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15 mar 2024

El mapa sanitario y el Suroccidente


 

  

  La publicación de noticias contradictorias sobre la modificación del Mapa Sanitario de Asturias desconcertó y preocupó a los ciudadanos del suroccidente y del occidente asturiano. Según una de esas noticias el hospital de referencia del Hospital Carmen y Severo Ochoa, hospital comarcal del Narcea, pasaría a ser el San Agustín de Avilés, cuando hasta ahora era el HUCA. Desde la consejería de Sanidad se negó.
  Se dio a conocer el borrador del nuevo Mapa Sanitario por el que las ocho Áreas Sanitarias se reducen a tres, en el que en principio el Área II, la del suroccidente, se incluye en el Área de Salud II-Centro-Suroccidente, con el HUCA como cabecera. En la justificación de la modificación consta que no se cerrará ningún hospital ni se reducirá su cartera de servicios.
  Hablan de equidad en cuanto a garantizar la accesibilidad a los servicios sanitarios públicos, con independencia de su ubicación geográfica. Tendrán que demostrarlo. Hoy por hoy no se cumple.
  Según el borrador los recursos asistenciales y no asistenciales se establecen en función de la población y apelan a las particularidades propias de cada zona geográfica. Teniendo en cuenta la escasez de profesionales sanitarios ¿quiénes creen que saldrán perjudicados? Siempre cubrirán las necesidades donde hay más población y más votos.
  En el tema de la cartera de servicios no hay nada concreto. Hablan de la mejora para los ciudadanos ya que las áreas rurales compartirán la cartera de servicios con los hospitales de mayor tamaño y complejidad y que se concretará para cada centro de atención primaria y hospitalaria. Por cierto, el Área II tiene, desde hace años, como hospital de referencia el HUCA, por lo tanto nada nuevo.
  Me temo que al final un hospital como el del suroccidente podría quedar reducido a servicios como el de medicina interna, traumatología, hemodiálisis y poco más. Podrían optar por potenciar la Cirugía Mayor Ambulatoria que es un modelo de asistencia quirúrgica que permite tratar al paciente sin necesidad de ingreso y sin utilización de una cama de hospitalización. Las intervenciones de mayor envergadura se realizarían en el hospital de referencia. Si es así explíquenlo.
  Hablan de abordar ¡con decisiones políticas! varios aspectos como la distinción o no entre los niveles de Atención Hospitalaria y Atención Primaria con la consiguiente posibilidad de establecer una ordenación territorial a nivel del área de salud diferente en uno y otro nivel. Me parece que esto necesita aclaración.
  La reordenación del Mapa Sanitario podría considerar, dicen, la posibilidad de que esa agrupación conlleve paralelamente el cambio de Zona Básica de Salud entre diferentes áreas. Aquí se me encienden todas las luces de alarma. Las zonas básicas de salud son las delimitaciones geográficas sanitarias más básicas que sirven de referencia para la planificación y organización del trabajo de los equipos de Atención Primaria.
  No me lo ponen más fácil cuando dicen que un posible criterio para tomar esa decisión sería la distancia y tiempos. Tomarán el itinerario más rápido proporcionado por Google Maps. Sin comentarios. Una puntualización, sobre todo en el caso del suroccidente, esa herramienta no nos informa del estado de las carreteras en cada momento, si hay árboles tirados, fanas (argayos)… o el estado del firme.
  Para el área suroccidental presentan tiempos y distancias desde varios centros de salud y consultorios al HUCA y al Hospital San Agustín. Los cálculos los realizan para desplazamientos en vehículos particulares. No tienen en cuenta que gran parte de la población es de edad avanzada y que no conducen, tienen que depender de familiares o amigos para su traslado. Hay muy pocos taxis y los desplazamientos no son baratos. El transporte público por carretera tiene horarios reducidos y no hay ferrocarril. Por otro lado, desde la comarca no hay comunicación directa con Avilés por lo que habría que realizar transbordos incrementando los tiempos de desplazamiento. Hay otra cuestión que no han tenido en cuenta y que puede parecer baladí, pero en absoluto lo es, los ciudadanos del suroccidente, especialmente los de más edad, conocen en mayor o menor medida Oviedo pero  no Avilés. No se lo tomen a risa, es una cuestión relevante.
  Afirman que se está revisando la red de transportes. Hablan de coordinar la asistencia a las consultas y pruebas diagnósticas con los servicios de transporte público. Me parece que quienes redactaron este borrador desconocen la realidad del suroccidente. Tienen la solución: que en los concejos con especiales características se promoverá la teleasistencia. Queda claro.
  Permítanme que les informe de dos «casualidades». Desde los centros de salud del suroccidente, durante unos días, cuando marcaban el número de teléfono que utilizaban para comunicar con el Carmen y Severo Ochoa les saltaba el San Agustín. Cuando trascendió lo anularon. Por otro lado, el número, el nueve, que comunica los servicios del hospital comarcal de Cangas del Narcea con su centralita ahora les comunica con el San Agustín. El argumento es un cambio del operador de telefonía. Según fuentes bien informadas la razón es que han integrado el Carmen y Severo Ochoa en el mismo nodo del San Agustín. ¿Casualidad?
  El tiempo ha pasado y de las inquietudes iniciales se ha pasado a la aceptación. Si se aprueba estoy convencido que para los ciudadanos del suroccidente van a cambiar las cosas. En estos momentos nuestro hospital de referencia es el HUCA, un hospital que cuenta con los medios tecnológicos más avanzados y en ese sentido con cualquier cambio saldríamos perdiendo. No es menos importante la falta de claridad y de concreción. Mapa Sanitario y cartera de servicios deben ir a la par.
  Demasiadas incógnitas y muchos temores. Mal «negocio» para el suroccidente.

 

 

                                                                                                       

 

 

 

 

 

 

19 abr 2023

Un hospital devaluado, el Carmen y Severo Ochoa




Publicado en La Nueva España 19 abril 2023

  La sanidad pública española está mostrando sus debilidades. Esa sanidad que decíamos era la mejor del mundo hoy la denostamos y criticamos con furor. ¿Es para tanto? Seguramente no, pero tiene problemas muy serios sobre los que reflexionar y, sobre todo, a los que hay que buscar soluciones.
  Hablando en general es muy fácil caer en demagogias baratas, por eso voy a concretar en el Hospital Carmen y Severo Ochoa, el hospital comarcal del suroccidente asturiano. Este hospital, perteneciente al área sanitaria II da asistencia a los ciudadanos de los concejos de Allande, Cangas del Narcea, Degaña, Ibias y Tineo, unos veinticuatro mil habitantes. Se inauguró en 1986 cubriendo la atención sanitaria de más de cuarenta mil personas. Un dato más, es una de las comarcas españolas que más población ha perdido y donde está más envejecida. No voy a hablarles de empleo, comunicaciones, etc.
  La perdida de población ha influido de forma determinante en la atención sanitaria que recibimos y así, desde hace mucho tiempo, el Carmen y Severo Ochoa sufre carencias importantes. Hemos de reconocer que en escasas ocasiones hemos levantado la voz para reclamar una atención sanitaria adecuada, que además se nos había prometido.
  Desde el ámbito político municipal no han hecho nada, les resulta un tema muy complejo y del cual lo ignoran todo.
  El último desastre, pues de tal se trata, fue la no renovación de su contrato de cuatro médicos del servicio de medicina interna. Los motivos fueron de carácter interno, de sobra conocidos por los responsables que no hicieron nada por solucionarlo. Al final hicieron un apaño y han tenido que forzar a internistas del HUCA a cubrir esas bajas. El problema fue muy serio y no trascendió a la calle. La mala gestión fue la causante del desastre.
  La plaza de cardiología ha estado durante mucho tiempo vacante y era atendida por los internistas. En estos momentos está ocupada por una cardióloga, pero tiene reducción de jornada por lo que sólo trabaja día y medio a la semana. No parece mucho, la verdad.
  No son estas las únicas deficiencias. El hospital Carmen y Severo Ochoa tiene un urólogo que trabaja de lunes a viernes, los fines de semana no hay especialista, como tampoco los hay en los servicios de oftalmología y otorrinolaringología. Tres servicios solo cubiertos cinco días a la semana. ¿Quién cubre las urgencias de estos servicios? ¿Se les deriva al HUCA?
  Estos problemas vienen arrastrándose desde hace años y desde luego los causantes son los gestores.
  Cualquier baja que se produce tarda muchísimo en cubrirse. El área sanitaria II es, sin duda, la peor tratada de toda Asturias. Profesionales, no sólo sanitarios, son reacios a trabajar en el suroccidente, debido a la distancia con respecto al centro de Asturias, que no es tanta, si no al mal estado de las comunicaciones y especialmente a la escasez de servicios de todo tipo en estos concejos. A estas cuestiones se unía, hasta hace poco tiempo, las pésimas condiciones de los contratos.
  La escasez de profesionales también afecta a los centros de salud. Así por ejemplo hemos visto a los vecinos de Navelgas protestar porque no se cubría una plaza médica y otra de enfermería. Los problemas para conseguir pediatra también es motivo de queja. Es cierto que faltan profesionales pero el suroccidente queda siempre para el final. Para muestra un botón, el área fue la última en  tener disponible una uvi móvil. Está operativa desde febrero de 2022.
  Cuando a principios de año se hizo pública la plantilla orgánica del SESPA para Tinéu se mantenían dos fisioterapeutas. Una barbaridad. La lista de espera para ser atendidos era en aquel momento de meses, llegando hasta el año. Había unos 180 pacientes provenientes de especializada esperando ser atendidos y unos 40 de primaria. Con dos fisios la lista de espera crece y crece y crece.
  Ahora nos hablan de una unidad de rehabilitación de pacientes con ictus para el hospital comarcal y que más adelante este mismo equipo atenderá en Tineo. En fin.
  La escusa - nunca mencionada, faltaría más – que provoca estas situaciones es muy clara : poca población. Esa justificación no escrita puede ser aceptada por quienes no viven aquí, pero es claramente una injusticia social. Pagamos impuestos pero no se atienden las necesidades básicas de forma adecuada.
  Otro desaguisado más es el de la seguridad en el Hospital Carmen y Severo Ochoa. Han reducido la plantilla de personal e seguridad quedando sin ella por las noches y en determinado horario de tarde. Así están y estarán hasta finales de mayo.
  La falta de profesionales de la medicina es un mal de todo el país. Miles de sanitarios desempeñan su vida laboral fuera de nuestras fronteras, estamos dilapidando el dinero que cuesta su formación y sobre todo perdemos a unos profesionales muy cualificados e imprescindibles en la sociedad. Pues si el mal es general en el suroccidente es aún peor.
  Desde la puesta en marcha del Hospital Carmen y Severo Ochoa han pasado un buen número de gerentes por él, la inmensa mayoría han sido meras marionetas de la consejería de Sanidad. El deterioro de la situación en estos últimos años es notoria. Cuando un gerente no se implica con la comarca, carece de una mínima empatía con los profesionales y con los ciudadanos las cosas solo pueden ir a peor. Así ha sido. Como ciudadano quiero un profesional atento a las necesidades y que de forma activa busque y encuentre soluciones.
  Cuando a los consejeros de Sanidad y presidentes varios se les llena la boca hablando de la sanidad pública asturiana en el suroccidente esbozamos una sonrisa irónica y ya sabemos que nos tocarán las migajas.

 

 

                                                                                       

 

1 sept 2022

Doctor Abella, una vida en el hospital Carmen y Severo Ochoa

 

 

Publicado en La Nueva España 1de septiembre de 2022

  Llegó el momento inevitable. Toda una vida dedicada a un trabajo intenso y absorbente y va a poner fin a cuarenta y cuatro años de profesión, de los cuales treinta y seis en el hospital comarcal Carmen y Severo Ocho de Cangas del Narcea. Se retira, más bien lo retiran, tengo la sensación que por él aún seguiría. Se encuentra bien y se le ve muy bien. Es el doctor Rodolfo Abella Blanco (Oviedo, 1952), jefe de servicio de traumatología de ese hospital.
  Rodolfo Abella es un hombre apasionado por su profesión. Los años no le han hecho perder empuje y da un poco de envidia verle con esa vitalidad a sus setenta años.
  Tiene en su cabeza la historia del hospital. Lleva en él desde el primer momento, se inauguró el 27 de junio de 1986. Recuerda que en aquellos primeros momentos se encontró con todo por hacer y carecía de personal necesario para cubrir el servicio de traumatología. Así y todo lo puso en marcha y ese esfuerzo inicial y ver como se iba consolidando su equipo sirvió para que el doctor Abella reforzase sus lazos afectivos y profesionales con el hospital, tanto que han durado esos treinta y seis años.
  No es poco cosa la estabilidad que ha conseguido en su servicio. El hospital Carmen y Severo Ochoa se caracteriza por tener una movilidad muy elevada en su personal, mantener la continuidad de los facultativos es complicado y, sin embargo, Abella lo ha conseguido. Ha logrado otra cosa aún más difícil, que ese equipo le respete y aprecie.
  Rodolfo Abella es un hombre agradecido y así resalta el apoyo que tuvo en todo momento del doctor Antonio Murcia, entre otros. Asimismo señala el trabajo tan importante que llevan a cabo los médicos de familia y a pesar de ello considera que los tratan como a parias de la medicina.
  Les voy a confesar algo que no es conocido fuera del ámbito hospitalario, el doctor Abella ha sido uno de los pilares de este hospital, y no me estoy refiriendo al aspecto clínico. Su valentía a la hora de hacer frente a decisiones políticas alejadas de las sanitarias es reconocida por quienes conocen los entresijos del centro sanitario.
  Le pregunto, no podía ser de otra manera, por la actualidad de su servicio y del hospital en general. Está bastante satisfecho ya que actualmente operan mucho más. La pandemia tuvo sus efectos negativos, pero ahora están trabajando a un ritmo muy alto.
  En líneas generales considera que el hospital Carmen y Severo Ocho cuenta con una cartera de servicios adecuada, aunque menciona dos carencias que considera importantes, la falta de un servicio específico de gastroenterología y otro de cardiología. Una población tan envejecida como la comarcal se ve más afectada por patologías de esas especialidades.
  Le comento la preocupación existente entre la población por lo que consideramos incumplimientos para enviar médicos de sustitución con el fin de cubrir las necesidades, tal y como se había prometido por los responsables políticos, y confirma que es cierto que se están produciendo. Así pone de manifiesto que algunos servicios están desatendidos, puesto que solamente cuentan con un especialista, como es el caso de Urología y Otorrinolaringología. Cuando descansan o se produce una baja no se presta la atención y los pacientes tienen que ser derivados al HUCA.
  Como buen conocedor del hospital destaca que no se cubren las plazas de la plantilla orgánica y sigue dándose preferencia a otros hospitales con plantillas más holgadas.
  El doctor Abella es consciente de las peculiaridades de la población a la que atiende este hospital, envejecida, dispersa y sin transporte público que los acerque al hospital, lo cual hace que el compromiso e implicación de los médicos sea mayor si cabe. Es más, afirma que en ese hospital realizan una medicina social debido a las condiciones socioeconómicas de la comarca, no siempre comprendidas desde la capital.
  El hospital del suroccidente siempre fue el último de la fila, lo dice el doctor y yo lo secundo. La adecuación tecnológica ha sido un problema constante a lo largo de los años, aunque es cierto que se ha mejorado mucho.
  En su dilatada carrera le llegaron cantos de sirena que nunca escuchó, es carne de quirófano. Aceptó, en su momento, el cargo de Presidente de la Sociedad Asturiana de Traumatología, pero hasta ahí llegó.
  Tiene una espina clavada muy hondo y que aún supura: la huelga de médicos de 2012. La recuerda con dolor y se sintió agraviado profesionalmente, al igual que sus compañeros, y no guarda un grato recuerdo de quien fuera consejero de sanidad en aquellas fechas.
  Va a tener una jubilación muy ocupada. El espectro de sus aficiones es amplio: lectura, filosofía, derecho o economía están entre sus preferencias. Pero entre todas destaca la música, especialmente la ópera. Habla francés, espera retomar y mejorar su inglés, y ampliar su nivel de ruso. ¡Cómo lo leen, ruso! Me sorprende y le pido que me aclare ese interés.
  Lo del ruso le viene por un tío carnal que fue niño de la guerra y además tiene tres primas que nacieron en la actual Ucrania. Estuvo en Rusia, todavía URSS, realizando dos cursos de ruso en Leningrado y allí conoció a la escritora Monserrat Roig, de quién fue amigo. Rodolfo Abella es una caja de sorpresas.
  Cuarenta y cuatro años de carrera profesional y setenta años de vida dan para mucho más y él los ha pasado con nota.
  El 1 de septiembre sus compañeros realizarán un pequeño acto de despedida en el hospital; el día 5 será su última jornada laboral y el 11 de noviembre, en el Parador de Corias, se celebrará una cena homenaje.
  Termino con una reflexión que realizó al final de nuestra larga, y muy amena conversación: « Los médicos están muy comprometidos con este hospital y eso tienen que tenerlo claro la población y los políticos. Yo creo que los médicos de este hospital dieron mucho y lo siguen dando con gran generosidad por su parte. Eso hay que compensarlo de alguna manera, la población con cariño y apoyo y la administración con su cuidado. Que no nos tengan descuidados de la mano de Dios. No digo que los de Cangas cobren más que otros, pero que cuando se estropee un aparato que no nos tengan ahí sufriendo a la población y a nosotros».
  Feliz jubilación y mejor vida, doctor.

 

                                                                                            

18 jun 2022

Lo que mueve el corazón

 


  El corazón de un hombre puede llevarle por caminos insospechados. Este es el caso de José María Fernández Rodríguez (Oviedo, 1979) al que no sólo le importa el suyo. Su pasión por curar los corazones de los demás le ha hecho tomar una decisión muy importante en su vida. No es para menos. José María Fernández es médico, por más señas internista en el Hospital Carmen y Severo Ocho de Cangas del Narcea. Lleva en ese hospital comarcal desde el 1 de junio de 2009, trece años.
  Alterna su día a día en el hospital atendiendo pacientes de su especialidad, sobre todo con patologías cardiacas, centrándose en la insuficiencia cardiaca y el riesgo vascular,  con la investigación en ese ámbito y ofreciendo ponencias. Es el primer firmante del protocolo de insuficiencia cardiaca aguda de la Sociedad Española de Medicina Interna.
  En varias ocasiones el doctor Fernández había recibido ofertas de otros hospitales que deseaban contar con sus servicios, las rehusó todas, hasta ahora. En esta ocasión recibió una que no podía rechazar del Ramón y Caja de Madrid.
  A partir del día 20 de junio se va a incorporar a su nuevo puesto. Allí va a coordinar una unidad de riesgo vascular y a estar involucrado en las investigaciones más importantes sobre fármacos en ese ámbito. Destaca el doctor Fernández que el Ramón y Cajal tiene cuatro personas dedicadas a la investigación y los ensayos clínicos, con un laboratorio específico para el servicio de medicina interna, cuestión que valora mucho. Además va a estar involucrado en las investigaciones que se realizan en la reciente unidad de insuficiencia cardiaca. Personalmente supone para él un reto y una oportunidad magnífica de proseguir y avanzar profesionalmente. Se le ve muy ilusionado. No es para menos, tiene un gran futuro por delante.
  La conversación, no podía ser de otra forma, acabó derivando al Hospital Carmen y Severo Ochoa. Esta enormemente satisfecho en este centro. Además de en lo profesional, también en lo afectivo. Su madre es canguesa y su abuelo tenía una tienda en la calle Mayor de Cangas del Narcea.
  José María Fernández considera «indispensable» que en la formación profesional los médicos tengan que pasar por los hospitales comarcales con el fin de que adquieran un conocimiento de la realidad de cada área sanitaria. «En los grandes hospitales desconocen los medios de que disponen los comarcales», sobre todo los hospitales de referencia de cada área.
  Fernández destaca la calidad de los pacientes. Se manifiesta muy agradecido por el comportamiento de todos ellos hacia el personal sanitario. La relación personal entre paciente y médico es más estrecha en estos centros y eso redunda en beneficios para la salud.
  No podía faltar en la charla el problema de la falta de especialistas, de médicos en general, y especialmente en el suroccidente asturiano, aunque eso no significa que un grupo de ellos trabajen en el Carmen y Severo Ochoa desde el primer momento. Le pido alguna solución y me da tres: en primer lugar, que puntuase más en la bolsa de trabajo el desempeño de sus funciones en estos hospitales comarcales; en segundo lugar, un complemento de destino adecuado  y en tercero, pero no menos importante, que se realicen concursos de traslados frecuentes ya que los profesionales que llegan a estos hospitales tienen la sensación que nunca van a poder desplazarse a otras áreas.
  Hablando de la calidad y cantidad de servicios que presta el hospital comarcal del suroccidente, el doctor Fernández considera un avance muy importante que este hospital esté dentro de lo que denominan «código corazón» y el «código ictus». Desde luego resulta muy difícil explicarlo a un profano, pero el doctor le da mucha importancia por lo que supone para los pacientes. A esto suma la incorporación de la UVI móvil. Esta área sanitaria la tiene desde fechas muy recientes, siendo la última de Asturias en estar dotada de ella. Con esta adquisición se logra que en los traslados complicados los servicios no pierda un profesional durante ese desplazamiento.
  Volviendo a cardiología la plaza existente en el Carmen y Severo Ochoa sigue sin cubrirse. El déficit de profesionales afecta muy especialmente a este hospital. Vienen dos cardiólogos del HUCA dos veces a la semana, pero la plaza existente no hay forma de cubrirla.
  José María Fernández sigue siendo el presidente de la Sociedad Asturiana de Medicina Interna (SAMIN). En este apartado se muestra muy satisfecho ya que ha logrado que este año se celebre en Gijón, del 23 al 25 de noviembre, el Congreso Nacional de Medicina Interna. Él será el encargado de presidir el comité científico. Espera que asistan entre 2300 y 2700 especialistas.
  Seguimos charlando paseando y son muchos los que le saludan. Si se para un poco atiende una consulta callejera con una sonrisa. Informa a una paciente de su partida y esta se le echa en brazos.
  Somos muchos los que le vamos a echar de menos, como médico y persona. Mucha suerte, doctor.

 


Publicado en La Nueva España el 17 de junio de 2022
 

                                                                           

 

 

11 feb 2020

La salud del suroccidente se la refanfinfla


Publicado en La Nueva España el 11 de febrero de 2020

  El tiempo pasa y las cosas por el suroccidente asturiano van a… peor. Cómo no hay elecciones a la vista corren un tupido silencio y no pasa nada. Pero vaya si pasa.
  Veamos.

  Desde hace años, el hospital comarcal Carmen y Severo Ochoa viene sufriendo la carencia periódica de especialistas. Nos habían dicho que los vacíos que se pudieran producir se cubrirían con médicos del HUCA, hospital de referencia del Área Sanitaria II, y que en todo caso íbamos a mantener el mismo nivel de servicios. Pues bien, una vez más han incumplido sus compromisos.  La última idea luminosa fue la de desplazar a un anestesista al hospital de Jarrio de forma temporal. Esa medida iba a suponer la anulación de un buen número de intervenciones quirúrgicas en el Carmen y Severo Ochoa.

  Al final el despropósito no se llevará a cabo, al menos en esta ocasión.

  Pero eso no es todo.

  Nos enteramos también que el servicio de urología no dispondrá durante seis días del mes de febrero de especialistas. Bueno, tampoco es que sea mucha novedad. Los sábados y domingos, desde hace mucho tiempo, tampoco lo tenemos.

  Por si esto no fuera bastante, durante nueve días de este mes no habrá médicos de otorrinolaringología.
    
  Sigue sin pasar nada.

  De necesitar médicos de esas especialidades nos derivarán al HUCA.

  Podríamos hablar también de los períodos en que no hay especialista en digestivo, cardiología, nefrología u otras especialidades en las que no se cubren las bajas durante varios meses.

  La carencia de especialistas en el Hospital Carmen y Severo Ochoa no es nueva – permítanme que insista -. Es un hecho tan recurrente que lo vemos como algo normal, cuando no lo es. Sabemos que esa falta es generalizada en Asturias, pero en esta comarca los contratiempos y déficits de servicios públicos se nos amontonan año tras año y ya apestan.

  Hemos tenido otra mala nueva: Tineo se queda sin pediatra. ¡Otra más para el saco!

  La cartera de servicios del hospital comarcal del suroccidente la llevan devaluando de forma continuada desde hace un montón de años. Ese es el gran problema.

  Creo que su idea - repito que la cosa viene de tiempo atrás – es la de mantener los servicios de traumatología y el de medicina interna y con los demás… pues ya se verá. Este criterio se basa en la casuística y en las necesidades de una población envejecida.

  En principio, el resto de las especialidades se irán reduciendo al mínimo hasta quedar restringidas a algunas consultas semanales y a operaciones de menor entidad. Vamos, que en nuestro hospital comarcal se realizarán intervenciones de cirugía mayor ambulatoria y poco más. Para el resto nos desplazarán al HUCA.
En todo esto ¿tendrá algo que ver el incremento de las derivaciones hacia clínicas privadas? Que cada uno saque sus conclusiones. Lo que está claro es que esa medida va en detrimento de la sanidad pública. Ah, pero tiene una ventaja: es más cómodo para los gestores de lo público.

  Y a todas estas ¿los alcaldes de la zona dicen algo? Pues nada o casi.

  Uno intentó colgarse la medalla de la resolución del tema de los anestesistas. En fin, pues va a ser que no. El resto optó por la callada en esa cuestión. Otro se pronunció cuando han retirado al único pediatra que quedaba en su concejo.

  No, a los alcaldes no les oímos ni so ni arre en estos temas. Parece que no han asimilado que el hospital es comarcal, que el Área Sanitaria II incluye a los cinco concejos del suroccidente y que ellos tendrían que estar en primera línea de defensa de la sanidad pública y de nuestra área sanitaria. En el mejor de los casos se convierten en mensajeros de los dictados del consejero de turno.

  Señores alcaldes, sepan que velar por que los vecinos tengamos una sanidad de calidad entra en sus funciones, pero por favor, antes de hablar, infórmense.

  La realidad comarcal ha cambiado en todos los aspectos, la tecnología ha supuesto enormes avances en la diagnosis y en los tratamientos y tal vez haya que introducir cambios en la organización sanitaria. Si es así, explíquenlo y ofrezcan soluciones. ¡Están jugando con nuestra salud!

  Suelen ofrecernos explicaciones muy peregrinas. Entre ellas que desplazarse hasta el HUCA es un momento. Por favor, no lo hagan. También recurren a que algunos diagnósticos van a poder ofrecerse vía telemática. Peor me lo ponen.

  Les recuerdo que en esta comarca no se pueden medir las distancias en kilómetros, si no en tiempo de desplazamiento. Asimismo, apenas hay líneas regulares de transporte público por lo que los viajes hay que realizarlos en vehículos particulares. Y otro detalle, muchos ciudadanos de esta comarca tienen que recurrir a familiares o vecinos para desplazarse ya que la edad o la enfermedad les impide hacerlo por su cuenta. Por lo que respecta a las consultas telemáticas me parece que no tienen ni idea de cómo funcionan las comunicaciones vía Internet por estas tierras.

  Bueno, pero todo esto les importa un pimiento y nuestra salud se la refanfinfla.

 Los ciudadanos no debemos perdernos de vista el objetivo primordial: tener una sanidad pública de calidad, con una razonable cartera de servicios en nuestro hospital y centros de salud.

Licencia de Creative Commons
La salud del suroccidente se la refanfinfla by Santiago Pérez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

16 may 2013

Un hospital irreemplazable: el Carmen y Severo Ochoa de Cangas del Narcea





Publicado en La Maniega, en el número de marzo-abril 2013

La desmemoria histórica que practican algunos nos está encaminando al olvido, a creer que los logros sociales -conseguidos en los últimos 35 años- estuvieron siempre ahí. Y no es así. La universalización de los servicios públicos es una conquista democrática.

Se pasó de un Estado autoritario-paternalista en el que los servicios existentes –escasos y deficientes- eran una dación generosa del dictador y su camarilla o, en su defecto, obra benéfica de una iglesia católica cómplice y tridentina a otro donde se habla de derechos y deberes.

Dentro de los servicios públicos básicos, todo lo relacionado con la salud ha ido adquiriendo mayor importancia social a la par que ha supuesto un incremento notable de las prestaciones y por lo tanto de las inversiones económicas.
El proceso de cobertura de las contingencias relacionadas con la salud fue largo.

Precedentes como el Seguro de Enfermedad (1942) o el Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez (1947) se mostraron claramente insuficientes. La Ley de Bases de la Seguridad Social (1963) o la Ley General de la Seguridad Social de 1966 seguían muy alejadas de una cobertura real, estable y universal.

La gran reforma de la Seguridad Social comenzó en 1978 gracias a los Pactos de La Moncloa y en la Constitución se recoge (artículos 41 y 43) la obligación de los poderes públicos de organizar y tutelar la salud.
La década de los años 80 del siglo pasado fue la del afianzamiento del sistema público de la seguridad social y de la salud.

No pretendo hacer una historia de nuestro sistema público de salud ni mucho menos. Sirvan estas pinceladas de recuerdo y de base a la realidad sanitaria comarcal. Y es en esta dinámica de cuidado y protección integral de la salud en la que debemos enmarcar el Hospital Carmen y Severo Ochoa de Cangas del Narcea.

El 27 de junio de 1986 se inauguró el hospital del suroccidente asturiano. El acto fue presidido por el ministro Ernest Lluch y contó con la presencia de Severo Ochoa. Desde hace 27 años es el hospital de referencia de la salud comarcal a la vez que un gran dinamizador de la economía de la zona.

Con este hospital por primera, y casi podemos decir que única vez, los ciudadanos del suroccidente se sintieron tratados con equidad, con justicia, como ciudadanos de pleno derecho. Transmite, todavía hoy, confianza, seguridad y tranquilidad. Percepciones todas ellas que contribuyen de forma notable a que la calidad de vida sea algo real.

Con el paso de los años, el suroccidente ha ofrecido pocas alternativas a sus moradores y el despoblamiento y envejecimiento de la población se ha convertido en un problema endémico.
La actual situación de crisis contribuye a una mayor intranquilidad por el futuro, de la que no se libra el Hospital Carmen y Severo Ochoa. Pero este miedo no es de ahora.

Cuando en 2009 tuvimos acceso, y no por voluntad de los administradores sanitarios asturianos, a la Propuesta de Plan Director de Inversiones del Área de Salud II de Asturias, el tristemente famoso Plan Director, la alarma social fue más que justificada. El tiempo lo ha demostrado.
El actual consejero de Sanidad, Faustino Blanco, ha reconocido que no se va a tener en cuenta ese documento. Ha sido Blanco quien ha cifrado el coste de ese “estudio” en 400.000 euros.
El periplo de aquel Plan Director fue, cuando menos, curioso.

Se contrató a la empresa EC Consultora y Gestión Sanitaria, dirigida por Javier Elola, gurú sanitario, para su redacción. Tras las protestas, se modifica ese plan con personal del SESPA y, en teoría, ahora se queda en un cajón. Eso sí, los 400.000 volaron. Aquellas 111 páginas no se merecían ese dinero.
Con posterioridad se compraron unos terrenos que aún no se sabe a qué se van a destinar.

Estamos en 2013 y la preocupación continúa. El agrupamiento de las áreas sanitarias causa desasosiego e incertidumbres.
Los argumentos a favor de la fusión de las áreas son que hay que reorganizar el sistema sanitario asturiano, que es necesario adaptarlo a la realidad actual y aplicar los avances tecnológicos que permitan abaratar costes.
A esos argumentos nadie se opone. Siempre y cuando eso no signifique que los pacientes del suroccidente tengamos que volver a desplazarnos a Oviedo para ser atendidos.

Más población, mayor esperanza de vida supone un incremento del gasto sanitario. Cierto. Pero estamos hablando de la salud de las personas y eso en ocasiones se olvida.

En el caso de la comarca del Narcea se esgrime que la población ha disminuido mucho en los últimos años, además de ser una de las más envejecidas de Asturias. Cierto, pero por eso mismo su importancia se acentúa.

Otro de los pilares de ese argumentario es que la innovación tecnológica es constante,  muy cara y hay que actualizarse permanentemente. El último de esos “grandes” alegatos es el excesivo consumo sanitario por parte de la población.

No vamos a discutir esas cuestiones, están ahí. No son invenciones. Pero también tenemos que recordarles a los gestores sanitarios públicos que ellos han sido los responsables directos de la situación actual, no los ciudadanos.

Los ciudadanos del suroccidente demandamos una atención sanitaria adecuada y la queremos, dentro de lo razonable, en el Hospital Carmen y Severo Ochoa. Pedimos que las prestaciones que se vienen ofreciendo no desaparezcan. Así de sencillo.

Los ciudadanos no hemos gestionado nada, somos usuarios y por lo tanto no somos responsables de los desaguisados existentes. Lo son personas, con nombres y apellidos, que aún continúan realizando labores de gestión sanitaria. Algunas han regresado al sector privado.

Si en 1986 se creyó imprescindible este hospital, hoy, en 2013, las condiciones objetivas nos demuestran que sigue siéndolo. Cuando el nuevo HUCA esté en funcionamiento veremos lo que pasa. Mientras, las dudas persisten.

Licencia Creative Commons
Un hospital irreemplazable: el Carmen y Severo Ochoa de Cangas del Narcea por M. Santiago Pérez Fernández se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

6 nov 2012

¿Peligra nuestra salud?


Comentario para el programa Cangas del Narcea en la Onda, de Onda Cero Radio (6/11/2012)


Repago, euro por receta, modificación de la cartera de servicios, emigrantes excluidos, privatización de servicios, ahora de hospitales, y vayan ustedes a saber que más. Nos están dejando la sanidad pública hecha unos zorros. ¿Razones?: el dinero.
Todo esto lo hacen por nosotros, por el futuro de la sanidad, por su sostenibilidad. No puede ser de otra forma.

¿Qué responsabilidad tienen los gestores sanitarios de que la población cada vez utilice más este servicio público? ¿Qué culpa tienen ellos de que deseemos vivir más años en buen estado físico? Tampoco es cosa suya que los fármacos suban de precio ni que cada dos por tres mejore la tecnología sanitaria. Desde luego que no.

Muchos años y  mucho dinero costó alcanzar una sanidad universal, que no gratuita. Creíamos que la salud de los ciudadanos era uno de los pilares  sobre los que se asentaba la sociedad y ahora comprobamos que no es así. Estábamos equivocados, es la economía.
Las cuentas tienen que cuadrar. En función de las  cifras se toman las decisiones. Pero no hay problema, para cuidar nuestra salud están las clínicas privadas, así que si falla lo público, ya saben. Todos hemos visto que funcionan muy bien. Eso sí, hay que poder pagarlas.

Y hablando de sanidad y salud, ya volvemos a las andadas con el hospital comarcal Carmen y Severo Ochoa. La verdad es que no se ha dicho nada nuevo. Todo sabido. La diferencia, en esta ocasión, es que los facultativos han declarado de forma pública, y prácticamente unánime, su temor por el futuro de este centro sanitario. A partir de ahí los partidos políticos han entrado en liza, unos para decir y otros para desdecir.

Miren, lo único que hasta hoy es firme y no parece que haya discusión sobre ello es que el hospital comarcal Carmen y Severo Ochoa pasa a formar parte del área sanitaria de Oviedo y la gerencia estará allí. En segundo lugar, y lo dijo por escrito la consejería de Salud, de lo que se trata es de “una nueva organización en el conjunto de la red asistencial que tiene como objetivo la mejora de la calidad y la eficiencia de los hospitales comarcales. Se trata de un sistema de colaboración en el que los profesionales y los pacientes se podrán compartir entre los centros de una forma ágil y eficiente…”

Lo que creo es que con estas medidas sí que van a cambiar, y mucho, las cosas. La gerencia estará en Oviedo y no tendrá la información diaria y directa de lo que sucede en el Suroccidente. Desconocerán la realidad ya que no la vivirán y todas sus medidas estarán tomadas en base a estadísticas y presupuestos. No tendrán conocimiento personal de nuestra sociedad, economía, geografía o climatología, temas que condicionan nuestra vida y salud. No escucharán directamente nuestras necesidades,  carencias y los temores. Solo verán números, no personas. Y eso no me parece ni bueno ni deseable.

En segundo lugar, compartiremos profesionales con el HUCA y estará bien pero en ocasiones tendremos que desplazarnos a ese hospital para ser atendidos. Lo ha dicho la consejería: “los pacientes se podrán compartir entre los centros” ¿En qué casos? ¿Cuándo? Los gastos añadidos ¿quien los asume? ¿Quién visitará a esos pacientes? Son muchas las dudas que nos  surgen. ¿Esto es mejor? Realmente no suena bien.
Ya sé que podrían contestarme que este hospital estaba previsto que atendiese a más población que la que hoy tenemos, que las comunicaciones por carretera han mejorado, etc. etc. Pueden decirme eso y lo que quieran y yo les podría hablar de gastos inútiles, inversiones incomprensibles, falta de control y no acabaríamos nunca.

Al final todo queda reducido a que los responsables políticos y sanitarios creen que estaremos mejor con los cambios y los ciudadanos pensamos todo lo contrario. Esta situación me entristece y causa profunda inquietud: si somos nosotros  los que estamos acertados no habremos ganado nada.

Disfruten de la vida y por favor, no se pongan malitos.

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20 jun 2011

25 años del Hospital Carmen y Severo Ochoa


Artículo publicado en La Nueva España el 23 de junio de 2011

El 27 de junio de 1986 se inauguró el hospital comarcal Carmen y Severo Ochoa de Cangas del Narcea y por primera vez los vecinos del suroccidente asturiano sentimos que las cosas empezaban a cambiar.

Ernest Lluch -asesinado por ETA- Severo Ochoa y Pedro de Silva, estuvieron allí. Uno fue, entre otras cosas, ministro; el otro, premio Nobel y el tercero, presidente del Principado. También estuvieron alcaldes, entre ellos, y como uno de los que más trabajó por este servicio público, José Manuel Cuervo. Todos creyeron en este proyecto sanitario y no dudaron en considerarlo de primera necesidad para los ciudadanos.
Tras veinticinco años se nos habla de economía, de reformas que lo hagan viable y todos estamos de acuerdo, pero creo que algo está cambiando, y no para bien.

No voy a justificar, una vez más, su importancia. Era y es un pilar básico en nuestras vidas. Hablo de nuestra salud, de la Salud Pública, de su relevancia económica y lo que implica al fijar población. Por favor, dejen de hablar ya de que el sistema es insostenible y de meternos miedo. El sistema sanitario, el Hospital Carmen y Severo Ochoa, no están en riesgo de desaparecer. Hay que controlar el gasto de los dineros públicos, pero con gestores rigurosos, no con economicistas del tres al cuarto.

El sistema público de salud, al igual que las pensiones, solo puede tener dificultades extremas si las tiene el Estado. Se trata de decidir en qué gastamos o quien nos gestiona este servicio universal. En una palabra ¿público o privado? Parece que está dominando la segunda opción entre los gestores actuales, que por mucho que se empeñen en decir lo contrario, sus hechos les desmienten.

A lo largo de estos últimos años hemos oído hablar del plan director, centro de salud, epidural, ampliación del hospital, modificaciones en el funcionamiento, del Selene –nuevo programa informático- y siempre nos han alarmado. No han trasmitido bien sus ideas -¿han querido que sean claras alguna vez?- y luego han dedicado muchas jornadas a intentar convencernos de sus bondades. Por alguna razón no lo han conseguido.

Si uno se asoma a la comunidad vecina, Galicia, podrá apreciar que allí también se habla de lo mismo: concentración de áreas sanitarias, potenciación de la cirugía mayor ambulatoria, reformas imprescindibles, etc., etc. En el resto de las comunidades el tratamiento de la sanidad es similar y ya vemos como está la cuestión en Cataluña.

Algo ha ido cambiando. Se intenta explicar con el incremento del gasto pero detrás hay solo una cuestión: externalizar lo más posible el sistema sanitario. No se atreven a decir privatizar la gestión.

Durante 25 años el personal del hospital Carmen y Severo Ochoa ha cuidado de nuestra salud, algunos llevan ahí desde el primer momento, apostando por la sanidad pública, quieren seguir haciéndolo con la misma intensidad y con los recursos adecuados. Nosotros queremos que sigan haciéndolo.
Tras estos años su importancia no ha disminuido un ápice. Nos debemos felicitar todos por su existencia. Es nuestro hospital, estamos orgullos de él.

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7 ene 2010

Carta al Presidente del Principado de Asturias



Estimado Presidente:

Con motivo de la inauguración del túnel de Rañadoiro usted realizó unas afirmaciones que hacen referencia al Hospital Carmen y Severo Ochoa. En ellas, según se recoge en los medios de comunicación y en la nota de prensa que allí se repartió, dice textualmente lo siguiente: “Avanzamos también en la modernización y ampliación de la red sanitaria de Asturias. El nuevo Plan Director del Hospital Carmen y Severo Ochoa de Cangas del Narcea, referente sanitario de esta comarca, nos permitirá ofrecer una atención sanitaria y una atención especializada de mayor calidad, pensando en las necesidades sanitarias de los vecinos del área suroccidental de Asturias”.

Permítame hacerle algunas puntualizaciones, pues estoy seguro que a usted le han informado de manera parcial cual es el alcance del Plan Director que se quiere poner en marcha.

Nadie pone en duda que la inversión de trece millones de euros para un nuevo Centro de Salud y otras mejoras sea importante y necesaria. Yo fui uno de los que pidió que se liberase al Hospital de esa sobrecarga que es el actual Centro de Salud de Cangas. Hasta ahí todos estamos de acuerdo. Las discrepancias surgen, señor Presidente, cuando leemos lo que dice textualmente ese Plan Director. Probablemente usted tenga una información verbal sobre él. Todos sabemos que no puede leerse todos los informes, pero me parece que solo le han contado la cuestión de la inversión económica en un nuevo edificio y poco más.

Señor Presidente, no voy a relatarle la importancia de la sanidad y de este Hospital, usted lo sabe muy bien y los ciudadanos de esta comarca también lo sabemos y lo valoramos, por eso nuestra enorme preocupación por el futuro sanitario del Suroccidente. Fíjese si es y era importante, que hace bastantes años los Ayuntamientos de la comarca contribuyeron con bastante dinero para adquirir un escáner. Con posterioridad también harían aportaciones económicas para comprar un mamógrafo. Este Hospital es un poco más nuestro, de los ciudadanos, que los del resto del sistema sanitario asturiano.

Señor Presidente, le dirán que la población ha disminuido, que la masa crítica de intervenciones es la que es, que la estancias son demasiado largas y así un largo etcétera. Incluso, señor Presidente, se remitirán a estándares y recomendaciones del Royal College of Surgeons of England o de las HMO de Estados Unidos y del National Health Service inglés. Estoy seguro de que sí todavía no lo han hecho lo harán. Que no se me olvide, también le hablarán de los ya casi famosos GRDs. Y estará muy bien, pero todo eso no dejan de ser meros, y fríos, cálculos estadísticos que no dudo de que sean necesarios pero tiene que haber algo más.

Mientras los redactores del proyecto hablan de estas cosas, yo hablo de María, de Juan, de Andrés o de Josefina, que viven en Fonteta, Tormaleo, Rellanos, en Naviego, o en muchos otros pueblos del Suroccidente que están a más de dos horas de coche de Oviedo. Aquí no hay líneas regulares de autobuses que pasen constantemente.

Presidente, muchas de esas personas que viven en esta comarca superan con bastante los 65 años y en muchas ocasiones viven solos ¿les decimos que tienen que ir al HUCA a operarse? ¿Qué será al HUCA donde les irán a visitar sus amigos y familiares?
El Hospital Carmen y Severo Ochoa cumple una función sanitaria de primer orden, pero también social, señor Presidente, y no nos olvidemos de la económica.

Este plan, con el que se pretende reorganizar la asistencia sanitaria de esta comarca, dice, señor Presidente, que las especialidades de Cardiología, Neumología, Digestivo, Nefrología, Oftalmología, Otorrinolaringología y Urología pasarán a integrarse en los correspondientes servicios del HUCA (Hospital Universitario Central de Asturias). Dice también que los médicos se desplazarán a Cangas algunas mañanas o prestarán apoyo desde Oviedo y que las urgencias quirúrgicas de las especialidades cuyo apoyo se presta desde el HUCA se derivarían hacia ese hospital. Como consecuencia de esto, las guardias de estos médicos en el Hospital Carmen y Severo Ochoa desaparecerán.

Todo esto está en ese Plan Director y nadie puede decirme que eso es mejorar la atención sanitaria, o lo podrán decir, pero no esperen que yo me lo crea. La razón y el sentido común demuestran que con este plan se van a producir mermas en la prestación sanitaria.

Solo voy a recordarle otro dato más: las camas, de las 100 actuales, pasarán a 82. Para este caso le dirán que con la Cirugía Mayor Ambulatoria se van a necesitar menos camas y probablemente será verdad. Yo le digo que en algunos momentos las camas existentes en el Hospital Carmen y Severo Ochoa son insuficientes ¿a dónde se desplazarán los pacientes? ¿al HUCA que tendrá mil camas? ¿al Hospital Naranco? o bien se trasladarán al Centro Médico (privado) o la Clínica Asturias (privada también), previa concertación, claro está.

Imagino, señor Presidente, que este Plan ya que es tan bueno se aplicará al resto de las áreas sanitarias asturianas. Pues bien, las modificaciones pueden empezar por hospitales más cercanos al HUCA. Inicien el proceso en el Hospital de Valle del Nalón o en el de Mieres y cuando se vea que esos cambios son adecuados, aplíquense a esta área más lejana. Nos evitaremos, seguro, muchos problemas.

Señor Presidente, rectificar no es malo, y menos en política. Los errores sí que lo son y se pagan. No haga caso a que otros partidos se intenten aprovechar, no lo harán, tienen mucho por qué callar. Ningún sector de la población de la comarca está de acuerdo con este plan, los profesionales tampoco.

Como ciudadano, compañero y ugetista le digo, señor Presidente, que no estoy de acuerdo con este Plan Director. Como ciudadano, socialista y ugetista, dialogaré con quien sea necesario para que este Plan Director sea retirado y lo haré desde la firmeza que me proporciona la razón, el afán de equidad y la opinión mayoritaria de los ciudadanos, los compañeros y profesionales de la comarca.

Señor Presidente, atentamente le saluda




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6 ene 2010

Apostando por el Hospital Carmen y Severo Ochoa



Soy de los que piensan que hay que posicionarse ante los problemas. Está es mi opinión, compartida por muchas otras personas.

Cuando se inauguró el Hospital Carmen y Severo Ochoa en Cangas del Narcea, allá por 1986, percibimos en toda la comarca suroccidental que nuestra calidad de vida mejoraba de una forma considerable. Este hospital vino a llenar un enorme vacío sanitario a la par que cubría una necesidad social de primer orden.

Hoy, 24 años después, es cierto que determinadas condiciones han cambiado: somos menos habitantes, las comunicaciones por carretera han mejorado, pero todo eso no significa que este hospital comarcal tenga menos importancia que en aquellos años. Su trascendencia sanitaria y social sigue siendo de primer orden. Diríamos, sin temor a equivocarnos, que ahora su presencia es más importante ante una población que demanda cada vez más los servicios sanitarios y que al mismo tiempo es una de las más envejecidas de Asturias.

Dicho esto a modo de introducción, desde la Unión Comarcal de UGT Suroccidente queremos manifestar nuestra opinión sobre la propuesta del Plan Director redactado para el Hospital Carmen y Severo Ochoa de Cangas del Narcea.

Como ya dijimos en su momento, este proyecto debería ser estudiado con tranquilidad y prudencia. Ante la complejidad de muchos de los aspectos que contiene hemos realizado consultas con expertos en esta materia, así como con profesionales sanitarios, incluidos algunos del Área Sanitaria II. Tras recabar todas estas informaciones llegamos a la conclusión que este Plan no se ajusta a las necesidades de la comarca del Suroccidente.

Desde UGT defendimos y defendemos los servicios públicos como uno de los pilares básicos de nuestra sociedad; la sanidad es, sin duda, ese pilar principal sobre el que pivota toda la estructura social. Aquella idea de acercar la sanidad a los ciudadanos de todos los rincones de Asturias fue un gran acierto y hoy en día sigue teniendo plena vigencia.

Los planes de control de la gestión sanitaria no tienen que pasar por ningún tipo de recortes en la estructura vigente, eso tiene que ir por otros derroteros que desde luego no pasan por cercenar servicios en ninguna de las áreas sanitarias. Desde UGT no lo admitimos.

Este proyecto de Plan Director para el Área Sanitaria II ha resultado un error, así lo estamos manifestando todas las fuerzas sociales y profesionales. La Consejería de Salud tiene que reconocer que no gusta a nadie y debe retirarlo de manera inmediata.

Alguna de las cuestiones por las que rechazamos el proyecto es que este plan, con el que se pretende reorganizar la asistencia sanitaria de esta comarca, dice que las especialidades de Cardiología, Neumología, Digestivo, Nefrología, Oftalmología, Otorrinolaringología y Urología pasarán a integrarse en los correspondientes servicios del HUCA (Hospital Universitario Central de Asturias). Así se refleja en ese documento. No hay posibilidad de duda o de error.

Se dice también que los médicos se desplazarán a Cangas algunas mañanas o prestarán apoyo desde Oviedo. Eso está ahí, nadie miente al decirlo. Como tampoco se engaña a nadie como cuando se dice que las urgencias quirúrgicas de las especialidades cuyo apoyo se presta desde el HUCA se derivarían hacia ese hospital. De aquí se deduce, y así lo entiende todo el mundo, que las guardias de estos médicos en el Hospital Carmen y Severo Ochoa desaparecerán.

El modelo que los redactores de este plan proponen es un centro integral de atención sanitaria, así se le llama en la página 10. El nombre no deja de ser interesante pero por el camino se nos pierde la denominación de hospital.
Así podríamos seguir con más cuestiones, pero creemos que con estas son suficientes para clarificar que lo que se pretende hacer es una reconversión de un hospital en otra cosa.

Se alegará para defenderlo cuestiones como índices de ocupación de camas, duración de las estancias, masa crítica de intervenciones e incluso se nos citarán experiencias de los Estados Unidos y de Inglaterra, curiosamente. Pero no se tiene en cuenta las grandes distancias en tiempo desde los pueblos que componen el área sanitaria; no se menciona la falta de transportes públicos con una frecuencia como se da en los centros urbanos. Tampoco se valora que los tiempos de las estancias hospitalarias vienen condicionadas por estos motivos y por el envejecimiento de la población que dificulta los postoperatorios. No aparece reflejado que las ambulancias del área sanitaria no tienen todas una disponibilidad de 24 horas al día. Los redactores dejan de lado la repercusión económica que tiene este centro hospitalario y su incidencia en el empleo de la comarca. No se valora la importancia que tiene el hospital a la hora de fijar población. La pérdida de habitantes se incrementará de forma notable si este servicio público reduce sus prestaciones.

Los peros son tantos desde el punto de vista sanitario y social que lo mejor que se puede hacer es retirarlo. Tienen que prevalecer las ideas sobre las que se creó el Hospital Carmen y Severo Ochoa. Aquellos principios siguen hoy vigentes, los puramente económicos, aunque se quieran enmascarar, esos los dejamos para otros.

Reiteramos que desde la Unión Comarcal de UGT Suroccidente pedimos la retirada inmediata de este proyecto de Plan Director del Área de Salud II de Asturias.

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