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10 oct 2013

Seis tetas desconcertaron a los diputados

Fotografía de portada de El Comercio del 10 de octubre de 2013

La sala estaba casi en silencio. Nada perturbaba el discurso sabido del ministro. El tema, la reforma de la ley del aborto, no deparaba a esas horas de la mañana ni un mal gesto. Sus señorías, aún somnolientos, no prestaban demasiada atención. Total ¿para qué? El resultado estaba cantado. Los argumentos a favor y en contra están tan manidos y son tan viejos que les dan hasta pereza. Harán un esfuerzo, sus votantes se lo merecen.


¿Qué pasa? ¿Qué es eso? ¿Qué dicen? ¿Quiénes son?

El sopor desaparece de pronto. Giran las cabezas a uno y otro lado. Ubican las voces. Las ven. Sus ojos reciben una imagen inesperada. No la asimilan. Se miran incrédulos. Vuelven sus cabezas hacia arriba.

¿Qué dicen? “Aborto es sagrado” “Aborto es sagrado” “Aborto es sagrado”.

Dos de las voces suenan forzadas. Son tres. Tres chicas. La consigna entra en los oídos de sus señorías pero no comprenden. Su cerebro está paralizado. Son tres chicas y están enseñando sus tetas. Los sentidos que aún les quedan están centrados en aquellas seis tetas.
En su torso desnudo hay algo escrito. No lo leen. Las tetas acaparan su atención.

Se agarran con energía a la barandilla y gritan con más nervio. Son jóvenes. “Aborto es sagrado” “Aborto es sagrado” “Aborto es sagrado”

El servicio de seguridad del Congreso no lo tiene fácil.

Sus señorías lo viven como en un sueño. Al fin unos tímidos aplausos - pocos - y gritos de fuera - más - se entremezclan. Vuelven al desconcierto.

“Aborto es sagrado” “Aborto es sagrado” “Aborto es sagrado”

El presidente del Congreso, Jesús María Posada Moreno, mira embelesado. Los gritos arrecian: “¡fuera, hombre!”. Se hacen más intensos. Algunos aplausos más.

“Aborto es sagrado” “Aborto es sagrado” “Aborto es sagrado”

“¿Aborto es sagrado?” se pregunta el ministro Alberto Ruiz Gallardón. “¿Es sagrado?” Vuelve a interrogarse. No da crédito a lo que está escuchando. Su pudor le impide seguir mirando. Está bien educado y no hay que tentar al diablo. Su incredulidad es sincera.

En menos de dos minutos todo se acabó. Tras el desconcierto, sus señorías se repantigan y vuelven a su estado inicial.

La protesta estuvo organizada por el movimiento reivindicativo Femen.

Ese mismo día y al siguiente, las interpretaciones se desataron.

La diputada popular Beatriz Escudero habló de “acto de fanatismo” y su compañera Ana Vázquez tachó de “repugnante” la protesta “con los pechos al aire”. Por su parte Celia Villalobos, en otra de sus desmesuras, se quedó tan contenta cuando dijo que se trató de un acto de “exhibicionismo y no de activismo”. Como eso le pareció poco tuvo que añadir algo más: “Yo también quiero ver a señores en bolas. Y a Cristiano Ronaldo en todas las manifestaciones”
¡Olé, la gracia que tiene esta mujer!

Pero lo más exótico que escuché fue lo dicho por una colaboradora del programa de Las mañanas de RNE: “están todas estupendas. No tienen celulitis ninguna. También es curioso que no se muestre un cuerpo femenino normal”

Dicho todo está. No entendieron nada.

“Aborto es sagrado” “Aborto es sagrado” “Aborto es sagrado”

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Seis tetas desconcertaron a los diputados por M. Santiago Pérez Fernández se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

27 may 2013

A vueltas con el aborto




Comentario para Cangas del Narcea en la Onda, de Onda Cero Radio (21/05/2013)


Hay cuestiones sobre las que creíamos haber llegado a un consenso social y ahora estamos comprobando que no era así. Nuevamente se abre el debate sobre el aborto.

El tema no es baladí ya que en él se concitan ideas, creencias y todo tipo de pasiones. Es muy difícil conciliar los argumentos, tan dispares, que se utilizan para defender o atacar el derecho de las mujeres a interrumpir el embarazo.

Desde 1985 el aborto está despenalizado en España. Tres eran las circunstancias legalizadas: en caso de violación, malformación grave y riesgo para la salud física o psíquica de la embarazada.

Para llegar hasta ahí, la ley tuvo que pasar por el tamiz del Tribunal Constitucional. El recurso previo de inconstitucionalidad fue interpuesto por José María Ruiz Gallardón, padre del actual ministro de Justicia, junto con otros 54 Diputados. Coincidencias de la vida.

El tribunal, integrado por doce miembros, falló que el proyecto de ley era “disconforme con la Constitución”. De los doce magistrados, cinco realizaron votos particulares.

Pasaron los años y el tema se había quedado reducido al ámbito religioso. La Iglesia Católica siempre manifestó su oposición. En ocasiones, grupos integristas católicos acosaban a clínicas abortistas, pero no pasaba de ahí.

En el año 2010 se promulga la Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo. Con esta ley, entre otras materias, se deja claro que la mujer podrá tomar la decisión sobre la interrupción de su embarazo de forma libre y sin intervención de terceros.

Se pasó de una ley de supuestos a una de plazos. Ahora, Alberto Ruiz Gallardón, ministro de Justicia, quiere regresar a un sistema de supuestos, aunque por lo que se sabe tendrá un carácter mucho más restrictivo. Y esto no es solo opinión mía, muchos integrantes del Partido Popular así lo ven y por este motivo aún siguen dando vueltas al borrador.

El ministro de Justicia considera que la malformación del feto no deber ser causa para terminar con un embarazo. Apela al convenio de la ONU sobre discapacidad de las personas para sustentar su opinión. El señor ministro da la categoría de persona a unas células, a un feto, y desde ese argumento elabora toda su justificación.
Esa “verdad”, entrecomillada, tiene mucho de concepción religiosa.

Seamos claros, la visita del presidente del gobierno, Mariano Rajoy, al papa Francisco y las declaraciones, ese mismo día, del presidente de la Conferencia Episcopal, Rouco Varela, pidiendo la reforma en profundidad de la legislación vigente, no es casualidad.

Una vez más, nos encontramos con una idea religiosa y otra laica del Estado y las leyes que nos rigen. La religiosidad individual está tomando cuerpo de ley en el BOE.

En los años 80, José María Ruiz Gallardón alegaba, por ejemplo, que la despenalización del aborto era inconstitucional por no tener en cuenta el consentimiento del padre. Argumento que a todas luces a muchos pareció, y parece hoy, como paternalista y machista.

Mucho se podría decir y ya se dijo. Desde la sociedad española este debate estaba cerrado. Una minoría lo abrió y nos ha liado a todos los ciudadanos en esta disputa interminable.

Yo lo tengo claro. La ley del aborto es un derecho que tienen las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. Para ello tienen que tener todas las garantías médicas y legales a su alcance.

No voy a entrar en reproches a la curia católica o los católicos en general, solo les pido que no mezclen sus creencias personales con las leyes que atañen a la sociedad en su conjunto.

La legislación vigente es para aquellas mujeres que desean acogerse a ella, nada más. Cualquier recorte en este aspecto es un retroceso social y creo que además es machista.

Disfruten de la vida y desterremos el dogmatismo de nuestra sociedad.

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A vueltas con el aborto by M. Santiago Pérez Fernández is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.