seres humanos.
  Seamos sinceros, lo que más les importa es la pasta que les dan los grupos de presión israelís.
  Volvemos a recordar aquel «No a la guerra» de 2003 en la guerra en Irak. Para muchos españoles la imagen del «Trío de las Azores», Tony Blair, George Bush y José María Aznar, los dos últimos con los pies subidos a una mesa, son inolvidables. El belicoso Aznar sigue sin pedir perdón y nuevamente quiere que España se involucre en otra guerra inventada por Trump para mayor gloria, y sobre todo dólares, de USA.
  No me digan que no es para que las neuronas se vuelvan locas.
  Vale, son dirigentes políticos españoles y mundiales, pero ¿y los ciudadanos de este país?. Pues hay que joderse con una parte de ellos. Quieren que España se alíe con Estados Unidos e Israel en una guerra no declarada y que a todas luces beneficia a esos dos países. Esos españolitos tan aguerridos se han olvidado de los atentados de Atocha del 11 de marzo de 2004.
  Esto me produce una desazón de la que no me libro. ¿Cómo puede haber ciudadanos españoles que prefieran una guerra, de efectos todavía inimaginables, qué no sabemos cuánto va a durar y, sobre todo, cuántos muertos va a costar?. Esos españoles belicosos optan por la muerte antes qué por las negociaciones y el respeto a las leyes internacionales. Se han olvidado de dos guerras mundiales con millones de muertos. Las guerras nunca solucionan nada. Pueden esconder los problemas un tiempo, pero acaban saliendo a la luz. No, los muertos no se olvidan. ¿Alguien en su sano juicio puede pensar que los palestinos supervivientes de las masacres israelís van a olvidar ese genocidio?. Hezbolá no desaparecerá.
  En España se vivió una Guerra Civil y durante muchos años asistimos a la barbarie y asesinatos de ETA. ¿Ya se nos olvidó el sufrimiento por tantas muertes de compatriotas? Parece que si.
  Un querido amigo me comentaba, creo que acertadamente, que los recuerdos permanecen durante tres o cuatro generaciones como mucho, luego esa memoria reciente se difumina. Valga de ejemplo como entre los más jóvenes la figura de Franco es vista con cierta benevolencia, o mucha en demasiados casos. El revisionismo histórico está calando en esa cuarta generación a la que le queda muy lejos, que ni siquiera han estudiado en los libros de Historia o han oído hablar de el dictador Francisco Franco.
  A poco que se piense en ello cualquier persona con un mínimo de sensatez, de sentido democrático y conocimiento histórico, no puede apoyar por activa o pasiva las justificaciones del fascismo, pues de eso estamos hablando.
  Me preocupa mucho la deriva que están tomando muchos ciudadanos españoles y su apoyo a las extremas derechas ya que con ello están dividiendo la sociedad y haciendo tambalear los principios democráticos. Eso es muy serio.
  Esta severa inquietud me hace más beligerante hacia los que atentan contra la democracia, pero siempre desde la democracia para la democracia. La pasividad nos conduce a ese mundo oscuro, tenebroso, en el que nos quieren volver a meter. Mi cabeza será un caos, andará liada por esos batiburrillos, pero no pierdo el norte, ese norte está en la democracia, el respeto a las leyes, y sobre todo en la vida.

 

20 feb 2026

El impertinente González


  Los expresidentes de EEUU, hasta ahora, tenían una función diplomática, ceremonial e incluso de asesoramiento a petición del presidente en ejercicio. Eran otros tiempos. En España, al menos que sepamos, eso es imposible. Los enfrentamientos del pasado los mantienen y en muchas ocasiones parece que siguen en la vida política activa. No siempre es así. Hay un caso curioso de enfrentamiento furibundo en el pasado que parece que se les olvidó, me estoy refiriendo a Felipe González y José María Aznar. Del «váyase, señor González», lo más suave que le decía Aznar a González, ahora celebran actos juntos en los que además se muestran de acuerdo y muy unidos. Tampoco es de extrañar, tienen un odio compartido: Pedro Sánchez.
  El odio y las campañas de desprestigio contra Sánchez se estudiarán en las facultades de Ciencias Políticas, no tengo duda. Aznar, con su fiel lacayo Miguel Ángel Rodríguez (MAR) inició una nueva forma de hacer política en la que los insultos y malas maneras constituían el peso del argumentario político. Con la llegada al poder de Sánchez, para más inri moción de censura por medio, los decibelios han subido hasta un nivel impensable. No se lo han perdonado.
  El indolente M. Rajoy el día de la moción que le descabalgó prefirió pasar la mayor parte del tiempo en un restaurante ante una opípara comida y los güisquis posteriores que asistir a su funeral político. Pasó un tiempo en relativo silencio, roto por la publicidad de algún libro que escribió, pero no se resistió a engrosar la lista de expresidentes metomentodo en plan faltón.
  Desde ese momento, el sucesor de M. Rajoy, Casado el Breve, afiló uñas y dientes para despedazar a Sánchez. Poco le duró la alegría. Al muy ingenuo no se le ocurre otra cosa que enfrentarse a Isabel Natividad Díaz Ayuso quien con la inestimable ayuda de MAR y sobre todo de Aznar, con el apoyo de la condesa consorte de Bornos, oséase Esperanza Aguirre, no les duró ni un asalto.
  La verdad verdadera es que el único que se salva es José Luis Rodríguez Zapatero, hace chistes, tira de ironía, pero no insulta. A este bambi le cayó también la del pulpo. Ahora es otra pieza a cazar.
  Siempre es lo mismo, no gobierna el PP y tenemos bronca asegurada. 
  Tras «el Breve» le sucedió el moderado Feijóo. Lo de la moderación no le llegó ni a un anuncio. Madre mía, menudo carnero. De tanto dar con la cabeza ha dejado reducidas sus neuronas a la nada. Torpe, ignorante hasta decir basta, no deja de intentar dar cornadas, pero al ser tan inepto la mayoría de las veces queda en ridículo.
  A estos líderes se unieron en los ataques a Sánchez los despojos de su extrema derecha con la infiltrada en el PP, Isabel Natividad Díaz Ayuso, la fata pasea perros. Esa mujer necesita una tesis sobre la idiocia para ella sola. Entiéndase en este caso el término idiocia como el empecinamiento de IDA en asegurarse por borrar cualquier atisbo de inteligencia en su cabeza. En su descargo hay que decir que para esa misión cuenta con la inestimable ayuda de MAR el sobrio.
  Lo anterior sirva de repaso, breve y magnánimo, de los adversarios políticos de Pedro Sánchez. Eso sin contar con el acojonao pirao de Waterloo, tradúzcase por Puigdemont.
  Por si esto no fuera bastante, Sánchez ha tenido que gobernar en unos momentos en los que hemos pasado por la pandemia, el COVID-19, volcán de Palma, crisis financiera, guerra de Ucrania, genocidio en Palestina, inundaciones y la terrible dana en Valencia, un apagón en toda España, el accidente mortal en el tren y los problemas en las líneas ferroviarias, eso sin contar con los ataques a Begoña Gómez y al Fiscal General del Estado, probablemente se me olvida algo.
  Es en este contexto en el que entra en las refriegas Felipe González. Al expresidente no le gustó nada de nada que Pedro Sánchez venciese en las primarias a Susana Díaz, su candidata, de ahí en adelante no ha perdido ocasión para ponerlo de vuelta y media. En esas pírricas contiendas Felipe está acompañado por exministros de su etapa de presidencial, así como de altos cargos afines, hasta Alfonso Guerra se sumó a la batalla. Lo dicho, hay enemigos que unen mucho. Felipe, el hombre de la pana, - mileniales revisar la Historia reciente de España – cuenta con un guerrero muy aguerrido, Emiliano García Page, presidente de Castilla-La Mancha. Uf, ese barón socialista está desmadrado desde hace tiempo, no pierde una oportunidad para darle por arriba y por abajo a su secretario general y presidente del Gobierno.
  Felipe, el hombre de la pana amigo de Carlos Slim, de Gustavo Cisneros – para los que no se acuerden son dos multimillonarios – no es tan repetitivo como Page, pero cada una de sus presentaciones en público las aprovecha para hacer campaña, contra Sánchez, desde luego. La última, y más sonada hasta ahora, son las declaraciones que hizo en Los Desayunos del Ateneo, donde afirmó que en estas circunstancias y con Sánchez como candidato, el votará en blanco. Tal cual. Tuvo cuidado y afirmó que no hará campaña por ningún partido, aunque podría pedir el voto en blanco, pero no lo hará. Hay que joderse con Felipe. ¡Venga, que no nacimos ayer! Fue un poco más lejos y se mostró escéptico acerca de que Pedro Sánchez se retire si pierde las elecciones. Vamos, está diciendo lo mismo que las extremas derechas que repiten machaconamente que el presidente solo quiere mantenerse en la poltrona al precio que sea. No diré yo que no, pero Felipe y las derechas extremas coinciden en la opinión. Para introducir más tensión dentro del PSOE aseguró que ya hay socialistas dispuestos a suceder a Sánchez. Así, sin presionar. Como no se quedó contento soló una barbaridad descomunal, el hombre de pana no pactaría con Vox, «pero a mucha más distancia estaría que yo pactara con Bildu», ¡tócate las narices! Mírese como se mire, Felipe González Márquez blanqueó a Vox. Otra vez más se sumó a las tesis de las extremas derechas.
  Miren, estos comentarios, en la etapa de Felipe González como secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, nadie se atrevió a soltar tamaños dislates, nadie. En caso de hacerlo lo hubieran decapitado de forma inmediata. Aquella frase atribuida a Alfonso Guerra «el que se mueve no sale en la foto» se ajusta a la realidad. Por cierto, ministros y allegados polítcios de González en privado le llamaban dios. Vaya, vaya.
  Felipe tuvo su momento y logró enormes avances, por cierto, muchos de ellos se los adjudica el Emérito Bobón, pero también tuvo sombras. No voy a recordarlas – mileniales a Wikipedia - Ahora resulta que para el PP es un gran y buen socialista, parece que sea uno de los suyos de tantas lisonjas que le sueltan.
  Señores expresidentes, dejen de joder con la pelota. Disfruten de su pasta y estatus y no nos calienten la cabeza. ¡Están más guapos callados!
  Como todo hay que explicarlo, les hago una confesión que ya hice en varias ocasiones: Pedro Sánchez no es santo de mi devoción. Ahora díganme que he mentido en algo, saben que no lo hice, aunque los hooligans no lo querrán reconocer. Con su pan se lo coman.

 

 

 

 

10 feb 2026

El PP convoca elecciones, les sale el tiro por la culata y la extrema derecha avanza

 

           

  Van dos, ¿para qué les valió? Para poco. El PP convocó elecciones en Extremadura y los resultados no fueron los que esperaban. Vox sigue teniendo la llave de la gobernabilidad en la comunidad extremeña, ahora con más fuerza. No fue una buena idea.
  Los resultados electorales de Aragón repiten la historia. El PP gana, pero pierde dos escaños. Vox duplica los resultados de 2013 y se pone en catorce diputados. Vox va a redoblar la presión y las exigencias al PP.
  Tanto en Extremadura como en Aragón anticiparon las elecciones como forma de ejercer presión al gobierno de Pedro Sánchez. Feijóo y los suyos estaban convencidos de que los resultados les iban a favorecer, una vez más han demostrado su incapacidad para analizar la realidad. La estrategia elaborada por Feijóo fue errónea y obligar a los presidentes autonómicos a adelantar los procesos electorales les ha llevado a una situación aun más endiablada y dependiente de Vox.
  Estos resultados no deben extrañarnos. El PP asumió como suyas propuestas de la extrema derecha pensando que le darían buenos resultados, pues no. Lo que ha conseguido es blanquear las ideas xenófobas, racistas, negacionistas de los fascistas que lo único que quieren es acabar con la democracia para instaurar un gobierno autoritario y fascistoide a modo y manera de Orbán en Hungría y Trump en Estados Unidos.
  La verdad es que el avance de la extrema derecha me preocupa, peor, me da miedo. No exagero. Viendo las imágenes que nos llegan de USA es para atemorizarse. No se crean que sí llegan al poder iban a hacer cosas muy diferentes. Primero modificarán la legislación y cuando estén bien asentados en el poder mostrarán sus verdaderas intenciones. Será tarde.
  Los resultados electorales en una democracia son «sagrados». Por mucho que nos disgusten no podemos promover un asalto al Congreso como hizo Trump el 6 de enero de 2021.
  Tenemos suficiente información acerca de los planteamientos de Vox, lo que hace y lo que deja de hacer, así como el rigor -carecen de él - de sus ideas. Muchas de sus propuestas son descabelladas o imposibles de llevar a la práctica y, sin embargo, elección tras elección incrementan los apoyos, ¿cómo es posible? Parece bastante claro que la desafección con los partidos tradicionales, PP y PSOE, es determinante y no parece que se reduzca, al menos de momento. Las extremas derechas utilizan las redes sociales como herramienta para difundir sus bulos y mentiras que calan en una parte muy relevante de la sociedad. La falta de expectativas reales o inducidas por esos bulos calientan la cosa pública. La inmigración es el arma más poderosa que utilizan. En estos últimos días, con la regularización que ha puesto en marcha el Gobierno sirvió para encrespar más a los que ya iban calientes con esa cuestión.
  Vale, pero eso no explica como los ciudadanos se montan en ese carro. ¿Falta de información? Tenemos a nuestro alcance toda la que queramos. Encabronamiento generalizado y votan a la extrema derecha para fastidiar. Sí este es el motivo flaco favor se hacen. ¿Les votan por moda, sobre todo los jóvenes? No hay duda que la causa es de una pandemia de imbecilidad fascistoide que asola el mundo.
  Da igual, los interrogantes son muchos. Lo que es evidente es que una parte de los ciudadanos se van a la abstención e incluso algunos votantes del PSOE, por ejemplo, han apoyado a Vox. Increíble pero cierto.
  Tanto en Aragón como en Extremadura el PSOE se dio un batacazo muy serio. En ambas comunidades pusieron de cabeza de lista a personas con lastres, especialmente en el caso de Extremadura, en Aragón Pilar Alegría no estaba pegada al territorio de forma continuada. En ambas comunidades el desgaste del gobierno central les pasó factura.
  El estropicio que hicieron los votantes a Podemos fue total. Podemos-AV pasó de casi veintisiete mil votos en 2023 a 6206 en Aragón. Peor imposible. Esta gente sigue cometiendo los mismos errores. Están empecinados en un dogmatismo que les está conduciendo a la futilidad y no aprenden. El todo o nada no vale en una democracia. Esas cabezonerías indiscutibles, según ellos, les hace perder presencia en los órganos de poder por lo que no pueden llevar a la práctica ninguna de sus ideas. Se están convirtiendo en un partido tan residual que no tiene valor alguno para los ciudadanos. Pues nada, sigan en sus trece y quedarán reducidos a una anécdota. Ah, por favor, dejen de estar todo el día enfadados y moderen sus formas en público, asustan al personal.
  El PP está normalizando a Vox y dándole una visibilidad impagable. Esta realidad no le va a servir al PSOE para ganar votos, no se equivoquen. Las bajadas de pantalones, sobre todo con Junts, es uno de sus mayores «pecados». La chulería de esa gente es insufrible y ofenden a cualquier ciudadano con un mínimo de prudencia. Señores socialistas, no se equivoquen con Ayuso, las barbaridades de esta impresentable tampoco les van a dar votos.
  El PP de Feijóo es un desastre y no están cualificados para gobernar. Los de Vox no hay por donde cogerlos y, sin embargo, siguen subiendo. El PSOE anda a uvas, bueno, no sabe a lo que anda. Hacen demasiadas pijadas y sus logros, que los tienen, pasan desapercibidos por una mala comunicación y por sus alianzas parlamentarias.
  Los partidos a la izquierda del PSOE ya se pueden poner las pilas para hacerse con la sangría de votos de los socialistas y esperemos que Podemos se deje de gilipolleces y se sume a esa convergencia de la izquierda. En este caso, IU tiene mucho que decir y debería ponerse al frente de la iniciativa sin complejos ni temores.
  El PP debería estar muy preocupado. Sí finalmente llegan al Gobierno y  gobiernan en coalición que se preparen y, sobre todo, ya podemos estar prevenidos para hacer frente a un gobierno que querrá desmantelar el Estado y dejar en nada los avances sociales. Hay demasiados ciudadanos que hasta que no sufran en sus carnes las políticas de las extremas derechas no aprenderán, el problema es que nos van a joder a todos.
  Por delante habrá elecciones en Castilla y León y tal vez en Andalucía, no queda mucho tiempo para ir frenando a las extremas derechas, en Portugal lo hicieron, ¿aquí lo harán?

24 ene 2026

La agonía de un gobierno o el arte de la resistencia

 

  El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo, estuvo inspirado, según algunos autores, en la figura de Fernando el Católico. Es de sobra conocido que ese libro trata del poder y como conservarlo por el medio que sea necesario, anteponiéndose a cualquier ideal. Parece que Pedro Sánchez es el prototipo de príncipe actual y que Maquiavelo se regocijaría ante alumno tan aventajado.
  Sánchez es un superviviente político, nadie lo puede negar. La resilencia que ha demostrado parece no tener límite. Se enfrentó a los líderes de su partido y salió victorioso. Triunfó su moción de censura contra M. Rajoy. No ganó en votos y diputados en las elecciones generales de 2023, pero fue capaz de construir una mayoría parlamentaria que le dio la presidencia del Gobierno.
  Pedro Sánchez tuvo que hacer frente a una terrible pandemia, el volcán de La Palma, incendios devastadores, una dana en Valencia, en la parte que toca a un gobierno central de un país tan descentralizado. A nivel internacional la guerra de ocupación rusa en Ucrania, el genocidio en Gaza,  la llegada de Trump al poder y sus locuras, una de las últimas hacerse con Groenlandia.
  No ha sido una presidencia fácil. No tengo dudas, Sánchez sería el elegido por Maquiavelo para desarrollar un nuevo tratado sobre el «arte» de gobernar.
  La oposición del PP con Feijóo a la cabeza fue, desde el primer momento de acoso y derribo, no lo han conseguido hasta ahora. La extrema derecha en su línea, inflamando la convivencia. El PP se acercó a las posturas extremistas de Vox y ahora no se diferencian. Feijóo es un líder más blandurrio que los relojes de Dalí, hace lo que le deja hacer Isabel Natividad Díaz Ayuso y la FAES, que es quien manda realmente, o lo que es lo mismo, Aznar.
  La decisión de pactar con Bildu y los nacionalistas catalanes, el PNV no está tan mal visto en las filas del PP, levantó muchas ampollas y les sirvió de argumento para soltar barbaridades incendiarias nada democráticas. La Ley de Amnistía, de 2024, con la que se dijo que se quería normalizar la vida política y social en Cataluña acabó de chamuscar la convivencia. No cabe duda de que esa ley fue una imposición de Junts, especialmente, también de ERC, con el fin de sacar de la cárcel a los políticos encarcelados y, sobre todo, lograr que el cobarde de Puigdemont - ¿se me nota que no me cae bien este tipo?- pueda regresar a Cataluña.
  Los nacionalistas siempre han sabido aprovechar los momentos de debilidad de los gobiernos centrales para ampliar sus demandas e incrementar su autogobierno. Esta legislatura es una perita en dulce para ellos. Si esto fuera suficiente para encrespar a las extremas derechas, incluyo al PP, no es menos exasperante, y ahí estamos muchos ciudadanos, la chulería, las formas tan chuscas que utilizan los de Junts, especialmente la portavoz en el Congreso de Junts per Catalunya, Miriam Nogueras – otra que me cae como una patada-. Esta mujer es desagradable. Anda con un careto puesto que echa para atrás y cuando habla ofende. El desprecio hacia el Gobierno y los ciudadanos no catalanes resulta ofensivo.
  Los socialistas, con Pedro Sánchez a la cabeza, podrán argumentar lo que quieran, pero para mantenerse en el poder están dejando de lado parte de sus principios y llegan a rebajarse ante los siete diputados de Junts. Puigdemont dirige la estrategia desde Bruselas y todos sus planteamientos van dirigidos a lograr su regreso a España. Sus posturas se han radicalizado aún más por la irrupción de Aliança Catalana, grupo independentistas de extrema derecha, que está poniendo en peligro los apoyos de Junts.
  La situación es endemoniada. La macroeconomía va bien, pero la economía familiar se resiente ante la subida constante de precios y unos salarios que resultan insuficientes para muchos ciudadanos. Hay trabajadores en activo que llegan a final de mes con apuros; el desempleo en los jóvenes es muy elevado; las clases medias han perdido poder adquisitivo mientras los más ricos siguen ampliando la brecha económica.
  La vivienda tiene unos precios desorbitados, en relación a los salarios, y los alquileres están por las nubes. Uno de los motivos, si no el principal, del incremento de los precios del alquiler son los pisos turísticos que además han desalojado a los antiguos inquilinos del centro de las ciudades y los han llevado a la periferia con precios mucho más elevados. Podemos recordar el expolio que realizó Ana Botella siendo alcaldesa de Madrid que vendió a fondos buitres 1 800 viviendas públicas.
  Estos problemas, precio viviendas, salarios bajos, paro juvenil, son los grandes problemas de este país, que unido a las incesantes mentiras, bulos y manipulaciones de las extremas derechas han convertido en irrespirable la vida en España.
  Y como éramos pocos… se hacen públicos los «asuntillos» de Ábalos, Cerdán y Koldo, los dos primeros fueron secretarios de organización del PSOE, es decir, los números dos de su partido. Hay cosas por aclarar, pero tiene mala pinta. No parece que haya financiación ilegal del PSOE, pero esos casos son muy graves. Para rematar conocemos los casos de acoso sexual a mujeres de militantes socialistas con puestos relevantes. Es tan grave que muchas socialistas han puesto el grito en el cielo, con razón. Luego están los casos de Begoña Gómez, mujer del Presidente, y de David Sánchez, hermano de Pedro Sánchez. Aquí, sobre todo en el caso de su mujer, hay un caso de acoso judicial clarísimo. Igualmente se trata de acoso político-judicial el juicio y la sentencia contra el ex Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz.
  La corrupción es endémica en España, no hay matices, lo cual no quiere decir que en otros países, incluidos los de la UE, no la haya. El primer paso para acabar con ella es abolir los aforamientos de todos los ciudadanos, incluido el Rey. Otra medida que me parece relevante es la investigación económica y laboral de los excargos políticos en los años siguientes a dejar su cargo, en los siguientes diez años, seguro que se puede hacer legalmente. Así se comprobarían sus incrementos patrimoniales «atípicos» sí los hubiese. No me parece absurdo. Todos conocemos los casos de algún concejal que en poco tiempo aumentó sus propiedades y patrimonio, ya sabemos que a niveles más altos es exagerado. La existencia de comisiones, o cómo quieran llamarse, de investigación externas para controlar los gastos e ingresos de los partidos debiera ser obligatoria, así como en base a sus informes se lleven a los juzgados a los cargos políticos de esos partidos políticos sí incumplen las leyes, sin aforamiento, desde luego. Por cierto, se dan cuenta de que todos los políticos, bueno, la mayoría quieren mantener el aforamiento, da que pensar que existe una connivencia entre las altas instancias judiciales y los altos cargos políticos. Ya, ya sé que dicen que es para que no tengan denuncias por parte de cualquier ciudadano y no puedan desarrollar sus funciones. No trago. Vemos  continuamente como organizaciones de extrema derecha, Hazte Oír, Abogados Cristianos... presentan denuncias basadas en noticias falsas que son aceptadas por determinados jueces y no son capaces a frenarlos legalmente, pero eso sí, que cualquier ciudadano puede denunciar a un político eso no. Manda narices.
  Esta legislatura está resultando endiablada. Las extremas derechas están rabiosas y cuentan con la ola conservadora mundial que les viene muy bien. Perdón, me expresé mal. No es una ola conservadora, es fascista, cualquier otro adjetivo es un lavado de cara. Muchos jóvenes se suman a esa corriente fascistoide sin tener absolutamente ninguna idea de lo que eso supone. Es una plaga peligrosísima y para muestra el botón Trump.
  Pedro Sánchez, los socialistas, han cometido muchos errores, en demasiados casos hasta por no saber transmitir, o hacerlo fatal, los mensajes. Han dejado el relato en manos de las extremas derechas.
  Creo que Pedro Sánchez cometió un error monumental al no convocar nuevas elecciones en vez de pactar con Junts, cosa muy diferente a hacerlo con ERC, incluso con Bildu.
  Somos una democracia mejorable, pero como todas. La democracia se perfeciona, o debe perfecionarse, continuamente. Decir que en España no hay democracia es absurdo, lo dicen quienes son gilipollas o unos mentirosos y lo jodido es que hay muchos que se lo creen.

 

 

 

 

 

17 may 2024

Cinco días que conmocionaron España


  Pedro Sánchez pasó de ser un tipo maquiavélico con mucha suerte a un ñoño inmerecedor de ostentar el puesto de presidente del Gobierno. En un golpe de efecto pergeñado en solitario conmocionó al país con la hipotética renuncia. Lo hizo, además, a través de una red social para sorpresa del respetable. El anuncio cayó como una bomba. A la derecha extrema, el PP, les pilló, como a todos, desprevenidos e inicialmente quedaron sonados. Los partidos en los que se apoya el Gobierno no salían de su asombro y perplejidad. Aparentemente todo fue por amor a su esposa. La oposición del desconcierto inicial pasó al recochineo y con posterioridad al ataque furibundo, vamos lo de siempre.
  Nadie se explicó las razones. Los cinco días de silencio presidencial dieron para todo tipo de cábalas. Del escrito presidencial parecía deducirse que tenía la intención de dimitir. Nada más lejos de la realidad. El lunes 29 de abril dejó claro que no lo iba a hacer y que volvía, nunca se fue, con renovados bríos.
  Escuchadas y leídas muchas opiniones de todo el espectro político no me quedo con las ganas de expresar la mía.
  Tengo serias dudas de que la carta fuese redactada por él en la intimidad. Los presidentes tienen muchos asesores, unos oficiales y otros no. No me creo que una decisión de ese calibre la tomase  sólo, es más, creo que todo fue parte de un plan muy estudiado. Vistas las repercusiones que tuvo desde el primer momento es lógico que se adjudique en exclusiva la decisión. El ego es el ego.
  El acoso que recibió Sánchez desde el primer momento no lo sufrieron ni González ni Zapatero, al menos no con la inquina que él lo recibe.
  La inclusión de Óscar Puente en el Gobierno fue el primer indicio de que algo estaba cambiando. Necesitaba un mamporrero con desparpajo capaz de hacer frente a una derecha radicalizada y faltona. Puente está cumpliendo con su papel a la perfección. No me gusta el tono bronco en los ministros, en los cargos públicos, pueden ser duros pero con la sonrisa en la boca.
  La denuncia contra Begoña Gómez, compañera de Sánchez, la aprovechó para dar un golpe de efecto. Les habían dado por todos los lados pero al involucrarla directamente en la contienda se lo pusieron fácil.
  Al Partido Socialista de Euskadi no le fue mal en las elecciones. El PSOE necesitaba un empuje de cara a las elecciones catalanas y las europeas. No fueron los únicos motivos.
  Desde hace años los marcos, el relato político, lo establece la extrema derecha y la derecha extrema, Sánchez decidió que su partido, y él, tienen que convertirse en relatores. Los argumentos de la derecha apelan a los sentimientos, a las tripas. No hablan de economía, medio ambiente, proyectos de futuro, se centran en temas como la inmigración, la inflación, a pesar de ser una de las más bajas de la Unión Europea, el feminismo, de las ocupaciones de viviendas aunque sean contadas, etc. y declaran una guerra cultural.
  A pesar de los bulos sobre la precariedad económica la realidad les desmiente al menos en lo que se refiere a las grandes cifras económicas, incluidos los resultados de los bancos y empresas.
  La derecha extrema y la extrema derecha acusan a Pedro Sánchez de ocupar los cargos institucionales con personas de su confianza. Lo dicen como si eso no fuera lo usual. ¿El PP no nombra a una persona de su confianza para el puesto de Fiscal General del Estado? ¿El Centro Investigaciones Sociológicas?…  Claro que lo hizo, así funcionan nuestras democracias. Lo que está claro es que el PP sí que está incumpliendo la Constitución al no permitir la renovación del CGPJ (Consejo General del Poder Judicial). Por cierto, PSOE, PP y Unidas Podemos pactaron la renovación del Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo, el Tribunal de Cuentas y la Agencia de Protección de Datos, pero el CGPJ no, de eso ni hablar. A estas alturas ¿alguien duda del motivo?
  Pedro Sánchez apeló al sentimentalismo, al victimismo, e hizo un llamamiento al regeneracionismo democrático. Con ese argumento estaba creando un nuevo marco, un relato. Como reacción desde la derecha extrema, que no es otra que el PP, han modificado su discurso y ahora además de dictador le imputan el ser generador de bulos.
  Mientras, Óscar Puente continua con su labor. Señor Puente, no debería comportarse como Rafael Hernando y otros, queda muy feo. Ah, perdoneme por compararle con Hernando, a este solo le supera MAR.
  Sánchez, durante esos días, fue el único tema.
  A los partidos independentistas que apoyan al Gobierno no les hizo mucha gracia la «espantá». No lo dijeron en público, faltaría más, pero les debió entrar el canguelo. Tenían, tienen, mucho que perder. Los independentistas y el Partido Socialista llegaron a magníficos acuerdos con mucho dinero por medio para los primeros, acuerdos que no están cumplidos. La amnistía no está aprobada y eso en las huestes catalanas debe inquietar mucho.
  Curiosamente la amnistía no estuvo presente en el debate electoral catalán. Los resultados fueron buenos para los socialistas catalanes y ahora queda por saber si conseguirán la presidencia de la Generalitat. Puigdemont sigue siendo un bocazas. Continua con sus delirios. Huyó como un chorizo cobarde y a pesar de ello obtiene unos buenos resultados.
  Un paréntesis. ¿Se imaginan a Puidemont y a Ayuso en un cara a cara? Cierro paréntesis partiéndome de risa por la imagen.
  Nos quedan días de incertidumbre que se empezarán a despejar tras las elecciones europeas. Veremos si los independentistas apoyan unos presupuestos generales, atenúan sus críticas, no que las realicen de forma no tan chulesca, y muestran más apoyo a la gobernabilidad de España. Con los independentistas hay que fijarse más en lo que hacen que en lo que dicen, son unos bocachanclas.
  No menos importante es el cierre de filas que logró Sánchez dentro del PSOE. La vieja guardia socialista se la tiene jurada. Se hizo querer por los suyos y le dieron su amor. Con esa reafirmación de su liderazgo, vía apoyo y aplauso público, los González, Guerra, e incluso el García Page quedan aún más desautorizados.
  La guinda del pastel fue la repercusión internacional que tuvo y el apoyo que consiguió.
  La amnistía no es del agrado en muchos ámbitos económicos. No es descabellado pensar que desde el mundo financiero y económico recibió presiones. Esas cosas no trascienden en el momento, pero existir existen. A su favor, el de Sánchez, juega el peso que tiene dentro de la Unión Europea, los fondos logrados, lo bien que va la macroeconomía. Pensar que Feijóo y Abascal dirijan España les debe preocupar muchísimo más que la amnistía. La pela es la pela.
  La jugada de Sánchez no me gustó. La vendió como algo personal y el caudillismo en los partidos políticos es nefasto. La racionalidad política, la que debería tener, no se puede mezclar con una pulsión amorosa.
  De momento va teniendo suerte y parece que sale airoso de los líos en que se mete o le meten. El gobierno de España es muy serio para reducirlo a impulsos. Ideas, planificación y rigurosa ejecución son fundamentales para avanzar.
  La extrema derecha crece en el mundo. No hay que tratarlos con ligereza. Hacerles frente sí, desde la democracia más estricta, sin miedo, pero sin caer en sus métodos.
  Las utopías han movido el mundo. La izquierda tenía unas ideas que atraían a las clases media y trabajadora ya que los tenía en cuenta, hoy casi ni hablan de clases. La división del trabajo y sobre todo las rentas determinan donde nos encontramos cada uno. Las soluciones a los problemas no pasan por las individuales o grupales si no por las de las clases trabajadora y media, que son los pilares de la sociedad. A la clase alta, que no es el pequeño empresario, no es necesario que nadie les de soluciones a los problemas, no los tienen, ellos nos los generan a los demás.
  Pensábamos que la legislatura iba a ser emocionante, no llevamos un año y ya es un sinvivir. ¡Ay mamina lo que nos espera!

 

 

11 ene 2024

Legislatura endiablada


  Los resultados de las elecciones generales del 23 de julio de 2023 dejaron un panorama político harto complicado para la formación de un gobierno. Feijóo estuvo mareando la perdiz cuando estaba claro que no iba a conseguir los apoyos necesarios. Llevar como compañero de viaje a la ultraderecha fue un obstáculo insalvable, no fue menos relevante todos los insultos que profirieron al resto de los partidos por su apoyo al PSOE de Pedro Sánchez. Ni corto ni perezoso Alberto Núñez Feijóo tiró la toalla diciendo aquella estupidez de que él no fue presidente porque no quiso.
Llegó Sánchez y empezó a hacer encaje de bolillos. Los números estaban claros, Puigdemont y su partido, Junts per Catalunya, iban a tener la sartén por el mango. Las perspectivas no eran buenas y enseguida se confirmaron. Ellos pidieron y el PSOE les concedió todas sus peticiones. La que más trascendencia tuvo, tiene, es la concesión de una amnistía para todos los implicados en el «procés». Los socialistas hicieron de tripas corazón y pactaron con Junts y Bildu, tan denostados hasta esos momentos. Junts tenía además el lastre de Puigdemont, un prófugo de la Justicia. Bildu es ETA, eso dice la derecha extrema y la extrema derecha.
  Las justificaciones socialistas no han sido aceptadas por una gran parte de los ciudadanos. Han basado su decisión en que si no pactaban con los nacionalistas Vox, la ultraderecha, entraría en un gobierno del Partido Popular.
  Desde la firma de los acuerdos todo ha ido de mal en peor. Las concesiones del gobierno se suceden una tras otra. Han llegado al extremo que hasta los presidentes autonómicos socialistas pusieron el grito en el cielo con el tema de la condonación de la deuda catalana, luego aplicada a todas las autonomías, lo que ha significado un desequilibrio mucho mayor.
  Las gentes de Junts no engañaron, desde el primer momento dejaron muy claro que ellos solo tenían un interés, el de los catalanes, lo cual solo tiene de verdad un poquito. Defienden lo suyo, lo personal, y lo de unos determinados intereses empresariales vinculados principalmente a Pujol y al tres por ciento.
  PNV y Bildu son más discretos en sus exigencias, guardan más las formas, por contra ERC y sobre todo Junts están desbocados. Las elecciones autonómicas las tienen a la vuelta de la esquina y cada partido marca su territorio. Les importa un pito lo que pensamos y decimos los no nacionalistas. Tienen un plan trazado desde hace años y en estos meses han conseguido muchos de los objetivos que tienen marcados.
  Y como éramos pocos Podemos entra al juego de desequilibrar. No perdonan ni a Yolanda Díaz ni a Pedro Sánchez que les separase del poder. El dogmatismo del que hacen gala les va minando elección tras elección, parecen abocados a ser un partido residual e incluso desaparecer.
  Con todo este cacao el Gobierno no aprende. Sigue tirando de decretos ley sin pactarlos con los grupos que le apoyan y están que trinan. A Sánchez se le llena la boca con negociar pero a la hora de la verdad se le olvida. Lo sucedido con la aprobación de tres decretos ley por los pelos, broncas incluidas, debería ser un aviso para el Gobierno, no creo que les vuelvan a pasar otra.
  El Gobierno tiene que satisfacer las demandas de un montón de partidos, excepto PP, VOX y UPN. Un sin dios. ¿Merece la pena? Visto lo visto, como ciudadano no nacionalista, como asturiano que vive en una zona deprimida como es el suroccidente, creo que no. No es solo que las desigualdades se van a incrementar aún más, es que además tenemos que aguantar la chulería de algunos de esos nacionalistas.
  Entiendo que la organización de un país no puede ser monolítica y que las aspiraciones de todos los ciudadanos tienen que ser contempladas, pero no a cualquier precio. Si eso supone desequilibrios, desigualdades, insolidaridad inter autonómica nos va a ir muy mal.
  Por mucho que se empeñe el Gobierno no está negociando, está comprando votos y el precio que ponen por cada voto se dispara más que el precio de los alimentos.
  Al PSOE no le queda coherencia ni integridad política. El poder es lo trascendente, como se llega y como se mantiene en él no tiene importancia. Si pienso en Feijóo de presidente y Abascal de vicepresidente tiemblo. Me dan miedo.
  No sé lo que esta legislatura puede durar, lo que tengo claro es que el cabreo ciudadano va a seguir creciendo y están abonando la llegada de la extrema derecha.

 

31 oct 2023

Amnistía ¿para qué?


  La posible amnistía a los independentistas catalanes está enfrentando, una vez más, a los españoles. Tras el referéndum independentistas en Cataluña del 1 de octubre de 2017, la huida del entonces presidente Puigdemont y varios consejeros la vida política ha estado más «encabronada». Puigdemont huyó de España, no sé si en el maletero de un coche o no, y lo hizo tras la declaración de la independencia de Cataluña, que duró ocho segundos, y después que el Consejo de Ministros decidiese aplicar el artículo 155 y cesar al Govern. La Fiscalía había anunciado una querella por rebelión, sedición y malversación. La huida indica que el president y los suyos eran conocedores, antes y después, de que sus actos durante el denominado procés eran ilícitos.
  La democracia son leyes y formas. El incumplimiento de las leyes acarrea, si somos pillados, una sanción. Se supone que todos somos iguales ante las leyes, cuestión que está más que demostrada que no es así, pero eso no implica hacer excepciones. Los ciudadanos tenemos el deber de acatar, respetar y cumplir con la legislación vigente, aunque no estemos de acuerdo con ella; los políticos, por desempeñar un cargo público, no pueden eximirse de esa obligación.
  Hasta el 23 de julio, fecha de las últimas elecciones generales, la posibilidad de una amnistía no era posible ya que no tenía cabida en la Constitución, así lo afirmaron los dirigentes socialistas, incluido Pedro Sánchez. Los resultados electorales han modificado esa opinión. El presidente afirmó, ante el Comité Federal del PSOE, que quiere tomar esa decisión «por el interés de España». Apeló también a la convivencia entre los españoles, a la superación definitiva del conflicto con Cataluña. Reconoció que no tenía previsto tomar esa medida en estos momentos, es decir, que le vino impuesta por las circunstancias o lo que es lo mismo, por los resultados electorales.
  Van a realizar una consulta entre sus afiliados, que está muy bien, pero la pregunta es impresentable «¿Apoyas el acuerdo para formar un gobierno con Sumar y lograr el apoyo de otras formaciones políticas para alcanzar la mayoría necesaria?» De pena.
  Todos esos argumentos quedaron en agua de borrajas cuando dijo «Hay que hacer de la necesidad virtud. Es la única vía positiva para que haya Gobierno en España y no haya repetición electoral».
  Está claro, para formar gobierno son necesarios los votos de los independentistas catalanes, también los vascos, pero estos últimos tienen otra estrategia que no pasa, hoy por hoy, por el frentismo directo y el gobierno a cambio de ese apoyo tiene que amnistiar a todos los encausados por el procés. Junts per Catalunya pide más, no puede ser de otra manera. La amnistía acarreará, así lo exigen, que el acuerdo contenga una mención al 1 de octubre, al referéndum de ese día, en la que se diga que no fue un delito. Esto no es suficiente, lo comprendo. Si hacemos borrón y cuenta nueva hay que devolver los siete millones de euros de las fianzas por el procés, así lo exige Puigdemont que siguiendo su lógica tiene todo el sentido. Ya puestos a pedir nada de quedarse cortos. Junts pide recuperar la alcaldía de Barcelona, lo que supone desalojar al socialista Collboni. No puede faltar la cuestión de las «pelas». Exigen el reconocimiento de la deuda histórica con Cataluña, que estiman en 450000 millones. Reclaman la condonación de la deuda que la administración catalana tiene con el el fondo de liquidez autonómica (FLA), que estiman en 80000 millones de euros. Quieren recaudar todos los impuestos y alcanzar un pacto fiscal a modo y manera de los vascos y navarros. Recordar que el desmadre del «conflicto catalán» se produjo a raíz de la negativa de Rajoy a Más a conceder ese pacto fiscal. Hay más. Piden el traspaso de cercanías de Renfe.
  Esa posible amnistía no solo afectaría a Puigdemont y sus consejeros, hay unas tres mil personas encausadas por el procés.
  Me sigue sorprendiendo que los ciudadanos catalanes, los independentistas, se crean que la independencia solucionará todos sus problemas. Es de una ingenuidad absoluta. Convertirse en un minúsculo país es quedar en manos de las grandes multinacionales y poderes financieros, aún más. Los ricos y poderosos catalanes se harán más ricos y poderosos, pero serán marionetas de otros más poderosos y ricos. No sé si estarán pensando en convertirse en un Liechtenstein, Suiza no, que les queda muy grande, Mónaco o Gibraltar, vamos, en un paraíso fiscal donde se puedan realizar todo tipo de desmanes fiscales, pues nada, pero que sepan que los que hoy lo pasan mal seguirían igual o peor. Ni la independencia, al igual que una república, solucionan nada por si mismas.
  Una petición satisfecha es la de utilizar el catalán, euskera y gallego en el Parlamento español. El Gobierno en funciones está intentando que esas lenguas se puedan utilizar en el Parlamento Europeo. Nuestro Gobierno está dispuesto a correr con los gastos que esa medida puede acarrear. Ese ofrecimiento me parece muy significativo, parecen decir señores eurodiputados necesito que aprueben esto que las copas las pago yo, es decir, nosotros.
  Hay países de la UE que tienen tesituras similares. Hay está Reino Unido y Escocia - estos están fuera pero también les afectaría- Bélgica y Flandes, el nacionalismo padano de las regiones del norte de Italia, por ejemplo, ¿qué dicen? De momento nada de nada, al menos en público. Imagino que estarán mirando con preocupación lo que sucede en España y la repercusión que pueda tener en sus países.
  Esto es lo que piden los nacionalistas catalanes, que yo sepa y recuerde, pero puede haber más. Las negociaciones son secretas, faltaría más. No necesito que me cuenten lo que hablan a cada momento, sí quiero conocer el acuerdo final en su totalidad. Me queda una duda ¿que ofrecen los nacionalistas? Es una negociación en la que las partes tienen que ceder en algunas de sus pretensiones, ¿a qué renuncian los independentistas? De momento a nada. La amnistía es el primer paso, el referéndum vendrá más adelante. El propio Sánchez dijo en el Comité Federal de su partido que esa medida supondrá «el reencuentro total» pero «no es un fin en si mismo ni es el final del camino», «es un medio para avanzar en la convivencia». Estas palabras tienen una enorme importancia. Si no es el final del camino ¿cuál es? Las incógnitas que introduce son muchas.
  En varios de mis artículos de este blog manifesté una idea, o si quieren una sospecha, que algunos tienen en su cabeza transformar nuestro estado autonómico, cuasi federal, o sin el cuasi, en uno confederal. Visto lo visto cada vez me convenzo más de ello. Si se trata de eso díganlo y debatamos sobre ello.
  Pase lo que pase tenemos por delante tiempos muy convulsos y encrespados. Si hay gobierno con las condiciones que exigen los nacionalistas, sobre todo catalanes, la legislatura pasada nos va a parecer una broma. Será una bronca permanente muy subida de tono, como nunca. Los nacionalistas seguirán exigiendo para mantener el apoyo, no parece que con eso se den por satisfechos. En caso de no lograrse iremos a unas nuevas elecciones y la cosa no va a mejorar.
  Los nacionalistas se han mostrado insaciables. No están dispuestos a negociar, solo admiten el cumplimiento de sus exigencias.
  El PSOE toma esta deriva en contra de los que eran sus principios. Con la amnistía están dando por buena la conducta y los actos ilegales de unos cargos políticos. No lo asumo.
  El último acto, de momento, fue la entrevista del número tres del PSOE, Santos Cerdá, con Puigdemont en el Parlamento Europeo. La escenificación del lavado de la imagen del prófugo ha sido total. Tras todos estos movimientos del Gobierno no sabemos que están dispuestos a conceder, a aceptar, los independentistas. Todos sus movimientos son una provocación, no rebajan la tensión ni un milímitro. En esa reunión en Bruselas Puigdemont tuvo a su espalda una enorme fotografía de  unos ciudadanos llevando una urna, lo cual es una reivindicación del referéndum del 1 de octubre. Un auténtico desafío y un desprecio hacia el visitante, lo que representa y lo que se está negociando. Nos están diciendo: vale, darnos todo lo que pedimos, pero queremos más y no vamos a parar.
  Hay temas que es necesario poner en la agenda política, entre ellas una fundamental, la financiación autonómica. Si se aceptasen las demandas catalanistas poco iba a quedar para el resto de las autonomías. En ese caso me temo que Asturias no saldría muy bien parada, lo cual tampoco sería extraño ni novedoso.
  El acuerdo parece estar listo, aunque… Nos espera una legislatura terrible. El PSOE no saldrá bien parado de esta. La potra de Sánchez creo que está llegando a su fin.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5 sept 2023

Exigencias nacionalistas para apoyar un gobierno de Sánchez


  La política regula la vida pública por medio de la palabra, los acuerdos, y, en su caso, por la mayoría de votos. Los políticos tienen que ajustarse a las leyes y formas democráticas, que nunca se pueden desdeñar o infravalorar. Quienes incumplen las leyes, aunque no las compartan, incurren en un delito que puede ser castigado con la separación de la función pública o incluso la cárcel.
  Parece una perogrullada ¿verdad? Pues a la vista de los acontecimientos parece que hay que repetirlo.
  ¿Es admisible hablar con un prófugo de la Justicia? Lo es, no hay que rasgarse las vestiduras, sea o no político. El diálogo nunca es malo. Otra cosa bien distinta es que ese prófugo imponga sus condiciones, sobre todo si es un político que quiere transmitir una determinada imagen, en este caso de una victoria moral. No nos engañemos, eso es lo que quiere transmitir Puigdemont a los suyos y al resto de los ciudadanos. Que la vicepresidenta segunda del gobierno en funciones, Yolanda Díaz, se haya desplazado a Bruselas a entrevistarse con Puigdemont no tiene un pase democrático. El catalán impuso sus condiciones y Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda, aceptó. Lo dicho, las formas son importantes en democracia. Reitero, el gesto solo tiene una lectura: el prófugo impuso sus condiciones.
  Según la legislación española, la actual, Puigdemont realizó actos contrarios a las leyes, por los cuales no ha sido juzgado ya que huyó de España, lo cual significa que era consciente de estar cometiendo un delito. Ahora la pregunta que nos estamos haciendo es ¿se le puede amnistiar? La discusión está también entre los juristas. En principio, y para un profano en leyes, parece absurdo y un despropósito amnistiar lo no juzgado.
  Quienes defienden la constitucionalidad de la amnistía mencionan que la Constitución no lo prohíbe. En esto están todos de acuerdo. A continuación esgrimen que las Cortes Generales tienen la potestad de legislar lo que quieran, excepto lo expresamente prohibido. Como no hay artículo constitucional que lo prohíba, ancha es Castilla. Entre estos se encuentra Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla, quien afirma que la carta magna prohíbe «la transferencia al Gobierno de la potestad de dictar indultos generales, pero no hace referencia a la potestad legislativa de las propias Cortes Generales para aprobar una ley de amnistía». Me parece rizar el rizo.
  Para otros como  Luis Arroyo Jiménez, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Castilla-La Mancha, dice que cuando se concede una amnistía no juzgada se está impidiendo que los jueces juzguen en el futuro conductas amnistiadas. Entiendo que según esta opinión se crearía un precedente. No me parece muy claro, opinión de profano, ya que una amnistía o es general o limitada a un número de personas por unos acontecimientos concretos como es el caso. Me parece a mí. Es mucho lío.
  Manuel Aragón, catedrático emérito de Derecho Constitucional y magistrado emérito del Tribunal Constitucional, defiende que la amnistía vulneraría el principio de igualdad entre los españoles. Entiende que cabe el indulto. En principio parece bastante lógico. Pasan por el juzgado y luego se les indulta. Ya sucedió con los  procesado por el «procés». ¿Qué tiene de especial Puigdemont? Pues que los votos de Junts son necesarios, de ahí sus pretensiones.
  Vayamos a ellas.
  El nada honorable expresident aprovecha la coyuntura, la vicepresidenta segunda se lo puso fácil, para exigir el reconocimiento del «conflicto político», el abandono de la vía judicial, la amnistía y un mecanismo de control. Y ya puestos a pedir, pide «explorar» la posibilidad de celebrar un referéndum acordado. Le faltó «y dos huevos duros».
  No podía faltar el argumento histórico manipulado. Habló de la caída de Barcelona el 11 de septiembre de 1714. Se pasa por el forro que los hechos a los que se refiere el ex fue una guerra de sucesión internacional entre los Austria y los Borbones por el trono de España. Los catalanes su pusieron de parte de los Austria y perdieron.
  Las peticiones de Puigdemont son inaceptables, menos aún con estas formas. No puede irse de rositas sin pasar por un juzgado, luego indúltenlo si quieren, en caso contrario no podrán esgrimir que la Justicia es igual para todos.
  No hay que olvidar que hay un montón de independentistas que esperan juicio y que en algunos casos se les exigen elevadas cantidades de dinero. La pela es la pela.
  Los independentistas vasco no podían dejar pasar la ocasión y también hablaron, de otra forma pero poniendo las cosas muy difíciles. Y ahí estuvo Íñigo Urkullu, Presidente del País Vasco, con un artículo en El País.
  Utiliza, como no, términos como «federalización asimétrica». Se me pone la carne de gallina. Siguen apostando por las diferencias entre unas comunidades y otras, o lo que es lo mismo, entre unos ciudadanos y otros, dependiendo de donde nos nazcan.
  Habla, Urkullu, de «bilateralidad efectiva» o lo que lo mismo que de conferencia de presidentes nada de nada. Pide reuniones entre el gobierno de Madrid y el Vasco en exclusividad, que seguramente tendría muchos acuerdos secretos como los tiene el Concierto Económico.
  Urkullu menciona la Loapa (Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico) y afirma que fracaso ya que igualó por abajo recortando por arriba, lo que se denominó «el café para todos» cosa que por supuesto no querían.
  Ahora quiere dar forma jurídica a la «actualización de los derechos históricos» o lo que es lo mismo, olvidarnos de «el café para todos» y hablar del café para los vascos no con «pingarates», con la botella de coñac para ellos solos, y además del caro.
  Como novedad propone el presidente vasco una convención constitucional, eufemismo para evitar hablar de reforma constitucional que pone muy nerviosos a muchos. Quiere llegar a «el autogobierno de las comunidadesde raíz foral» o incluso, acto magnánimo por su parte, «el autogobierno de las nacionalidades históricas», eso quiere decir País Vasco, Cataluña y Galicia, el resto de las hoy autonomías se quedarían fuera.
  Vuelven a las andadas. Tengo la sensación de que les jode que los demás aspiremos a tener los «derechos» que ellos tienen. Quieren tener la exclusividad de avanzar a mayor ritmo que el resto de España. En ningún momento habla de solidaridad entre comunidades ni «zarandajas» por el estilo.
  El resultado electoral del 23 de julio fue endiablado para llegar a acuerdos parlamentarios. Si la legislatura pasada fue complicada esta puede ser terrible, si llega a formarse gobierno. Los independentistas van a lo suyo sin pensar en el conjunto de los ciudadanos españoles, les importamos un pito. Harán todo lo posible por avanzar en sus conseguir lo máximo posible. En estos momentos están forzando la máquina de la negociación siendo conscientes que a la hora de sentarse en la mesa sus pretensiones se verán rebajadas, siempre es así y lo saben, pero tienen que quedar bien ante los suyos, sus votantes, el resto les importamos una mierda.
  Parece que Feijóo lo tiene fatal, o ¿acaso les va a ofrecer todo lo que piden los independentistas de los que reniega? Sánchez lo tiene más fácil, en apariencia, habrá que ver que coste está dispuesto a pagar. De momento las peticiones me parecen inasumibles. Veremos.
  Hace tiempo ya comenté que tenía la impresión de que quieren conducir al país, España, por la senda del confederalismo, pues dígase y que nunca se olvide la solidaridad interregional. Nada de relaciones bilaterales, luz y taquígrafos.
  Vamos hacia tiempos muy convulsos con una derecha cada vez más cerca de la extrema derecha que no contribuye a la tranquilidad.

 

6 mar 2023

Crónica bufa de una moción de censura


  Hace varios meses que los medios de comunicación vienen dedicando páginas y horas de su tiempo a la moción de censura presentada por Vox, cuyo candidato, como ya sabemos, es el casi nonagenario Ramón Tamames. Su pasado comunista no ha tenido relevancia para el partido de ultra derecha. Tampoco le habrían hecho ascos a Felipe González, Alfonso Guerra o Joaquín Leguina. No deja de ser curiosa esa tendencia a rebuscar candidato en caladeros comunistas y socialistas. Vox tiene esa propensión desmesurada hacia lo viejo, y no me refiero a la edad, e incluso lo rancio.
  Todo está listo y este 6 de abril, así lo decidió Meritxell Batet, pasará a la historia de las mociones de censura de este país.
  Son las ocho treinta de la mañana, a las nueve dará comienzo el Pleno, y en el Congreso ya se encuentran casi todos los diputados, así como un número importante de senadores.
  Nuestros compañeros en el exterior nos comunican que han visto entrar en un hotel cercano a Feijóo y Gamarra acompañados de varios diputados y asesores. Al presidente Pedro Sánchez no se le espera hasta unos minutos antes del inicio de la sesión.
  Los portavoces aprovechan esos minutos previos para dar sus últimas opiniones a los informadores. Desde la distancia dan la sensación de que van a asistir a una comedia, especialmente el portavoz de  ERC, Gabriel Rufián, que hace reír a carcajadas a los periodistas.
  Son las ocho cuarenta y cinco, entra en el Congreso el señor Tamames escoltado por Santiago Abascal e Iván Espinosa de los Monteros, tras ellos todos los diputados de Vox.
  Ramón Tamames viste un elegante traje azul, camisa blanca y corbata roja. Una imagen muy alejada de la «exótica» a la que nos tiene acostumbrados. Semblante serio, pero sus ojos brillan con gran intensidad. Su séquito va sacando pecho y llevan puesta la sonrisa de serie. Se dirigen al hemiciclo sin contestar a una sola pregunta de los reporteros que les complican el avance. Cámaras y fotoperiodistas pugnan por hacerse un hueco. Entran en la cámara y se hace el silencio.
  En estos momentos llega el presidente Pedro Sánchez. Una nube de informadores le rodea. Un buenos días, una sonrisa sarcástica, y eso es todo.
  Suena el timbre de aviso, aunque no es necesario, sus señorías ya ocupan sus asientos desde hace un  rato.
  La presidenta de la cámara da la bienvenida y se procede a dar lectura a los preceptos legales. Toma la palabra la Santiago Abascal, encargado de defender la moción, lo hará sin límite de tiempo. Lleva un cuarto de hora hablando con ese tono duro, algunos dicen que soberbio, que le caracteriza y es una repetición de lo que escuchamos en cada sesión de control. Ha esgrimido un discurso muy etéreo sin concretar nada. Los suyos le han jaleado cada dos por tres y de vez en cuando se ha escuchado un ¡Viva España! Abascal se acaba de referir a Tamames como un español que quiere una gran España que viva en libertad. A los más mayores una frase similar les retrotraerá al pasado.
  Da fin a su intervención con todos los diputados de Vox puestos en pie y aplaudiendo con frenesí.
  Por cierto, aunque  el señor Alberto Núñez Feijóo no está presente en la cámara, Santiago Abascal se ha referido a él en varias ocasiones.
  Tras varios minutos de aplausos la presidenta de la cámara pide silencio. Ramón Tamames se va acercando a la tribuna. Lo hace con paso lento pero firme. Las miradas convergen en él. Ya desde el  atril observa la sala y al público. Toma un sorbo de agua y da comienzo a su discurso.
  Tamames está desgranando, con tono pausado, los motivos por los que se presenta como candidato al gobierno de España. Lo pueden ustedes escuchar. Hay un respetuoso silencio, cosa infrecuente en los últimos tiempos. Las filas de la ultraderecha se muestran satisfechas con lo que oyen, rompen en briosos aplausos. Aprovecho para enumerar algo de lo dicho por Ramón Tamames. Se refirió a la crisis y los efectos de la inflación en la población. Hizo mención, con tono preocupado, al paro, especialmente el juvenil y femenino. Tuvo también un recordatorio a la injusticia de los impuestos. No dejó de reseñar la preocupación social por el estado en que se encuentra la sanidad o la educación. La problemática de los alquileres de pisos y la falta de viviendas sociales fueron otros de los aspectos mencionados por el candidato Tamames. Y no se dejó en el tintero los continuos enfrentamientos entre los socios del Gobierno.
  Prosigue su alocución. Oigámosle: «Y para esos problemas hay que actuar con una contundencia de la que usted, señor Presidente, carece. En primer lugar, permítanme que se los cite y con posterioridad los desarrollaré. Si logro el apoyo mayoritario de la cámara tomaré una serie de medidas que considero prioritarias, siendo consciente de que necesitan tiempo para consolidarse, que espero se me conceda».
  La expectación se palpa. Toma un poco de agua y sonríe. Hay van sus argumentos.
  «En primer lugar, el gobierno ejercerá un control riguroso de los precios, de forma especial los referidos a la cesta de alimentos y carburantes».
  Los diputados de extrema derecha se miran unos a otros y remueven en sus escaños. Parece que esa medida no estaba prevista. Continúa el señor Tamames.«Respecto a los impuestos serán progresivos y no se permitirán artificios contables y exenciones fiscales que enriquezcan aún más a los más ricos. Lucharenos activamente contra el fraude y la devolución de los defraudado será efectiva. Hostigaremos, hasta su desparición, a los paraísos fiscales».
  Murmullos de desaprovación. Los diputados de Vox se miran unos a otros incrédulos.
  «Desde el Gobierno tomaré las medidas necesarias para que las empresas contraten a jóvenes y mujeres de forma prioritaria. Exigiremos el cumplimiento escrupuloso de la legislación vigente así como el salario mínimo. En caso de incumplimiento habrá sanciones muy severas».
  Los murmullos ya no son tales, vociferan. Desde las filas de Vox se ha escuchado «este tío se volvió loco».  «¡Qué dices! ¡Estos comunistas no cambian!» Caras de estupor.
  Ramón Tamames toma carrerilla. Parece no escuchar la fenomenal bronca que se ha montado.
  «Revocaremos todos los acuerdos con las clínicas y hospitales privados para destinar esos fondos a los públicos en exclusiva. Se construirán los hospitales públicos necesarios y se hará todo lo posible para que el personal sanitario que trabaja fuera de nuestras fronteras regrese al país. Para ello incrementaremos los salarios a unos niveles dignos con contratos indefinidos. En ese mismo sentido  revocaremos todos los conciertos educativos con colegios privados o concertados, dedicando todos los esfuerzos a la educación pública gratuita en todos los niveles».
  En estos momentos los gritos de traidor, viejo comunista chocho y todo una retahíla de insultos salen de las filas de Vox. Abascal tiene la cara desencajada. Las peticiones de la presidenta de silencio no se escuchan. Desde las filas de Unidas Podemos, ERC, Bildu y resto de partidos de izquierda aplauden y dan vítores a Tamames, que se mantiene imperturbable.
  El candidato eleva su voz todo lo que puede y malamente se le escucha decir que el Estado construirá todas las viviendas públicas necesarias y hará todo lo necesario para evitar la especulación urbanística.
  El ruido es ensordecedor. En los escaños del Gobierno el Presidente y sus ministros literalmente se parten de risa. En los escaños populares no saben a qué atenerse, aunque se ven muchas caras de disgusto.
  Más que gritos parecen aullidos, pataleos. La confusión es total. Traidor hijo de… comunista de m… me cago en tu m… El espectáculo al que estamos asistiendo es inaudito, increíble. La presidenta Batet es incapaz de controlar la situación. Desde donde nos encontramos creemos entender que se suspende la sesión. Las luces del hemiciclo se apagan y encienden. La bronca no cesa. Ahora extrema derecha y resto de diputados, excepto populares, se enfrentan en una guerra de insultos.
  Desde la tribuna Ramón Tamames mira sonriente el espectáculo. Varios ujieres se han apostado en las escaleras de acceso a esa tribuna para proteger al candidato. En los escaños algunos diputados de  Vox parecen dispuestos a irse hacia Tamames y son retenidos por diputados del PP. El caos es total.
  Según está la situación los diputados pueden llegar a las manos.
  Tamames sigue imperturbable, con  una leve sonrisa, contemplando el dantesco espectáculo.